Cuando nos acusan de sexismo al denunciar el sexismo.

Intento no pedirle peras al olmo. Procuro ir por la vida asumiendo que la gente no ha estudiado lógica ni sabe de falacias argumentales... Hay quien me insiste en que asuma que la gente no piensa, pero tengo como una jodida vena filantrópica que me impide darlo todo por perdido.

El caso es que me apetece dejar claros unos puntos básicos:

-No veo grandes diferencias “naturales” entre hombres y mujeres que definan sus capacidades, tanto intelectuales y sociales como incluso físicas, al menos en lo que a buena parte de las actividades se refiere. Además, concibo que las oportunidades deben ser las mismas, entendidas estas como oportunidad de autorealización de cada persona, según su propio criterio y dirección. Así que por eso digo “hombres y mujeres somos iguales” (perdón por el binarismo, y dejo caer que existen más posibilidades y que además, también son y deben ser iguales) .

- Sin embargo, vivimos en una sociedad que marca enormes desigualdades entre hombres y mujeres. Esta situación de desigualdad hace que la situación de partida de unos y otras sea muy diferente, y por ello en ocasiones harán falta medidas correctoras, si es que deseamos alcanzar una igualdad real. Y para que se entienda mejor, haré uso de una explicación matemática:

Si tenemos 3 y 8, la diferencia es de 8-3= 5.

Si a 3 y a 8 les sumamos 7, tenemos 3+7=10 y 8+7=15.

Les hemos “tratado igual”, pero como vemos, la diferencia entre ambos permanece: 15-10=5.

Por lo tanto, la forma de corregir esto, sería sumando más al 3 que al 8, por ejemplo: 3+7=10 , 8+2=10.

- Cuando acusamos que las mujeres sufren ciertas situaciones, o mencionamos que los hombres actúan de determinada manera, generalizamos, sí. Porque hay diferencias estadísticas notables, que son las que nos indican que existe una desigualdad. Existen casos particulares, pero si estudias un poco de estadística, sabrás que el comportamiento de tu prima Paqui, super mandona con su novio Juan, no influye en los resultados. Cuando decimos que los hombres suelen copar el turno de palabra en asambleas, por ejemplo, no quiere decir que lo lleven en el cromosoma Y, y nosotras, pobres idiotas, en la repetición del X el dejarnos pisotear en la asamblea. Pero como nos construímos socialmente según el género, pues es más habitual que una mujer sea callada y con voz bajita y suave y un hombre más charlatán y con voz potente y tal. Lo que hemos aprendido. Eso no quiere decir que no pueda haber casos de lo contrario, yo misma hablo alto cuando quiero que se me oiga. Si al mencionar esta situación desigual, sexista, le das la vuelta y me acusas de “sexismo”: estás suponiendo que los hombres esto y lo otro, yo creo en la igualdad, no creo que haya que tratar diferente a las personas, ñañañaña... pues considero que o bien eres idiota o que usas estratagemas para mantener las cosas como están.

-Sobre la Diferencia. Existen ciertas cosas que nos hacen diferentes y conviene tenerlo en cuenta, porque sino, caemos en un modelo androcéntrico, en el que asumimos que todo ser humano debe medirse en base al varón blanco sano occidental de mediana edad. Y como ejemplo, mentaré el de los fármacos: Los fármacos se diseñan y se prueban en varones. El resultado de esto es que las mujeres padecemos más efectos secundarios, la sintomatología de varias enfermedades no es exactamente la misma en muchos ejemplos, etc. Hace muy poco tiempo que ha empezado a cambiar algo la cosa, por lo que los efectos a largo plazo aún no se conocen. Los contaminantes también nos afectan de forma especial, por distribución y proporción de grasa corporal y elementos liposolubles, y un largo etcétera. Esto, claro, repercute en la salud de las mujeres. Tener en cuenta Diferencias y hacer ciertos ensayos con sesgo de género (los que no tienen apellidos también lo son, son sesgados en el hombre, pero como no llevan apellido porque se asume, no nos enteramos), no es lo contrario a un trato igualitario. Lo contrario al trato igualitario es la desigualdad, no tener en cuenta las diferencias, precisamente para atender a esa igualdad de oportunidades, como es la salud. Yo tengo derecho a una vida saludable tanto como el maromo que se me sienta al lao en la sala de espera. Si para eso tienen que tener en cuenta que tengo útero y determinados ciclos hormonales, no veo que eso signifique que vayan a tratar peor al chico, la verdad.

-Cuando al mencionar actitudes sexistas, desiguales, etc, nos venís con la igualdad, como si esta ya fuera una realidad, como si viviéramos ya en el paraíso de la igualdad de género (y de razas, y sin clases sociales, y sin homofobias,... ya puestas a pedir!!), siempre me viene a la cabeza lo mismo: Si yo quiero ir a Valencia, mejor que asuma que NO estoy en Valencia y que tengo que hacer una serie de acciones que me lleven a Valencia: coger el metro para ir a la estación de autobuses, comprar billete de autobús, montarme en el autobús... Si quiero ir a Valencia y lo que hago es “jugar a que ya estoy en Valencia”, pues nada, padeceré un divertido desorden mental que no me lleva a ninguna parte, y mucho menos a Valencia. Pero tan ricamente, oye. Así que lo siento (en realidad no, es sólo una expresión), pero una parte fundamental del camino a la Igualdad es asumir que VIVIMOS TODAVÍA EN LA DESIGUALDAD, para tomar una serie de medidas que nos encaminen a la Igualdad.

Y resumiendo, queridas, queridos, querides: No hay mayor esclavo que el que se tiene por libre sin serlo.

Milicia Cebolla

Mito del racismo negro y el hembrismo

Desde hace un tiempo, vengo constatando un desarrollo paralelo entre el discurso de la existencia del hembrismo, en base a que hay mujeres idiotas, y se ejemplifica con una supuesta actitud racista de un negro hacia un blanco. Ambos mitos se relacionan mutuamente, repitiéndose una y otra vez como una especie de mantra.

Yo quiero exponer porqué creo que el racismo negro o el hembrismo, actualmente, no pueden darse. El racismo es un fenómeno social, en el cual toda (o al menos gran parte) institución está conformada de manera que los individuos de otras "razas"[1] están sometidas a los blancos. Así es como ha surgido y es como se mantiene actualmente. Podrían haberse dado otros desarrollos históricos en universos paralelos. Pero actualmente, aún permanecen los privilegios de personas blancas, frente a personas de otras pigmentaciones. Para simplificar, hablaré de negritud, porque es el mito más extendido.

El negro racista... o cómo bombardear con autocomplacencia a los blancos.

Es conocido el mito, se pone siempre de ejemplo: "si un negro desprecia a un blanco por serlo, está siendo igual de racista". Pues aunque su actitud no sea de aplaudir, ya que está prejuzgando a una persona por motivos de color de piel, resulta que no es posible para un negro en la sociedad actual ser racista. Porque el racismo no es una respuesta individual, sino una estructura social en la cual todo tiene un orden rígido que se reduce a blancos arriba, negros abajo. Si unos cuantos individuos negros, de forma individual, tienen actitudes de prejuicio racial, podemos resaltar lo feo del gesto. Pero no "es lo mismo pero al revés". Entre otras cosas porque no disponen del control de todas esas instituciones y estamentos sociales que permitan una vuelta a la tortilla. En EEUU, por ejemplo, sigue habiendo una relación estrecha entre negritud y pobreza, y población reclusa [2]. Esto no es casual, y desde luego, nada tiene que ver con las capacidades de las personas negras. Claramente es el resultado de una estructura social. Así que no, cuando un negro es borde con un blanco...no está siendo racista. Estará siendo antipático, prejuicioso, pero no racista. El día en que hubiera matanzas de blancos por parte de negros, persecución, historia de esclavismo, "blanquización de la pobreza", etc etc. El día en que los negros controlaran todo y los blancos estuvieran abajo, ahí habría racismo negro. Mientras tanto, habrá individuos de una identidad oprimida que reaccionan con una actitud agresiva ante individuos de identidad opresora, aunque estos últimos no pretendan mantener ese estatus. Y esta actitud, insisto, puede ser reprochable: usted no me conoce, ¿cómo sabe que yo, aun siendo blanco, no estoy interesado en destruir este orden absurdo de cosas, porque creo en la igualdad de la humanidad?. Ahí tenemos al Ferrocarril Clandestino como ejemplo de que personas blancas pueden estar interesadas también en derribar esos muros [3]. No se está alabando esa actitud, simplemente le estamos dando el peso que merece, y que no es uno que equilibre ninguna balanza entre las relaciones que existen entre blancura y negritud. Precisamente es un conocido mito porque nos permite invisibilizar y normalizar el racismo, poniendo las cosas en una balanza de "a mi una vez un negro me hizo mal". Se reproduce porque nos hace sentir "confortables", precisamente por esa autocomplacencia que permite. Así como muchos otros mitos que se extienden socialmente y permiten mantener ese desequillibrio motivado por "raza" [4].

Así que simplemente se hace necesario explicar que una actitud puede ser negativa, equivocada éticamente, lo que sea. Pero no se puede usar todo término. Acabamos simplificándolo todo a fascista, racista y sexista, en una especie de caca-culo-pedo-pis que nos idiotiza mentalmente. Existen más palabras, usémoslas, eso desarrollará nuestra capacidad cognitiva. El lenguaje es una gran forma de entrenar al cerebro.

Del mito del negro racista al bulo del ataque cotidiano hacia los hombres: la falacia del hembrismo.

De igual forma, con mayor frecuencia se exponen casos de mujeres que maltratan psicológicamente, amén de todas las maldades posibles que le puedan hacer a los hombres, pasando por romperles el corazón, que es la más habitual,  para intentar demostrar una especie de equidistancia. No hay equidad, por lo tanto, hablar de equidistancias es directamente absurdo. Una mujer puede ser imbécil, puede ser una cabrona despreciable que trate a un hombre de mala manera. Pero no es hembrista, porque no existe, por más que vengan hablando de lobbys, ese cambio de tortilla. En el contexto actual, siguen estando invisibilizados los trabajos de cuidados [5], la doble jornada laboral de la mujer [6], e incluso la supeditación a su marido en el caso de propiedad de tierras, explotaciones agrarias y demás [7], además de sufrir una invisibilización respecto a nuestra salud [8], entre otras muchas como menores sueldos [9], muertas por violencia de género [10], y un largo etcétera.

Existen mujeres idiotas, nadie lo duda. Como humanas, tenemos un amplio abanico de virtudes y defectos. Pero su actitud es individual, mientras que el patriarcado es una  estructura social, lo que implica un desigual reparto del poder con sesgo de género, que provoca que las mujeres no participen del espacio público, que exista una división sexual del trabajo, infravalorando la correspondiente a la mujer, feminización de la pobreza, menor autonomía personal y en las relaciones sociales. Una forma de definirlo es: forma de organización política, económica, religiosa y social basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres, el marido sobre la esposa, del padre sobre la madre y los hijos e hijas, y de la línea de descendencia paterna sobre la materna Asímismo, se universaliza el “yo” masculino, planteándolo como vara de medir y referencia, siendo uno de los fundamentos de la dominación patriarcal [11].

Por eso, por mucho que sean idiotas, no pueden ser hembristas, simplemente porque no se tiene esa capacidad. Y aunque Obama es negro, y Merkel mujer, el orden social permanece rígidamente asentado. Obviamente, se ha avanzado. Se han mellado los pilares que sostienen ese orden. Pero la única dirección posible es continuar haciéndolo. No apuntalarlos para mantener las cosas tal cual están, sino derrumbar lo que queda de ello, que aún es mucho. y para ello, es fundamental no caer en la autocomplacencia de "para mí también es duro", "yo no tengo la vida solucionada por ser blanca", etcétera etcétera. No, obviamente entran otros factores, entre ellos la fundamental: la clase social. Pero por ser blanco, no la tienes tan complicada como la de un negro, y por ser hombre, no te ponen las mismas zancadillas que si fueras mujer. Así que, con una analogía atlética: si al resto de personas se les ponen obstáculos, entenderemos que el primero en llegar a meta con la pista lisa está siendo privilegiado frente a los demás. Siguiendo la analogía, es posible que nuestra pretensión de hecho no sea llegar a meta, ni ganar nada en atletismo. Pero ya que se nos obliga a correr, hay que remarcar esos obstáculos que existen y denunciarlos, no detenernos en que para el corredor que gana “también es duro tener que entrenar todos los días”.

Nadie está diciendo que la vida de un hombre blanco es de rosas por el mero hecho de ser varón y blanco. Ni que deba darse la vuelta a ninguna tortilla. Ni que todos los hombres blancos sean una panda de malnacidos esclavistas y machistas. Pero resulta paradójico que en una realidad en la que las mujeres mueren y cumplen dobles y triples jornadas, las personas negras se vinculan con la pobreza y la cárcel, siempre salga alguien corriendo a defender la socialmente cómoda idea de que "l@s oprimid@s tb oprimen". Y no...pueden cagarse en tu madre y eso puede molestar, pero no te oprimen, sobretodo porque no pueden, al menos en base a esa identidad que se concibe como socialmente inferior.

Por favor, déjate de autocomplacencias, de buscar obsesivamente ejemplos de "mujeres que tratan mal a los hombres", de "grupos feministas que pretenden el exterminio masculino", de confundir los artículos de revistas Cosmopolitan con los postulados feministas, y de "negros que también han hecho cosas malas", "de que los gitanos son racistas con los payos" y demás sandeces varias. Deja de confundir términos, porque no hay equidistancias ni equivalencias en un contexto de desigualdad. Y deja de utilizar esos argumentos para pretender suavizar la diferencia que se da entre las clases oprimidas y las opresoras. O al menos, no te creas tan de izquierdas si no estás dispuest@ a moverte de tu área de comodidad que permite perpetuar las cosas tal y como están.

Milicia Cebolla

[1] si bien el término no sea adecuado, ya que no existen realmente las razas desde ningún punto de vista médico, biológico, genético, etcétera. Las Razas humanas no existen:
http://www.andercismo.com/2008/03/las-razas-humanas-no-existen.html

[2] Datos del Census Bureau de EE.UU.
http://www.census.gov/newsroom/releases/archives/income_wealth/cb12-172.html
Resumidamente, la población negra representan más del 27% de la población en situación de pobreza. Muy equiparado con población hispana, con más de un 26%. Los blancos de origen no hispano, representan menos del 10%. Esto demuestra ua clara vinculación entre identidad racial y etnia con la pobreza y la exclusión social.

[3] The Underground Railroad
http://en.wikipedia.org/wiki/Underground_Railroad

[4] Para desmontar este tipo de mitos, un gran pensador de nuestro tiempo decidió realizar este ejercicio de compilación de argumentos contra las intoxicaciones y comeduras de tarro racistas de turno:
http://www.alasbarricadas.org/forums/viewtopic.php?f=15&t=33465

[5] Estos son llevados a cabo por mujeres en el 99% de los casos, y que si se tuvieran en cuenta supondrían 1/3 del PIB. Pérez Orozco, A. y López Gil, S. (2011) Desigualdades a flor de piel: Cadenas globales de cuidados. ONU Mujeres. Disponible en
http://bookcamping.cc/referencia/1220-desigualdades-a-flor

[6] Propuesta por la Titularidad Compartida, desde el MAGRAMA
http://www.magrama.gob.es/es/desarrollo-rural/temas/igualdad_genero_y_des_sostenible/titularidad_compartida

[7] Según un estudio que está a punto de publicarse sobre las vivencias de las mujeres campesinas vascas, existe una clara discriminación en el sector agrario, predominando la falta de reconocimiento como trabajadoras agrícolas. Esto puede constatarse concretamente en que carecen de titularidad de las actividades agrícolas cuando los 2 miembros de la pareja lo comparten, además de a la hora de pedir ayudas para emprender la actividad agrícola y al pretender darse de alta en la Seguridad Social Agraria.

[8] Más información al respecto en la Revista on-line Mujer y Salud, disponible en
http://mys.matriz.net

También existe información al respecto, en inglés, en el colectivo ecofeminista Women's Voice for the Earth
http://www.womensvoices.org/about/why-a-womens-organization

[9] Encuesta de estructura salarial. INE. Informes anuales disponibles en

http://www.ine.es/jaxi/menu.do?type=pcaxis&path=/t22/p133&file=inebase

[10] Información disponible en las Estadísticas del Ministerio de Igualdad (o el Ministerio en el que sea diluído):
http://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/portalEstadistico/boletinmensual/home.htm
y http://www.msssi.gob.es/ssi/violenciaGenero/portalEstadistico/home.htm

También en la Red estatal de organizaciones feministas contra la violencia de género.
http://www.redfeminista.org

[11] Dolores Reguant (2007) Explicación abreviada del Patriarcado.
http://www.proyectopatriarcado.com/docs/Sintesis-Patriarcado-es.pdf

De agresiones y responsabilidades

Después de una noche de fiesta, una joven vuelve a su casa. La calle, que por el día está llena de sonidos y colores, se encuentra ahora tranquila, fresca e iluminada solo por la luz amarillenta de las farolas. Antes de entrar, decide sentarse un rato a ver si el aire fresco le despeja un poco.

La escena es habitual. Seguramente much@s sonreiremos al leer esto, porque nos hemos visto reflejad@s en esta situación. Volver a casa después de haber salido y detenernos un momento en la calle antes de subir, para ver si el fresco nos espabila.

En el momento en que esta chica se encuentra repasando lo ocurrido a lo largo del día, aparece un hombre y, antes de que pueda reaccionar, la inmoviliza y comienza a toquetearla, sobándole las tetas debajo del sujetador.

Aquí nuestras sonrisas de complicidad se congelan, desaparecen. La escena varía, la mayoría ya no nos reconocemos en esa situación en absoluto. Alguno empieza a pensar que no debería haberse parado. A quien se le ocurre, es que hay que tener más ojo, ir por ahí sola

Eso supone cambiar la forma de valorar una decisión por algo que sucede a posteriori. Tras leer los primeros párrafos, muchas personas hemos pensado: Sí, te entiendo, esa maldita última copa que nunca deberías haber bebido… Nos sentimos cómplices. Tras la agresión, que ocurre después, modificamos nuestra opinión sobre lo que sucedió antes. De forma que pasamos a considerar a esta chica como imprudente.

Si antes nos parecía fenomenal, una cosa totalmente normal. ¿Por qué la actuación del agresor cambia la valoración que damos a la actuación de la persona agredida? Sencillamente porque “vivimos en una sociedad donde se enseña a las mujeres a evitar las agresiones, en vez de enseñar a los hombres a no agredir”. En realidad lo que hacemos, conscientemente o no, es responsabilizar en buena medida a la mujer por lo sucedido.

El mismo trato le espera al llegar a comisaría. Tras decidirse a denunciar lo ocurrido, la policía, además de recordarle lo imprudente de su acción y entre otra batería de preguntas, le cuestiona cómo iba vestida. ¿Por qué? ¿Es un intento de determinar si iba provocando? ¿Las mujeres provocamos agresiones? ¿Cómo? ¿Al vestirnos del modo en que mejor nos parezca estamos invitando a alguien a abusar de nuestro cuerpo?

El mismo día, en otro lugar, una mujer es violada por policías. Esto nos parece aberrante, nada más leerlo torcemos el gesto.

Si especifico que ha sucedido en Túnez, nuestro semblante se relaja en parte. Los prejuicios hacia el mundo árabe nos lo permiten. Esas cosas pasarán allí, no aquí. Nuestra islamofobia, más o menos acentuada, nos ayuda a comprender una situación que antes considerábamos inaceptable. De ese modo, que en nuestro país exista también un largo catálogo de mujeres violadas por distintas figuras policiales no importa.

En Túnez también tuercen el gesto si les hablo de una mujer violada por policías. Pero, ¿qué ocurre cuando les comento que la chica, al ser detenida, se encontraba en posición cariñosa con su novio en un lugar escondido pero público? El efecto que resulta es el reflejo de nuestra reacción ante la primera agresión narrada, tal como si nuestro razonamiento se mirase al espejo.

La gravedad de la violación policial a la mujer, que sucede después, se valora en función de lo que ella hacía antes. ¿La violación está justificada si la chica se encontraba con su novio intercambiando caricias, pero no si, por ejemplo, esperaba el autobús? ¿En qué modifica eso el hecho de que un par de policías decidieran violar a una joven?

Para más inri, ha sido acusada por “ofensas al pudor”. Nótese que ha sido acusada ella y solo ella, el novio parece que no estaba cometiendo ninguna ofensa, estas cosas solo las podemos cometer las mujeres.

¿Por qué se me ocurre juntar estos dos sucesos en un mismo artículo? Porque un mismo matiz subyace en ambos: la responsable de la agresión es la mujer, por hacer algo que no debía. No debía hacerlo porque es mujer. Hay cosas que un hombre puede hacer, pero una mujer no. Hasta en los círculos menos reaccionarios se escuchan suspiros de resignación. Qué se le va a hacer, las cosas son así; vosotras sois más débiles, tenéis que protegeros.

La estrategia elegida para esa supuesta protección es la del miedo. No solo no se enseña a los hombres a respetar y valorar a las mujeres. A los hombres se les muestra la mujer como objeto para su disfrute (televisión, publicidad, pornografía...) mientras a nosotras se nos atemoriza desde pequeñas en lugar de aportarnos herramientas para la autodefensa. Se nos insiste en nuestra debilidad e incapacidad de enfrentamiento. Nuestra estrategia debe ser siempre la de evitar de todas las formas posibles llegar a encontrarte en esa situación: evitar ir a determinados sitios, a determinadas horas, ir sola, etcétera. Evitar y evitar. Hay que evitarlo todo. De otro modo, si nos pasa algo, la culpa es nuestra, de nuestra indumentaria, de nuestra actitud, etcétera.

En lugar de conseguir que la ciudad sea un lugar seguro para tod@s, a lo que se aspira es o bien a encerrarnos en lo más alto de las más altas torres, o ser escoltadas por nuestro príncipe azul. En lugar de empoderarnos, de educarnos en la seguridad en una misma. Si somos más débiles, deberíamos ser educadas para que esa diferencia disminuyera, no se agrandara. Aprender técnicas de autodefensa, pero contando con que lo primero es sentirnos capaces. En fin, poder ser personas capaces de vivir libremente.

Milicia Cebolla  y Liberty Cravan