[Inocentada 2018] La internacional progresista, un gran paso para frenar el fascismo

Desde Regeneración recibimos con esperanzas la noticia de la nueva internacional progresista presentada por Sanders y Varoufakis y hemos recibido las invitaciones formales de Varoufakis y Sanders unos días atrás.

Creemos necesaria que la izquierda tenga un referente a nivel internacional capaz de ser una oposición real al ascenso de la ultraderecha alrededor del mundo. Ante una izquierda aún dividida y una socialdemocracia alineada con el neoliberalismo, es hora de revertir años de retroceso e inoperancia recuperando la verdadera socialdemocracia que describió Rosa Luxemburgo. A la vez, es necesario que recuperemos el discurso de clase que la propia izquierda se ha negado utilizarla, entregando el espacio político a la derecha. Este discurso de clase ha de interpelar a la clase trabajadora y sus condiciones materiales reflejarse en un programa y unas hojas de ruta realistas y realizables, que sirvan como referente no solo para los partidos políticos de izquierda y centro izquierda, sino también para las organizaciones políticas extraparlamentarias de Europa y el mundo, adaptándolo a la coyuntura de cada país y municipio.

Hasta ahora, la izquierda radical en los países del capitalismo tardío, es decir, de Occidente, solo tiene incidencia en lo local y a pequeña escala. Pese a nuestras diferencias con la socialdemocracia, creemos necesario construir un bloque unido de izquierdas como un bloque político confrontado con el bloque político de derechas. De esta manera, se nos abre una ventana de oportunidades para dar el salto de la micropolítica a la macropolítica al tejer alianzas con otras fuerzas políticas que tienen más influencia a nivel de país. También, a partir de estas alianzas, podremos radicalizar esta internacional para no solo recuperar el espíritu original de la socialdemocracia, sino también que la izquierda radical tenga voz en la macropolítica.

Conociendo el peligro de que fracase de nuevo otro "asalto institucional", debería ser clave para las anarquistas formar parte de la Internacional para proponer la necesidad de tener un pie en las calles y centros de trabajo, de manera que mantengamos la movilización social en las calles potenciando las organizaciones sociales ya existentes. Tener una fuerza electoral que capte los votos descontentos de la población es importante para frenar el avance de la derecha en las instituciones con el fin de impedir que sigan recortando en derechos sociales y difundiendo mensajes de odio. No obstante, no todo debe quedarse en lo institucional, y los programas radicales serán papel mojado si no hay presión social desde las calles. Es por esta razón por la que hace falta que estemos las libertarias, para equilibrar la balanza entre lo institucional y la calle.

Por ello, estamos en contacto con la internacional progresista para compartir material que quieran publicar así como que puedan empaparse de las ideas libertarias. Como propósito de año nuevo, consideramos participar en la internacional con el fin de frenar el fascismo que está creciendo prácicamente sin una oposición real. Es un desafío que nos concierne a todas.

Interest & Principal: La Circulación del Capital, no el Propio Capital, genera el Progreso(Pierre-Joseph Proudhon)

Estas cartas dirigidas a Frederic Bastiat, un economista, originalmente aparecieron en un debate publicado en La Voz del Pueblo, en 1849. Componen tres artículos en total que no han sido traducidos al español: El Préstamo es un ServicioEl Origen del Precio de la Tierra y La Circulación del Capital, no el Propio Capital, genera el Progreso.

La Circulación del Capital, no el Propio Capital, genera el Progreso

Así es como el interés del capital, legítimo cuando un préstamo era un servicio de un ciudadano a otro ciudadano, pero que deja de serlo cuando la sociedad ha adquirido el poder de organizar el crédito a título gratuito para todo el mundo. Su interés, como digo, es contradictorio en su naturaleza en la que, por un lado, el servicio prestado por el prestamista tiene derecho a una remuneración y que, por otro lado, todos los salarios supone ya sea una producción o un sacrificio, que no es el caso con un préstamo. La revolución que se efectúa en la legitimidad de los préstamos se origina en ella. Así es como el socialismo afirma la cuestión; que, por tanto, es el terreno en el que los defensores del antiguo régimen deben tomar su posición.

Para confinar a uno mismo a la tradición, para limitar a uno mismo a decir que un préstamo es un servicio prestado que debe, por tanto,  ser compensado, sin entrar en las consideraciones que tienden a aniquilar a los intereses no es responder. El socialismo, con energía redoblada protesta y dice: No tengo nada que ver con su servicio -servicio para usted, pero para mí es robo-, siempre que sea posible para la sociedad proveerme con las mismas ventajas que me ofreces, y esto sin recompensa. Imponerme este servicio a pesar de mí mismo al negarme a organizar la circulación del capital es hacerme someter a un descuento injusto, es robarme. Por lo tanto, todo su argumento a favor del interés consiste en épocas de confusión -quiero decir, en confundir lo que es legítimo en préstamos con lo que no lo es-, mientras que yo, por el contrario, distingo cuidadosamente entre ellos. Procederé a hacer esto inteligible para usted mediante un análisis de su carta.

Tomo sus argumentos uno a uno. En mi primera respuesta hice la observación de que el que presta no se priva a sí mismo de su capital. Usted contesta: ¿Qué importa, si él ha creado su capital con el propósito expreso de prestarlo? Aclarando que traicionas tu propia causa. Usted consiente por esas palabras mi antítesis que consiste en decir: La razón oculta por la que los préstamos a interés ayer legítimos ya no lo son hoy, es que la prestación en sí misma no implica la privación. Tomo nota de esta confesión. Pero te aferras a tu intención: ¿Qué importa, si el prestamista ha creado su capital con el propósito expreso de prestarlo? A lo que yo respondo: ¿Y qué me importa, de hecho, su intención si realmente no tengo ninguna necesidad de su servicio, si el servicio pretendido que desea hacerme se hace necesario sólo a través de la mala voluntad y la incapacidad de la sociedad? Su crédito se asemeja al que el pirata le da a su cautivo cuando le da su libertad a cambio de un rescate. Protesto contra su crédito de un 5% porque la sociedad puede y debe dármelo del 0%; y si se niega a hacerlo yo la acuso, así como usted, de robo; Yo digo que es un cómplice, un organizador del robo.

Comparando un préstamo a una venta, usted dice: Su argumento es tan válido en contra de este último como frente al anterior, para el sombrerero que vende sombreros no le priva a sí mismo. No, porque él recibe por sus sombreros -al menos tiene fama de recibir por ellos- su valor exacto, ni más ni menos. Pero el prestamista capitalista no sólo no es privado, ya que recupere su capital intacto pero recibe más que su capital, más de lo que contribuye al intercambio; recibe además de su capital un interés que no representa ningún producto positivo por su parte. Ahora, un servicio que no cuesta ningún trabajo a quien lo hace es un servicio que puede llegar a ser gratuito: esto ya nos lo has dicho tú mismo. Después de haber reconocido el agente de no privación en un préstamo, admites también que " no es teóricamente imposible que el interés que hoy forma parte integrante del precio de los productos básicos pueda llegar a ser el mismo para todos y por lo tanto ser abolido". Pero agregas, "para esto se necesitan otras cosas de un nuevo banco. Deje al Socialismo dotar a todos los hombres con igual actividad, la habilidad, la honestidad, la economía, la previsión, necesidades, deseos, virtudes, vicios y las posibilidades incluso, entonces habrá tenido éxito.”

Así que se introduce en la cuestión sólo para evitarla inmediatamente. El socialismo, en el punto al que ha llegado ahora, justamente afirma que es por medio de una reforma de la banca y de los impuestos para que podamos llegar a este equilibrio de intereses. En lugar de pasar por encima, como usted lo hace; esta afirmación del socialismo, pare aquí y refútelo, va con ello demoler todas las utopías del mundo. El socialismo afirma-y sin esta afirmación el socialismo no podría existir, sería nulo-, que no es “dotando a todos los hombres con igual actividad, habilidad, honestidad, economía, previsión, necesidades, deseos, virtudes, vicios, e incluso posibilidades”, que vamos a tener   éxito en el equilibrio de intereses y la igualación de los ingresos; sostiene que debemos, por el contrario, comenzar por la centralización del crédito y la abolición del interés con el fin de igualar las facultades, necesidades y posibilidades. ¡Qué no haya más ladrones entre nosotros y hemos de ser todos los virtuosos, todos felices! Ese es el credo del socialismo. Siento el pesar más agudo en decírtelo, pero realmente su relación con el socialismo es tan leve que operas en contra de el sin verlo. Persistes en atribuir al capital todo el progreso social en el dominio de la riqueza, mientras que yo, por mi parte, lo atribuyo a la circulación; y usted dice que aquí confundo la causa con el efecto. Pero en el mantenimiento de tal proposición, refutas sin quererlo tu propio argumento. JB Say ha demostrado - y de este hecho no son ignorantes - que la transportación de un valor, sea ese valor en forma de dinero o mercancía, es un valor en sí mismo; que es como un producto real, como el trigo y el vino; que en consecuencia, el servicio del comerciante y del banquero merece ser remunerado igual que el del granjero y el viticultor. Es por este motivo que alza cuando usted reclama salarios para el capitalista que al prestar su capital, la vuelta de los que se le garantizó, realiza el oficio del transporte, de la circulación. En los préstamos, como dijiste en tu primera carta, rindo un servicio, se crea un valor. Estas fueron tus palabras que hemos admitido: a este respecto los dos estábamos de acuerdo con el maestro.

He justificado, pues, al decir que no es el propio capital, sino la circulación del capital-este tipo de servicio, producto, mercancía, valor, o realidad, que la economía política llama movimiento o circulación y que, de hecho, constituye el conjunto de la ciencia económica-, la que causa la riqueza. Nos remuneramos todos los que hacemos este servicio; pero afirmamos que en la medida de capital, hablando con propiedad, o a lo que dinero se refiere, es deber de la sociedad proveernos a título gratuito; pues si no lo hace, no hay fraude ni robo. ¿Ahora entiendes el verdadero punto sobre el que gira la cuestión social? Después de haber expresado su pesar por la división de los capitalistas y los trabajadores en dos clases hostiles, - que sin duda no es culpa del socialismo, - se toma la molestia inútil de mostrarme por las ilustraciones que cada trabajador es en cierto grado un capitalista y hace un trabajo de capitalización, es decir, de usura. ¿Y quién, reza, alguna vez soñó con negarlo? ¿Quién te ha dicho que lo que reconocemos como legítimo en el capitalista lo condenamos al mismo tiempo en el obrero?

Sí, sabemos que el precio de todas las mercancías y servicios puede ser analizado en la actualidad de la siguiente manera:

-Materia prima.

-Compensación de herramientas y gastos de incidentes.

-Salarios de la mano de obra.

-El interés del capital.

Así es en todo tipo de negocio -agricultura, industria, comercio y transporte-. Esta es la estipulación de todo el que no es un parásito, ya sea capitalista o trabajador. Usted no necesita entrar en largos detalles sobre este tema tan interesante a pesar de ser clara una delicia para su imaginación. Repito: El problema del socialismo es hacer de este cuarto elemento que entra en el precio de los productos básicos -el interés del capital -igual para todos los productores y en consecuencia, ineficaz. Sostenemos que esto es posible; que si esto es posible, es deber de la sociedad adquirir crédito gratuito para todos; que a si no se hace esto, no va a ser una sociedad, sino una conspiración de los capitalistas contra los trabajadores, un pacto con fines de robo y asesinato. Entiende entonces de una vez por todas que no es necesario que nos demuestres cómo se forma el capital, la forma en que se acumula a través del interés, cómo entra el interés en el precio de los productos, cómo todos los trabajadores son culpables del pecado de la usura: sabemos desde hace mucho tiempo todas estas cosas al igual que estamos convencidos de la honestidad personal de los rentistas y propietarios.

Decimos: El sistema económico basado en la ficción de la productividad del capital, justifica que es a partir de ahora ilegítimo. Su ineficacia y la malversación han estado expuestas; es la causa de toda la miseria existente, el actual pilar de esa vieja ficción de un gobierno representativo que es la última forma de tiranía entre los hombres. No me voy a detener con las consideraciones puramente religiosas con las que cierra su carta. La religión, si me permite decirlo, no tiene nada que ver con la economía política. Una ciencia real se basta a sí misma; de lo contrario, no puede existir. Si la economía política necesita la sanción de la religión para compensar la insuficiencia de sus teorías y si a su vez la religión, como una excusa para la esterilidad de sus dogmas, declara las exigencias de la economía política, el resultado será que la política económica y la religión en lugar de sostenerse mutuamente se acusarán entre sí y ambas perecerán.

Comencemos entonces haciendo justicia y la libertad, la fraternidad y la riqueza se incrementarán; incluso sólo la felicidad de la otra vida será la más segura. ¿Es la desigualdad del ingreso capitalista la causa principal de la pobreza física, moral e intelectual que hoy aflige a la sociedad, si o no? ¿Es necesario para igualar el ingreso de todos los hombres crear la circulación del capital gratuito asimilándolo al intercambio de productos y así destruir el interés? Eso es lo que pide el socialismo y debe tener una respuesta. El socialismo en sus conclusiones más positivas proporciona la solución en la centralización democrática y la gratuidad del crédito combinado con un impuesto único para sustituir a todos los demás impuestos y ser recaudado por el capital. Deje que se verifique esta solución, deje que esta aplicación sea probada. Esa es la única manera de refutar el socialismo; excepto la que se ha hecho. Vamos a gritar más fuerte que nunca nuestro grito de guerra: ¡La propiedad es un robo!

El tiempo campesino, el tiempo zapatista

(Escribo a raiz de los artículos de La Colectividad sobre el tiempo en el capitalismo... y otras lecturas)

El tiempo no son los leds que se encienden y se apagan eléctricamente para obtener sentido, ni manecillas que giran incesantemente. No son granos de arena deslizándose desde el cono superior al vacío, amontonando el pasado. El tiempo tiene también que ver con la acción y la reflexión sobre lo que realizamos. Mucho tiempo, o poco... ¿Para qué? Conceptos que se vuelven abstractos por la valoración personal de aquello que está sucediendo, de lo que está por suceder.

El orgullo zapatista y su revolución lenta pero profunda es un ejemplo de transformación inaceptable para la modernidad. Así encontramos documentos infames que hablan de lo estéril de la acción zapatista en base a los criterios que marcan sus opositores y falsos compañeros. El nacimiento del Sup Marcos y su transformación en Galeano, movido por el entendimiento poético de que incluso los muertos siguen luchando, demuestra una posición firme frente al tiempo exterior que pretende imponerse. Su último comunicado es una rebelión frente a la posibilidad, real y en proceso, del etnocidio zapatista. Hace aparecer también a los desaparecidos en Ayotzinapa y devuelve la importancia a lo importante. "En lugar de tuits, hacemos escuelas y clínicas, en lugar de trending topics, fiestas para celebrar la vida derrotando a la muerte."

El reflejo de la derrota que podría haber sido se muestra a las claras en el mundo rural occidental, convertido en una mala copia de lo urbano. Según la flecha temporal que marca inevitablemente el progreso, el tiempo se trastocó para los labriegos y paisanos, pasando por encima de las impotentes y envejecidas comunidades campesinas al brutal estilo en que imaginaba Werner Rösener*: como un ferrocarril sobre una carretilla. La locomotora de la historia trae consigo la ociosidad y la explotación asalariada. Antes, el trabajo duro, reconfortante, en beneficio propio y comunitario, se repartía a lo largo de la vida con instantes de esparcimiento sujetos con los alfileres de la sociabilidad. Ahora, deja lugar a las largas horas vacías frente al televisor y largos segundos de trabajo industrializado, también en el campo. Mientras, la atomización mata a la sociedad como un cáncer.

Todas esas comunidades murieron por el mismo deseo de (hacerlas) "prosperar". Economía rentable, ultramovilidad, ayudas para la mecanización... ¿La prosperidad de quién, cabe preguntarse? La misma que llenó los suburbios de las grandes ciudades hace 50 años y los convirtió en espacios de concentración: Insalubres, sin servicios, sin futuro.

Late el mismo deseo de destrucción en quienes querrían hacer de la revolución zapatista una realidad mensurable, protocolarizada, parametrizada. Quien ignora el compromiso zapatista con el reencantamiento del mundo y olvida la oposición militar del Estado mexicano. Quien valora desde una mentalidad incapaz de reconocerse a sí misma, porque es incapaz de reconocer al otro.

*Werner Rösener, Los campesinos en la historia europea. Crítica, 1995.

[Recomendación] El hombre y la naturaleza

Nuestra cultura occidental, capitalista, es la cultura del crecimiento, del progreso y del desarrollo. En concreto, del crecimiento económico, del progreso tecnológico y del desarrollo ilimitado; muy alejado todo ello del crecimiento personal, el progreso social y el desarrollo del bienestar que nos prometía la economía. Nuestra cultura, entregada a la fe en la tecnología y el mercado olvida que somos dependientes de los ecosistemas.

Sin ser la denuncia más elaborada ni la reflexión más profunda, este video de apenas unos minutos muestra de manera amena algunas de las agresiones del ser humano contra el mundo y sus habitantes, incluidas las personas. Un relato de agresiones constantes sobre el territorio que nos lleva de manera inexorable al colapso ecológico.

Pero, si todos tenemos tan claro este proceso, ¿Por qué sigue adelante? Por dos obstáculos fundamentales, la inercia del capitalismo (base fundamental de la destrucción ecológica) y los intereses del poder, que basan sus crecientes beneficios en la explotación del medio y de las personas. La vida y el bienestar de todas las personas pasa por acabar con el capitalismo y los grupos beneficiados por este. Ese es el principal objetivo que debemos marcarnos: Construir una sociedad del bienestar en el marco de un socialismo libertario y ecológicamente sostenible.

El proyecto Cástor II

Viene de aquí.

Ya a estas alturas un fenómeno propio de nuestro contexto ibérico, la corruptela, había saltado a la palestra. En abril de 2012 de nuevo la plataforma denunciaba que:

Ante la alarma ciudadana y las declaraciones vertidas en diversos medios de prensa por dicho responsable de la empresa (del Potro), la Plataforma Ciutadana en Defensa de les Terres del Sénia ha solicitado al Ministerio de Industria, Turismo y Comercio la suspensión total de los trabajos, pues como nos temíamos éstos continúan con mayor celeridad si cabe, y se ha insistido en la necesidad de anular la concesión del proyecto Castor de almacenamiento de gas natural, ante el desmedido encarecimiento de los costes y la disminución progresiva de la demanda energética.

Lamentamos además la presión que desde la empresa ESCAL UGS se está ejerciendo ante el Ministerio de Industria, Turismo y Energía, cuando es a causa del proyecto Castor de almacenamiento de gas natural que la propia Comisión Nacional de la Energía denunciaba partidas adjudicadas sin ningún procedimiento de licitación previo, así cualquiera..”.

Es decir, los intereses personales de los grandes empresarios de la zona, en concreto del Potro, comienzan a pesar por encima de las mismas leyes en las que suelen proclamar ampararse. En la tónica habitual de los mega-proyectos el todo vale se instala y la necesidad incuestionable de los mismos los blinda ante cualquier crítica o procedimiento de dudosa legalidad.

Pese a todo el proyecto continúa imparable, tanto a nivel de inversiones como de infraestructuras, y para el 30 de Julio de 2013 las inyecciones de gas han comenzado ya en el almacén y solo resta la instalación de un problemático gaseoducto que lo conecte con la red peninsular para dar el proyecto por terminado. Era difícil de predecir que a día de hoy (poco más de cinco meses después) seríamos testigos de la total paralización del proyecto.

La parte de la historia que casi todos conocemos comenzó el 26 de Septiembre. En esa fecha el Ministerio de Industria, Energía y Turismo (lo que no deja de ser una curiosa combinación) decretaba el cese de actividad. Según informaban los periódicos:

En menos de un mes, desde que la empresa gestora retomó la inyección de gas, se han registrado en la zona unos 220 microseísmos. El pasado día 24, de madrugada, se produjo uno de magnitud 3,6, el más importante recogido por el Observatorio del Ebro desde 1975. En esta zona apenas hay actividad sísmica de origen natural, explica el director de la Red Sísmica del Instituto Geográfico Nacional (IGN), Emilio Carreño.”

A partir de ese día se desata el pánico. Los seísmos se suceden día a día y alcanzan los 4,2 grados de magnitud el primer día de Octubre. La pelota pasa de campo en campo y la Generalitat responsabiliza al ministerio, mientras que los alcaldes de las localidades acusan a gobiernos anteriores o los vecinos indignados repiten que ellos ya se lo olían. No hace falta más que recordar la televisión durante esos primeros días de Noviembre para ver hasta que punto llegó el estado de pánico. Pese a ello aún el 4 de Octubre leíamos en El País:

De momento, los temblores se han quedado en rotura de ventanas y algún que otro desperfecto menor en pocos casos. El miedo se ha instalado en una parte de la población. La otra se divide entre la incredulidad de que los terremotos vayan a más (“no para de salir en la tele, pero luego preguntas y muchos hablan sin sentir los terremotos”) y la confianza en la tecnología. “Se supone que todo esto tiene que estar controlado, no creo que se pongan a hacer una inversión de tal calibre y esto no esté estudiado”, comentaba otro.”.

Y como se suele decir, el resto es historia. Durante toda esa semana los temblores se sucedieron, manifestaciones, peticiones indignadas de los alcaldes por el cierre, declaraciones de políticos consternados afirmando que no se explican como algo así puede haber ocurrido, e incluso utilizaciones más bien partidistas del conflicto como la inclusión en el último momento de un apartado dedicado a la evaluación del riesgo de seísmos en la última Ley de Impacto ambiental del PP... En fin, el circo de nuevo en la ciudad.

En realidad para sacar las conclusiones que podríamos asociar a esta historia cualquiera de los numerosos proyectos desarrollistas que hoy en día gozan de buena salud hubiera servido: la ahora olvidada Eurovegas (que pese a ello estuvo a las puertas de devastar una de las pocas franjas de tierra libre de la conurbación madrileña), el fracking, las líneas de Muy Alta Tensión (MAT), las minas a cielo abierto (como las existentes en el valle leonés de Laciana o las planeadas en diferentes zonas de Galicia), las instalaciones industriales de energía solar y eólica, etc. Como dijeran otros más brillantes que yo anteriormente, nuestra civilización es un “gigante con pies de petróleo” que en su andar patizambo engulle todo: el territorio, los modos de vida, las comunidades e incluso el mismo de deso de vivir ahogado en una capa de hollín. La adicción al uso de combustibles fósiles que nuestro mundo necesita para levantarse cada día de la cama nos lleva a a situaciones como las que hemos visto, una legitimación intocable de la devastación en nombre de la reserva de combustible. Frente a ello nos encontramos mayoritariamente ante luchas que, al limitar su repertorio de acciones a lo institucional o meramente reivindicativo, se ven impotentes ante estos macroproyectos. ¿Cómo sería entonces una lucha más radical?

Ante esta pregunta es difícil encontrar una respuesta única, pero mis propias reflexiones apuntan algunas líneas. En primer lugar podemos echar la vista atrás y contemplar luchas en defensa de la Tierra que fueron exitosas, como la paralización de la central Nuclear de Lemoiz por los comités antinucleares en los años 70. El estudio de este caso revela para mí a una realidad fundamental, y es que la cuestión no es cómo de violenta es una lucha, sino el apoyo social que posee y que capacidad de maniobra tiene. En aquél caso vimos que la presión popular en forma de manifestaciones, recogida de firmas (además de sabotajes internos a las instalaciones, que aunque no fueran fundamentales para el derribo de la misma no se pueden olvidar) sí que fue suficiente para una paralización total. Pero, ¿por qué? En mi opinión la razón es clara, tras todos estos movimientos que podríamos considerar tibios se encontraba una red de grupos de base antinucleares (con una relación directa con las asambleas vecinales) y la sombra de la lucha dispuesta a usar cualquier medio para conseguir sus objetivos. Es decir, a diferencia de lo que hoy pueda pasar, si el Estado se hubiera negado a satisfacer la voz unánime de un pueblo que decía no a la devastación de su tierra,éste poseía organismos de autodefensa y ataque que se pondrían en marcha de inmediato (y con esto no me refiero únicamente a los grupos armados, que por supuesto juegan un papel, sino a la capacidad de organizar huelgas, de movilizar a los barrios y pueblos o de paralizar el transporte). Ahora mismo ante las decisiones del poder tan sólo nos queda la solitaria aceptación resignada. Es por ello que más que dotarnos de un repertorio extenso de medidas de acción directa que poner en marcha exclusivamente a través de nuestro grupo de afinidad debiéramos preocuparnos de integrarnos y fomentar un tejido social amplio que, simpatizando y sensibilizado de la lucha por la posibilidad de una futura vida humana en el planeta, se convierta en la amenaza constante que ponga en jaque al poder frente al rechazo de un clamor popular en contra de las políticas desarrollistas. Claro, siempre y cuando exista dicha oposición y los valores del trabajo o el progreso no nos dejen completamente solos ante las nocividades.

En cualquier caso querría terminar mostrando mi apoyo al compañero que durante dos días se ha mantenido encadenado a varios metros bajo tierra con el fin de intentar interrumpir la instalación de una de las torres de la MAT en Girona, concretamente en Fellines. Creo que este caso ejemplifica el drama de compañeras que están dispuestas a llevar hasta el último término su oposición al desarrollismo pero que, faltos de una base social, se encuentran impotentes ante un poder que puede hacer lo que desee con ellas sin miedo a las represalias. A día de hoy una nueva Ley de Impacto Ambiental que facilitará aún más el trámite de cualquier proyecto es una realidad, mientras que el fracking comienza a ser legislado y a integrar algunos de los cuestionamientos que pudieron darnos la esperanza de que nunca se materializaría. La rueda sigue girando, y tan sólo esperamos ser los suficientes como para que el palo que pongamos en su camino haga que descarrile definitivamente, dejando la carretera libre para levantar el asfalto y dejar a los árboles volver a crecer.

Castorcontra

El proyecto Cástor I

A lo largo de los últimos meses hemos sido testigos de una historia dramática que puede convertirse en habitual. El escenario es un mega-proyecto de importancia estratégica para unos pocos en el poder y que se presenta ante la mayoría como irrenunciable y totalmente inocuo. El drama es que dicha infraestructura podría desencadenar una serie de reacciones en cadena totalmente inesperadas e incontrolables que pondrían en peligro a miles de personas. La infraestructura a la que nos referimos en esta ocasión es el proyecto Cástor, pero bien podría aplicarse este mismo esquema a otros casos, desde la construcción del pantano de Itoiz al uso de transgénicos. Las consecuencias dramáticas más evidentes de este proyecto Cástor han sido una serie de terremotos entre finales de Septiembre y principios de Octubre de 2013 que llegaron a alcanzar los 4,2 puntos en la escala de Ritcher y mantuvieron a los municipios del delta del Ebro en vela durante casi una semana. Sin embargo, no es difícil de predecir que esta historia se seguirá repitiendo en nuestros territorios (como se está repitiendo ya con ciertos matices) si permitimos que éstos sigan siendo utilizados con el fin de satisfacer la voracidad de unos tiempos en los que necesitamos consumirlo todo para que todo continúe funcionando con una normalidad obscena.

Todo comienza en la década de 1990, cuando se empieza a gestar la ideal de construir un gran almacén de gas Natural que se integraría en el sistema gasista español. A lo largo de los décadas siguientes el proceso se va perfilando y se decide emplazarlo frente a las costas de Vinaròs (norte de la Comunidad Valenciana) y Alcanar (sur de Cataluña), en pleno delta del Ebro. Allí la obra aprovecharía la estructura geológica del antiguo yacimiento petrolífero de Amposta (Montsià), y se haría posible gracias a una inversión de 1.300 millones de euros, aportados por un consorcio de 19 bancos internacionales, cinco de los cuales eran españoles. Uno de los que a la larga se convertirá en actor principal del drama, Del Potro, justificaba allá por el 2012 que el almacén se levantara frente a la costa de Vinaròs ya que no había otra posibilidad. Se debía aprovechar el antiguo yacimiento petrolífero agotado para llevarlo a cabo. "La naturaleza no se elige ni puede cambiar de lugar", añadía acallando las protestas que se levantaban en contra de este proyecto.

Resulta importante destacar que ya desde 2007 nace la Plataforma en Defensa de les Terres del Sénia (http://plataformapelsenia.blogspot.com.es), con unos objetivos y consignas claros: “La comarca del Sénia, en lluita contra el Projecte Castor!! NO HO VOLEM!” (La comarca del Senia, ¡¡en lucha contra el Proyecto Castor!! ¡No lo queremos!). Además de ellos, agricultores y pescadores se posicionan en contra del proyecto por el enorme impacto que supondría para sus medios de subsistencia. Pese a la claridad de sus objetivos y un apoyo moderado de productores locales, el repertorio de estrategias de oposición que eligen les lleva a tener un impacto casi nulo. En el periodo 2007-2012 se suceden recogidas de firmas, alegaciones al Ministerio de Industria, actos informativos, protestas municipales... La falta de un sentimiento de oposición generalizado, de una comunidad fuerte que adquiriera consciencia del carácter nocivo de la infraestructura, hace que toda la oposición se vea impotente ante el avance imparable del proyecto. Además de esto, los argumentos que se esgrimían desde el discurso oficial para acallar esas voces parecían blindados ante las críticas. Se podía leer en El País del 2 de Enero de 2012:

Según Escal UGS, se trata de un emplazamiento estratégico para España, muy necesario para sortear los periodos de escasez en el suministro de gas natural. El depósito submarino podrá almacenar una cantidad de gas natural equivalente a lo que consume toda España en 50 días. Los países de la OCDE han decidido tener un almacenamiento de gas equivalente a 92 días de suministro. España tiene menos almacenes y lo ha suplido con tanques de gas líquido en los puertos o con los grandes depósitos en Bermeo y Jaca", afirma Recaredo del Potro, presidente de Escal UGS.”

En estas pocas líneas se resume la trágica historia de nuestra civilización. En el emplazamiento de un antiguo pozo de petróleo, agotado por el voraz consumo al que el progreso nos ha lanzado, situamos un almacén de gas natural que por la pírrica promesa de 50 días de consumo de Gas Natural cubiertos nos obliga a extender un cheque en blanco y a una aceptación sin concesiones, la prostitución de nuestros territorios y el embargo del futuro de una zona por el último espasmo del cadáver putrefacto de la sociedad del combustible fósil.

Castorcontra

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