[Traducción] La Revolución en Rojava III

Aquí vamos con la tercera y última parte de esta traducción sobre la Revolución en Rojava. En este último texto, el foco de atención se centra en el confederalismo democrático, la validez de la experiencia de Rojava y, sobre todo, la lucha de las mujeres.

Partes anteriores de la traducción:

Parte 1

Parte 2


El nacimiento del confederalismo democrático

Mantenido en casi total aislamiento después de 1999, cuando fue capturado en una operación combinada de Grecia, Kenia, Turquía y la CIA, Öcalan leyó mucho. Fue particularmente influenciado por el teórico anarquista Murray Bookchin, los teóricos de sistemas mundiales Immanuel Wallerstein y Fernand Braudel, y el teórico del nacionalismo Benedict Anderson. Öcalan renegó públicamente de sus anteriores creencias en el centralismo democrático y en la lucha armada, escribiendo en 2008 que una estructura jerárquica similar al estado era una contradicción con los «principios de democracia, libertad e igualdad»; también se distanció a sí mismo de la cultura del PKK, en la cual «La guerra era entendida como la continuación de la política por diferentes medios y romantizada como un instrumento estratégico». Öcalan fue igualmente crítico del nacionalismo y de la meta de un estado kurdo, argumentando que los estados-nación eran intrínsecamente jerárquicos y que el objetivo, en cambio, debía ser una confederación de kurdes y otros pueblos residentes en la región. La idea era que les kurdes debían retirar sus energías de sus respectivos estados y desarrollar sus propias economías democráticas y métodos de autogobierno –anticapitalistas, antiestatistas y preocupados por el medio ambiente. En resumen, debían trabajar hacia el poder dual.

Desde su arresto, Öcalan ha escrito varios volúmenes de ensayos en prisión, de los cuales algunas selecciones ya han sido traducidas y publicadas como folletos descargables. Los dos más recientes –Confederalismo democrático (2012) y Liberando la vida: La revolución de las mujeres (2014)– están relacionados directamente con la emergencia de los cantones socialistas y feministas de Rojava.

Öcalan llama a su filosofía política confederalismo democrático. Mientras que esta filosofía tiene mucho en común con el anarquismo, la democracia participativa y el socialismo libertario, ningún otro movimiento mayoritario de izquierdas, con la posible excepción de les zapatistas, ha puesto la liberación de las mujeres tan de lleno en el centro de su proyecto revolucionario. De hecho, a pesar de eslóganes como el «las mujeres sostienen la mitad del cielo» de Mao, las revoluciones marxistas –en el mejor de los casos– han visto a las mujeres como tropas de apoyo o como una raya en el arcoiris, no como una mayoría históricamente sumergida y dominada cuya liberación es fundamental para todes les demás. Los movimientos de liberación nacional han sido similares: las mujeres son alentadas a ser políticamente activas e incluso a servir como soldados en la lucha, pero, una vez que la batalla se gana, las normas patriarcales son reafirmadas en nombre de la religión o de la tradición indígena. En contraste, aquí está Öcalan en Liberando la vida: «Las soluciones para todos los problemas sociales en Oriente Medio deben tener la posición de las mujeres en el centro. […] El papel que la clase trabajadora jugó una vez ahora tiene que ser asumido por la hermandad de las mujeres». Ésta es una declaración alucinante para un guerrillero exmarxista; solo les feministas más radicales de Occidente se hubieran siquiera atrevido a proponerla.

¿Cuánto de esto es real?

En los meses en los que he estado estudiando esta revolución, me he preguntado frecuentemente a mí misma: «¿Cúanto de esto es de verdad?». He conocido muchos hombres de izquierda que hablan en una buena línea sobre la liberación de las mujeres, pero que lamentablemente se quedan cortos en la práctica. También me pone nerviosa la forma estereotipadamente partidista de escribir que desprende el PKK. Y he visto más de un Pueblo Potemkin. Pero las revoluciones están impulsadas por las contradicciones; el estilo del PKK puede parecerse al de China en los 70, pero el contenido es diferente. Y, a pesar de que tengo problemas con lo que parece como un culto a la personalidad, el mensaje principal de Öcalan para las mujeres ha sido que ellas deben organizarse a sí y entre sí mismas.

Los 10 miembros de la delegación académica que visitaron Rojava en diciembre se fueron con preguntas similares a las mías: «¿Realmente constituyen sus prácticas una revolución? ¿Cumplen con las expectativas de sus ideales democráticos? ¿Qué rol juegan las mujeres de facto?» A su regreso, redactaron este comunicado público:

En Rojava, creemos, se han establecido en efecto estructuras democráticas genuinas. No solo el sistema de gobierno corresponde al pueblo, sino que brota hacia nuevas estructuras que hacen la democracia directa posible: asambleas populares y consejos democráticos. Las mujeres participan en igualdad de condiciones con los hombres en todos los niveles y también se organizan en consejos, asambleas y comités para hacer frente a sus problemas específicos. […] Rojava, creemos, apunta hacia un futuro alternativo para Siria y Oriente Medio, un futuro en el que la gente de diferentes procedencias étnicas y religiosas pueden vivir juntas, unidas por la tolerancia mutua y las instituciones comunes. Las organizaciones kurdas han abierto el camino, pero han ganado cada vez más el apoyo de personas árabes, asirias, y chechenas, que participan en su sistema común de autogobierno y se organizan autónomamente.

Yo realicé un viaje similar a China en 1973, durante los últimos años de la Revolución Cultural, y recuerdo la manera en la que traté de pasar por alto mis propias dudas y fallé al reconocer que mucho de lo que une oye de activistas del partido quizá sea más aspiración que logro. Pero incluso si solo la mitad de lo que la delegación académica vio es real, Rojava es un punto de inflexión, cambia las reglas del juego. Imagina lo que un área liberada con un enfoque secular e igualitario para las mujeres, el gobierno, la economía, el uso de la tierra y la sostenibilidad ecológica podría significar para Oriente Medio. Kurdistán tiene fronteras en Irán, Iraq, Siria y Turquía; si Rojava puede sobrevivir, les disidentes de la región entera tendrán un lugar al que huir para escapar de los matrimonios forzosos y conseguir una educación secular –Rojava ha lanzado su propia universidad, la Academia Mesopotámica de Ciencias Sociales, que ahora está llevando a cabo una colecta de libros.

Pero para suponer un punto de inflexión y cambiar las reglas del juego tiene que sobrevivir. Kobane ha sido liberada, pero la ciudad fue destruida y necesita ser reconstruida –después de que las minas terrestres sean retiradas. Y las YPG y las YPJ están luchando aún contra el ISIS en las áreas rurales, obstaculizadas por un embargo completo de Turquía que les impide conseguir armas y a les refugiades llegar los suministros y alimentos de la ONU. Estes refugiades incluyen yazidíes, árabes, turcómanes y otres tanto de Siria como de Iraq, incluyendo Mosul. Hay un molino de harina para toda la región y no mucho de otros tipos de comidas. El KRG (el Gobierno Regional del Kurdistán [N.del T.: por sus siglas en inglés.] –les kurdes iraquíes, dirigides por Barzani) no está permitiendo mucho paso a través de su lado de la frontera debido a su alianza con Turquía, y la ONU no ha presionado ni a Turquía ni al KRG para permitir introducir suministros o mover a les refugiades a un lugar más seguro. Los cantones no tienen dinero, su economía es minúscula y, dado que el PKK está catalogado como una organización terrorista, Rojava no tiene acceso a ayuda internacional.

Bajo estas circunstancias, la solidaridad internacional no es solo una obligación; es una necesidad.

Recientemente hablé con una persona del movimiento kurdo de mujeres en Rojava y le pregunté qué es lo que más necesitan. Ella respondió que necesitan una campaña de solidaridad internacional masiva, comenzando con una educación política sobre la evolución del PKK y sus políticas, incluyendo su énfasis en la gobernanza democrática, el antisectarismo, el secularismo, la ecología y la liberación de las mujeres. En términos prácticos, elles necesitan toda la presión internacional posible para obligar a Turquía y al KRG a poner fin al embargo y permitir que lleguen las provisiones. Necesitan que la designación terrorista sea eliminada para que puedan viajar, recaudar dinero y hablar en público. Sus representantes deben tener permitida la entrada a los Estados Unidos y otros países occidentales; aunque ni el PYD ni otros grupos de Rojava están en la lista terrorista, están condenados por su relación con el PKK; precisamente en enero, los Estados Unidos le denegaron una solicitud de visado a Salih Muslim, copresidente del PYD.

Algunes se oponen a la eliminación de la designación terrorista del PKK debido a sus pasadas violaciones de derechos humanos. Pero, mientras que la precaución es razonable, a las personas y a los movimientos se les debe permitir un espacio para evolucionar. Les líderes de muchos movimientos de liberación fueron considerades terroristas alguna vez, incluyendo a Jomo Kenyatta, el primer presidente de Kenia, y dos primeros ministros de Israel, Yitzhak Shamir y Menachem Begin. En Sudáfrica, Nelson Mandela fue encarcelado como un terrorista y liberado después de muchos años, por lo que pudo negociar con el gobierno de Boer. Como Mandela, Öcalan debe ser liberado de la prisión para liderar las negociaciones con Turquía.

En 1988 escribí un artículo para Dissent titulado El sonido de una mano aplaudiendo: la liberación de las mujeres y la izquierda. Concluía:

El movimiento socialista no puede tener éxito sin el sueño y el lenguaje de la transformación, aplicado al trabajo y a la familia, así como a la política internacional. El socialismo precisa de la habilidad de soñar tanto como la liberación de las mujeres precisa de la habilidad para pensar estratégicamente. Solo creando una cultura política que no esté dividida a la mitad por el género puede algune de nosotres encontrar las respuestas que necesitamos para cambiar el mundo.

Empezando desde unas circunstancias cercanas al feudalismo, en medio de una guerra devastadora, el pueblo en los cantones de Rojava está intentando crear una cultura como ésa. Necesitamos aprender de elles –y ayudarles.


Para aprender más sobre Rojava y cómo puedes apoyar a su pueblo, clica aquí [N. del T.: página web en inglés.].

Meredith Tax es una escritora y una activista en Nueva York y una fundadora del Centro por el Espacio Secular. Su libro más reciente es Doble ceguera: El derecho musulmán, la izquierda angloamericana y los derechos humanos universales.


Para obtener más información sobre Rojava y el pueblo kurdo en castellano, puedes visitar las siguientes páginas webs:

  • Rojava Azadi | Plataforma por la Revolución Social de Rojava y las luchas de Oriente Medio y Magreb

 

Más fuentes de información aquí.

[Traducción] La Revolución en Rojava II

Como ya adelanté al final de la primera parte de esta traducción del artículo publicado por Meredith Tax en Dissent Magazine, esta segunda parte versará sobre la historia del rescate de les yazidíes de Sinjar en agosto de 2014, Turquía, el KRG (Kurdistán iraquí), el feminismo kurdo y el PKK y Öcalan.


Salvando a les yazidíes

Hasta agosto de 2014, solo unes poques americanes habían oído hablar alguna vez sobre les yazidíes, un minoría kurda e iraquí practicante de una antigua religión cercana al zoroastrismo. Entonces, el ISIS (también conocido como Daesh, ISIL o el Estado Islámico) entró en Sinjar, y les yazidíes –abandonades tanto por el ejército iraquí como por los muy publicitados peshmerga kurdo-iraquíes– huyeron al norte hacia las montañas. Pronto comenzaron a aparecer historias de ataques genocidas que barrieron completamente la población masculina de pueblos y cientos de mujeres yazidíes y niñas siendo violadas, vendidas como esclavas y forzadas a casarse con combatientes del ISIS.

El 6 de agosto, Reuters informó de que 50.000 yazidíes estaban atrapades en las montañas de arriba de Sinjar, en peligro de inminente inanición. Al día siguiente, Obama autorizó la realización de bombardeos aéreos limitados contra el ISIS en Iraq y el lanzamiento de paquetes de ayuda a les yazidíes. Pero esto apenas fue suficiente para remediar el creciente desastre humanitario. Mientras los Estados Unidos continuaban «ponderando sus opciones», Gran Bretaña y Alemania hablaban sobre enviar ayuda y el Papa condenaba al ISIS, les yazidíes permanecían atrapades.

Entonces sobrevino un rescate tan dramático que fue merecedor de una película de Hollywood: las milicias de las YPG y las YPJ, sin armamento pesado o apoyo aéreo, cruzaron desde Siria a las montañas de Iraq e hicieron un corredor para evacuar a les yazidíes. De repente, la prensa occidental estaba llena de imágenes de atractivas mujeres jóvenes vestidas de uniforme –ha habido más de una pincelada de fantasía orientalista en la cobertura occidental de las milicias de mujeres. Esta cobertura apenas ha tocado su política, más allá de referencias ominosas al PKK (Partido de les Trabajadores de Kurdistán) y a Turquía.

Turquía, por su parte, jugó un rol lamentable en la batalla de Kobane. Observadores, incluyendo a David L. Phillips del Instituto por los Derechos Humanos de la Universidad de Columbia, afirmaron que «Turquía está proveyendo apoyo militar, logístico, financiero y médico a Daesh [ISIS] y a otros yihadistas».

Un portavoz kurdo dice lo mismo. Y el presidente Erdogan no mitigó sus sospechas cuando le dijo a la prensa que, para Turquía, les kurdes y el ISIS eran tres cuartos de lo mismo.

Erdogan también predijo en octubre que Kobani caería en cualquier minuto. Pero, a pesar de la ayuda de Turquía al ISIS y a la falta de armas pesadas y suministros de les kurdes, las milicias de las YPG y las YPJ lucharon contra fuerzas muy pesadas y, tras meses de batalla, fueron capaces de echar al ISIS de Kobani en enero. Durante el camino, comenzaron a atraer a voluntaries occidentales, varies de les cuales han caído en combate.

Mientras que les kurdes iraquíes y siries son teóricamente aliades contra el ISIS, les kurdes de Iraq también son aliades de Turquía y esto ha llevado a importantes tensiones entre las dos facciones kurdas. Existen enormes diferencias políticas entre elles en cuestiones de gobierno, derechos de las mujeres, ecología y nacionalismo. Los partidos políticos que condujeron les kurdes iraquíes, favoritos de siempre de los Estados Unidos, están en proceso de establecer su propio petroestado y, mientras que las mujeres quizás estén en mejor situación en Kirkuk que en el resto de Iraq, como Houzan Mahmoud, de la Organización por la Libertad de las Mujeres en Iraq, señaló, ellas aún continúan padeciendo «crímenes de honor, MGF [N. del T.: mutilación genital femenina], matrimonios forzosos, matrimonios infantiles, lapidaciones, violaciones, violaciones maritales y muchas otras formas de violencia». El Gobierno de Barzani ha hecho poco para resolver estos problemas. Como la feminista kurda Dilar Dirik escribe en su «Qué tipo de Kurdistán para las mujeres»:

Es interesante que la entidad kurda que tiene más característica de estado, más integrado en el sistema capitalista y que cumple con los requerimientos de las potencias locales como Turquía e Irán, así como del sistema internacional, despliega el menor interés en los derechos de las mujeres y el desafío del patriarcado.

Dirik apunta que, en el Kurdistán iraquí, la «falta de verdaderas e independientes organizaciones no partidistas de mujeres», el dominio de «políticas tribalistas y feudales [...] fomentan las actitudes patriarcales», y una ironía suprema: «¡Muchas organizaciones de mujeres en el Kurdistán Sur están incluso presididas por hombres!». Ella contrasta esto con el feminismo de los cantones de Rojava, donde «Los hombres con una historia de violencia doméstica o poligamia están excluidos de las organizaciones» y «La violencia contra las mujeres y el matrimonio infantil están fuera de la ley y criminalizados». Esto es un reflejo de la praxis socialista y feminista del PKK, el cual ha evolucionado significativamente desde su nacimiento como un partido marxista-leninista en los 70.

¿Quiénes son el PKK?

El PKK, fundado en 1978, surgió del movimiento de izquierdas estudiantil turco e inicialmente tuvo mucho en común con otros movimientos radicales inspirados por China y Vietnam. Su meta era establecer un estado kurdo independiente y socialista librando la guerra popular. Sus cuadros se establecieron en el campo para construir un movimiento campesino; sus primeros objetivos fueron terratenientes feudales que oprimían al pueblo y actuaban como ejecutores para el Ejército turco.

Dos años después de que el PKK se fundara, Turquía pasó por un golpe militar seguido de un periodo de represión extrema y una guerra contra les kurdes. Como en otras guerras de guerrillas, el Gobierno levantó la menor provocación posible con una fuerza abrumadora y les aldeanes fueron atrapades en medio, forzades a elegir entre el PKK y el Ejército turco. En un informe de 1993, Helsinki Watch (el comité original de Human Rights Watch) citó atrocidades incluyendo los asesinatos de más de 450 personas –entre ellas periodistas, profesores, médiques y activistas por los derechos humanos– por «asaltantes usando tácticas de escuadrones de la muerte». El Gobierno turco nunca investigó las matanzas y fue ampliamente sospechoso de ser cómplice en ellas. Helsinki Watch también apuntó que, durante esta campaña, Turquía seguía siendo el tercer beneficiario más grande de ayuda norteamericana tras Israel y Egipto, y que la administración de George H. W. Bush expresó de forma vocal su apoyo a la violencia contra les kurdes.

El PKK también llevó a cabo abusos contra los derechos humanos: intentaron y colgaron informantes, fueron acusades de haber matado a civiles (por ejemplo, bombardeando un centro comercial de Estambul en 1991 y disparando a devotes en una mezquita en Diyarbakir en 1992), de haber secuestrado a turistas occidentales (que fueron más tarde liberades), y de haber coordinado ataques en oficinas turcas en seis países del oeste de Europa, entre otros actos de terrorismo. Pero la escala de su violencia palidece en comparación con los asesinatos en masa de kurdes a manos del Estado turco.

Desde su fundación, el PKK ha sido liderado por Abdullah Öcalan (pronunciado “uh-djah-lan”). Aunque sus crítiques dicen que Öcalan no repensó su estrategia de guerra popular hasta que fue capturado en 1999, personas enteradas como Cemil Bayik, otro fundador del PKK, y Havin Guneser, traductor de Öcalan, dicen que, durante los años 1990, él y otres comenzaron a examinar la necesidad de encontrar una solución política más que militar al conflicto; él también puso un énfasis creciente en la democracia y en los derechos de las mujeres. Esto fue, en parte, un reflejo de la evolución de la organización. En los 80, los miembros del PKK eran mayormente kurdes rurales cuyas aldeas habían sido atacadas; para lidiar con las ideas feudales y nacionalistas de estes nueves reclutas, los cuadros de mujeres se dieron cuenta de que precisaban de organizaciones autónomas de mujeres. De acuerdo a Necla Acik, el mismo Öcalan se estaba volviendo más feminista porque «fueron las mujeres quienes lo apoyaron más durante los turbulentos años que siguieron a su arresto y a la declaración de su nueva y, en aquel tiempo, controvertida línea política. En agradecimiento, Öcalan se volvió más radical en su promoción de la liberación de género e instó a las mujeres dentro del partido a cuestionar la dominación masculina dentro de sus propias filas».


Hasta aquí la segunda parte. En la tercera y última parte hablaremos sobre el confederalismo democrático y la situación actual en Rojava.