Listado de textos para una organización política del anarquismo

@Blackspartak

Mikhail Bakunin

De Bakunin, además de su biografía mítica, destacaré sus programas (hizo varios) que demostraban su capacidad política. En el enlace podréis navegar por varios textos más. Me quedo con estos.

Piotr Kropotkin

A pesar de la importancia de Kropotkin para las ideas anarquistas, lo cierto es que no tuvo demasiadas aportaciones para generar un anarquismo organizado. Sin embargo, él mismo estuvo organizado y fue partidario de estarlo. Destacaré este libreto sobre cómo desarrollar la sociedad comunista libertaria.

Errico Malatesta

Malatesta tuvo diversas fases según el tiempo. No es el mismo Malatesta de los 1880s que el de los 1920s o que el de 1900s. Sin embargo, Malatesta fue un organizador nato y destacan sus proyectos de organización anarquista, que en Italia se llamaba “partido anarquista” o el “partido de los anarquistas”.

Amédée Dunois

Dunois representó el anarquismo pro-organización en el Congreso Internacional de Amsterdam. Aunque en el congreso se defendieron estas ideas, no prosperó ninguna internacional específica.

Ricardo Flores Magón

En realidad, se trataría de la Junta del Partido Liberal, a la que pertenecía Ricardo Flores. Sin embargo, sabemos que fue el gran impulsor de la línea política del PLM, por eso lo destacaremos.

Marco Antonio Samaniego López (historia)

Relacionado con la historia del PLM, recomiendo esta historia

Joan Zambrana (historia)

Se trata de la tesis doctoral de Zambrana. Es un libro larguísimo, aunque muy detallado, que expone que si la CNT fue lo que fue, fue gracias al numeroso bloque que conformaron los anarquistas organizados específicamente o pro-organización en el período 1905-1920

Xavier Díez (historia)

Una biografía política de Salvador Seguí. Quizás el sindicalista revolucionario más brillante del estado español.

Grupo Dielo Truda

Dielo Truda fue el grupo al que pertenecieron Piotr Arshinov, Nestor Makhno, Alexander Skirda, Ida Mett, entre otros. Publicaron su Plataforma Organizativa por una Organización General de Anarquistas. Además debatieron ampliamente sobre organización, siendo quizás el grupo anarquista teórico más conocido de los años 1920s de nuestros días

Nestor Makhno

Aquí pongo el libro que editó Descontrol con los textos de Makhno

Luigi Fabbri

Fabbri fue un gran crítico del bolchevismo, así como del ghetto anarquista de sus días, que describió magistralmente en su libro sobre las influencias burguesas en el anarquismo. Los artículos que enlazo son contraposiciones al método bolchevique.

Stefano d’Errico (Historia)

Se trata de una obra maestra de libro. Es el pensamiento político de Camilo Berneri explicado de forma amplísima. En este caso no he encontrado el pdf completo y enlazo un resumen

Berneri: Anarquismo y política

Camilo Berneri

Aquí pongo los textos más políticos, en favor de la organización, de Berneri, que fue extremadamente prolífico hasta su muerte.

Nicolás Íñigo Carrera (Historia)

Ahora enlazo un estudio sobre la Alianza Obrera Spartacus argentina. Fue una organización política libertaria de los años 1930s, aunque no fue plataformista

Jaume Balius

El texto de Balius sobre cómo tendrían que haber hecho la revolución en la España de la Guerra Civil.

Agustín Guillamón (Historia)

La historia de Los Amigos de Durruti. Lo más parecido a una organización política anarquista que produjo el anarcosindicalismo español. La FAI no lo fue en la misma medida, por ejemplo. Otra organización política libertaria española fue la Federación Sindicalista Libertaria, de los treintistas, o el Partido Sindicalista. Y varias más en la postguerra. Sin embargo, casi todos eran sindicalistas revolucionarios más que anarco-comunistas. Por eso no los resaltaré.

FACB

Este es el programa de la FACB búlgara, que intentó hacer la revolución tras la Guerra Mundial y fue aplastada por los soviéticos. Su programa se basaba en la Plataforma de Dielo Truda

Cornelius Castoriadis

Castoriadis perteneció al grupo Socialismo o Barbarie, de tipo marxista libertario. Sin embargo escribió obras que se pueden leer en clave anarquista también, como esta.

George Fontenis

Fontenis fue una de las mayores figuras de la corriente comunista libertaria tanto como militante activista como teórico o incluso como estratega político. Lástima que su desarrollo tuvo lugar en los años 1950, años de travesía del desierto de las ideas libertarias

Daniel Guerin

Otro pensador y activista francés, de los años 60 y 70, que popularizó el anarquismo entre aquellas generaciones.

ORA

Y ya que estamos con los franceses habrá que leerse los textos de la organización que crearon en los años 70

Alexander Skirda

Libro de historia sobre el anarquismo desde una perspectiva plataformista. Fue escrito en los 80s y levantó polémica dada su parcialidad pro-plataformista.

Juan Carlos “Pocho” Mechoso

Larga entrevista sobre la historia de la FAU uruguaya, los conceptos clave del poder popular, del rol de la organización anarquista, etc.

Murray Bookchin

Cierto es que Bookchin no entra dentro de la corriente comunista libertaria, pero dejó este imperdible.

Aileen O’Carrol

Fue una militante de WSM de Irlanda en los 1990s y 2000s y escribió docenas de artículos. Dejaré este par sobre organización

Andrew Flood

Seguimos con Irlanda. Andrew Flood fue el militante más prolífico del plataformismo europeo durante más de una década. Personalmente fueron mis primeras lecturas sobre anarquismo en los albores de internet (1995-2000) y los planteamientos de los irlandeses me parecían de sentido común.

NEFAC

La North Eastern Federation of Anarchist Communists, fue una organización de Estados Unidos que defendía ideas plataformistas. He aquí un par de textos

FARJ

Este texto no lo he encontrado en castellano, pero probablemente esté traducido. La FARJ produjo mucho material en los 2010s quizás porque a ella pertenecen Bruno Lima o Felipe Correa, dos intelectuales muy prolíficos.

Wayne Price

Otro de los plataformistas estadounidenses más prolíficos en los años 2000s.

Lucien van der Walt and Michael Schmidt

Libro de historia sobre el anarquismo desde un punto de vista clasista y plataformista. Escrito por dos sudafricanos.

Michael Schmidt

Este artículo es la historia del movimiento anarquista búlgaro. Lo traduje yo al castellano

Bruno Lima Rocha

De Brumo Lima se pueden encontrar docenas de artículos. He elegido este par porque están en castellano

Felipe Correa

Correa quizás será el pensador más importante de nuestra corriente en estos momentos.

José Antonio Gutiérrez

Gutiérrez perteneció a la OCL chilena. Como participante de aquella experiencia de construcción de una organización hizo a posteriori unos detallados relatos de la organización del anarquismo en Chile.

Black Rose Federation

Un buen aporte teórico fue este texto corto sobre para qué rayos sirve una organización

WSM

El Workers Solidarity Movement de Irlanda se disolvió en el 2021. Era una organización que realizaba muchos balances y análisis críticos de su propia trayectoria. De alguna manera esto le servía a muchas otras organizaciones que se crearon después y que los leían. Ahora tras disolverse ha habido varios textos de balance.

UCL

Textos de la Union communiste libetaire de Francia/Bélgica. Es la organización específica más grande que se identifica con la corriente comunista libertaria.

FAU

Textos de la FAU uruguaya. El primero lo escribieron junto a la FAG brasileña. El segundo seguramente exista en castellano pero no lo he encontrado

CAB

La orga sudafricana Zabalaza publicó este panfleto escrito por la CAB brasileña sobre la estrategia y la táctica

Adam Weaver

Seguimos con textos sobre el rol de la organización. Escrito por un sudafricano, militante de Zabalaza

Mya Violet Walmsley

Ahora un texto sobre liberación nacional y anarquismo organizado. Esta vez es un texto sobre la actuación de la FCL francesa durante la guerra de independencia de Argelia.

Zoe Baker

Relatos sobre la historia del anarquismo de esta prolífica activista de los podcasts

CANALES de YOUTUBE:

Los ciclos políticos y la moral colectiva

La muerte de Franco, los pactos de la Moncloa, el Caso Scala, la Transición, la entrada a la OTAN, la guerra de Iraq, el 15M, la huelga del 14N, la huelga feminista del 8M, el 1 de Octubre, entre otros, son acontecimientos históricos recientes que nos sonarán más o menos, pero entre ellos podemos diferenciar lo que son ciclos políticos, y otros que cambian la moral colectiva.

Dotarnos de criterios de análisis es importante a la hora de hacer nuestras lecturas políticas del momento y así tener herramientas para desarrollar nuestro trabajo político, es decir, poder tener cierta previsión y planificación para escenarios futuros. Así pues, los ciclos políticos se describen como acontecimientos acotados en el tiempo y espacio de una determinada coyuntura, con sus motivos catalizadores, los diferentes posicionamientos y bandos, los cambios coyunturales… Cada ciclo tiene su inicio y final que marca siempre un antes y un después en el tablero político de un período determinado. Por ejemplo, el ciclo del 1 de Octubre tuvo lugar desde septiembre del 2017, con una disputa creciente entre el nacionalismo español y el independentismo, y que habrá terminado con el fin de la actividad de los CDR. Durante este ciclo hubo varias huelgas generales y experiencias de autoorganización popular que hacía años que no se vivían, las cuales habrán quedado marcadas para la posteridad.

Por otro lado, el concepto de moral colectiva viene en parte de conflictos bélicos, es el componente psicológico en cualquier conflicto. La lucha de clases en estos momentos en Occidente es una guerra de baja intensidad, en el cual no se ha llegado aún a la lucha armada. La moral colectiva es un factor determinante en los procesos de cuestionamiento del sistema y de autoorganización popular. Una moral alta se traduce en mayor actividad política y social del pueblo, y de ahí, mayor permeabilidad y potencialidad para desarrollar procesos revolucionarios. Una moral colectiva alta es una ventana de oportunidades en las cuales el pueblo está más dispuesto a la lucha, y por tanto, a pensar alternativas, asumir programas políticos y tablas reivindicativas. Por contra, una moral colectiva baja indica que el pueblo no está dispuesto a la lucha con el miedo de perder lo poco que se tiene u otros factores.

Continuando con el ejemplo del 1 de Octubre, estas experiencias de autoorganización popular sobrepasaron todas las espectativas que esperábamos. Esto es indicativo de una moral colectiva alta: la gente creía por ese instante poder cambiar las cosas y se generaba el ambiente perfecto y propicio para que se lanzaran a experimentar y hacer. No obstante, una moral colectiva baja la podemos encontrar tras el fin de ciclo del 15M, pues la mayoría de la gente se fue para casa y lo poco que quedó de movimiento acabó aterrizando en los barrios. Sin tener ninguna hoja de ruta, muchos no le encontraban el sentido a seguir con las asambleas y acabaron abrazando la ilusión del “asalto institucinal”. Esta moral ya venía en declive cuando las asambleas de las plazas iban aflojando y al final el fenómeno de Podemos acabó por rematar la faena.

Aunque ambos conceptos son diferentes, están estrechamente relacionados entre sí. Si bien con éstos ejemplos podemos llegar a concluir que cuando hay una moral alta, existe la posibilidad de abrir un nuevo ciclo político, pero no siempre ocurre. El ejemplo reciente son las manifestaciones por la libertad de Pablo Hasel que no abrieron otro ciclo político, aunque sí fue resultado de un momento de subidón de la moral colectiva sin terminar de cuajar en cambios a nivel político en el país.

¿Cómo podemos leer y aprovechar esos momentos? La respuesta está en estar preparadas resultado de estar organizadas políticamente y con las lecciones aprendidas de los ciclos pasados que, o bien no supimos aprovecharlas por habernos desentendido de ellos, o bien por ser una fuerza muy minoritaria con poca capacidad de influencia social en aquel momento, o bien por tener lecturas equivocadas. Así pues, en los ciclos políticos donde reina la paz social y con una moral colectiva baja, toca organizarnos, prepararnos a través del trabajo de base, la formación política y militante, e ir construyendo pueblo poco a poco en los conflictos locales. Esta es la vía de la inserción social y la acumulación de fuerzas. Un aumento de la conflictividad social viene de la mano de un aumento de la moral colectiva, ahí es cuando el trabajo de base da resultados y nos da más posibilidades al poder multiplicar nuestra capacidad de influencia por llegar estudiadas y preparadas para el momento. En los momentos de moral colectiva alta es cuando se han de agitar aún más las calles y pasar a la ofensiva junto al movimiento popular. Ahí es cuando estaremos abriendo un nuevo ciclo político, aumentando la polarización de la sociedad a través de la lucha de clases y batallando a nivel político a través del programa, hojas de ruta y tablas reivindicativas, así como disputando la hegemonía del discurso y el relato.

Para este curso político 2021-2022 (y los venideros), lo que podríamos denominar post-confinamiento, afrontaremos un escenario complicado pero con una moral colectiva considerablemente baja y con nuestros enemigos políticos a la ofensiva y aumentando sus fuerzas (léase neoliberalismo con sus políticas antiobreras más la ultraderecha y sus discursos de odio), además con una grave crisis climática causada por el sistema capitalista. Urge superar las miserias del gueto ideológico, el activismo de hacer por hacer y las disputas internas, para pasar a traducir la ideología en un proyecto político y en un programa, que se materialice a través de la organización política y de construir alianzas entre los diversos actores del movimiento popular profundizando nuestra implicación en las luchas sociales. Si realmente nuestros objetivos políticos son revolucionarios, hemos de estar a la altura de las circunstancias y ser la opción política capaz de articular un movimiento revolucionario, potenciando la moral colectiva y abriendo un nuevo ciclo político de cambios sociales en favor de la clase trabajadora.

A 10 años del 15M. Una lectura política para hoy y el futuro próximo

Tal día como hoy al 2011, una multitud de gente tomaba las plazas de muchas ciudades del Estado español bajo lemas como “Democracia real ya”, “No nos representan”, “Toma la plaza”… En las plazas la gente acampada durante semanas y se convocaban asambleas abiertas y debates donde participarían mucha gente. Para muchas de las personas que se acercaron a las movilizaciones, serían su primer contacto con la política a pie de calle, yendo un paso más allá de la participación política pasiva de votar en las elecciones.

El 15M supuso un punto de inflexión en la coyuntura política de España, puesto que desde las movilizaciones contra la guerra de Irak al 2003 y el atentado del 11M no se dieron protestas masives. Estas protestas espontáneas organizadas a través de redes sociales, han supuesto una sacudida a toda la política del país, tanto para los partidos políticos como para las supuestas izquierdas revolucionarias.

La irrupción del 15M ha sido un soplo de aire fresco frente a la pasividad y la desmovilización generalizada en España, a 3 años de reventar la burbuja inmobiliaria y el comienzo de la crisis capitalista global. Desde 2003 hasta ese 15 de mayo del 2011 no han habido movilizaciones masivas y un cuestionamiento del Régim del ‘78 tan extendido: desde los principales partidos políticos, pasando por la monarquía, los cuerpos de seguridad, los recortes, hasta la pérdida de derechos sociales en general. Ningún movimiento revolucionario en aquel momento va a poder agitar tanto las calles como este movimiento ciudadano, ni ninguna organización revolucionaria fue capaz de capitalizar estas protestas. Al contrario, nos han pillado dentro de nuestros chiringuitos estéticos y de autoconsumo marginales haciendo proselitismo diciendo que es un movimiento puramente reformista.

El papel del anarquismo en este momento debió ser la traducción de las demandas del 15M en un programa para agitar y radicalizar las luchas, llevándolo a crear estructuras populares de contrapoder que apunten a un proyecto político socialista libertario. Aunque han habido anarquistas que han participado a las asambleas del 15M, no éramos una fuerza política con capacidad para tirar adelante ésto, y abandonamos el movimiento dejando vía libre a que el discurso pro-institucional ganase el terreno y acabe desactivando las calles llamando a votar a las candidaturas municipalistas. Hoy en día hemos visto que ha terminado en fracaso al no haber un contrapoder en las calles que les presione y controle.

A pesar de todo, el 15M ha inspirado cambios de perspectivas de una parte del mundo libertario y ha abierto debates clave que evidenciaba la necesidad de superar el autoconsumo, lo estético y las dinámicas informales, endogámicos y vivenciales, dando el salto hacia un anarquismo político capaz de influir en los acontecimientos de la sociedad siendo un actor político. No se puede entender el anarquismo social sin la influencia del 15M, puesto que tanto las tendencias más ortodoxas y desactualizadas (basadas en los mitos del ‘36 y la CNT del exilio) como el insurreccionalismo de los ‘90-’00 han fracasado, y parte de esta militancia e individualidades han pasado a una línea más de intervención social y pro-organización a nivel político. Hoy en día, el legado del 15M ha sido el impulso del movimiento por la vivienda principalmente, muchas experiencias de lucha de las personas que han ocupado las plazas y esta ampliación de cosmovisiones que han permitido interpretar el anarquismo como opción política capaz de producir cambios reales en la sociedad.

Reivindicar esta memoria como un acontecimiento popular de la historia contemporánea es clave para poder transmitir las experiencias, conocimientos y aprendizajes de esta etapa, defendiendo su autonomía como movimiento de mases que, aunque sea imperfecto, ha sido determinante para el desarrollo de los movimientos sociales en la actualidad. Ahora nos vemos ante nuevos ciclos políticos con escenarios complicados y una conflictividad social creciente a escala mundial, bajo la amenaza del cambio climático. Por ello es el momento de prepararnos. Para que no nos pillen desorganizadas y podamos ser capaces de activar y catalizar las luchas sociales hacia un proyecto político revolucionario en clave socialista libertario.

Adiós 2020

Foto: Wuhan

Sin lugar a dudas, el 2020 es el año en el cual han pasado muchos eventos surrealistas y seguramente me deje muchas cosas en el tintero. Igualmente, es un año lleno de acontecimientos que contar, unos de tinte más apocalíptico, otros más late capitalism y otros... late pandemia. Pero vamos a lo relevante: a nivel político-social, durante este año se ha puesto más en evidencia la incapacidad del sistema capitalista para gestionar pandemias, la multipolaridad de la geopolítica mundial, donde las relaciones internacionales cambiaron principalmente en base a la gestión de la pandemia y la carrera por desarrollar y producir la vacuna contra el Covid-19. Tras el confinamiento, la oleada de protestas sociales volvieron en muchas partes del mundo que ya va ligado a la crisis económica y sanitaria globales.

Enero del 2020 ha comenzado fuerte a causa un misil lanzado por EEUU que acabó con la vida del comandante iraní

Barcelona. Foto de Lorena Sopena

Passeig de Gràcia, Barcelona. Foto de Lorena Sopena

En abril muchas ciudades del mundo seguían cerradas. Las fotos de calles desiertas dejaban una estampa singular pero a la vez fue un respiro para el medio ambiente. Las nieblas grises de contaminación desaparecieron y por fin veían el cielo azul. Por una vez mucha gente se dio cuenta de que la paralización de la economía era necesaria para la recuperación del medio ambiente y del destrozo que estaba causando el sistema capitalista. Además de ésto, el sistema capitalista se mostraba incapaz de hacer frente a una pandemia pues no solo se incrementaron las desigualdades de clase, sino que nos estábamos debatiendo entre no hundir la economía y poner en riesgo las vidas de la clase trabajadora al tener que verse obligados a ir al trabajo. También se puso en evidencia la necesidad de reforzar la Sanidad pública y universal, que durante estos tiempos los y las sanitarias vieron incrementarse su carga de trabajo mientras los hospitales se saturaban excepto la privada. No obstante, en estos momentos de confinamiento también surgieron muchas iniciativas basadas en el apoyo mutuo vecinal que permitieron la supervivencia de las personas de riesgo. Cabe especial mención EEUU bajo la administración Trump, que ante un sistema sanitario privado, los tratamientos del Covid costaban facturas desorbitadas y priorizaron la continuidad de la actividad económica frente a la lucha contra la pandemia, haciendo que la cifra de contagios se dispare superando el millón. Le siguieron ejemplo también Brasil y Colombia.

Durante la pandemia, China comenzaba a donar material sanitario hacia muchos países dando ejemplo de solidaridad, mientras las comunidades chinas alrededor del mundo sufrían racismo por parte de las personas nativas del país donde se encontraban dichas comunidades. A partir de entonces, China comenzaba a ganar importancia como bloque geopolítico dentro de las relaciones internacionales, siendo además un país que ya comenzaba a controlar los contagios. Wuhan sería de las ciudades que se desconfinaron a principios de abril tras 11 semanas de estricto confinamiento y terminando el 2020 celebrando el año nuevo en las calles mientras el resto de ciudades del mundo lo festejaban en casa.

Tras el desconfinamiento, en España la industria quedó tocada por la crisis, y ante el anuncio del cierre de las plantas de Nissan en Barcelona amenazando la destrucción de unos 3000 empleos directos, la plantilla respondió con una huelga indefinida y numerosas protestas por la capital y alrededores. Finalmente, consiguieron llegar a un acuerdo que prorrogará el cierre. Siguiendo con la tónica, unos meses después veríamos la huelga en Saint Gobain, Alumalsa y Alcoa. Llega el verano y con él muchos países levantaron el confinamiento. Fue también el momento en que comenzaron a activarse las calles, sobre todo en las Américas. El asesinato de George Floyd a manos de un policía blanco el 25 de mayo en Minneapolis desató una oleada fuerte de protestas contra los asesinatos racistas de la policía estadounidense. El movimiento Black Lives Matter volvió a ser un actor social relevante en las revueltas que escalaron en fuertes disturbios y manifestaciones masivas, llegando en algunos sitios a declararse comunas autónomas y poner sobre la mesa el desmantelamiento de la policía, dejando las tareas de seguridad en manos de las comunidades residentes. Las protestas antirracistas y decoloniales se replicaron también alrededor del mundo y en varias ciudades los y las manifestantes tumbaron estatuas que representaban colonos y esclavistas europeos. En Bolivia, se desencadena una oleada de protestas contra el MAS iniciada por sectores golpistas del Ejército, llevando a que Evo Morales tenga que salir del país y del gobierno. Tras las protestas que unieron el descontento por las demandas insatisfechas y la convocatoria de elecciones, vuelve a ganar el MAS y acaba siendo presidente Luis Arce en octubre.

En el Mediterráneo, en Beirut explotó un almacén del puerto, que en un principio dijeron que fueron de fuegos artificiales, pero más tarde se descubrió que eran toneladas de nitrato de amonio de un carguero que no estaba en condiciones de navegar y fue almacenado (otras fuentes apuntaban a que fueron explosivos de uso militar). No se determinaron las causas de la explosión. La onda expansiva causó grandes daños materiales y humanos, agravando la crisis que estaba ya sufriendo el Líbano. En el Estado español se produjo otra explosión de menor magnitud en una planta petroquímica en Tarragona. Turquía entra en las aguas de Grecia con buques para hacer prospecciones petroleras sin previa autorización del Estado griego, provocando un conflicto diplomático.

En septiembre, Azerbaijan inicia una ofensiva contra Armenia para reclamar Nagorno-Karabakh, un territorio históricamente en disputa. Durante este conflicto armado, Turquía contrató mercenarios del ISIS para luchar en el bando de Azerbaijan, quienes terminaron en algo más de un mes ganarle la disputa a Armenia. Llegado octubre, el rebrote del coronavirus hace que los gobiernos tengan que sacar nuevas medidas restrictivas, de por sí ya contradictorias e insuficientes. Parecía llegar de nuevo el día de la marmota y se temió que volviesen las avalanchas para llevarse el papel higiénico de los supermercados ante un posible confinamiento que finalmente no llegó a decretarse, quedando solo en restricciones a la movilidad y un toque de queda.

Este año también coincidía con las elecciones de EEUU, el cual Trump había sido derrotado en las urnas por el candidato demócrata Joe Biden en una coyuntura de protestas antirracistas, la crisis sanitaria y ecoonómica. En los inicios del mes de noviembre pero en Polonia, las protestas masivas alrededor del país consiguieron que se retrasase la prohibición del aborto. Una mirada hacia el norte de África, Marruecos inicia de nuevo una ofensiva contra el Frente Polisario en el Sáhara Occidental. A finales de noviembre y principios de diciembre, en Francia se desataron fuertes protestas contra la Ley de Seguridad Global, una ley equivalente a la Ley Mordaza española. Los disturbios y la organización social finalmente consiguieron que el gobierno de Macron dé marcha atrás completamente dicha ley. Finalmente, antes de acabar el año, comienzan a llegar las primeras vacunas al mercado como la Sputnik y la Pfizer junto con las campañas de vacunación. Este acontecimiento coincide con la llegada de una nueva cepa del Sars-Cov2 en el Reino Unido, una mutación que según fuentes oficiales hará que el virus sea más contagioso aunque no varíe con respecto a la inmunidad generada por las vacunas.

Unos apuntes finales

A nivel social durante este período, comenzaron a proliferar las teorías de la conspiración a los que la prensa comenzaron a catalogarlos como negacionistas. Las especulaciones sobre control social por una supuesta élite global a través de una pandemia planificada, la farsa del coronavirus, el uso de mascarillas obligatorias, la tecnología 5G y las vacunas comenzaron a ganar popularidad entre la población bajo premisas pseudo-científicas. Nunca antes se extendieron tanto estas teorías desde los grandes atentados de Al Qaeda el 11S, el 7J y el 11M, ya que comenzaron a organizar manifestaciones tras el confinamiento, en algunas situaciones rozando el límite del delito contra la salud pública. En esos entornos hay vinculación con la ultraderecha pro-Trump ya que era un espacio donde poder influenciar a la población introduciendo un discurso pseudo-revolucionario con un fondo reaccionario, en los cuales vimos cómo sectores de derechas se escudaban en estos discursos para provocar altercados en algunas ciudades españolas, juntándose además con hosteleros y ocio nocturno.

No obstante, hablando de la coyuntura en el Estado español, paralelamente salieron campañas de medidas sociales en la gestión de la pandemia bajo el Plan de Choque Social que consistía en una serie de reivindicaciones como moratorias de alquileres e hipotecas, el fin de los desahucios, la defensa y refuerzo de los servicios públicos en especial la Sanidad, defensa del empleo, refuerzo del transporte público, facilidades para el teletrabajo, etc. No tuvieron tanto éxito como se esperaba y aun así se dieron movilizaciones, siendo además una opción acertada ante la paralización de acciones y movilizaciones a causa del confinamiento. De los pocos sectores en lucha que estarían activos después del confinamient en el Estado español, encontramos las redes de apoyo mutuo, el movimiento por la vivienda y algo desde el sindicalismo alternativo. La vivienda era un tema que siempre ha estado sobre la mesa, ya que tras una campaña intensa contra las okupaciones, volvieron de nuevo los desahucios, que agravaron aún más las situaciones de muchas familias trabajadoras al ignorar la situación del Estado de Alarma. Ésto nos indica que a pesar de la pandemia no hemos de desmovilizarnos, pues la crisis sanitaria no debe ser excusa para que nos quedemos en casa mientras continúan recortando libertades y cargando las consecuencias de la crisis económica capitalista sobre la clase trabajadora.

Homenaje a David Graeber. Rojava Information Center

Antes de terminar, me gustaría dedicar en este párrafo una pequeña efemérides 2020. Este pasado año nos han dejado personas importantes del anarquismo: David Graeber (2 de septiembre), antropólogo, autor de "Bullshit jobs" y "The First 5000 Years Of Debt", anarquista en el movimiento Occupy Wall Street, gran amigo del movimiento kurdo y defensor de la revolución social de Rojava. Lucio Urtubia (18 julio), albañil, anarquista y estafador (en el buen sentido). Consiguió burlar el régimen franquista emitiendo documentos falsos para pasar la frontera con Francia y puso de rodillas al Chase City Bank con la emisión de cheques falsos, que tras conseguir un rescate, compró una casa en París a la que llamó la Casa Louise Michel, abierta para el pueblo. No llegó a pasar un año en la cárcel (aun en el tiempo que estuvo, seguían emitiéndose los cheques falsos) y su imprenta clandestina jamás fue descubierta. Stuart Christie (15 agosto), anarquista escocés conocido por el intento de atentado contra Franco en julio de 1964 con explosivos plásticos. Tras la cárcel y de vuelta a UK, participó en la Anarchist Black Cross.

Buenos Aires. Twitter

Despedimos este año con la legalización del aborto en Argentina. El 30 de diciembre en Argentina el movimiento feminista celebraba la aprobación por parte del Senado la ley del aborto. 'Es ley' gritaban las feministas, un logro histórico conquistado a través de las luchas en las calles y campañas constantes. La importancia de esta ley pondrá fin a los abortos clandestinos ya que son la principal causa de mortalidad materna en el país. De ahora en adelante, las mujeres que han sufrido violaciones y, por consiguiente, embarazos no deseados podrán tener un aborto legal, seguro y gratuito, sin tener que jugarse la vida en abortos clandestinos. No obstante, el movimiento feminista del país declara que no termina aquí, sino que continuarán luchando por objetivos más ambiciosos. Toda victoria popular debe inspirar al resto del mundo a continuar las luchas en las calles y desde abajo. Ninguna conquista social se nos ha dado al pueblo por las buenas, sino que son fruto de una lucha incansable con un proyecto político y objetivos sobre la mesa.

Damos entonces el adiós al 2020, un año nefasto para muchas personas. Pero no olvidemos que del 2020 se sale con el tiempo, y que del capitalismo se sale construyendo el socialismo libertario. Por tanto, este 2021 toca activar un nuevo ciclo de luchas sociales.

[Reseña] Fanzine: Negras Tormentas. Testimonios para el anarquismo juvenil

Desde hacía poco años, habíamos sentido un cierto vacío político en lo que respecta a organizaciones juveniles de tendencia libertaria. Vacío que poco a poco se está rellenando a raíz de experiencias organizativas recientes, como por ejemplo Batzac y las JJLL de Mallorca, sin desmerecer a las JJLL de Valencia o la FEL, estas últimas más veteranas así como aquellas que por desgracia no sobrevivieron como las JJLL de La Rioja. En este Fanzine encontramos experiencias muy importantes de la militancia que pertenece a una generación de clase trabajadora que vimos cómo las promesas de una vida estable y con muchas oportunidades se desmoronaban con la crisis al llegar a la etapa adulta. Y también afectará a la siguiente, aquella que vivió la crisis en la adolescencia y la que habrá vivido cómo la policía los echaba de casa.

El papel de las organizaciones juveniles será la de dotar de estructuras y referentes para los problemas cotidianos que encontramos la juventud de clase trabajadora a la hora de enfrentar nuestra etapa adulta, donde podamos encontrar un espacio para expresar nuestras inquietudes, encontrar apoyo mutuo y alternativas. La importancia de las juveniles radica en ser la primera toma de contacto con la militancia entre la juventud que comienza a politizarse, así como servir de escuela de militantes tanto en el plano teórico-político como en la acción social.

Ahora más que nunca se hace necesaria la organización de la juventud, no solo de la libertaria, sino de toda nuestra generación y dejar el relevo para las venideras. Nos ha tocado vivir una crisis que se va a agravar con la pandemina y hemos de responder como sujeto político y de clase. Algunas de éstas juveniles parten de experiencias anteriores, otras, parten prácticamente de cero. Durante éstos tiempos, hemos tenido fallos y aciertos pero en general hemos vivido experiencias enriquecedoras y positivas. Sin duda es un camino que debemos construir y con ello, contribuir a un proyecto político más amplio en conjunto con las organizaciones adultas.

Sin más y con una humilde propuesta personal, comenzar a organizar encuentros de línea política para poner en común experiencias y análisis de coyuntura, y debatir sobre objetivos, estrategias, tácticas y acciones entre las diferentes organizaciones, y si los tiempos lo permiten, a la vez aprender mutuamente en la convivencia. Podéis descargar el Fanzine aquí.

Del estado policial del bienestar ¿qué pasará y qué quedará?

Llevas cinco semanas sin salir de casa, salvo dos o tres escapadas semanales a hacer la compra y algunas más a tirar la basura. Oyes recuentos de muertes, de contagios, de altas médicas, diferentes cifras y gráficas que las representan, diferentes medidas tomadas en países distintos, ... Apenas sabes ya lo que oyes. Los sociólogos Tülay Umay y Jean-Claude Paye llamaron hace unos años "efecto de estupefacción" al efecto que consiguen las autoridades y los medios de comunicación –particularmente, los de información 24 horas al día– en casos como el Mohamed Merah: el público no sabe lo que ha visto. Los detalles se acumulan y, en algunos casos, se contradicen, la percepción queda más pasmada que sorprendida, no es tanto que el poder dé un mensaje, ya que el conjunto no parece tener sentido, como que sigue imponiendo hechos consumados mientras damos por ininteligible ese no-mensaje.
Total, que la primavera se está apoderando de la ciudad, los pájaros cantan como nunca y tú notas no sólo esa estupefacción, sino tu capacidad mental bajo mínimos: ¿cuánto hace que no consigues concentrarte en algo durante una hora? ¿Te sientes desanimada/o? Las cosas que te importaban antes ¿te siguen importando igual o vas camino de preguntarte aquello que escribía Jaime Gil de Biedma ("¿Todavía soy capaz de interesarme y de desesperarme por algo que no sea el espectáculo de mi propia insoportable y crónica incapacidad?")?. Quizá estés trabajando en algo oficialmente considerado como esencial o en una de esas actividades que durante dos semanas no han sido esenciales pero que ahora vuelven a serlo. Sabes que decenas de miles de personas están encerradas en prisiones, CIEs, CETIs y demás y otras no tienen hogar, pero, por mucha suerte que puedas tener en comparación, te tienen estabulada como ganado, sacándote de la jaula lo justo para que la CEOE no presione más al gobierno, pero no tanto como para sentirte un ser humano.

Arturo Soria quiso cambiar el urbanismo de Madrid –con más esfuerzo que éxito– entre 1882 y 1920 teorizando y organizando su propio modelo de desarrollo urbano, la ciudad lineal. Liberal progresista, fue debidamente criticado por el movimiento obrero y aplaudido por otros liberales por construir aquel barrio basado en la compra familiar de viviendas y donde grandes burgueses, clase media y clase trabajadora serían vecinas, aunque con viviendas distintas a precios distintos. ¿A cuento de qué viene esto? De que incluso el buen Soria, que no era obrero ni obrerista, propuso a las obreras algo mejor que lo que tenían. Concretamente, dos subtipos de vivienda distintos (las unas tendrían 67 m² y las otras, 31,5), pero siempre con el cuádruple de tierra para jardín y huerto que de vivienda, así que, aun en el peor de los casos, una familia obrera tendría 126 m² de aire libre. ¿Qué no daríamos ahora por eso?

Lo de "A cada familia una casa, en cada casa una huerta y un jardín", que decía Soria, quedó para las pocas personas que pudieran permitírselo y aquellas pretensiones ingenuamente reformistas fueron arrolladas por un siglo de capitalismo especialmente expansivo, bélico, privatizador.
Vemos al gobierno español acusado por los sectores a su derecha, día sí y día también, de ser responsable de la muerte de veinte mil personas y de tener el sistema de salud al borde del colapso. Acusaciones paupérrimas, teniendo en cuenta cómo lo están haciendo otros estados, los tiempos o el deterioro previo del sistema de salud (gracias a PP, PSOE y cía), pero que, si sólo convencen a quienes quieren ser convencidas, lo hace con la fuerza de las emociones. Este gobierno centrista lanza medidas de cierto coraje y ambición –anuncia cierta renta básica, rebautizada "ingreso mínimo vital", moratorias de algunos alquileres e hipotecas, etc.–, pero también ha dejado claras sus prioridades al anteponer la producción al derecho a despedir a los muertos o los derechos de circulación, reunión, etc., más compatibles con la distancia de seguridad, los guantes, etc. que el "derecho" a ir al supermercado o la fábrica para no quedarse en paro. Este gobierno centrista nos ha metido a las llamadas FSE (fuerzas policiales) y FFAA hasta en la sopa y, si el estado de alarma ya es una exageración dudosa en su justificación médica y en su legalidad, FSE y FFAA lo están exagerando aún más y las candidatas a multa son ya 651.884 y las detenidas, 5.740 (para hacernos una idea, en el estado de excepción franquista del 24-I al 25-III de 1969 fueron 735 las detenciones).
Sirva de contraste Alemania, donde el Tribunal constitucional ha contradicho a tribunales inferiores y al poder ejecutivo, reconociendo el derecho a manifestación mientras se guarde la distancia de seguridad.

Nos encontramos, pues, antes varios riesgos contrapuestos. Por un lado, si la actual coalición de gobierno fuera reemplazada por otra tipo PP-Vox o PPSOE, la gestión de esta crisis sería, como mínimo, igual de antisocial, probablemente lo sería más. Por otro, denunciar esta deriva represiva puede resultar bastante incómodo: en general las FFAA y FSE gozan de cierto reconocimiento social y en este momento incluso la izquierda, donde menos se les quiere, está haciendo un esfuerzo por mostrarse disciplinada y dispuesta al sacrificio. No se sabe si es porque hay motivos de peso o porque creíamos que los había cuando empezamos a tragar con ello hace ya cinco semanas y estamos en lo que la psicología llama "escalada de compromiso" –o sea, que, como hemos hecho algo, queremos autojustificarnos y ratificarnos y estamos dispuestas a esfuerzos aún mayores con tal de no cuestionar lo que hemos hecho–. No deja de ser necesario hacerlo y no ya de palabra, sino que necesitaremos movilizaciones de verdad (en la calle) más temprano que tarde y, para entonces, quizá estemos todavía bajo el estado de alarma. Por último, existe el riesgo de que sean las conspiranoicas, la derecha opositora o la ultraderecha quien intente pasarnos por la izquierda con esto de la desobediencia al estado de alarma.
Para enfrentarnos a estos últimos riesgos y recordarnos dónde debe estar la esperanza, las repartidoras de Glovo –cuya lucha por ser reconocidas como asalariadas y no autónomas aún no ha concluido– se manifestaron este jueves pasado en esas calles en que siguen trabajando, llevando comida a domicilio. Se manifestaron en sus bicis y motos manteniendo la debida distancia y fueron identificadas por la policía, vulnerando esa distancia y su derecho al uso del espacio público.

En teoría son provisionales, pero sabemos que las medidas y dinámicas de estos meses pueden volverse duraderas, ¿cuáles queremos permitir y ampliar y cuáles eliminar o restringir?
Sabemos que, entre reclusión masiva en casa y represión desenfrenada en los espacios teóricamente públicos, la clase trabajadora no se rinde. Ni iniciativas necesarias lanzadas desde casa como el Plan de choque social o la huelga de alquileres, ni el esfuerzo de información que están haciendo la PAH y los sindicatos y colectivos de clase, ni el personal sanitario que mantiene en pie el sistema de salud, ni las redes de apoyo vecinal surgido, ni quienes luchan por trabajar –ya que hay que hacerlo– en condiciones de higiene y seguridad, ni estas riders de Glovo que han reabierto la brecha del derecho de manifestación. Ese es el camino.

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