Neoliberalismo y universidad: una nueva vuelta de tuerca

Decía sin equivocarse el Subcomandante Marcos del EZLN que el neoliberalismo no es otra cosa que la crisis convertida en doctrina económica. Unas políticas económicas y sociales ya esbozadas en la mente enferma de Milton Friedman hace casi cuarenta años se nos presentan de forma encubierta, enmascaradas en “la necesidad que impone la grave situación económica”. El terreno de la educación no escapa a estos nuevos reajustes ni a esta doctrina del shock. Así, un plan educativo elaborado por el Espacio Europeo de Educación Superior mucho antes de que nadie pronunciara la palabra crisis, allá por finales de los “felices” años noventa, se aplica desde 2008 en el marco del Proceso de Bolonia y, ahora, se nos anuncia una nueva vuelta de tuerca.

El año pasado un Comité de Expertos entregaba al miserable ministro Wert un informe para la reforma universitaria. Los Expertos en cuestión eran altos directivos de bancos como el Santander y catedráticos de universidades privadas. Expertos eran sin duda: en hundir la educación pública. En este informe ya encontramos una serie de recomendaciones encaminadas a dinamitar la autonomía universitaria, externalizar la gestión, privatizar la financiación y mercantilizar la actividad universitaria. El neoliberalismo, la ya no tan nueva política que triunfa entre los capitalistas de medio mundo, arrasa y convierte en negocio todo lo que puede. Destruye todo a su paso, si no se le combate.

Esto que viene ahora es la segunda fase. A la primera ya asistimos hace 6 años. En esa ocasión se trataba de un cambio en las titulaciones, para adaptarlas al gusto del imperialismo de la Unión Europeo; así como en el papel de los estudiantes, que desde entonces se ven convertidos cada vez más en meros clientes mientras sus tasas no dejan de aumentar. Es cierto que las políticas neoliberales en educación tienen sus particularidades en el Estado español, la LOMCE en concreto posee un tufillo neoconservador, un desagradable olor a iglesia, que no suele ser habitual en en resto de Europa. Por lo demás, todas las medidas vienen siendo planificadas en despachos y gabinetes desde hace, al menos, década y media.

Ahora parece que el gobierno ha conseguido el apoyo de la Conferencia de Rectores de la Universidad Española, dirigida por el infame Manuel López, que hace solo unos meses permitía en su universidad, la de Zaragoza, la entrada de las fuerzas policiales a reprimir a los estudiantes en huelga. Esta manga de traidores, salvo honrosas excepciones como la del rectorado de la UAB, se escudan en la necesidad de la reforma por lo caduco del sistema anterior. No hace falta decir que hasta hace nada estos mismos rectores, la mayoría de los cuales ya ni  siquiera recuerdan de lo que es una clase, se encontraban bien cómodos en sus poltronas del caduco sistema educativo.

Esta nueva reforma, según se ha anunciado últimamente, buscará un nuevo modelo de financiación. Se pretende desligar la financiación universitaria del Estado, para entregársela a organismos privados que financien de acuerdo a los resultados (económicos, no académicos) de las distintas universidades, así como cambios en la estructura de gobierno, recortando en una democracia interna ya de por sí casi inexistente. La universidad, lejos de aspirar a ser templo del saber, se convierte en cueva de ladrones. Literalmente, en palabras de los rectores “una racionalización de las estructuras de gobierno y una adecuación de las titulaciones universitarias a las demandas de la sociedad”, o traducido de la neolengua “el fin de la (ya escasa y poco democrática) autonomía universitaria y carreras al gusto de las empresas que nos financien”. Estos rectores, lejos de cumplir con el deber de su cargo, traicionan a sus universidades y las venden a los intereses del Estado y el capitalismo más salvaje.

Eslabón tras eslabón se va forjando la cadena de la universidad-mercado. Si no la rompemos, si no comienza la organización de los estudiantes, de los trabajadores de la educación y del pueblo trabajador entero para hacerse con las riendas de la educación, con la autogestión de lo que es de todos y pretenden robarnos, nos espera un futuro de elitización, endeudamiento y perfeccionamiento del sistema de explotación. El futuro que ellos, la conjura de los ladrones y los traidores, quieren para nosotros.

Días de limpieza

Dijo Amadeo I de Saboya antes de abdicar como monarca y marchar a Lisboa, que este país es ingobernable. Y aunque las tensiones sociales actuales difieren mucho en cantidad de las de entonces, actualmente no es por una intensa agitación social como ocurría en aquella época o en vísperas de la guerra civil, sino por estar gobernados por una pandilla de inútiles, parásitos y corruptos.

En aquel periodo revolucionario entre 1936 a 1939, los trabajadores se echaron a la calle a defender las colectividades arma en mano, de la ofensiva del fascismo, para defender todas las mejoras conseguidas en años y años de lucha y sangre, e ir más allá y superar ese dogma absoluto que es el estado. Fueron aniquilados por los fascistas, realizando una carnicería de inmenso calibre. Estos se mantuvieron a lo largo de 36 años de franquismo a través de un régimen autocrático y católico denominado “Movimiento Nacional”, cuyas bases eran el partido único, el sindicato corporativista vertical, otras organizaciones como el Frente de Juventudes o el Auxilio Social, el militarismo y la exaltación tradicionalista.

Después del aislamiento del principio, fue apoyado por EEUU en los años 50, después de la caída de los fascismos europeos y con el comienzo de la guerra fría, lo que llevó al abandono del aislamiento, y a abrirse al capitalismo a través de un aperturismo progresivo.

Estas circunstancias económicas y políticas internacionales fueron el germen del modelo político de transición democrática, con la ayuda de todos aquellos falangistas y demás alta burguesía cuyo único interés es ampliar sus capitales, poseer más y no tener tantas limitaciones a la hora de especular.

La Transición Española

La Transición se realizó dentro una profunda crisis económica con una alta tasa de desempleo, una fuerte agitación del fascismo no renovador con continuas amenazas de golpe de estado y la violencia constante en la calle por parte de grupos de ultraderecha, así como de organizaciones independentistas o autoritarias. El proceso se desarrolló mediante la legalidad franquista vigente a través de la Ley para la Reforma Política (Ley 1/1977), que fue aprobada por las Cortes y sometida a referéndum el 15 de diciembre de 1976, y por la cual se convocarían elecciones generales, se crearía un sistema bicameral (Congreso y Senado) y se legitimaría el proceso mediante un referéndum.

Mediante el Real Decreto Ley 20/1977 del 18 de marzo se instauró el sistema D’Hont, el 13 de junio de 1977 se desarrollaron las primeras elecciones generales, saliendo representados los partidos Unión de Centro Democrático (UCD), Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Partido Comunista de España (PCE), Alianza Popular (AP), y varios partidos nacionalistas.

Los diversos representantes comenzaron entonces un proceso de negociación de una constitución a través del consenso (para dar estabilidad al proceso político), que llevó a la aprobación de la propuesta por el Congreso y el Senado. El 6 de diciembre de 1978 se realizó el referéndum ganando el sí por mayoría, no siendo apoyado por el Partido Nacionalista Vasco (PNV), por obviar su reclamación histórica de los fueros Vascos y Navarros y un tipo de soberanía distinta al conjunto del estado. Esta carta magna define a España como un estado social y democrático de derecho con un régimen político en forma de monarquía parlamentaria descentralizada.

Vacío de ideología de partidos

Es de vital importancia para el nuevo sistema político y el fortalecimiento del capitalismo, el destruir cualquier tipo de ideología que intente superar la democracia representativa y el capitalismo. La mejor manera de hacerlo es vaciar de contenido cualquier tipo de ideología que salga de las pautas pactadas.

El PSOE en su congreso extraordinario de Madrid de 1979, bajo el lema “Forjando el Socialismo”, abandonó el marxismo como ideología oficial, pasándolo a un plano secundario y obsoleto, o, como lo denominaron, instrumento teórico, crítico y no dogmático, adoptando una ideología cercana a la social democracia, estructurándose de manera federal.

El PCE realizó el IX Congreso, el más vergonzoso de su historia. Abandonó el Leninismo, apoyando la figura de la monarquía, y adoptó como suya la bandera monárquica. Más tarde hubo una ola constante de expulsiones y luchas internas entre renovadores, leninistas y carrillistas. Más tarde, los carrillistas son expulsados y se pasan al PSOE. Su deriva actual gira en torno al eurocomunismo.

El gran pacto de la paz social. Los Pactos de la Moncloa

Los Pactos de la Moncloa (Acuerdo sobre el programa de saneamiento y reforma de la economía y Acuerdo sobre el programa de actuación jurídica y política) fueron sendos pactos firmados el 25 de Octubre de 1977, en medio de una fuerte conflictividad social, entre el gobierno de Adolfo Suárez (UCD), los principales partidos políticos con representación parlamentaria antes mencionados, las asociaciones empresariales y el sindicato CCOO. Más tarde se uniría la UGT. Su objetivo no es más que procurar la estabilización del proceso de transición y adoptar una política económica determinada que contuviese la enorme inflación de entonces y la salida de la crisis económica y social.

El único sindicato que se negó a firmarlo fue la CNT, por coherencia con su postulado ideológico y su finalidad comunista libertaria, lo que conllevó un tremendo montaje policial, su posterior división, y el surgimiento de otra organización que sí aceptaría las nuevas “reglas del juego”.

Así pues, se garantizó la paz social entre las clases sociales, y la consagración de la Constitución Española, la cual refuerza la sacrosanta propiedad privada y la dependencia del estado del sindicalismo, y su posterior conversión en enormes gestoras profesionalizadas de conflictos, que se desenvuelven en un entorno laboral cada vez más complejo, así como en lo que se denomina agentes sociales orientados a fortalecer la paz social.

La España de la democracia

Un pueblo feliz de haber conseguido una cierta estabilidad política y social, un poco de miedo infundido orquestando un golpe de estado, el cada vez mayor distanciamiento del pueblo de la política a la hora de delegar su responsabilidad social y económica en elecciones parlamentarias o laborales, la pérdida de interés por el asociacionismo, la búsqueda del asistencialismo en el estado, el aniquilamiento de cualquier tipo de organización e ideología coherente que quisiese superar el capitalismo o intentase crear un poco de agitación, han sido las claves para que la política y la economía se eliticen en manos de unos pocos que creen tener la potestad de administrar a los demás.

Así pues, la grata costumbre española del enchufismo y la corrupción se ha hinchado, multiplicando la casta de vagos y parásitos del estado que no producen nada de nada en su día a día, pero que reciben sueldazos de júbilo, hacen concesiones económicas a empresas de amigos o familiares, o dan retiros a costa de todos aquellos que día a día tenemos que ir a nuestro puesto de trabajo y a enriquecerles a ellos y a los empresarios que se lucran de nuestra producción. No hay color político, PP, PSOE, IU, CCOO, UGT y la iglesia católica son los gestores del capitalismo y los responsables directos.

Muchos carniceros de la transición, protagonistas de montajes políticos y asesinatos, tienen puestos políticos, puestos en las administraciones de interior o defensa, o retiros de lujo. Como el caso de Emilio Hellín Moro, asesino de Yolanda González, militante del Partido Socialista de los Trabajadores (PST), actualmente con un alto cargo en el Ministerio del Interior.

Tenemos multitud de políticos mediocres que, mientras van escalando puestos en los partidos, se dedican a colocar y recolocar a sus familiares, amigos, etc., en diversos puestos del partido, de la administración, del sindicalismo, cajas de ahorro, justicia, etc.

En todas las administraciones del estado se han ido creando cargos y más cargos, cada cual más inútil que sus predecesores, mientras que los servicios básicos de limpieza, infraestructuras, etc., se han ido externalizando y precarizando.

El mejor ejemplo de parásito vividor actualmente lo tenemos en el personaje Ángel Carromero, cachorrito cabeza de las Nuevas Generaciones del PP de Madrid como Vicesecretario General y Presidente de NNGG del Distrito de Salamanca, cuya responsabilidad era la de organizar eventos en Madrid. Fue expulsado de la Universidad Pontifica de Comillas de la carrera de Derecho y Administración de Empresas. Comenzó sus pinos como empresario con un gimnasio en el barrio de Salamanca, poco rentable y moroso con Hacienda, hasta que se desprendió de él. Le fue retirado el carnet de conducir en 2012 por 42 multas de tráfico desde 2009. Después de ser deportado de Cuba por el accidente de tráfico en el que murió un disidente, y vista su incapacidad para hacer nada socialmente útil, ha sido enchufado como asesor de una concejala en los distritos de la Latina y Moratalaz, y desde marzo de 2013 es asesor del grupo municipal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Madrid.

Otro ejemplo de enchufismo, parasitismo y derroche lo tenemos en Ana Botella y la ciudad de Madrid. El único motivo de que esta señora sea alcaldesa de Madrid no es ni más ni menos que ser la esposa de José María Aznar. Gracias a ella y a su predecesor en el cargo, Alberto Ruiz Gallardón, el Ayuntamiento actualmente está en el Palacio de Correos, cuya remodelación ha costado más de 500 millones de euros. Algunos lujos y caprichos son: un mayordomo cuya única función es servirle café, 260 asesores personales y altos cargos que cobran de media 60.000 € o 267 coches oficiales para uso personal. En una ciudad como la de Madrid, en la que existen más de 258.000 personas desempleadas, con más de 15.000 jóvenes menores de 25 años en paro, según las estadísticas oficiales, donde la mitad de estas personas carecen de recursos o ayudas (no se sabe cómo afrontarán sus gastos), y en las que los recortes y privatizaciones en materias de servicios sociales es descomunal (en 2013 el presupuesto de lucha contra el paro del Ayuntamiento bajó 17 millones de euros, un 17,8%, y el presupuesto de la Agencia para el Empleo bajó a los 27 millones, desde los 43,7 millones).

Gracias al escándalo de la contabilidad secreta del PP, a raíz del caso Bárcenas, se ha demostrado cómo este partido hace trato de favor con ciertas empresas: en forma de cesión y ejecución de contratos públicos, leyes a medida, inestabilidad laboral o reducción de personal a cambio de jugosas comisiones, tanto al partido como a sus miembros durante más de 20 años, así como conceder puestos de directivos a los que se retiran. Estos sobresueldos salpican a la presidencia de José María Aznar poco después de llegar a la Moncloa, Mariano Rajoy, Jaime Mayor Oreja, Javier Arenas, Álvarez Cascos, etc. Entre las empresas encargadas de aportar las comisiones destacan Sacyr Vallehermoso, OHL, Constructura Hispánica, Cedesa o Mercadona. Así otras organizaciones ligadas al PP, como Basta Ya o el portal Libertad Digital, también reciben suculentos ingresos de esta contabilidad, asegurando su máxima docilidad.

No podemos olvidarnos de la otra cara de la misma moneda: el PSOE, IU y los agentes sociales CCOO y UGT. Estos, aparte de las enormes subvenciones que da el estado, reciben suculentos beneficios gestionando la desgracia del trabajador. La reconversión industrial, con su consiguiente desmantelamiento de la industria, la temporalidad y la precariedad en la contratación, vino de la mano del PSOE, con Felipe González a la cabeza. La gestión de los “agentes sociales” CCOO y UGT, de defensa y mantenimiento de la paz social, al otro lado de la lucha de clases, trae consigo un gran muro en el que se suavizan, vacían de contenido y anulan cualquier tipo de movilizaciones, reivindicaciones, etc. Gestionan EREs en los que reciben dinero por negociar el despido de los trabajadores. En 2012, con la entrada en vigor de la nueva reforma laboral y la pasividad de los sindicatos oficiales, el número de EREs aumentó a un total de 29.958, con 406.810 personas despedidas. Incluso en varias fundaciones en las que estos sindicatos tienen asalariados, fue aplicada la reforma laboral, con EREs en los que se dejó en la calle a decenas de personas. Este método, que tan poco protege los intereses de los trabajadores, deja la puerta abierta a la plena corrupción, como en el caso de Andalucía.

El caso de los EREs de Andalucía salpica al PSOE de Andalucía, que se presenta como acusación particular para lavar su imagen. Este fraude consiste en un respaldo económico de la Junta de Andalucía tanto a empresas que se veían obligadas a presentar EREs para realizar prejubilaciones o despidos, como a los trabajadores afectados. La gestión del dinero puesto a disposición de la junta es irregular. Se concedieron prejubilaciones fraudulentas a personas que nunca habían trabajado en las empresas afectadas, un total de 12,3 millones de euros. Se concedieron subvenciones a empresas que no estaban presentando ERE o a personas que ni siquiera crearon ninguna empresa, en un total de 73,8 millones de euros. Se dieron comisiones a intermediarios, como consultoras, abogados y los sindicatos CCOO y UGT, que llegan hasta los 68 millones.

Incluso uno de los partidos socialdemócratas que hacen gala de ser una izquierda auténtica, pero que tanto defiende el sistema, como es el caso de IU, también tiene implicación en los casos de corrupción que salpican a los sindicatos. Así, el teniente alcalde de Sevilla, de IU, fue imputado por participar en la venta del suelo de Mercasevilla (empresa fraudulenta que forma parte del conglomerado). Otro tanto se puede decir de EUIA en el gobierno tripartito en Cataluña, donde, desde la Conselleria de Interior, se llevaron a cabo auténticas salvajadas y golpes represivos constantes contra los movimientos políticos y sociales ajenos al sistema. Otros casos conocidos son el de la alcaldesa de Maldiva, de IU, que tenía 17 miembros de la lista de IU y 57 familiares directos con contratos municipales, y pagó facturas por un importe de 69.854 euros a dos empresas de su esposo, e imputada de un delito contra la ordenación del territorio.

La iglesia católica no podía ser menos. Gracias a ese ser metafísico que dicen representar y por el cual dicen tener autoridad moral sobre toda la humanidad, el gobierno español le concede como institución más de 11 mil millones de euros en conceptos como asignaciones vía IRPF, exenciones y bonificaciones tributarias (IBI, impuesto de sociedades, impuestos de la renta), enseñanza, obra social y asistencial, hospitales, mantenimiento de patrimonio histórico y artístico, eventos religiosos, etc., etc. El genocidio practicado por esta institución a los largo de los siglos se cuenta por millones de víctimas en nombre de su Dios. Todos sus sacerdotes ejercen de guías morales de la población, que es adoctrinada en escuelas e iglesias a la más estricta sumisión y obediencia a través del miedo infundido por su Dios y a los constantes discursos que hablan de su deber devoto y de servicio a la iglesia. La caridad de esta institución, financiada por el estado, solo consiste en mantener y perpetuar la miseria. Su enorme influencia en la política española e internacional ha llegado a conseguir que la asignatura de religión sea computable con otro tipo de asignaturas a través de la LOMCE. Los casos de corrupción y escándalos sexuales (destacando la violación de niños) de esta institución se cuentan por miles a lo largo del globo terráqueo.

Hora de tomar las riendas de nuestro destino

Actualmente, mucha gente identifica la política como una actividad turbia y despreciable. Ese sentimiento de descrédito se traslada enseguida a los políticos, quienes ocupan los puestos más bajos en las encuestas que miden la estima social de los políticos y las instituciones del estado. Este distanciamiento de la persona de su responsabilidad económica y política en el puesto de trabajo, ha llevado a la profesionalización de la política y el sindicalismo. Así pues, la política es asunto de los políticos, como el sindicalismo es asunto de los sindicalistas, y solo a los políticos y a los sindicalistas les corresponde generalmente arreglar cuanto haga falta de los asuntos comunes, y por supuesto los particulares, porque, como resalta otro tópico que sigue justificando la profesionalización y elitización, para eso les pagamos. Así, nuestra única responsabilidad es contribuir con Hacienda y votar cuando nos digan, para que se sigan legitimando con la que debería ser nuestra responsabilidad. Por lo que todo lo que el asociacionismo ha conseguido se pierde a pasos agigantados, y por todo lo descrito anteriormente nuestra dependencia de ellos y del estado seguirá perpetuándose y expandiéndose.

Es por esto, que es nuestro deber como individuos políticos y sociales ser los precursores del asociacionismo autónomo en las aulas, en los puestos de trabajo, en las plazas, etc., Construyéndonos así como personas autónomas y únicas, fomentando la defensa y promoción de nuestros intereses de clase a través del anarcosindicalismo, construyendo una sociedad donde compartamos intereses económicos y sociales comunes con otros individuos, podremos plantearnos para qué nos sirven los obispos, los militares, los partidos políticos, los banqueros, los jueces podridos, los policías torturadores, o los sindicalistas. Nos podremos plantear para qué seguir dando de comer y mantener a toda esta panda de vagos, parásitos y vividores, y mantener las caducas estructuras de los estados a los que se agarran.

Es hora de señalar que esta farsa de sistema democrático y que el capitalismo no son más que sistemas que se han montado unos cuantos para perpetuar el poder, y acumular la riqueza por encima de las calaveras y los huesos de aquellos miles de trabajadores que asesinaron hace 77 años, sobre la sangre de todo trabajador asesinado en el puesto de trabajo, y sobre el sudor de los parados que se buscan la vida para subsistir y de los actuales trabajadores en activo.

Grupo Anarquista Tierra

Federación Anarquista Ibérica (FAI)

Internacional de Federaciones Anarquistas (IFA)

La LOMCE y la mentira de la democracia en los centros educativos (de antes y después) - 2ª parte

¿Autoridad pública?

Aunque en algunas Comunidades, como en Madrid con la “Ley de autoridad pública docente” aprobada en 2009, ya asemejaba a los docentes al estatus de autoridad pública (o sea, que en caso de juicio, la palabra del docente-policía tendría más peso que la de un alumno) la LOMCE supone su establecimiento a nivel estatal, con las correspondientes aplicaciones en cada marco concreto de cada Comunidad.

Este apartado de la LOMCE viene a intentar contentar a los sectores más rancios del profesorado y la administración, con los Sindicatos amarillos y corporativistas a la cabeza (ANPE), con la vieja reivindicación de proteger a los docentes de los malvados alumnos que pegan y maltratan a sus profesores. Por otro lado, de este modo, esta medida demagógica y populista, pretende distraer la atención de las cada vez más precarias condiciones de los recursos educativos. Lo importante no son los recortes, sino el morbo mediático de malvados estudiantes maltratadores. La “violencia en las aulas” se magnifica por intereses mediáticos y políticos y se confunde una cuestión estructural, es decir, una consecuencia de un brutal sistema que fomenta el autoritarismo (incluida la propia escuela) en muchas formas con una cuestión meramente coyuntural e inexplicable, a la que hay que responder con más mano dura. Esto sirve de excusa para reforzar el autoritarismo en el aprendizaje, convirtiendo aún más si cabe la labor del docente en una labor policial.

La Universidad, delegados de junta de facultad: más vota y calla.

Dentro de las muchas miserias en las que te puedes sumergir en la Universidad, y en una parcela más concreta, dentro del espectro del denominado “movimiento estudiantil”, el asqueroso acto de votar hace presencia de vez en cuando a lo largo de años como estudiantes universitarios.

Aunque pueden recibir distintos nombres, uno de los más característicos es de “Juntas de Facultad”. Aquí están representados los distintos sectores de la comunidad universitaria, estudiantes inclusive. Los asuntos a tratar son variados, como ciertos aspectos que tengan que ver con los presupuestos, distribución de distintos premios propios de la burocracia universitaria y sus saraos y a veces, especialmente en los últimos años a raíz de los distintos tasazos, han aprobado tibias resoluciones críticas. Cabe destacar también que se han dado situaciones donde se proponía sanciones a estudiantes por realizar actos de lucha contra las tasas, la presencia de empresas en la Universidad o mil razones más, a la vez que se aprobaba sacar algún comunicado crítico contra la devaluación de la Universidad Pública.

Normalmente, los diversos grupúsculos marxistas, intentan colocar a las caras visibles de la Organización dentro de estos órganos institucionales. En algunas ocasiones incluso, les hemos podido ver llamando al voto en asambleas de estudiantes que nada tenían que ver con la lucha institucional. Así las cosas, últimamente, parece que dentro de la lucha denominada lucha estudiantil valga todo.

Quizás ya va siendo hora de destapar la farsa que supone todo delegacionismo en terceros nuestra responsabilidad de luchar y considerar a aquellos que pretenden erigirse como representantes nuestros como enemigos y aspirantes a políticos. Por no repetirnos, los argumentos que como anarquistas tenemos para estar en contra de toda elección democrática ya los hemos expuesto antes al atacar el funcionamiento de los Consejos escolares.

Conclusiones finales

Que no nos vendan la moto. La capacidad de gestión de nuestro proceso educativo como estudiantes, o de gestión colectiva del acto de aprender es completamente NULO. La denominada democracia interna en los centros de estudio y las Universidades, supone la misma ficción que la democracia parlamentaria: un espejismo mediante el cual hacer creer que entregando nuestra voluntad a unos representantes nuestros tenemos reales opciones de elegir y controlar los aspectos que nos afecten en nuestra vida cotidiana. Antes y después de la LOMCE, todo forma parte de la misma y asquerosa mentira.

Como anarquistas, independientemente de la forma de lucha por la que optemos dentro de la enseñanza (organizaciones estudiantiles libertarias, asambleas libertarias, grupos de afinidad informales o formales, anarcosindicalismo, colectivos, Federaciones…etc) tenemos que recuperar el boicot activo y consciente de toda forma de representatividad y delegación en nuestras luchas como forma de materializar el conflicto contra el principio de autoridad en nuestra vida cotidiana. Hemos de hacer valer la acción directa, que busca la implicación de los propios afectados en sus conflictos sin delegar en nadie ni en ninguna institución, entre nosotros como anarquistas y entre el resto de estudiantes y personal laboral de la enseñanza. Y de paso, desenmascarar a los muchos aspirantes a políticos que rondan por las Universidades… Apelea a tu dirigente estudiantil antes de que lleve guardaspaldas rezaba un viejo eslogan.

Hay que oponerse a la LOMCE, por la vuelta de tuerca que supone a un nivel general, pero no podemos olvidar que con más fuerzas debemos profundizar en la crítica radical y sin tapujos al sistema de enseñanza y al sistema en el que se encuadra; a sus valores autoritarios; a la mercantilización del saber y en resumidas cuentas: a construir formas de aprendizaje que cuestionen el estado de las cosas, que tenga como objetivo hacer seres humanos libres, conscientes y solidarios.

Por la anarquía.

Notas finales: Si se quiere profundizar en una crítica a la Universidad como institución, recomendamos la lectura del texto “Sobre la miseria en la vida estudiantil” de la Internacional Situacista y la publicación “La Miseria” que se puede encontrar en www.la-miseria.blogspot.com. Con respecto a la crítica general al sistema de enseñanza burgués, hay muchos textos libertarios que pueden servir de buena base, recopilados de diversas formas donde además se tratan diversas alternativas libertarias a la escuela tradicional. Una crítica que va más allá y que cuestiona los propios pilares de la escuela misma, se puede encontrar en Ivan Ilich y más contemporáneo en Pedro García Olivo. Con respecto a la luchas pasadas del Movimiento Estudiantil (con especial relevancia la lucha en la educación secundaria) es muy interesante la lectura del libro “Estudiantes, antiestudiantes, policía, prensa y poder”.

Orsini

La LOMCE y la mentira de la democracia en los centros educativos (de antes y después) - 1ª parte

Introducción

Dentro de las muchas campanas lanzadas al vuelo en consecuencia de la LOMCE o “Ley Wert” (en referencia al Ministro de Educación), hay una cuestión en especial que ha pasado quizás un tanto desapercibida. El hecho de que esta ley cimiente el oscurantismo religioso en la escuela pública, que suponga el concierto para centros donde se practican prácticas segregativas sexistas, la aparición de filtros clasistas y pruebas de nivel (un montón de “selectividades”) a lo largo del proceso educativo, la siempre presente cuestión de la lengua, entre otras muchas cuestiones que pasan a dar una vuelta de tuerca más en el proceso de mercantilización de la enseñanza, han hecho pasar desapercibido la cuestión del supuesto funcionamiento democrático de los centros educativos.

La LOMCE, elimina figuras como los Consejos Escolares (pasando a ser meramente consultivos), la elección de los Directores de los centros educativos pasa por un fuerte control de la Administración y se blinda a las figuras de las Juntas Directivas y profesorado como figuras de “autoridad pública”.

Obviando el hecho de que muchas de estas medidas ya eran aplicadas por muchas Comunidades Autónomas, como Madrid, no deja de resultar curioso, que a pesar de que como decimos, es una cuestión secundaria dadas las “maravillas” de esta nueva Ley, el espectro izquierdista minoritario (“alternativo” o “combativo”) ponga el grito en el cielo por esta pérdida de democracia interna en la enseñanza, aunque otras organizaciones de mayor tamaño, también hacen constar su contrariedad.

Es entonces cuando surge la cuestión que pretendemos abordar en este texto. ¿Ha existido alguna vez un control del proceso educativo por parte de estudiantes y el resto de la llamada “comunidad educativa”? ¿Es posible esto en un sistema de enseñanza, que de manera general, se apoya en el autoritarismo? ¿Debemos luchar, como libertarios, por una mayor “democracia” en los institutos y facultades? ¿Atacar la vía institucional adquiera la forma que adquiera? Estas cuestiones pretendemos analizar a continuación.

Una cuestión base

Cualquier análisis que hagamos debe partir de una premisa: la educación en un sistema autoritario, se rige en consecuencia, por el principio de autoridad. El sistema de enseñanza estatal o privado, reproduce las necesidades y funcionamientos del sistema que lo diseña y lo prepara de cara a adoctrinar en sus valores y a preparar a la nueva mano de obra según las necesidades (siempre cambiantes) de la clase dirigente.

De este modo, la enseñanza se fundamenta en principios autoritarios tales como el establecimiento de roles jerárquicos (estudiante-profesor, profesor-junta directiva…etc), horarios, obligatoriedad, un complejo sistema punitivo (así como el recurrente premio-castigo), competitividad, rejas, videovigilancia, policía y seguridad privada, enseñanza monológica y hasta el propio diseño de los centros de enseñanza y facultades con semejanzas a módulos carcelarios.

La Universidad además, tiene un complicado funcionamiento interno jerárquico basado en la meritocracia, el pelotismo y el seguimiento del discurso académico oficial que hace que para acceder a la docencia se tenga que aceptar inevitablemente reproducir esta serie de mecanismos propios de la servidumbre medieval.

La intención de este texto no es analizar con detenimiento todos estos procesos autoritarios, ni todos los intereses económicos e ideológicos que atraviesan la educación en todos sus grados, sino simplemente partir de la base de que el sistema de enseñanza, antes y después de la LOMCE, es un instrumento del sistema autoritario en el que se inserta como pieza clave.

Sin embargo creemos perjudicial caer en la simplificación de los análisis y afirmar “el sistema de enseñanza es autoritario” y ya está. Vemos necesario analizar los procesos de cambio en este sistema, como fiel reflejo de los cambios que la sociedad del Estado y el Capital están realzando a un nivel estructural para corregir sus imperfecciones y ponerlos en sintonía con las nuevas necesidades del mismo. Es necesario realizar un análisis pormenorizado de aquello que se pretende destruir: entender y comprender sus trasformaciones para saber a qué nos estamos enfrentando.

En los centros de secundaria y FP: Consejos escolares.

La Consejos Escolares en los centros educativos, tienen como fin, ser un órgano representativo de la comunidad educativa. Forman parte representantes de los estudiantes, de los profesores y de los padres y madres (o tutores legales). En el caso de los estudiantes, cada cierto tiempo, te dicen que tienes que votar a no se sabe muy bien quién (no se conoce a todos tus compañeros/as) que normalmente, son preseleccionados por la propia dirección del centro, te saltas una clase, votas y nunca más se supo. Aunque varía el funcionamiento según la dinámica del centro, en los Consejos Escolares solían tratarse cuestiones como aprobar las cuentas del Centro, cuestiones relacionadas con la “convivencia” (casos de acoso, mal comportamiento…) donde normalmente se aplicaba la lógica del castigo a través de las llamadas “comisiones de convivencia) y otra serie de propuestas o asuntos que atañen en principio a toda la Comunidad Educativa.

La ficción democrática adquiere (o adquiría) un nivel de bananerismo sin igual. Los representantes de los estudiantes eran elegidos muchas veces a dedo por las juntas directivas, no había ni siquiera un “periodo electoral” donde conocer las propuestas de los candidatos a representantes, los representantes de los estudiantes cuando no comulgaban con los otros miembros del Consejo Escolar, eran manipulados cuando no directamente ignorados por las otras representaciones del Consejo. Y el resto de los estudiantes… pues en mayoría de los casos no se volvía a enterar de nada hasta las próximas elecciones al Consejo Escolar. Dependía más bien de la actitud del representante, que si tenía algún mínimo de voluntad, convocaba a los delegados de las clases y consultaba algo de lo que se iba a tratar, a pesar de que finalmente bien por desinterés bien por estas cosas que le dan a uno cuando tiene capacidad de decidir por los demás, acaba haciendo lo que le da la real gana.

Eliminados los Consejos Escolares (como decimos, dejan de tener un poder efectivo, al pasar a ser meramente órganos de consulta) sectores de la izquierda, como CCOO y UGT, Asociaciones de Madres y Padres progresistas, el Sindicato de Estudiantes y otra serie de colectivos (incluso algunos libertarios) se han apuntado a las quejas a propósito de esta medida. Ahora bien… ¿Cómo anarquistas, cómo deberíamos posicionarnos?

En primer lugar hay que considerar los Consejos Escolares como órganos donde los estudiantes y el resto de la comunidad educativa delegan en representantes su potestad. Es decir, supone admitir y legitimar la propia incapacidad de los estudiantes y profesores de gestionar de forma colectiva y horizontal el proceso de aprendizaje y los asuntos de la vida cotidiana de los centros de estudios. El procedimiento es muy similar a futuras ocasiones donde tendremos que votar cada cierto tiempo y esperar que otros decidan por nosotros: en las elecciones municipales, las generales, sindicales…etc. Es el primer peldaño a la hora de entregar nuestra propia capacidad de gestionar nuestra propia vida a terceros, que en base al principio de autoridad, están más capacitados que nosotros para decidir sobre nosotros mismos. La ficción democrática, la podredumbre parlamentaria a nivel secundario.

Segundo. Es una vía institucional donde resolver los conflictos de forma injusta, tal y como ya hemos explicado anteriormente y de forma autoritaria. ¿Queremos participar y que se escuche nuestra voz en un sitio donde tenemos que pasar centenares de horas en nuestra vida? Pues rechacemos la vía institucional y opongamos nuestra fuerza a través de la asamblea, arma horizontal para luchar y para gestionar nuestros asuntos. Debemos incentivar que estudiantes y trabajadores, de forma colectiva e igualitaria, constituyan asambleas en los centros de estudio de cara a plantar cara a los ataques mercantilizadores y empezar a funcionar fuera del control estatal y de las burocracias sindicales (CCOO, UGT, el Sindicato de Estudiantes…). Y por supuesto, empezar a plantearse de forma seria y colectiva a quién sirve la educación a manos de las empresas y el Estado, a luchar por buscar nuevas formas de aprender, en solidaridad y libertad y, sobre todo, en lucha contra la sociedad del Estado y el Capital donde se inserta la enseñanza hoy en día. Tenemos que incidir en la necesidad de ruptura total con el actual sistema y realizar críticas demoledoras al actual sistema de enseñanza y sus formas de trasmitir los conocimientos acordes a las necesidades del Capital y el Estado. De forma paralela, hay que empezar desde ya a plantearse que las formas de lucha ciudadanistas dentro de los márgenes del sistema no suponen más que un teatrillo donde se representa un espectáculo, pero no una lucha. La lucha en las enseñanzas medias y secundarias tiene que romper de una vez con todas con la burocracia sindical y sus ejércitos de liberados, con los estudiantes unidos a la lucha pasando por encima de una vez al Sindicato de Estudiantes, que lleva amordazando los estudiantes no-universitarios desde hace décadas.

(El texto continúa en una segunda parte)

Orsini

Curso nuevo. Viejos problemas.

El pasado día 17 de mayo se aprobó la remisión a las Cortes Generales del Proyecto de Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE). [1] No voy a hacer un análisis de esta ley ya que eso no es el objeto de este texto, lo que voy a hacer es reflexionar sobre el cómo se aprobó.

Durante este último curso hemos visto y asistido a numerosas asambleas, jornadas, concentraciones, ocupaciones, huelgas...etc las cuales trataban como tema central el objetivo de parar la aprobación de la Lomce. Estas movilizaciones tuvieron el pasado 9 de mayo su última gran acción con una jornada de huelga en todo el sector educativo y numerosas manifestaciones con multitud de participación. Esto se debió a que para el día siguiente estaba programada la aprobación de tal ley, hecho que finalmente no se consumó debido a que faltaba “cerrar detalles”.

Parecía que en realidad se echara atrás por la gran oposición que tenía, parecía que habíamos ganado, parecía que el salir a la calle podía cambiar las cosas, parecía..... pero solo parecía, ya que justo una semana después, coincidiendo con la final de copa, se aprueba sin que a casi nadie parezca importarle.

¿Qué falló? ¿es que acaso haciendo todo lo que hicimos no pudimos frenarla? ¿fue en vano todo ese trabajo? nos preguntaremos ¿solo nos queda lamentarnos y llorar? ¿será que por mucho que nos duela no podemos cambiar nada? ¿tendremos que esperar a las próximas elecciones para poder elegir a otros que la puedan volver a cambiar?

Para contestar a todas estas preguntas y a las que no están aquí reflejadas, analicemos un poco lo hecho. Me voy a centrar en lo relativo al estudiantado pero se podría extrapolar a todo el sector educativo en general.

Las manifestaciones y huelgas por ejemplo. He aquí el primer fallo, ¿fueron fruto de análisis y debates en los centros de enseñanza o fueron impuestas unas fechas y los pocos grupos de estudiantes que se medio organizaban tenían que adaptar su actividad a estas?

Si lo que se quiere es hacer un movimiento estudiantil fuerte, si lo que se quiere es que nuestras acciones tengan éxito, no se puede construir este movimiento de arriba a abajo como se está haciendo, sino al revés, de abajo a arriba, donde las decisiones sean debatidas y consensuadas, donde las manifestaciones y huelgas se produzcan como respuesta de una necesidad de actuación, de una necesidad de lucha, de una necesidad de defensa.

De esta forma las manifestaciones y huelgas no serán impuesta y vistas como algo sin sentido, sino que serán fruto de una necesidad y en ellas se verán reflejadas las demandas reales consensuadas tras numerosos debates y jornadas de reflexión.

Esto nos lleva al segundo fallo que es la forma de organizarnos. ¿Cómo motivar el crecimiento de un movimiento estudiantil capaz de organizar movilizaciones debido a la inconformidad de la situación en la que se encuentra, de tal forma que estas actuaciones nazcan de un estudiantado con carácter renovador?

Este es un tema serio, ya que debido a fracasos como sobre el que trata este texto, se piensa que somos incapaces de motivar cambios, que los sujetos sobre los cuales actúa un suceso no pueden influir sobre ese suceso... pero esto es falso y la historia lo demuestra.

Los cambios que se produjeron, se producen y se producirán no están originados por una fuerza suprema, ni un destino marcado, ni cualquier otra mentira que se nos pueda contar. Están motivados por las acciones de todos nosotros, bien por el sometimiento o por la sublevación contra aquellos que imponen tales cambios, con mayor o con menor éxito depende de cómo se mire.

Pero esto hoy se desconoce o no se tiene en cuenta, la resignación nos invade como un virus, no nos sentimos dueños de cambiar nuestro entorno. Por este motivo debemos mirar al pasado, ver que se hizo para originar cambios en aquellas situaciones, analizar cuáles fueron sus errores y así aprovechar su experiencia para hacer frente al presente.

Si hacemos esto, veremos que cuando los cambios fueron fruto de reflexiones y debates y de una forma de organizarse desde las bases, fue entonces cuando estas posturas consiguieron hacerle frente a las imposiciones contra las que se formulaban.

En la actualidad hay multitud de organizaciones estudiantiles con diferentes posturas ideológicas y con programas concretos de actuación, las cuales contienen a un estudiantado activo y que es consciente de que los actos pueden cambiar el entorno. Pero lo que no hay, en general, es un intento por comunicarle al resto de la sociedad, en concreto al resto del estudiantado, este mensaje más allá de las diferentes posturas que pueda tener cada uno ideológicamente.

Y en esto es en lo que hay que centrarse si de verdad se desea un cambio, ya que la historia nuevamente ha demostrado que de nada sirve sustituir a los pocos que imponen los cambios, sino que tienen que ser las bases las que procuren estos cambios a partir de la reflexión y necesidad de las bases.

Es por este motivo, que atendiendo a la herencia dejada tras multitud de intentos de organización de este movimiento de bases, se puede decir que una buena forma para combatir esta pasividad y resignación es organizarse de una forma asamblearia y abierta, donde cada uno sea libre de decir su opinión al resto y en donde se generen debates y reflexiones fruto de la interactuación de unos con los otros.

De esta forma, combinando la reflexión con la puesta en práctica de las ideas consensuadas, se conseguirá recuperar la sensación de ser dueños de nuestro entorno, de ser capaces de influir en el mundo que nos rodea, lo cual como ya dije antes, nunca perdimos.

Por último, un tercer fallo con el que nos encontramos si analizamos la situación actual es uno que viene derivado de esa impotencia en la que pensamos estamos sumidos, como ya apunté más arriba.

Cuando empezamos a cuestionarnos lo impuesto, cuando nos organizamos para hacerle frente en busca de un cambio que entendemos es favorecedor, vamos y pedimos que lo quiten, cambien o modifiquen, como si nosotros mismos, después de tantos debates, reflexiones, actuaciones y movilizaciones, no fuésemos capaces más que de ser la fuerza que pone en marcha la máquina encargada de realizar el cambio.

Durante los últimos 43 años, cada vez que ha habido un cambio de gobierno se ha aprobado una ley nueva en lo relativo a la educación: LGE (70), LODE (85), LOGSE (90), LOCE (02), LOE (06), LOMCE (13), y en cada caso se ha hecho favoreciendo en mayor o menor medida a aquellos que han puesto a ese gobierno.

Por esta razón es hora de empezar a cuestionarnos si queremos mantener este modelo de educación basado en adoctrinar de una forma u otra a las personas o si lo que queremos es una formación que no esté supeditada más que al propio conocimiento y técnica independientemente de las diferencias ideológicas.

Y es que si esta cuestión se debate en las asambleas abiertas y se empieza a organizar esta nueva forma de entender la educación desde las bases, entonces no seremos esa fuerza inicial que pondrá en marcha el cambio, sino que seremos nosotros mismos los que construyamos ese cambio, de abajo a arriba y de una forma sólida.

Alekseievich
https://twitter.com/Alekseievich

Nota

[1] http://www.mecd.gob.es/servicios-al-ciudadano-mecd/participacion-publica/lomce/20130517-aprobacion-proyecto-de-ley.html

LOMCE: Recortes, españolismo y mercantilización

El pasado 3 de diciembre se publicó el nuevo borrador de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE), redactada por el Ministerio de Educación, al frente del cual se encuentra Jose Ignacio Wert. Esta contrarreforma educativa viene marcada por los siguientes puntos:

Primero, en la redacción del borrador se ha consultado únicamente a la educación concertada y a los obispos de la Iglesia Católica. Como en el resto de reformas educativas (LOGSE, LOE) y universitarias (LOU, Bolonia) que hemos sufrido, no se ha tenido en cuenta la opinión y las necesidades de los colectivos afectados.

Segundo, el proceso de mercantilización de la educación debido a la reducción en la financiación pública. Bajo el eufemismo de la autonomía se impone a los colegios e institutos financiarse en el mercado, pasando a depender económicamente de convenios y contratos con empresas privadas. Además, la gestión económica se deja únicamente en manos del director del centro, ya que el consejo escolar pasa a ser un mero órgano consultivo. En esa línea, ya desde la educación primaria se intentan inculcar valores basados en la cultura empresarial. En la ESO se llega a ofertar una optativa llamada “iniciación a la actividad emprendedora y empresarial” con el mismo peso que asignaturas como música o plástica.

En tercer lugar, se instituye un trato preferente a los centros privados. Los centros concertados y/o segregados por sexos mantienen sus ayudas a pesar de la reducción de recursos en la educación pública. Como dato a tener en cuenta, sólo un 25% del alumnado asiste a colegios privados.

Por último, se centralizan los contenidos académicos mediante la ampliación de los contenidos comunes en todas las comunidades autónomas. Como consecuencia se relega a la categoría de optativa no evaluable las lenguas cooficiales. Además de ofrecer dinero público a los padres para recibir enseñanza privada en castellano. De este punto se desprende  un intento claro de, en las palabras del propio ministro, españolizar al alumnado.

En definitiva, podemos resumir este borrador como un intento de transmitir mediante la escuela una marcada ideología capitalista y conservadora.

Para más información, adjuntamos un análisis de la LOMCE (diciembre 2012) realizado por los compañeros de Frente Estudiantil y Social:
analisis LOMCE