Enlaces del mes: Julio 2015

Imprescindible el texto de El Critic para empezar a salir del atolladero en que se ha metido la izquierda por sus propios pecados: Estetización, alejamiento de las clases populares, soberbia sectaria, falta de autoconfianza y de un discurso coherente...

Tras el sometimiento de Tsipras a las condiciones de la Troika, ¿Qué queda para Grecia? El artículo se pregunta si ha llegado la hora de hablar de Revolución. Pero puestos pensar la Revolución ¿Es posible en Grecia? La falta de organización revolucionaria, de programa, de condiciones materiales que permitan socializar el país sin condenar a muchos a la pobreza parece dar como resultado que esa imaginaria revolución no sólo tiene pocas posibilidades de realizarse, si no también escasas probabilidades de resultar un éxito.

La CNT ante su nuevo congreso, en palabras de su Secretario General, debe adoptar una estructura organizativa operativa para los tiempos actuales. También habla, afortunadamente, de recuperar el anarcosindicalismo como una herramienta para la mayoría de personas. Así es, el sindicalismo de intención revolucionaria debe aspirar a organizar a toda la clase trabajadora sin excusas, comprometerse con cambios sociales radicales desde una visión estratégica y decidida, sin refugiarse en ningún tipo de excusas.

El mundo del rock no sólo se ha convertido en un refugio del consumismo, también en un pilar principal que refuerza la cultura patriarcal. Son anecdóticos los casos de grupos con presencia femenina e, incluso en estos casos, su presencia se proyecta contribuyendo al imaginario sexista. Así, la cultura rockera constituye un ejemplo más de terreno de libertad y contestación cultural que se dedica a impulsar el machismo.

Sobre la diversidad de tácticas y estrategias y la capacidad de conectarlas en un movimiento popular coherente y capaz de avanzar nos hablan en Borroka Garaia Da.

Frank Mintz argumenta en el boletín Cultura Libertaria cómo los tiempos de la lucha vienen marcados por la mayoría social, frente a las aventuras insurreccionales de algunos que quieren acelerar violentamente el curso histórico ejerciendo de vanguardia proletaria, y también frente a quienes se empeñan en la estrategia del pacto y la negociación.

¡A la huelga, compañera!

Como todas sabemos, una huelga es un método de presión y una herramienta de lucha de la clase trabajadora para defender los intereses de su clase frente a la burguesía. Sin embargo, una huelga no consiste únicamente en la paralización de la producción, sino que existen más formas de llevar a cabo una huelga. En este artículo repasaremos brevemente los tipos de huelga más conocidos para comprender la diversidad de métodos que se pueden emplear en caso de conflicto laboral, en el cual la empresa no entiende de diálogos y no está dispuesta a ceder. Y como es obvio, una huelga tendrá una duración y abarcará un cierto espacio físico, con lo cual, dividiremos el artículo en tres apartados: según el tipo, según la duración y según su extensión. Al final, apuntaré brevemente el marco legal del Estado español respecto a las huelgas.

Según el tipo

—Comenzamos con la más extendida de todas: la paralización de la producción. Este tipo de huelgas es la más extendida de todas y consiste en no asistir al centro de trabajo a realizar la jornada laboral durante el transcurso de la huelga, y toda aquella persona que pretenda asistir al trabajo como un día cualquiera será considerada esquirol, puesto que parar la producción es una medida para causarles pérdidas económicas a la empresa, y si se trabaja en los días de huelga, entonces las reivindicaciones perderían fuerza.

—Una variante similar es denominada huelga de brazos caídos, la cual consiste en asistir al centro de trabajo y ocupar el puesto pero quedarse sin hacer absolutamente nada dejando la maquinaria encendida o apagada. Esta táctica es una buena forma de prevenir el esquirolaje, ya que impide su entrada y estorba a quienes quieran seguir con el proceso normal de producción.

—Contrario a la paralización de la producción, tenemos las huelgas a la japonesa que consisten en producir masivamente para aumentar los costes de almacenamiento de la empresa. Estas huelgas pueden ser agotadoras para la plantilla, sin embargo, las consecuencias pueden ser peores que simplemente parar la producción porque se gasta más en materias primas, aumentan los costes de almacenamiento y para poder dar salida a esos productos, quizá obligue a la empresa a bajar los precios. Además, otra ventaja en este tipo de huelgas es que no pueden entrar esquiroles.

—Hay ocasiones en que las huelgas no afectan a toda la empresa, sino que se coordinan los departamentos para alterar el normal funcionamiento del proceso productivo. Se trata pues de huelgas rotatorias y huelgas de tapón, que consisten en coordinarse cada departamento para parar en los días acordados, es decir, que un día para un departamento, al siguiente otro y pasado otro. En las huelgas de tapón, se paran los departamentos o partes de la cadena de producción críticos para obstruir todo el proceso productivo.

—Otra modalidad parecida es la denominada huelga de celo, que consiste en ser extremadamente detallista en una fase del proceso productivo, es decir, cuidarse tanto de la calidad y los detalles de cada producto intencionadamente para ralentizar todo el proceso productivo. En este caso, tampoco dan cabida al esquirolaje y causan enormes retrasos en la producción.

—En ocasiones, las huelgas no solo se hacen en caso de conflicto local con la empresa, sino que se realizan también por solidaridad. Hablamos entonces de las huelgas de solidaridad, que son aquellas que se realizan, no por un conflicto local en la empresa, sino en solidaridad con trabajadoras en lucha de otros centros de trabajo. Este tipo de huelgas tiene más motivaciones en la conciencia de clase que lo relacionado con lo meramente profesional o laboral.

—Por último, tenemos la huelga revolucionaria. Dicha huelga es movida por motivos expresamente políticos orientados a desafiar el orden existente y suprimirlo a través de una revolución socia, lo cual quiere decir que no es motivada por motivos profesionales y/o laborales, sino por un movimiento obrero fuertemente organizado y politizado que busca una transformación radical del sistema.

Según la duración

La duración de una huelga puede variar desde paros parciales, pasando por períodos de tiempo determinados hasta ser indefinidas:

Los paros parciales no ocupan la jornada entera de trabajo, sino parte de ella, lo cual, por regla general no genera mucha repercusión dentro de la empresa.
—Las huelgas que ocupan períodos de tiempo determinados en su mayoría duran un día entero (24h), y en ocasiones dos o más, pero siempre quedan notificados las fechas de inicio y fin de la huelga.
Las huelgas indefinidas son aquellas que tienen fecha de inicio pero no tienen una fecha de fin, sino que durarán indefinidamente hasta que se resuelva el conflicto y sea desconvocada por la asamblea de trabajadoras o el sindicato.

Según su extensión

Cuando hablo de extensión, me refiero aquí al espacio físico en el cual se desarrolla una huelga, en el cual podemos diferenciar entre ámbito profesional, es decir, a nivel de empresas y centros de trabajo, y territorio abarcado, que sería el área geográfica en que se harán efectivas las convocatorias de huelga independientemente de las empresas y ramas productivas que estén dentro de esa área.

Ámbito profesional

Nivel local: en este caso, la huelga solo afecta al centro de trabajo o alrededores.
Por empresa: la diferencia con el nivel anterior es que la huelga se desarrolla en una empresa específica afectando a sus centros de trabajo no necesariamente situados en una misma ciudad.
Por sector o rama productiva: la huelga afecta a todas aquellas empresas que conforman un mismo sector o rama productiva. Así por ejemplo, si se diera una huelga de transportes, afectaría principalmente a los transportes por carretera o vías férreas.
General: afecta a todas las ramas y sectores productivos.

 Territorio abarcado

Regionales: se convocan a nivel de Provincias o Comunidades Autónomas, afectando a todas las empresas dentro del área en donde se convocó.
Estatales: la convocatoria tendrá efecto en todo el territorio nacional.
Internacionales: en teoría, cabría una posibilidad de coordinar una huelga a nivel internacional.

Marco legal

En el Estado español, el derecho a la huelga está recogido en la Constitución del '78 y es considerado como un derecho fundamental. La legislación que regula el derecho a la huelga data del '77 del pasado siglo, ningún partido político lo ha tocado. No obstante, las únicas huelgas legalizadas en el Estado español son las de paralización de la producción y la de solidaridad únicamente cuando se realiza por intereses profesionales y laborales, lo que quiere decir, que si se realiza por motivos políticos u otros, sería considerado ilegal. Durante una huelga, los contratos quedan en suspensión, es decir, que las trabajadoras que hagan huelga dejarán de percibir el salario y las cotizaciones correspondientes a los días en que dure la huelga. En caso de despido por secundar una huelga, sería declarado automáticamente nulo ya que supondría la vulneración de un derecho fundamental y así quede demostrado aunque la empresa haya puesto otros motivos. Sin embargo, el despido puede ser procedente si la huelga realizada fuese ilegal. Asimismo, también es ilegal que la empresa subcontrate otros trabajadores para sustituir a la plantilla en huelga, aunque puede dejar que quienes no secunden la huelga vayan a trabajar. Otra cuestión importante relacionado con este tema son los servicios mínimos que decretan las administraciones públicas en sectores críticos como la Sanidad, los Bomberos, Emergencias o trenes. Estos servicios se deben respetar sí o sí, por lo que hay ocasiones en que pueden decretar servicios mínimos abusivos para minimizar el efecto de una huelga.

Apuntes finales

A lo largo de la historia, el movimiento obrero ha desarrollado numerosos métodos de lucha y presión, la huelga sin duda es el más extendido, aunque se puede complementar con otras prácticas como el boicot, que consiste en denunciar públicamente los atropellos de la empresa sensibilizando a la sociedad y así minar su reputación para disminuir sus ventas; sabotaje, que consiste en dañar o destruir la maquinaria y demás capital fijo para obstruir todo lo posible el proceso productivo. Hay que apuntar también que el sabotaje siempre se realiza contra el patrón, nunca contra consumidores. No obstante, la clase empresarial también tiene métodos para romper huelgas: como las listas negras, la contratación de esquiroles, enviar a la policía, y a través del cierre patronal, que consiste en cerrar la empresa o el centro de trabajo para dejar en la calle a las trabajadoras. Legalmente, el cierre patronal está permitido siempre y cuando suponga peligro de daños a personas y materiales durante una huelga y esté comunicada a la Autoridad Laboral.

Volviendo al hilo, también existen huelgas fuera del ámbito laboral, tales como las siguientes: las huelgas estudiantiles, aunque no afectan a ningúnn proceso productivo, sí sirven para abrir espacios que posibiliten la expresión de las reivindicaciones del estudiantado, presionar a la dirección del centro, concienciar a otras estudiantes y como entrenamiento ante los conflictos al entrar al mundo laboral. Las huelgas de inquilinos consisten principalmente en impagos colectivos de alquileres para denunciar los precios abusivos y presionar para que los rebajen. Sobre las huelgas de comsumo supongo que sabremos que consisten en no comprar para minimizar el volumen de ventas en general por un período de tiempo determinado. Este tipo de huelgas se podrían complementar con las laborales para tener mayores efectos. Por último, las huelgas de hambre y sed se realizan cuando ya no quedan más alternativas de lucha que poner su vida en peligro como método de presión ante las injusticias. Estas huelgas las suelen realizar presos y presas políticas cuando el régimen carcelario los castiga duramente y la justicia burguesa hace oídos sordos.

Así pues, las huelgas no se encuentran úncamente en los conflictos laborales, sino que podrían extenderse igualmente en otros conflictos sociales. No obstante, siempre existirá un denominador común entre todo tipo de huelgas: que las realiza la clase trabajadora y el conjunto de clases explotadas.

[Recomendación] Lectura: El problema de la organización y la noción de síntesis

La necesidad de un movimiento anarquista amplio y unificado ha generado numerosas cuestiones en torno a cómo se constituiría. La idea de la síntesis consiste en aunar todas las corrientes anarquistas en una sola organización, en la cual se incluyen las tres principales tendencias de aquellos tiempos: la sindicalista, la comunista libertaria y la individualista. No obstante, desde el grupo de Anarquistas Rusos en el Extranjero, constituido por anarquistas ucranianos exiliados en París, han criticado esta propuesta de unión. Además de no tomar en cuenta otras corrientes más allá de las tres mencionadas, hace un breve análisis teórico de estas tres corrientes más extendidas. Entre el sindicalismo y el comunismo realmente no hay conflicto ya que muchos comunistas libertarios participan en el sindicalismo. El problema, según este grupo, es la discrepancia insalvable entre comunismo e individualismo.  Declaran que en el comunismo libertario es el mejor modelo para el desarrollo de las facultades individuales y creen innecesario reivindicarlo. A la vez, critica los vicios liberales de ciertos individualistas como Tucker.

A pesar de todo, no se muestran contrarios a los esfuerzos por construir una praxis anarquista organizada.

El problema de la organización y la noción de síntesis

Como complemento, el texto precedente vendría a ser una crítica a la noción de síntesis elaborada por el anarquista ruso Volin, el cual sí expresa la compatibilidad entre estas tres corrientes: la sindicalista como método de acción revolucionaria, la comunista como finalidad y la individualista como la emancipación total del individuo. La síntesis de Volin parte de la disgregación entre anarquistas de diferentes ramas, en las cuales hicieron de la diversidad una división profunda en que cada corriente se pinta como "la verdadera". Es por ello que Volin trata de conciliarlas a través de la unión bajo un programa común o una misma base teórica.

La síntesis anarquista

Anarcosindicalismo y movimiento estudiantil

Por CNT-La Safor

La situación educativa que está creando el Estado junto con el gobierno de turno no solamente sigue sin satisfacer las necesidades reales del ser humano, sino que además está sufriendo un grave retroceso de varias décadas dirigiéndose hacia una educación extremadamente clasista y católica. Sabemos que los sistemas educativos promovidos por los gobiernos y estados no hacen sino perpetuar las diferencias sociales y castrar creativamente al individuo, además de ir adiestrándolo en una especie de celdas que siguen los mismos patrones que las cárceles y las fábricas: horarios, restricciones, supeditación total a la autoridad, trabajo en serie, repetitivo y alienante del alumnado, desposesión total del alumnado de todo aquello que le rodea, etc. Sus objetivos, la alienación social y la sumisión a las autoridades (patrón, estado, fuerzas del orden…).

Bien se entiende que un sindicato es una organización de trabajadoras y trabajadores, y la gran mayoría de estudiantes aún no han conseguido su primer empleo. Sin embargo, en el mundo estudiantil, esto es, pre-laboral, durante todo ese dilatado espacio de tiempo en el que nos formamos para entrar a formar parte del mundo laboral, no existe un solo sindicato de estudiantes de corte anarquista. No obstante, durante este período de tiempo el alumnado no cesa de recibir ofensas y ataques a pesar de verse obligado a seguir siempre las normas dictadas desde las instituciones: horarios a cumplir, faltas de asistencia, trabajos que presentar, asignaturas que superar para avanzar…

Pero el problema que debemos afrontar en el mundo estudiantil, desde una perspectiva anarcosindicalista y revolucionaria, va más allá de las repercusiones directas del sistema educativo y sus políticas sobre dicho alumnado, pues los ataques en apariencia dirigidos a estos alumnos y alumnas extienden su veneno fascista hasta las familias de estos estudiantes.  En efecto, no se trata solamente de provocaciones al estudiantado, sino que se trata de duros ataques a la clase obrera, la cual no podrá cubrir los gastos educativos de su familia y en el caso de poder cubrirlos, la educación por la que está pagando no es precisamente de calidad (entendiendo por “calidad” la relación directa entre los intereses del alumnado y las enseñanzas ofrecidas, además de los mecanismos que definen la horizontalidad o verticalidad de estas relaciones estado-institución-profesor-alumno y la libertad con que se producen).  Es en este punto donde el movimiento estudiantil y el movimiento obrero se dan la mano, donde ambos se definen mutuamente, el punto crítico donde evidenciamos que las políticas estrictamente educativas afectan únicamente y de manera directa a la clase obrera más desheredada condenándole eternamente a subyugarse al estado y a la burguesía.

El sistema universitario es quizás el nivel educativo más afectado.  Por un lado con el Plan Bolonia 2015 se pretende volver a un sistema universitario clasista y elitista que regule el exceso de titulaciones, restringiendo para ello y de manera paulatina el acceso a los estudios superiores a las hijas e hijos de la clase obrera, a los desheredados.  Por otro lado, se pretende también llevar el sistema universitario al terreno privado, retirando las becas y aumentando indiscriminadamente el precio de las tasas.  De esta manera las hijas e hijos de la clase obrera se ven condenadas a vender su fuerza de trabajo bajo unas pésimas condiciones de por vida, y esto en el mejor de los casos.  En el peor, se pasarán más tiempo sin empleo y dependiendo de la caridad y las pocas ayudas sociales hasta que se vean obligados a robar, a traficar con drogas o a otros medios similares para poder malvivir y sobrevivir.  Para el capitalismo fascista resultaba intolerable que la hija de una obrera llegase a tener dos o más titulaciones universitarias y pudiese acceder a los mismos puestos de trabajo que la hija de una burguesa o una aristócrata.

En los institutos de secundaria y bachiller nuestras jóvenes empiezan a consolidar sus relaciones sociales y a proyectar su futuro estatus social.  El sistema educativo estatal muestra en esta etapa sus más feroces fauces pero de una manera sutilmente disimulada.  Al igual que en las prisiones, en los institutos se produce un agresivo moldeamiento del individuo: es aquí donde culmina su clasificación en el mundo educativo y empieza a gestarse su clasificación futura en la sociedad.  En efecto, es en esta etapa donde se inculcan en nuestras jóvenes los diferentes sentimientos de alienación, de frustración, donde se les hace creer que no sirven para nada, donde se destruyen sus expectativas, donde se aceptan los poderes y las jerarquías, donde se determina quiénes pasaran a formar parte de la masa obrera más explotada y quiénes podrán seguir estudiando para poder llegar a explotar a otras personas.  Es la etapa educativa más conflictiva para el individuo y a la vez es la más estricta y regulada y donde han de mostrar mayor sumisión a las normas y a la autoridad.  Y paralelamente, se trata del período vital más crucial para el individuo ya que durante la pubertad y la adolescencia es cuando definimos en mayor medida nuestra personalidad, cuando encontramos a nuestros grupos de iguales y a nosotros mismos.  Y los acontecimientos vividos en estas edades marcarán todo nuestro futuro no sólo socialmente sino también psicológicamente, y este es el factor más importante y por el que debemos intervenir y ayudar en la organización estudiantil.

Hace años que el sector socialdemócrata burgués, el sector comunista controlador, el sector fascista autoritario, y los sectores nacionalistas se han dado cuenta del potencial movilizador del mundo estudiantil y por ello crearon a sus propios sindicatos amarillos de estudiantes, que no son más que carroñeras lavadoras de mentes esperando captar votos políticos para sus partidos.  El sector anarquista ha optado en algunas universidades por organizarse en grupos de afinidad con una estructura mínima y, por desgracia, con una escasa repercusión, además del impedimento a la hora de poder convocar huelgas estudiantiles.  Dichas huelgas son convocadas por los sindicatos pseudo-obreros de manera desorganizada y descoordinada, teniendo como resultado la división de fuerzas, tanto entre diferentes regiones dentro del mismo nivel educativo (una semana en Madrid, la otra en Cataluña y/o Valencia…) como entre diferentes niveles en la misma región (esta semana huelga solamente de secundaria y bachiller, la próxima huelga solamente universitaria…).  La implantación de Sindicatos de Estudiantes desde el anarcosindicalismo revolucionario posibilitaría la coordinación en las acciones directas y las movilizaciones, tanto entre diferentes regiones como en diferentes niveles, además de hacer posible también la coordinación entre estudiantes y el profesorado de filiación anarquista.

Hemos visto como tanto en la enseñanza media como en la enseñanza superior no solamente se abusa y se ataca al estudiante, sino también y sobretodo a su familia obrera y, por ende, a toda la clase obrera, perpetuándola en la explotación y la sumisión al estado y al capital.  Y las y los anarcosindicalistas no podemos abandonar a nuestras y nuestros chavales a su suerte y no facilitarles su organización hasta que se adentren en el mundo laboral o desistan del estudiantil, pues todas las cicatrices que muestran la obrera y el obrero cuando ya adultos se acercan a nuestro sindicato son producto de las puñaladas recibidas durante su etapa estudiantil, en su juventud, puñaladas que jamás terminarán de cicatrizar y que los marcarán para toda su vida.

El estudiantado está descontento tanto por la calidad de la educación impartida como por la manera en que ésta se imparte y gestiona, quiere estallar pero aún no sabe cómo, quiere organizarse pero aún no ha logrado emanciparse de las influencias burguesas reformistas de los sindicatos de partido, el movimiento estudiantil de este lustro admira el mayo del 68, quiere emprender un cambio, una revolución, ser protagonista de su historia… y es posible que se encuentre más preparado que en otras ocasiones históricas y con muchos más instrumentos de organización, pero también es verdad que se siente más desorientado que nunca.  Desea estallar, desea andar sobre los escombros de este mundo hacia un nuevo horizonte, pero no sabe cómo llegar, cómo caminar…

El anarcosindicalismo debe hacerse presente en los movimientos estudiantiles, actualmente tan desorientados y manipulados, y lograr que avancen de la mano del movimiento obrero que dentro de unos años los acogerá, pues están en su pleno derecho de intervenir y organizar el mundo laboral en el que se verán inmersos en un futuro muy próximo.

El asalariado teme perder su empleo, teme perder su presente, y muchas veces ello le impide organizarse y luchar; el negro presente del asalariado define su futuro, decide sobre sus acciones y sobre su vida.  Pero el estudiante no teme tanto por el presente como por su futuro, su futuro es más importante, su futuro define su presente, y no se resignan a encontrarse de pleno ante un futuro oscuro y nada halagüeño.  Al no tener un presente que perder su predisposición a la lucha resulta más evidente.

Y tal vez debiéramos insistir más en aquello que podría lograrse, mostrar los horizontes de la libertad, las conquistas otrora ganadas… insistir demasiado en describir aquello que nos ataca, insistir en acciones de denuncia, resulta bastante ineficaz ya que la mayoría de la gente ya se conoce de memoria esta parte de la lección.  Saben quién o qué nos ataca, conocen los daños infringidos, pero desconocen aún qué hay más allá de la lucha, qué beneficios nos puede traer, y este desconocimiento se traduce en miedo por actuar, en apatía, en pasividad.

Ya para terminar, el curso está a punto de empezar y no podemos ni debemos demorarnos en formalismos y perífrasis para bordear la acción, como anarcosindicalistas debemos ser responsables y responder ante todos los ataques a la clase obrera, y los ataques al estudiantado también son ataques a la clase obrera.  Como anarcosindicalistas, también tenemos que tener claras nuestras reivindicaciones en el mundo educativo y estudiantil: no defender reformas legislativas, no defender la educación del estado, sino defender la autonomía y la libertad del individuo para poder formarse, organizarse y alcanzar su plenitud.

Salud, Revolución y Anarquía.

Conocer el fascismo

El actual declive de la economía hegemónica mundial puede facilitar la toma del poder por parte de los movimientos cercanos al fascismo, algo que en Europa se ha traducido en resultados electorales inéditos como los de Amanecer Dorado (Grecia) y el Frente Nacional (Francia). El autor trotskista Ernest Mandel (1923-1995), en su visionaria obra El fascismo (1969), desgrana teóricamente esta ideología y sus relaciones con el capitalismo.

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Ante una huelga general en otoño

Después de un agosto extrañamente tranquilo en un año que ha batido récords de movilizaciones, se aproxima el que será, a buen seguro, un otoño calentito.

Los primeros en anunciar una huelga general para otoño fueron el sindicato CGT, que en junio anunciaba estar preparándose para una huelga contra los recortes en derechos sociales y laborales. No especificó el sindicato, sin embargo, que fecha tendría esta huelga esperando, imagino que por estar a la espera de la fecha que den los sindicatos oficiales.

Los sindicatos vascos (ELA y LAB), anunciaron poco después una huelga general en Euskadi para el 26 de septiembre, a la que se sumaron otras organizaciones sindicales como CNT y CGT. Por su parte, CNT y Solidaridad Obrera pasaban a principios de agosto a secundar la convocatoria de CGT de una huelga para otoño, pero sin atreverse todavía a dar una fecha definitiva.

Mientras tanto, el PSOE se organiza en una mal llamada "cumbre social" liderando a CCOO y UGT y anuncian, que "no descartan la posibilidad de una huelga general para otoño". Esta claro pues, huelga va a haber. La pregunta es ¿Cuándo?

Primero, hay que tener en cuenta que CCOO y UGT hace tiempo que no se comen un colín en Euskadi, así que es difícil que lleguen a hacer coincidir su convocatoria con la de los vascos. Por otro lado, CGT, liderando al sindicalismo alternativo, hace gala de su habitual falta de iniciativa propia, no atreviéndose a dar un paso hasta que no lo hagan los mayores. Depende, por tanto, de éstos la fecha para la huelga.

Y en cuanto a éstos, si revisamos las fechas, vemos que CCOO tiene un buen número de congresos regionales programados para diciembre, lo que supone un gran gasto de energías que impediría que optasen por realizar la huelga general en esa fecha, o incluso a finales de noviembre. Personalmente, me da en la nariz que la fecha escogida será, más pronto que tarde, a principios o mediados de octubre. ¿Por qué? Porque el 21 de octubre tenemos las elecciones gallegas y vascas, y al PSOE le interesa un clima de descontento con el gobierno del PP.

Ahora, a nosotros, se nos presenta una importante cuestión. Creo que estaremos de acuerdo que, ante los embistes que el Estado capitalista está ejerciendo contra la clase trabajadora en los últimos tiempos hay que empezar a actuar. Pero por otro lado, nos encontramos a un PSOE débil, más débil que nunca, que va a intentar apoderarse de los movimientos sociales para volver a crecer y a ganar confianza. Y a los dos amarillos, UGT y CCOO, cuyas cúpulas necesitan quedar bien con su afiliación.
El sindicalismo alternativo no tiene ni los medios ni la afiliación de esos dos grandes sindicatos, pero eso no significa que nada se pueda hacer. Se está dando en españa un primitivo movimiento de trabajadores asindicados, las "mareas", que de momento y en algunas regiones se han mostrado críticas con el sindicalismo oficial, acercándose a los alternativos. Existe también en algunas ciudades un movimiento estudiantil en alza con el que unir fuerzas. Un bloque de fuerzas ,como el que ya ha propuesto Solidaridad Obrera en Madrid, puede vconvocar a tanta gente, puede que incluso más, que la que puedan el maltrecho trio UGT-CCOO-PSOE. El sindicalismo vasco aprendió pronto a dejarlos a un lado, y gracias a ello crecieron por su iniciativa propia, lo mismo deberíamos hacer en el resto de España.

Comentaré, por último, que habría que empezar a plantear auténticas alternativas para la clase trabajadora. No basta con reclamar que no nos quiten el derecho a una cama de hospital o a una escuela, la crisis supone más que todo eso. Actualmente, en el proceso productivo, muchos trabajadores se quedan en la calle (aunque personalmente, considero que los que sobran son sus patrones). Es una situación similar a la que se vivió a finales del siglo XIX y que solo se salvó gracias a que la clase obrera supo organizarse y reclamar la jornada de ocho horas, cosa que logró tras mucho luchar. Una jornada de seis horas o menos no solo es completamente posible sino que además es necesaria, trabajando menos, trabajaremos todos. Por otro lado, nos venden la moto de la necesidad de los emprendedores para que se reactive la economía, como si la empresa privada fuera el único motor económico. ¿Qué hay de las cooperativas que permitirían a los trabajadores hacerse cargo de las fábricas que cerrasen? ¿Qué hay de la empresa pública que permitió a un país como Francia salir de la crisis tras la Segunda Guerra Mundial? Es la clase burguesa la que ha ocasionado la crisis. ¿Seguro que también va a ser quien nos saque?

Lo dicho, este otoño, a la huelga. Seis millones de desempleados son el mejor motivo.

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