[Reseña] El Chapo, la serie

Arnoldo Diaz

Antes de comenzar debo advertir que mis vicios de historiador me impiden considerar que una serie o película histórica contiene spoilers. Dicho lo anterior, si no sabes nada de la historia de Joaquín Guzmán Loera, alias El Chapo, y quieres vivir la sorpresa de tan peculiar biografía sugiero dejes de leer y te dirijas al servidor pirata más cercano para ver tan entretenida serie.

La historia del narcotráfico es muy larga, mucho más de lo que los medios quieren reconocer. Pero la narrativa que ha manejado el equipo de Netflix para dar un aire de conexión entre la serie Narcos y la serie El Chapo parten de un punto determinante de la historia reciente del narcotráfico latinoamericano: el asesinato de Enrique Camarena, agente de la DEA, a manos del entonces hegemónico cartel de Jalisco.

Este hecho se presenta como el punto de “quiebre” entre el gobierno mexicano y la organización de Miguel Ángel Félix Gallardo, el jefe de jefes, así como también lo fue para incrementar la presencia de la DEA en Colombia. La serie sobresale por ser sumamente directa, empezando por las identidades de cada uno de los personajes a quienes se les cambia el nombre pero la mayoría del elenco cumple con características físicas de algunos personajes públicos como los presidentes o algunos patrones del narco.

Tan directa es la serie que en la primera temporada no se duda en afirmar que Félix Gallardo y el gobierno de Salinas de Gortari (1988-1994) pactaron un acuerdo para repartir los territorios entre los diversos patrones, división que benefició al Chapo, adquiriendo unas plazas en la frontera norte del país donde desarrolló los túneles que lo hicieron famoso y millonario.

Quizá la primera temporada es la más lenta ya que muestran al Chapo en su camino como un nuevo patrón, más débil que sus adversarios, sin el apoyo del gobierno mexicano y en guerra con Tijuana. Dándonos unas cuantas anécdotas bastante terroríficas como la tragedia del Güero Palma y una de las muchas desventuras del general Acosta Chaparro (en la serie Gral. Blanco).

Pero cabe aclarar que en la serie Joaquín no es el único personaje central. El coprotagonista es Conrado Sol, en la vida real Genaro García Luna, aliado del Chapo en la guerra del Cartel de Sinaloa-Gobierno Federal vs Cartel del Golfo-Juárez-Zetas, que duraría la mayoría del sexenio de Felipe Calderón (2006-2012) periodo en el que dicho personaje se desempeñó como secretario de Seguridad Pública, conocida también como la guerra contra el narco.

La segunda temporada es dedicada a dicha guerra y no escatima en detalles gráficos y dramáticos. Sin duda la temporada mejor lograda y que más le llega al público mexicano. Cabe destacar el capítulo titulado “Los Otros”, dedicado a tres historias distintas: un estudiante reclutado, la búsqueda de una madre y el infierno de una familia campesina.

Sorprende no solo la fidelidad con la que se interpretan los sufrimientos de la guerra, la serie también destaca por su nivel de profundidad y la seguridad con la que lanzan datos claves de la historia reciente de México. Por poner un ejemplo de la segunda temporada, no dudan ni un segundo en asegurar que el Chapo financió la campaña de Felipe Calderón así como la de Peña Nieto, dinero que terminó en manos del sindicato de maestros quienes se encargaron de realizar un fraude electoral de abajo hacia arriba.

Finalmente la tercera temporada está llena de frustraciones. Temporada final de la serie, dedicada a Juan Carlos Olivas, que muestra a un Chapo poderoso, imparable, con negocios por todo el mundo y no es exageración, el imperio de este personaje era tan grande que el jugador principal de esta historia tiene que llegar a poner orden al juego. La DEA le da un ultimátum al Chapo y la verdadera prueba comienza.

Es digno de mencionar que más allá de una retórica de buenos contra malos, las series de narcotráfico en Netflix han sido construidas a raíz de múltiples notas periodísticas –que en más de una ocasión costó la vida de quien la creó- se han preocupado por resaltar el control de los negocios y la guerra en América Latina por parte del imperialismo gringo. La DEA, presente en “Narcos” y “El Chapo”, y la CIA, presente en “Narcos” y salpicada en “El Chapo” por los vínculos que en la vida real el general Acosta Chaparro con dicha agencia, son quienes ponen las reglas al juego y al primero que las rompa, ahora sí que como se dice por acá: se los carga la chingada.

Insisto, en la historia no hay spoilers y en todo caso la misma serie empieza por el final: la extradición de Joaquín “El Chapo” Guzmán Loera. La serie en tres temporadas muestra los acontecimientos más relevantes de este personaje, sus encuentros y desencuentros con Don Sol (Genaro García Luna), así como los conflictos entre jefes de los carteles más importantes de México, mostrando con un poco de claridad cómo se llegó a manejar el submundo del narcotráfico y la guerra.

Pero queda un vacío, que la misma serie se encarga de transmitir. El Chapo en USA, Genaro García apuntalado como candidato presidencial (cosa que afortunadamente es más ficción que realidad), pero la violencia no termina. La serie llega al 2017 pero la historia no acaba ahí. Un año más tarde arrestarían a Damaso “El Licenciado” López, cabecilla del Cartel de Sinaloa tras la extradición del Chapo. Y aún con todo el show que implican las detenciones, la violencia crece en México.

No saben cómo llamarle a la violencia, niegan las tendencias e ignoran a los grupos que se han estado peleando el territorio desde la salida del Chapo y de Damaso, los cuerpos se acumulan o desaparecen. Y aunque lo quieran negar, de manera organizada o no, esa violencia tiene nombre, se llama patriarcado y civilización.

Acercarse al tema de la necroeconomía y la necropolítica en México no es cosa fácil. Si bien la serie de El Chapo es bastante gráfica (aunque no gore), en la lectura de notas periodísticas de los años más agitados de la guerra podemos encontrar atrocidades que ni Netflix ni HBO se atreverían a plasmar. México es un país lastimado, pero también es un país con alternativas que pronto comenzarán a dar frutos. Esperamos ver pronto una serie de este otro México.

El Narco-Estado del horror: Una jornada sangrienta para México

Los cuerpos sin vida de 7 trabajadores agrícolas a las afueras de una huerta de trabajo -en la que cortaban aguacate- ubicada sobre la carretera Santa Clara-Españita en el municipio de Salvador Escalante. Fotografía: Michoacán 3.0

Demián Revart

México. Segundo país más violento del mundo.

Michoacán vuelve a ser encabezado nacional. No por algún logro o mérito de su población, sino por la morbosa y trágica nota roja. El pueblo mexicano tiene más segura la muerte que el “progreso”.

Nadie se salva.

Tan sólo un mes ha transcurrido de la masacre en la comunidad p’ur’hépecha de Arantepakua en la que 3 comuneros y un estudiante de 16 años del COBAEM de la localidad fueron asesinados por la policía federal en un operativo tanto cobarde como descomunal para “resolver” un conflicto en la tenencia de las tierras comunales.

De nuevo, el infierno alerta al país.

México. Tercer país con el mayor número de periodistas asesinados. Tan sólo después de Siria y Afganistán. Esto es una guerra maquillada.

El 15 de mayo fueron asesinados cobardemente los periodistas Javier Valdez y Jonathan Córdova. Del primero, su cuerpo yació en una sosegada calle de Culiacán, su sombrero ensangrentado; del segundo, en un crucero en el centro de Autlán en Jalisco. Los casquillos de bala de grueso calibre a unos cuantos centímetros de los cadáveres. ¿Quiénes eran ellos? El primero, impasible y galardonado con el CPJ International Press Freedom Awards, así como escritor de diversos libros de historia oral y local sobre las masacres geográficas y desplazamientos de los cárteles en Sonora y otros estados del norte; el segundo, joven entusiasta colaborador en el semanario El Costeño junto con su madre, ella ahora internada de gravedad tras las heridas de bala en el altercado (Jonathan aa había sido secuestrado dos veces…pero no dijo nada porque a nadie le iba a importar, ¡ni que fuera jugador de fútbol o estrella de TV!)

123 periodistas asesinados en 16 años. Tal vez más. No lo sé. La humanidad es estadística pura.


Algo les incomoda. Algo les duele. Informar se ha convertido en un acto revolucionario. La tinta y la cámara no serán armas suficientes.

Esta jornada es claramente un examen desde el panóptico del narcotráfico en el que todos vemos a los demás como culpables, pero ellos controlan nuestras celdas territoriales y políticas.

Por la mañana de este jueves 18 de mayo, fueron encontrados los cuerpos sin vida de 7 trabajadores agrícolas a las afueras de una huerta de trabajo -en la que cortaban aguacate- ubicada sobre la carretera Santa Clara-Españita en el municipio de Salvador Escalante. Según testimonios y ciertas pruebas fotográficas viralizadas en redes sociales, se aprecia en la escena del crimen que los trabajadores fueron asesinados junto a una fogata en la que estarían calentando su lonche. Cerca de ellos había bolsitas con comida y bules con agua propios de este oficio.

¿Dónde está la causa de su asesinato?

Por la tarde del sábado 20 de mayo, un comando armado disparó cobardemente contra el compañero wixárika Miguel Vázquez Torres -excomisariado de Bienes Comunales- y su hermano Agustín, originarios de la comunidad de Teponahuaxtlán en el municipio de Tuxpan de Bolaños, hiriéndolos de muerte. El crimen sucedió en el poblado de Kuruxi Manuwe ubicado en lo alto de la Sierra Norte de Jalisco.

Este doble asesinato es producto de la omisión institucional y de “justicia” en las comunidades indígenas, debido a que después de que el grupo armado abatiera a tiros a Agustín con armas de grueso calibre, este fue trasladado con heridas graves al centro de salud de la localidad, donde moriría unos instantes después. La narración no termina allí. Al ser notificado del ataque mortal a su hermano, Miguel se trasladó al hospital y al salir del edificio, fue asesinado a balazos por los mismos agresores que escaparon en una camioneta Toyota Tacomma.

Miguel Vázquez Torres era un gran defensor del territorio, docente en la comunidad de Barranquillas, y -la que fuera su praxis más importante- fungió como Comisariado de Bienes Comunales de Sebastián Teponahuaxtlán hasta el pasado marzo de 2017, defendiendo un proceso de resistencia de los agricultores wixárika por la recuperación de 184 de las 2000 hectáreas de tierras comunales en los predios de Piedra Bola y Bola Negra que se encuentran en conflicto desde hace 50 años con los grandes propietarios de Huajimic en el municipio de La Yesca, entre los límites de Jalisco y Nayarit. En 2010 fue parte primordial en la formación del Consejo Regional Wixárika por la Defensa de Wirikuta, siendo encargado de la Mesa Jurídica.

Grabémonos esta tesis: “el narcotráfico es una extensión histórica del capitalismo y su Estado”.

¿Alguien con ética podría estrechar la mano de quienes dan por alto a un México ensangrentado?

Para asumir la responsabilidad humanística y vitalista de lo que diría el reciente periodista asesinado, Javier Valdez, en una de las presentaciones de su libro: “Estamos contando muertos únicamente”, es necesario asumirnos en una guerra contra el Narco-Estado y quienes lo sostienen.

¿Quiénes están dispuestos?


Publicado el 1 de Junio de 2017 en:

http://rupturacolectiva.com/el-narco-estado-del-horror-una-semana-sangrienta-para-mexico/

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Una producción de Miatzen SARL para Kale Gorria

Ya es sabido por mucha gente que las razones de Estado mueven el cotarro. Pero no siempre es conocido el entramado mafioso que mueve a un Poder constituido. Por suerte, este documental nos abre los ojos y demuestra fehacientemente la implicación de altos mandos de la clase política, los cuerpos represivos del Estado, los medios de comunicación oficiales y, sobre todo, poderosos grupos económicos en el negocio del narcotráfico y la prostitución. Impresionante, revolucionario y atrevido trabajo de Kale Gorria.

Este video desvela datos y conexiones inéditas, narradas desde dentro por los propios capos a través de documentos excepcionales: sus pactos con los políticos, los policías que tenían a sueldo, los crímenes cometidos, sus negocios millonarios...