Por una sociedad sin racismo

El 12 de noviembre salimos a la calle a mostrarnos como somos, con nuestros acentos, nuestro color de piel y nuestras identidades, vamos a enfrentarnos y a hacernos fuertes contra el racismo institucional y callejero. También vamos a pelear por nuestra dignidad, a honrar a todos los asesinados en nombre del supremacismo blanco (el 13 de noviembre de 1992 fue asesinada Lucrecia Pérez) y a unir la riqueza que aportamos a una sociedad que debe ser plural y abierta.

Bien muchas personas podrían pensar que el racismo en España ya no existe solo porque ya no somos usados como moneda de cambio, ni nos asesinan sin impunidad. En anteriores líneas he hablado de que el racismo es una cuestión de privilegios. Todo lo que hacemos es puesto en tela de juicio: se duda de nuestra forma de amar, de aprender, de escribir, de hablar, de leer... ¡hasta nuestros nombres son insultados cuando no pueden ser pronunciados correctamente!

Tomamos las calles para hacer visible no solo el racismo más evidente, sino también el más escondido y habitual. Porque nos siguen encerrando sin un juicio previo y, además, por tan solo cometer una falta administrativa, la cárcel invisible sigue estando muy presente para las personas migrantes, en todo el Estado español hay un total de 10 Centros de Internamiento para Extranjeros, siendo los motivos de encierro muy variados y arbitrarios. Porque seguimos muriéndonos sin recibir atención sanitaria básica, en 2016 el Gobierno central excluyó de este derecho a unas 800.000 personas, incluso la ONU se mostró "preocupada" por esta situación.

El racismo sigue latente y muy vivo, recordemos a las 15 personas muertas en el Tarajal, acción en la que la Guardia Civil tuvo una alta responsabilidad y participación, estos agentes no solo fueron exculpados de estos asesinatos, sino que la juez que instruyó el caso determinó que la muerte de estas personas había sido responsabilidad de ellas mismas, el auto dice lo siguiente: "Los inmigrantes asumieron el riesgo de entrar ilegalmente en territorio español por el mar a nado, en avalancha y haciendo caso omiso a las actuaciones disuasorias tanto de las fuerzas marroquíes y de la Guardia Civil"1. Las políticas tomadas por la Unión Europea en los últimos años van dirigidas a que el Mediterráneo se convierta en un enorme cementerio, el diario alemán Der Tagesspiegel acaba de publicar los nombres de cerca de 33.293 personas ahogadas en el Mare Nostrum desde 19932. Naturalmente, la cifra es aún mayor, muchos de los ahogados nos son anónimos. Europa es la responsable de estas muertes.

Pero resulta preocupante no solo el racismo que nos mata, sino también aquél que vivimos a diario en las calles, ese que nos cruza la piel de arriba a abajo. Ese que parece inocente pero que, en realidad, es la misma raíz de la discriminación, encasillándonos en parámetros en los que no encajamos solo porque no somos blancos, ese que habita detrás de supuestas bromas y chanzas inocentes, pero racistas, realizadas por comediantes como Ignatius Farray. Queremos dejar de ser elementos exóticos, queremos dejar de aparecer en las películas como el negro camello, el latino pandillero, el musulán terrorista o el chino mafioso. Todo debe empezar a subvertirse, desde el protagonismo social de los blancos, hasta la producción cultural y la imagen que de nosotros se construye en los discursos culturales. En otras palabras: ¡queremos dejar de ser un estigma y un prejuicio!

Pero el problema seguirá existiendo si los blancos siguen negando el racismo, ¿cómo van aceptar algo que no viven en sus carnes? Es urgente avanzar en una educación no eurocéntrica, que deje de dibujarse en las escuelas y universidades una Europa poderosa y orgullosa de su pasado colonial y, por otro lado, comience a ser responsable de las realidades sociales presentes, consecuencia directa de todas esas políticas pasadas. La migración además de ser un hecho natural y constante en la historia de la Humanidad, ahora es una cuestión nacida de la expansión territorial y económica de los europeos.

En esta línea vale la pena incidir en las políticas de integración, en nombre de una convivencia pacífica se anulan la lengua y tradiciones de origen del individuo migrante, imponiéndole las del país de destino pero, al mismo tiempo, recordándole que solo es un huésped. Se le invita a callar antes las injusticias, pues es de malagradecidos quejarse, esto se agrava si encima eres mujer. Se le recuerda que lo que venía haciendo desde niño está mal, las festividades y tradiciónes culinarias europea y blanca son las correctas, que aprenda algo de civilización. A los migrantes no les hace falta una correcta integración, sí una adecuada visibilización. No parece que ningún europeo la necesitara cuando entró a sangre y fuego en América o África.

Incluso a la izquierda más progresista le costó entender todo este lío del racismo, tanto así que se tuvieron que inventar el concepto del Otro, en contrapartida a la identidad. Pero se olvidaron mencionar que no hay un Otro, sino que hay muchas variantes a la alteridad, casi tantas como personas. Pero, naturalmente, fueron filósofos europeos como Sartre, Simone de Beauvoir o Lacan quienes lo desarrollaron, no dejaron al Otro que hablara. A disciplinas como la Antropología nacidas al calor del racismo del siglo XIX aún le cuesta desprenderse de todo el estigma de poder y dominación que la concibieron, a pesar de todo el esfuerzo hecho desde diversas escuelas de pensamiento.

Este racismo de baja intensidad es lo que ha producido todo lo arriba mencionado y, en realidad, muchas cosas más, como las políticas de ayuda al desarrollo impulsadas desde Europa, la imposición a la producción científica, la ocultación del desarrollo artístico colonial no blanco, etc. Todo ello queremos denunciar este domingo en Madrid, estando en la vanguardia de una lucha que solo es nuestra, pero donde los aliados son bienvenidos, pero siempre conscientes que "no hace falta que me maten para que hablemos de racismo. En España existe racismo sí, pero más refinado”3.

1Extraído de: http://www.eldiario.es/desalambre/Archivado-muerte-personas-frontera-Ceuta_0_441656238.html

2Extraído de: http://www.tagesspiegel.de/politik/die-liste-von-banu-cennetoglu-kuenstlerin-dokumentiert-das-sterben-von-33-293-gefluechteten/20558658.html

3Como afirmó Lucía Mbomio a El País. Extráido de: https://elpais.com/elpais/2017/11/06/planeta_futuro/1509973183_806384.html?id_externo_rsoc=FB_CM

[CAST/CAT] El 1 de Mayo y el Viña Rock

[CAST]

Se acerca el 1 de mayo y las convocatorias de movilizaciones comienzan a brotar. Me llegan uno, dos, tres correos y los pongo directos en la carpeta de spam. Lo tengo decidido, este año no me veréis: el concertillo de Barcelona empieza a hacerse pesado. Lo que debería ser el día internacional de la lucha laboral se ha convertido últimamente en una batalla de gallos para ver quien saca más seguidores en Twitter.

Para comenzar, tendremos a las viejas glorias roqueras que todas conocemos. Sus años como revolucionarios han pasado a la historia y ahora sólo tocan en grandes escenarios patrocinados. Los sindicatos amarillos, aquellos que ya hace años que raramente se mueven y que pactan más con la patronal que con sus propias afiliadas, harán el paseo de rigor, y gritarán las cuatro reivindicaciones de cartón-piedra que poca gente se cree.

En segundo lugar, subirán al escenario las jóvenes promesas de la escena barcelonesa. Saben que decenas de fans están viendo su actuación, por lo que no dudarán en sacar pecho y mostrarse como los únicos salvadores de la música rebelde, si hace falta, tocando alguna cover. Los actores político-sindicales combativos (izquierda independentista, anarcosindicalismo, IAC ...) intentarán reunirse unas 4-5 veces antes de afirmar, un año más, que no hay consenso ni en el recorrido de la manifestación de la tarde y que cada uno irá por su cuenta. Aunque habrá quien glorificará «aquellos años con una manifestación anticapitalista de más de 20.000 personas» en medio de un enérgico y totalmente necesario debate sobre estelades si/no, medios de comunicación si/ no y el orden de los diferentes bloques. Un éxito, si en cada bolo hay más de 1000 asistentes.

Finalmente, en el escenario externo al festival, encontraremos la auténtica alternativa al rock. Con un viejo generador y unos tambores de batería hechos polvo, los diversos grupúsculos anarquistas e insurreccionalistas lanzarán la enésima llamada al disturbio a la mani que les quede más cercana (ideológicamente) para hacernos recordar que los muertos ahora hará, más o menos, un porrón de años (no me hagáis decir cuántos!) durante el 1 de mayo eran muy, muy anarquistas. Todos estos colectivos (que prácticamente no tratan ningún conflicto laboral durante el año) esperan que este 1 de mayo, por fin, se cante a su ritmo.

El día que se supone és para las trabajadoras, acaba convirtiéndose en un concurso de bandas, cuando no una jam session improvisada. En la ciudad condal se mueven muchas cosas, pero los rifirrafes entre militancias también son muy grandes. Se trata de un problema grave si pensamos que sólo nuestra apuesta política tiene la llave para escapar del capitalismo. Se nos llena la boca cuando decimos que la revolución la hará el pueblo organizado cuando somos incapaces de juntarnos con nuestras compañeras más cercanas (ideológicamente) para caminar durante un rato y hacer cuatro gritos. Sarcásticamente, parece como si nosotros no formáramos parte de este pueblo que debe organizarse: claro que no, si pensamos que sólo somos músicos sobre un escenario!

Creo que hay que intentar dar pasos para que el 1 de mayo pueda volver a convertirse en un importante día para mostrar una clase trabajadora unida: no para generar ninguna mani-ritual sin sentido, sino como punto de partida para trabajar codo a codo, día a día, de manera coordinada. Hay debates que se pueden dar, pero de cara a incluir propuestas y no al revés. Lo he dicho en broma, pero ojalá pudiéramos volver a ver aquellas manifestaciones anticapitalistas unitarias que se atrevían a subir a Pedralbes a mostrar la cara rabiosa de la explotación laboral. Ojalá el 1 de mayo pudiera ser un Woodstock.

Este año sin embargo, ya me perdonaréis, pero prefiero descansar y cuidarme (y ahora que lo digo, donde hemos dejado a las feministas?). Con el dinero que no me gaste en pancartas y petardos, me compraré una entrada para el Viña Rock que, como en Barcelona durante el 1 de Mayo, siempre tocan los mismos grupos.

[CAT]

S’acosta l’1 de maig i les convocatòries de mobilitzacions comencen a brollar. M’arriben un, dos, tres correus i els poso directes a la carpeta de brossa. Ho tinc decidit, aquest any no m’hi veureu: el concertillo de Barcelona comença a fer-se pesat. El que hauria de ser el dia internacional de la lluita laboral s’ha convertit, últimament, en una batalla de gallos per veure qui en treu més seguidors a Twitter.

Per començar, tindrem a les velles glòries roqueres que totes coneixem. Els seus anys com a revolucionaris han passat a l’història i ara només toquen a grans escenaris patrocinats. Els sindicats grocs, aquells que ja fa anys que rarament es mouen i que pacten més amb la patronal que amb les seves pròpies afiliades, faran la passejada de rigor, i cridaran les quatre reivindicacions de cartró-pedra que poca gent es creu.

En segon lloc, pujaran a l’escenari les joves promeses de l’escena barcelonina. Saben que desenes de fans estan veient la seva actuació, pel que no dubtaran en treure pit i mostrar-se com a els únics salvadors de la música rebel, si fa falta, tocant alguna cover. Els actors polític-sindicals combatius (esquerra independentista, anarcosindicalisme, IAC…) s’intentaran reunir unes 4-5 vegades abans d’afirmar, un any més, que no hi ha consens ni en el recorregut de la manifestació de la tarda i que cadascú anirà pel seu compte. Encara hi haurà qui glorificarà «aquells anys amb una manifestació anticapitalista de més de 20.000 persones» enmig d’un enèrgic i totalment necessari debat sobre estelades si/no, mitjans de comunicació si/no i l’ordre dels diferents blocs. Un èxit, si a cada bolo hi ha més de 1000 assistents.

Finalment, a l’escenari extern al festival, trobarem a la veritable alternativa al rock. Amb un vell generador i uns tambors de bateria fets pols, els diversos grupúscles anarquistes i insurreccionalistes llançaran l’enèsima crida al disturbi a la mani que els hi quedi més propera (ideològicament) per tal de fer-nos recordar que els morts ara farà, més o menys, un porró d’anys (no em feu dir quants!) durant l’1 de maig eren molt i molt anarquistes. Tots aquests col·lectius (que pràcticament no tracten cap conflicte laboral durant l’any) esperen que aquest 1 de maig, per fi, es canti al seu ritme.

El dia que suposa ser per a les treballadores, acaba esdevenint un concurs de bandes, quan no una jam session improvisada. A la ciutat comtal es mouen moltes coses, però els rifi-rafes entre militàncies també son molt grans. Es tracta d’un problema greu si pensem que sols la nostra aposta política té la clau per escapar del capitalisme. Se’ns emplena la boca quan diem que la revolució la farà el poble organitzat quan som incapaces d’ajuntar-nos amb les nostres companyes més properes (ideològicament) per caminar durant una estoneta i fer quatre crits. Sarcàsticament, sembla com si nosaltres no forméssim part d’aquest poble que s’ha d’organitzar: clar que no, si pensem que només som músics sobre un escenari!

Crec que s’han d’intentar donar passes perquè l’1 de maig pugui tornar a esdevenir un important dia per mostrar una classe treballadora unida: no per generar cap mani-ritual sense sentit, sinó com a punt de partida per treballar colze a colze, dia rere dia, de manera coordinada. Hi ha debats que es poden donar, però de cara a incloure propostes i no a l’inrevés. Ho he dit de broma, però ojalà poguéssim tornar a veure aquelles manifestacions anticapitalistes unitàries que s’atrevien a pujar a Pedralbes a mostrar la cara rabiosa de l’explotació laboral. Ojalà l’1 de maig pogués ser un Woodstock.

Aquest any però, ja em perdonareu, però prefereixo descansar i cuidar-me (i ara que ho dic, on hem deixat a les feministes?). Amb els diners que no gasti en pancartes i petards, em compraré una entrada pel Viña Rock que, com a Barcelona durant l’1 de Maig, sempre toquen els mateixos grups.

Joan García

25-N

Anoche estudió hasta las cuatro así que se levantó con más ojeras que ojos, tropezó varias veces contra las paredes del pasillo hasta llegar a la cocina, donde estaba su hermana mirando con asco las tostadas del desayuno. Se sirvió un café bien cargado y se sentó a su lado. Su madre entró nerviosa en la cocina porque el peque llegaba tarde al colegio: venga Pablito date prisa que se nos escapará el autobús. Pero él seguía jugando con su cochecito azul y enfadado porque mamá no se había acordado de comprar los cereales de chocolate que le gustaban a él. Sonia, ¿quieres hacer el favor de comer? Gritó ella mientras recogía juguetes del suelo. Por favor hazlo por mi dijo con un tono tan desesperado que le quitó de golpe las ganas de seguir desayunando. Se levantó y dejó la taza en el fregadero, que aún tenía los platos de la cena. Se puso a fregarlos porque si no lo hacía ella lo haría su madre. En menos de diez minutos se había vestido, lavado los dientes, preparado la mochila y tomado la píldora. Se acercó a la cocina para despedirse hasta la noche. Sonia seguía en guerra contra la comida, o sea contra ella misma, y mamá ataba los cordones de Pablito, que ya había perdido el bus desde hacía cinco minutos. ¿Cariño, sabes donde he puesto la camisa nueva de cuadros?, escuchó que su padre gritaba desde la habitación.

Al salir a la calle, el chico del supermercado de la esquina, con su propia opresión como trabajador y como emigrante, igual que cada mañana, le bajó el tanga con la mirada cuando pasó por delante. En el metro, apenas se podía respirar de la gente que había: una joven se sujetaba como podía para no caerse mientras un señor se le iba restregando disimuladamente, una abuela se escandalizaba al ver a dos chiquillos comerse la boca y un grupo de guiris se preparaba para bajar en la siguiente parada. Una vez hecho el transbordo y ya tranquilita en el bus, sacó el móvil. ¡Toma ya! Marta le hablaba desde Irlanda. Resulta que había conocido a un Erasmus de Sevilla que era la hostia de guapo, que se pasaban los días juntos y que ya le había dicho que ella era la mujer de su vida. ¡¡Tía, y nos conocemos solo de hace dos meses!! Bueno, y ¿qué tal folla? Pues bien... solo que de momento aún no me he corrido. ¿Sabes? Nos pasó una cosa muy rara xd. Resulta que salimos de fiesta y me emborraché tantísimo que no me acuerdo de nada de lo que pasó aquella noche. Me contaron que iba cayendo por los suelos, que no me aguantaba de pie yo sola. En fin, muy, muy pedo. Pues me contó que esa noche me folló en el parque y yo no recuerdo absolutamente nada, no sé, se ve que estaba ida del todo jajaj la verdad es que cuando me lo contó me rallé porque claro, no tenía ni idea de si se había puesto condón o qué, pero me dijo que sí, así que nada, ya me quedé tranquila xdddd. Guardó el móvil. No encontró palabras para decirle a Marta que eso que le había hecho su nuevo novio se llamaba ‘violación.

Cogió el periódico que alguien había dejado en el asiento de al lado y echando un vistazo rápido pudo ver palabras como “feminización de la pobreza” y “brecha salarial”, un par de páginas más adelante leyó: “93 mujeres asesinadas por hombres en lo que va de año y en la página 7: Las mujeres kurdas emprenden una doble revolución. También pudo leer: “Los presupuestos de 2016 ignoran el impacto de género de los recortes” Un momento, espera. Mierda, va a ser que no. Que no, que estos datos no salen en prácticamente ningún medio de comunicación. Lo que leyó de verdad fue: El papa Francisco facilita el perdón a las mujeres que hayan abortado y dos páginas más adelante Los detenidos por terrorismo anarquista pasan a disposición de la Audencia y no sé qué de la ropa que llevaba el otro día la Arrimadas venía en las últimas páginas.

Entró al hospital cuando se terminó el cigarro. La tutora de prácticas aún no había llegado así que tuvo tiempo de dar un paseo por allí. Por el pasillo se cruzó con Graciela, que llevaba del brazo a la anciana de la que cuidaba día y noche a la revisión del médico. Después bajó las escaleras y se encontró con el pequeño Raúl que las subía poco a poco, su padre iba detrás vigilando que no tropezase. Raúl aún no lo sabe pero hace cosa de dos años él vino al mundo en este mismo hospital. Lo que iba a ser un parto natural se terminó convirtiendo en una cesárea, su mamá se opuso desde el primer momento pero le aseguraron con soberbia que no había otra opción. Le pusieron muchos medicamentos en el suero y aunque ella preguntaba qué eran, nadie le respondió. Cuando el bebé nació se lo llevaron y no le dejaron verle ni tomarlo entre sus brazos. Terminó la jornada de prácticas medio mareada así que el frío de la calle le sentó bien.

A eso de las seis llegó al casal. Estaba nerviosa. Se sentó en el suelo porque no quedaban sillas. No abrió la boca durante las tres horas y pico que duró la asamblea. No pudo. Se había hecho un esquema en la libreta, había leído de aquí y de allá, hasta había estado ensayando delante del espejo. Pero nada, cerró la boca e hizo caso a esa maldita voz dentro de su cabeza que le repetía constantemente “mejor cállate”. Y como ella, otras chicas, que se miraban de vez en cuando con cierta complicidad, o vergüenza, no está claro.

Volvió a casa sin tomar las birras de después. Caminaba todo lo rápido que le permitían las piernas a pesar de que se sentía cansada, le dolía todo, le costaba convivir con tanta basura, y eso que ella tenía unos privilegios y unas oportunidades que otras mujeres no tenían. Más complicado era todo siendo negra, transexual o pobre, eso estaba claro. Con el tiempo había aprendido a detectar las violencias, a ponerles nombres y apellidos (estructural, física, verbal, psicológica, sexual, institucional, simbólica, etc…). Había entendido hasta donde llega la magnitud del problema: cuando se pajean delante nuestra, cuando nos tocan el culo en la discoteca, cuando se niegan a usar preservativo, cuando nos ignoran, cuando nos insultan, cuando nos asesinan… no son casos aislados producidos por cuatro degenerados. NO. Se trata de una violencia contra las mujeres por el mero hecho de serlo, una violencia que se enmarca en un contexto social y político concreto en el que reinan las desigualdades entre hombres y mujeres y las relaciones de poder. Se trata de un feminicidio y no de muertes puntuales. La sociedad es machista y la violencia de género es un problema de los hombres que constantemente estamos sufriendo las mujeres. Y dentro del sistema capitalista esto va a seguir siendo así, porque sin machismo, igual que sin racismo, clasismo y fascismo el sistema no puede sustentarse. Dicho de otro modo: sin violencia, el sistema capitalista no puede funcionar. Por eso nos la pintan como normal, por eso la violencia está naturalizada y legitimada. Quien agrede lo hace porque cree que puede y debe hacerlo. Nos dicen que es algo biológico, que viene implícito en los genes y que por ello tenemos que resignarnos. Es más, a nosotras nos culpabilizan, preguntándonos ¿cómo puedes permitir que te trate así? En vez de preguntarles a ellos por qué maltratan, humillan y controlan. Preguntémosles ¿para qué lo hacen?, ¿Cuál es la finalidad? Quizás sea por el miedo a perder los privilegios, el miedo a perder el poder, el miedo a que ellas no estén allí para cuidarles y ser sus esclavas en nombre del amor eterno y de la maternidad omnipotente.

Digámosle a ellas que no son princesitas indefensas, que la violencia no es normal ni a nivel micro, ni macro y no tienen por qué aguantarla. Apliquemos la autodefensa para que nadie se atreva a agredirnos y para que todas y cada una de las agresiones tengan respuesta, aquí y en cualquier otro territorio. Porque ser víctima no significa ser pasiva, no significa resignarse o mirar hacia otro lado. Reivindiquemos los referentes femeninos, visibilicemos la lucha de muchas, escuchemos a las que siempre callaron y vivieron en la sombra. Hablemos. Gritemos. Matemos esa voz dentro de nuestras cabezas que nos dice que es mejor que estemos calladitas, o que estamos exagerando y que tampoco es para tanto. Cambiemos la culpa por la rabia, pasemos de lo individual a lo colectivo, de la indiferencia a la solidaridad. Dejemos la autodestrucción para empezar destruir aquello que siempre nos destruyó. No volvamos a competir entre nosotras y pasemos a ayudarnos, a crear redes de apoyo. Miremos el mundo a través de los ojos de las oprimidas por etnia, género, nacionalidad, edad o clase social. Hagamos real la palabra “transversalidad”. Vayamos más allá de un minuto de silencio y de una manifestación en un día señalado. Hoy es 25-N pero ayer también lo fue y mañana volverá a serlo. Prioricemos. Hagamos apuestas políticas serias de una vez y que este tema nos quite el sueño hasta que logremos resolverlo, por completo, y para todas.

Nuria, militante de Embat

Sobre la violencia obstetricia:

-https://www.youtube.com/watch?v=BzkvugKCShI

Sobre violencia sexual:

-http://www.eldiario.es/sociedad/queria-sexo_0_72093264.html

-http://www.todoporhacer.org/no-son-depravados

Sobre violencia masclista (general):

- https://www.diagonalperiodico.net/panorama/28256-llamadas-ser-hombre-y-otras-chapuzas.html

- http://www.elperiodico.com/es/noticias/sociedad/que-mueran-las-matan-4635000

 

 

 

 

Es complicidad

Llegué tarde tal y como mandaba mi religión. Me senté al lado de dos novatos de primero, y era fácil adivinar por sus ojos abiertos como platos que estaban alucinando con aquella asamblea para su primera huelga universitaria. Era la Laia quien hablaba, de tecnicismos como siempre: que si no hay material para las pancartas, que si deberíamos pensar en quien lleva el megáfono en la manifestación, que si no hay suficiente dinero para las octavillas y estaría bien hacer kafeta un día de estos… no pude terminar de escuchar su intervención porque el Joan se había levantado para pedirme tabaco.

Oye tenemos que intentar que salga lo que dijimos de los piquetes eh, que mira, hoy ha venido mucha peña nueva. Me fijé en la gente, mucho refor, pero por suerte había venido el núcleo duro de la asamblea. ¿Tienes papel? No que va, ya no me queda. Joan resopló al tiempo que buscaba con la mirada a una nueva presa a la que gorronearle, la localizó pero decidió esperarse ya que ahora hablaba el Guille y este era muy estalo, había que llevar cuidado con él. Guille hablaba mucho y usaba palabras rescatadas del baúl de los recuerdos del palacio de invierno, así que desconecté de su perorata y mi mirada se cruzó con la de Rosa. Le sonreí muy suave para que nadie pudiese notarlo, y pensé que quizás debería volver a quedar con ella un día de estos, al fin y al cabo el polvo en la fiesta mayor estuvo muy pero que muy bien.

En general el debate iba por buen camino y nuestra línea salía a flote. Alcé la mano para añadir un par de cosas, bueno quizás unas cuantas más, y para cuando me quise dar cuenta eran las tres pasadas y la clase de política internacional no era nada fugable. Eché un último vistazo a aquella asamblea, que por fin parecía revivir y me despedí del Joan, que me dijo con gestos que me llamaría, supongo que por lo de la bilateral.

Conforme me alejaba de aquel círculo mal hecho sin haber vuelto a colocar ni una sola silla en su sitio, sin haberme preocupado de que las pancartas no se pintaban solas y que el megáfono se tiene que ir a buscar, igual que el arroz para la paella, me convertía en cómplice. Mi trabajo en la asamblea se veía, lucía bonito y útil, incluso podríamos decir que olía un poco a revolución. Sin embargo, el trabajo de muchas de mis compañeras no, más bien era algo así como invisible y poco valorado. Mi forma de intervenir había mejorado con los años a decir verdad, me había hecho más fuerte, más coherente y se veía a la legua que tenía mucha más formación teórica que cuando empecé. Cuando ignoraba que mis discursos interminables y repetitivos, así como los gritos y las miradas asesinas que me salían de vez en cuando, quizás no ayudaban en absoluto a crear un ambiente agradable para las personas que tenían mayor dificultad para hablar, me convertía en cómplice otra vez. Cuando no veía que un grito, una interrupción o una crítica a nivel emocional no causaba el mismo efecto devastador en un hombre que en una mujer era otro cómplice más. El Rober solía defender con vehemencia que las muchachas militantes tenían que coger el liderazgo, que tenían que intervenir más en los espacios, porque si sus voces no se escuchaban nunca haríamos la revolución. «Venga tía, coge el liderazgo» a pesar de que yo soy incapaz de soltarlo; «Adelante chiquilla, habla», al tiempo que soy incapaz de escucharte. Qué curioso… ellas tenían que hacer el esfuerzo de adaptarse al espacio porque el espacio era incapaz de adaptarse a ellas. Mantener estas dinámicas era complicidad, de la misma manera que el paternalismo también lo era.

Dejar según qué temas para el último punto del orden del día porque podían descarrilarnos de la lucha principal, así como saltarse curiosa y misteriosamente solo los talleres sobre micromachismos o las manifestaciones de reivindicaciones feministas, era ser cómplice también. Ser del todo incapaz (y no poner esfuerzo alguno en serlo) de renunciar a un solo privilegio, así como olvidar que como individuo pensante y postureante que soy, no solo era responsable de lo que hacía sino también de lo que callaba, era ser cómplice another fucking time. Enfocar las críticas de mis compañeras como acusaciones a traición de las que jamás sería capaz de reponerme, es decir, tener más miedo a que ellas me llamasen machista delante de los demás que de ser un machista todo el rato, era ser cómplice.

«Pero a ver, ¿a qué te refieres? ¿Cómplice de qué?»

Pues cómplice del monstruo más asqueroso y peligroso conocido hasta el momento. Cómplice y amigo de ese ser que asesina, excluye, esclaviza, deprime y silencia a las mujeres día tras día. Unos cómplices más del machismo más rancio y violento que pasa con total naturalidad delante de nuestras narices en cualquier momento y en cualquier espacio. Eso es lo que somos muchas veces, a decir verdad, y seguir cerrando la boca, seguir mirando hacia otro lado cuando estas dinámicas continúan, seguir sin mover un dedo para cambiar esta situación que de sobras conocemos, o creemos conocer, es complicidad.

Este texto no nace de la inspiración basada en un solo individuo, sino de la triste combinación de muchos de ellos.

Ana Poliquística

¿Es posible? Activismo y autocrítica

¿Es posible construir un proyecto, más social que político, que reagrupe a los sectores más jodidos del proletariado?

Esta pregunta es lanzada a través de la cuenta de Klinamen a través de la red. Y es que en pocas semanas he podido leer diferentes artículos que van en una línea autocrítica dentro del “activismo” motivados posiblemente por la insuficiente respuesta por parte de este a las problemáticas sociales, criticando un perfil y una manera de hacer, que parece que no ha cambiado durante la crisis.

No sé en que medida el debate a través de internet refleja la realidad, pero ciertamente algo debe manifestar: unas tendencias, un contexto social, una situación política... así que las ideas de estos textos creo que no deben pasar desapercibidas no sólo por lo que dicen, sino por las consecuencias que pueden tener hacia nuestras prácticas hacia el cambio social.

Y es que, ¿quién conforma la izquierda y los movimientos sociales? Personas con mucho tiempo libre. En los colectivos que he militado y cercanos a mi entorno abundamos los universitarios blancos y jóvenes, con curros esporádicos o ligeros, sin gente al cargo. Que con el paso de los años, se reduzca el número de personas militando es un síntoma de que algo va mal. Fallamos en algo. No sé si la manera en la que nos organizamos, nuestras actividades y nuestra estética es causa o consecuencia del perfil anterior, pero la cuestión es que asambleas interminables en las que sólo se debate, o fiestas en las que priman una cultura concreta (estética, música, relaciones sociales) limitan mucha la percepción sobre la utilidad de un colectivo o ideología determinada. Nuestro activismo se convierte en un estilo de vida que no sólo se ve inefectivo con los supuestos objetivos, sino que además alejado de los problemas de la cotidianidad de la clase trabajadora, hace que esta deje de identificarse con los símbolos y discursos de la “izquierda”.

Así que este texto va dirigido fundamentalmente a este extracto de población, pues dudo que otro perfil llegue a leer esto (o quizás sí). Un público que sus padres pudieron aspirar a una vida más o menos cómoda, a diferencia de los abuelos que vivieron las miserias de la guerra civil. Un público que quizás ha podido acceder a estudios universitarios, que participa de “entidades culturales” o que aun dispone de ciertas comodidades y en caso de emergencia aun puede disponer de un colchón familiar en el que podría satisfacer sus necesidades básicas. Los hijos de los trabajadores acomodadas y parte del funcionariado y profesiones liberales (profesores, médicos…) que ahora van hacia “precarios”.

Así que en los tiempos en que nos ha tocado vivir, en el retroceso del llamado Estado del Bienestar, aumenta el paro, la protección social y se reducen los sueldos. Gente que años atrás se había hipotecado, ahora ha tenido que recurrir a la PAH junto a un migrante, cosa totalmente impensable hace unos años. Se conforman dos polos, cuando antes todo el mundo creía que era “clase media”. Y aunque las desigualdades y las consecuencias del capitalismo nos afectan a todos, no lo hacen de la misma manera. Desde el activismo clásico la famosa frase de “ir a los barrios” es un buen ejemplo, que nos señala un error de partida pues establece un nosotros y ellos. Eso implica una superioridad moral (saber como se tienen que hacer las cosas y de manera mejor) a la vez que marca una distancia y expone el no formar parte de ese sitio o gente. También expresa una desconfianza hacia la clase trabajadora pues se puede caer en una actitud evangelizadora. Y en caso de que el proyecto marche bien se puede caer en el peligro del asistencialismo: solucionar problemas ajenos a corto plazo sin que esas personas adquieran un método para resolver estos a medio-largo plazo, causando dependencia.

Sin embargo, dicho argumento llevado al extremo (el no actuar por la diferencia) nos llevaría a cerrarnos a nosotros mismos. La propuesta va por otro camino: desde nuestras diferentes posiciones, caminar hacia un espacio. En otras palabras, luchar en las problemáticas comunes que sufrimos y no en la que otras sufren. Por ejemplo, para mi no tiene sentido que una persona que ha heredado una vivienda se meta en la PAH de manera activa. Eso no significa que pueda apoyar en las acciones o realizar donaciones, pero creo que tiene que tener un plano totalmente secundario.

¿Qué hacer pues? Suelo escribir que no existen recetas mágicas, y este no será una excepción. Sin embargo, si creo en alguna otra certeza más es en la metáfora que cita Emilio Santiago en su artículo “El tiro por la culata”: nada que no pueda contar con el apoyo decidido de tu madre es socialmente viable. Eso significa no realizar grandes castillos revolucionarios para el día del mañana. Es despejarse un poco de la radicalidad imaginaria y realizar curro en lo cotidiano, que nos defienda hoy y si puede ser nos ponga en mejor posición para afrontar el mañana. Las mismas dinámicas del capitalismo ya tensarán la cuerda lo suficiente para que la gente puede aspirar a cambiar dicho sistema, pero sin una base sólida, que hoy en día carecemos, no creo que vayamos muy lejos y las oportunidades se nos escaparán de las manos. O quizás serán otros movimientos los que cojan estas, como el fascismo.

Finalmente, un punto en el que parece que no hemos sabido articular una respuesta adecuada, ha sido en los espacios de trabajo. Aunque esto daría para otro artículo, habría que preguntarse si es posible generar un movimiento similar a la PAH en materia laboral, trascendiendo los sindicatos de clase y sus siglas. Sin pan y techo, no hay revolución.

Víctor A, con aportaciones de Adri

Artículos de referencia

- Els set pecats capitals de les esquerres

- Carta d’un pare a la CUP-CC

- No me llames lumpen, imbécil

- Lo mejor, vivir sin trabajar

- Hostilidad horizontal: Cuando nos traicionamos a nosotros mismos

- El tiro por la culata: nueve tesis sobre el fenómeno PODEMOS y la crisis civilizatoria

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