A vueltas con el discurso

La ventana de Overton es una teoría política que describe el mecanismo mediante el cual se puede modificar la aceptación de posturas políticas o morales por parte de la sociedad, estableciendo la viabilidad política de una propuesta.

Y creo que es la clave de lo que ha sucedido a raíz de la noticia del Sindicato de Prostitutas OTRAS. No se trata solo de los problemas legales que impiden que pueda incluirse en el registro del Ministerio de Trabajo (el sindicato de manteros tampoco es reconocido como tal de facto, pero da igual porque se trata de una organización creada para apoyar a los mismos y toma ese nombre). En su artículo 6 concreta y cierra la afiliación a quien ejerza la prostitución por cuenta ajena.

El problema es que la prostitución por cuenta ajena implica proxenetismo, recogido este en el CP.

Por otro lado, existe también una contradicción con su art 22.

Pero al margen de estas problemáticas legales, a mi lo que me interesa ahoraes enfocarlo desde el punto de vista del discurso.

En sus inicios, el movimiento se autodenomina prosex. Esto a mi me recuerda al término “provida” de los que están en contra de la capacidad de decidir sobre el propio embarazo. Ahora hay quien responde que se refiere a “profesionales del sexo”, pero en realidad viene de una traducción del término estadounidense sex-positive, dejando deducir que el que no lo es,es sex-negative o algo. Mal vamos cuando nos imponen un marco falso y nos dejamos encerrar en él.

Pero además en sus inicios, el discurso prosex hablaba de que frente a todas esas prostitutas atrapadas en burdeles, había muchas ejerciendo por cuenta propia, siendo sus propias jefas, estableciendo sus horarios, clientes y servicios en base a sus propias necesidades y situaciones. Se hablaba mucho de que ese modelo podía aportar mucha más autonomía que el de las trabajadoras de la limpieza o muchas otras profesiones también feminizadas, devaluadas, con riesgos para la salud, violencias y estigmatizadas. Pero sí se establecía esa condición de prostitución autónoma para poder decidir. Durante un tiempo el argumento fuerte era precisamente esa autonomía sobre el propio cuerpo. A pesar de que podamos o no ideológicamente estar cómodas con la idea de que mercantilizar el cuerpo sea algo que nos acerque como grupo social a una mejora, el hecho es que es difícil contraargumentar que alguien que prefiera poner su cuerpo en una prostitución donde decide cliente, servicio, horario y condiciones (salvo lo que viene impuesto por el mercado, claro) a ponerlo limpiando váteres, o trabajando de percebeira (por poner otros ejemplos de trabajo arriesgado y mal pagado y no concentrarlo siempre en las trabajadoras de la limpieza como ejemplo eterno de “lo que nadie quiere hacer”, que tampoco me parece ni neutral, ni casual ni ajeno a la moral actual donde limpiar váteres y culos da mucho asco a todo el mundo, por muy necesario que sea).

Lo que plantea este sindicato sin embargo es precisamente formalizar una contratación, que precisamente se requiere de jefes que den de alta en la SS, que regulen horarios, etcétera. Y yo aquí lo que observo es lo que puede representar un sutil cambio de discurso, pero el suficiente como para que comencemos a asumir con naturalidad la prostitución de burdel. Algo en lo que parece que podíamos estar de acuerdo, que era la firme oposición al proxeneta, parece que se diluye. ¿Por qué? Simplemente porque asumir que existe ese sindicato con ese estatuto implica que se asume como “normal” esa relación contractual. Pero no sólo no lo es, sino que algunas entendíamos que desde ninguna de las propuestas para la prostitución se pretendía que lo fuera.

Algunas leímos, preguntamos, escuchamos e incluso varias nos planteamos personalmente sobre la prostitución. Al margen de que añorásemos una sociedad no mercantilizada, comprendemos que la realidad actual es la que es. Vimos noticias de la creación de alguna cooperativa y asociación y nos pareció bien (y si no, podría también haber dado igual, no lo digo como intento de “avalar nada”). El problema es que lo hicimos concibiendo que una cosa estaba clara y es que, trata mediante o sin trata, los burdeles eran infernales, los proxenetas unos cabrones y los clientes de esos establecimientos mucho más agresivos e incontrolables. Así que era lógico concebir, porque fue lo que muchas dijeron desde el discurso prosex, lo que mejoraba los derechos de las putas era apoyarlas en su autonomía e independencia de empresarios.

Ahora sin embargo estamos debatiendo sobre nuevas necesidades y nuevas formas de favorecer a las putas que esta vez implican aceptar el burdel como un espacio de seguridad y mejores condiciones para las putas. Y lo que ha sucedido con este acontecimiento es modificar el marco de lo aceptable. Y a mí no me parece adecuado aceptar la prostitución en burdeles, porque son espacios de aislamiento y donde las putas dependen y se ven forzadas de maneras más o menos sutiles o violentas a acatar las órdenes del proxeneta.

Esta relación contractual implica quizá un avance en algunos derechos, como Seguridad Social, vacaciones, cotización, etc. El problema es que todo trabajo implica una serie de derechos acompañados de deberes: tareas a realizar por la trabajadora, no puedes seleccionar las que te apetece realizar y cuando sino que debes obedecer a las indicaciones de tu jefe. Así que lo que hacemos es normalizar que “libertad sobre tu cuerpo” implica entregar esta capacidad de decisión bajo contrato. No sabemos tampoco si podría haber un convenio colectivo acerca de condiciones y servicios, pero lo más probable es que no y esa autonomía no se tenga. Se podría pensar que eso ya les sucede en los burdeles, y es terrible. Así que en todo caso tendrían el mismo maltrato pero ahora con algunas de las ventajas expuestas anteriormente. Pero el golpe no ya a las putas, sino a todas las mujeres y a toda la clase obrera con el establecimiento de un tipo de contrato tal que tenga sustento legal el hecho de tener que verte forzada por cumplimiento de contrato a realizar determinadas prácticas y no poder negar a clientes desde luego suena a una horrible distopía y no a ganancia de derechos de ningún tipo. Al respecto por cierto hay varias noticias sobre en qué ha derivado el modelo alemán, holandés y neozelandés al respecto.

Pero además porque es una herramienta para asumir algunos preceptos que tienen mucho que ver con la moral hegemónica según la cual el mundo se afronta desde una serie de decisiones individuales. Como comentaba, esto no sólo puede afectar a las relaciones entre hombres y mujeres, sino a la relación de toda la clase obrera con el capital. Eso, unido al desparpajo con el que se utiliza la neolengua desde hace tiempo, creo que no es adecuado aceptar acríticamente todo lo que por nombre o aspecto suene a “revolucionario”. Igual lo que hace es conseguir que normalicemos la mercantilización de cada aspecto social, que normalicemos que tenemos derecho a comprar aquello que deseamos y podemos pagar, que normalicemos que todo son “libres contratos entre adultos”, mito clásico del liberalismo y que menciona Despentes, causando no poca acidez estomacal a muchas de nosotras que como poco vemos una confusión clara de conceptos, etc.

Desde cualquiera de las perspectivas del feminismo yo entiendo que no se pretende atacar a las putas. Se estará en desacuerdo respecto a la sociedad que queremos lograr e incluso a las herramientas para conseguirla. Pero no me he encontrado aún una feminista que persiga causar perjuicio a las putas como colectivo.

Tras conocer, hablar, leer, escuchar a un amplio abanico de putas, creo que las putas no son un grupo monolítico y con una misma visión sobre las herramientas que puedan favorecerles. Algunas hacen mucho hincapié en la inserción laboral para salir de la prostitución. Otras prefieren incidir en la eliminación de Ordenanzas Municipales persecutorias, pero mantener la situación en esta situación de alegalidad, por motivos que van desde ahorrarse la cotización a concebir que la legislación lo que va a hacer es convertir al Estado en proxeneta y muchas veces conlleva más estigma al ser ellas las que son obligadas a realizarse analíticas de ETS periódicamente, etc; las hay que no quieren ni de broma eso de que se legalice; otras sí prefieren la despenalización confiando en el modelo neozelandés y las hay incluso abolicionistas.

Y existe esta variedad porque las prostitutas son personas, con distintas perspectivas de lo que debería ser un mundo mejor y cómo encaminarnos a él, así como de lo que hay que hacer para sobrevivir en este en mejores condiciones.

Siempre se eleva el mantra de que la visión que se opone a todo esto, lo hace desde una postura moral. Como si existiera una neutralidad moral desde la que se pudiera proponer algo. Como si concebir la mercantilización, la libertad de comprar, la atomización del funcionamiento social, no respondiera a una visión moral. Sucede que si coges un lápiz de pintura blanca y pintas sobre un folio, no puedes apreciar casi el trazo, no se ve y pasa desapercibido. Así que si algo parece carente de carga moral es sencillamente porque está avalado por la moral que rige en ese momento. Y hoy en día esa moral es la del capitalismo, la del neoliberalismo, incluido el sexual, y la invisibilización de las estructuras de poder. Es imposible que una propuesta sea ajena a la moral.

Y estas críticas a este sindicato y a lo que establece no significan deseos de taparle la boca a las putas. Pero me preocupa mucho el cambio de discurso que en un primer momento se centró en la imagen de la puta autónoma, empoderada y con capacidad de decisión sobre su cuerpo, para situarse ahora en el de la puta bajo mando del proxeneta. Y me preocupa porque no creo que nos esté acercando a la sociedad que realmente queremos, y lo que es peor, lo está haciendo con juegos discursivos. Así que sería interesante que por lo menos fuéramos conscientes de ellos para poder debatir con claridad sobre lo que se quiere conseguir, lo que se puede conseguir y lo que se pretende.

Nuki

Entrevista a Natalia Ferrari: Prostituta y Feminista.

Para el día de hoy traigo una entrevista a Natalia Ferrari. Mujer, activista, feminista y prostituta residente en Barcelona.

La intención de la entrevista es aportar un punto de vista más al debate clásico del feminismo: cómo debe posicionarse dicha ideología con respecto a la prostitución.

Esperamos que sirva para generar debate y crítica constructiva.

Cuéntanos un poco acerca de tu historia. Cómo te inicias en este mundo, cómo reaccionan tus allegados a esta decisión o cómo te sientes durante ese tiempo…

Dejo el instituto a los 13 porque no estaba de acuerdo con el sistema educativo y a los 16 empiezo a trabajar. Estoy unos días en un Mcdonalds y lo dejo, lo mismo trabajando como teleoperadora. De ahí pasé a trabajar de seguridad y atención al público en un museo, que fue mi trabajo más largo. Mientras tenía ese trabajo estaba haciendo voluntariado en una ONG de derechos animales y sentía que estar en el museo me consumía todo el tiempo y energía que quería usar para lo que verdaderamente me importaba. Así que decidí dejarlo y buscar alternativas. Encontré más de lo mismo: trabajos feminizados con condiciones precarias que no me aportaban nada a mi desarrollo personal. Pensando en otras opciones la prostitución apareció como una propuesta laboral más. Me convencieron las condiciones que me aportaba y decidí probarlo.

Tengo la suerte de tener un entorno muy cercano con quien comparto valores y que me conocen completamente. Desde el primer momento en que empiezo a considerar este trabajo decido compartirlo. Siempre he recibido apoyo y no he sentido la necesidad de ocultarlo. Es un trabajo que tiene sentido con mi identidad y no hubo ninguna sorpresa para ellos.

Al principio tenía miedo. No sabía muy bien cómo sería, me sentía insegura conmigo misma y no tenía claro qué esperar por parte del cliente. Lamentablemente es muy popular la idea (de boca de gente que no es puta) de que el cliente es un hombre malvado y nuestro papel es ser sumisa y consentir abusos. Esto es muy peligroso porque normaliza las agresiones y confunde a las chicas que empezamos a trabajar y no tenemos herramientas o conocidas que nos ayuden a ver que eso no es así. Por suerte, con el primer cliente tuve clarísimo que la posición de poder en la relación pertenece a la puta y que cuando el cliente paga recibe lo pactado. No tiene derecho a exigir nada y no es mi posición consentir la misoginia de nadie. Durante esos comienzos me sentía con muchas ganas de trabajar, había descubierto un mundo nuevo que me gustaba mucho y me lamentaba no haber empezado antes.

¿En qué momento descubres el feminismo y de qué forma influye en tu día a día y en tu trabajo?

Supongo que lo descubro haciendo activismo en la ONG de derechos animales. Estoy rodeada de gente que quiere crear un cambio positivo en el mundo, con un sentido crítico, que se preocupa por las problemáticas sociales. En ese momento tenía 19 y para mí fueron muy importantes esos años en mi vida.

El feminismo empieza calando primero en mi relación conmigo misma y luego con mis ex parejas. Me empiezo a dar cuenta del origen de las inseguridades que tengo con mi cuerpo y empiezo a detectar que las relaciones que había tenido eran tóxicas. Incluso me atrevo a poner la palabra “violación” sobre agresiones por parte de novios que en su momento no supe entender así.

En mi trabajo el feminismo es una herramienta fundamental para poder trabajar en condiciones éticas. Como he dicho antes, no es aceptable que un hombre se crea con derecho a abusar de ti porque te esté pagando. El feminismo nos ayuda a identificar actitudes machistas y elegir mejor a los clientes, reclamar derechos, negarnos a tener una doble vida, re apropiarnos de la palabra “puta” con orgullo, poner y exigir nuestras condiciones a la hora de pactar las citas. Leyendo a compañeras feministas y trabajadoras sexuales es cuando empiezo a declararme como sujeto de derecho con capacidad de decidir libremente sobre mi cuerpo y mi sexualidad y no dejar que me cosifiquen o me quieran tratar como un trozo de carne en venta. Esto último ya lo tenía asumido en la práctica, pero no me daba cuenta de la importancia de hacerlo público. He visto una sororidad increíble entre mis compañeras y muchísima fuerza como mujeres siendo una minoría discriminada. El trabajo sexual necesita al feminismo, y el feminismo necesita a las trabajadoras sexuales.

Hemos leído que eres muy selectiva en cuanto a clientes se refiere. Que pones normas para el disfrute mutuo y descartas si esa persona no te transmite confianza.
¿Estamos hablando de que puede existir una prostitución en la que la trabajadora asuma totalmente las riendas de su trabajo?

La prostitución sin relaciones pactadas no es prostitución. Todas elegimos a nuestros clientes y todas tenemos normas. Cuando alguien es forzada a aceptar clientes que no quiere estamos hablando de explotación laboral, trata o violaciones, y eso es delito. Cuando una mujer acepta clientes que no quiere porque la alternativa es no pagar el alquiler, estamos hablando de casos de vulnerabilidad extrema en un sistema que no aporta soluciones a la pobreza, y esto recordemos que también pasa en otros trabajos como el sector doméstico, la agricultura o la construcción. Las putas empoderadas no somos una excepción. Cada vez salen más testimonios de chicas diciendo lo mismo: elegimos a nuestros clientes y hacemos lo que nosotras queremos.

Es bien sabido que dentro del movimiento feminista hay un debate interno acerca de la prostitución. Por ejemplo, Beatriz Gimeno dice:
“La prostitución tiene que ver con la igualdad y no con el sexo. Los hombres no compran un cuerpo, ni sexo, sino una fantasía de dominio y masculinidad tradicional”.
¿Cuál es tu visión sobre esta afirmación?

Se puede decir exactamente lo mismo del matrimonio heterosexual. Está claro que vivimos en una sociedad machista y patriarcal y eso influencia nuestras relaciones personales y laborales. Pero de la misma manera que la historia demuestra que el matrimonio ha evolucionado y ya no es exclusivamente una unión en donde el hombre adquiere dominio absoluto sobre su esposa, con la prostitución pasa lo mismo. No voy a negar que existe lo que describe Beatriz, pero no es justo mostrarlo como el retrato único de la prostitución porque es mentira. Pueden existir relaciones éticas entre putas y clientes. El problema no es la prostitución, igual que no lo es el matrimonio, el problema es el machismo y se puede trabajar contra ello sin necesidad de silenciar las voces de todas las prostitutas que pedimos derechos.

Las prioridades biológicas nos incitan a querer mantener relaciones sexuales, pero con la mercantilización del sexo que conlleva la prostitución (entendiendo mercantilización como relación de consumo) esta puede fácilmente ‘elitizarse’, en tanto que los consumidores pertenezcan a clases más apoderadas.
Dicho en otras palabras. ¿Puede existir una prostitución no clasista o a la que también puedan acceder las clases populares?

En el sexo no mercantilizado también existe el derecho a “negar sexo”, nadie folla con quien quiere ni cuando se le antoja. No creo que el sexo tenga que ser un derecho que estemos obligados a dar para asegurarnos que todos puedan conseguirlo, esto es contrario a las libertades personales. Todo el mundo  elige con quien folla teniendo en cuenta muchos factores diferentes, como la belleza física o la inteligencia. ¿Acaso tú follas con cualquier persona que te demande sexo? Las prostitutas decidimos poner otro tipo de condiciones, igual de legítimas.

En relación a la pregunta anterior. ¿Crees que la prostitución nace en base a una relación de poder desigual, o por el contrario puede existir una prostitución “horizontal” en donde consumidora y trabajadora sexual estén al mismo nivel?

Todos los trabajos nacen desde una relación de poder desigual en el momento en el que alguien necesita dinero. Sin embargo, la prostitución te permite un crecimiento profesional que no obtienes de otros trabajos, además de la posibilidad de trabajar de forma independiente sin que un tercero se enriquezca con tu mano de obra. Creo que la prostitución puede existir con condiciones éticas, tanto como en el resto de trabajos. El problema es que la situación actual nos hace terriblemente vulnerables a todo tipo de violencia y explotación que en muchos casos ni siquiera tienes capacidad de denunciar. Pero la solución a eso es despenalizarla y normalizar el trabajo como uno más para garantizarnos los derechos y la seguridad que el resto de trabajadores tienen.

¿Qué puedes aportar al feminismo desde tu experiencia y tu óptica en esta profesión?

Me parece fundamental entender que en el feminismo formamos parte las trabajadoras sexuales, las agresiones a las putas, son agresiones a todas las mujeres. Muchas veces leo, por parte de feministas, relatos brutales de hombres abusando de prostitutas y me quedo horrorizada con la normalización que se hace de esas agresiones. Como si ese fuera el papel de la puta y lo “normal” es que un hombre nos trate con desprecio y se salga con la suya. Nuestro trabajo no es ser sumisas frente a hombres misóginos. No debería ser aceptable jamás el mensaje de que está bien maltratar a algunas mujeres.

¿Crees que existe cierto desconocimiento hacia la profesión por parte de los colectivos feministas, que se cae rápidamente en estigmas y prejuicios?

No tengo ninguna duda de ello. Por ejemplo, parece que siempre es necesario soltar la cifra de que el 90% son víctimas de trata, cuando esa cifra es completamente falsa y de hecho la ONU dice que son solo un 15%. Es muy fácil repetir lo que te han contado pero parece que poca gente decide informarse sobre las consecuencias que tiene sobre nosotras la penalización de nuestro trabajo. Lo recoge muy bien Amnistía Internacional, las ONGs Ammar y REDTRASEX acaban de sacar un informe sobre la violencia institucional en Latinoamérica, la ONG NSWP tiene otro informe que analiza el impacto del modelo sueco o modelo nórdico, GRETA deja constancia de la necesidad de diferenciar a putas de víctimas de trata, también las organizaciones en contra de la trata que apoyan la propuesta de Amnistía Internacional de despenalizar el trabajo sexual, la trabajadora sexual y activista Toni Mac tiene una charla en TED que expone el impacto de todos los modelos legales. La información está ahí, pero muy a mi pesar se sigue escuchando más a las personas que no son putas que a nosotras.

En un mundo en donde el cuerpo es el objeto de consumo. ¿No crees que la prostitución pueda acentuar los cánones de belleza?

Una de mis inseguridades al comenzar a trabajar era no sentirme lo suficientemente atractiva para poder ser puta. Hasta cierto punto me he dado cuenta que eso no es así aunque sí creo que es un trabajo que exige un grado de feminización. Puede que yo no me maquille, ni use tacones, y me de igual cuanto peso, pero aun así tengo que depilarme y controlar mi vestuario. Sé que si no lo hiciera tendría menos clientes. Recuerdo un día que publiqué una foto en donde tenía gafas, un gorro negro y actitud masculina y un cliente me canceló la cita diciendo que parecía una “bollera grunge”. Todas tenemos la presión de encajar hasta cierto punto en los cánones de belleza, las putas no nos libramos de ello, pero no creo que lo acentuemos ya que no tenemos ese poder de influencia desde la marginalidad.

De alguna forma todos estamos condicionados como clase obrera a retribuciones injustas, jornadas laborales desmedidas y un compendio de problemas que nacen de un sistema productivo injusto. ¿Crees que estás en la prostitución porque no hay una alternativa mejor?

Soy prostituta porque es el trabajo que mejor se ajusta a mi identidad y mis intereses. Creo que la pregunta intenta empujarme a que acepte una condición de víctima, y esa es una postura equivocada y fuera de lugar. Quizás es hora de entender que el trabajo sexual es un trabajo más, y no una anomalía del sistema.

Si es así. ¿Te mantendrías en la prostitución si el sistema productivo fuese otro y no estuvieras tan condicionada por elementos externos (especialmente agentes económicos)?

Creo que te estás equivocando. Estás hablando con una persona que elige a conciencia la prostitución. He evolucionado profesionalmente para conseguir y mantener unas condiciones que considero justas y hacer lo que me da la gana en mi trabajo. No es una cuestión puramente económica, como se intenta señalar en esta pregunta. Me gustaría que la gente se diera cuenta de que este tipo de preguntas solo se nos hacen a las putas, y que os cuestionarais por qué os cuenta tanto entender que haya mujeres a las que les guste follar con desconocidos a cambio de dinero con las condiciones pactadas por mutuo acuerdo.

¿Qué opinión te merece el mundo del porno? ¿Crees que puede hacerse porno feminista?

El porno feminista existe puesto que hay productoras que trabajan en condiciones laborales éticas, en donde la mujer es un sujeto activo en la relación, en donde se incluye diversidad en deseos, cuerpos, géneros o sexualidades. Existen productoras creando un contenido maravilloso que están luchando por hacerse visibles. Ejemplos que me vienen a la cabeza: Abby Winter, TrenchcoatX, Kink, Lucie Blush, Four chambers, Ersties, CrashPadSeries, Beautiful Agony. Es muy importante entender que el porno no es únicamente lo que vemos en la página de inicio de “Pornhub” y además de las productoras haciendo contenido diferente, hay muchas personas que se dedican a crear y distribuir vídeos desde su casa con su web cam y eso también es porno.

En la misma línea. ¿Crees que hay mejor consideración hacia las trabajadoras del porno que hacia las prostitutas?

El estigma “puta” nos afecta a todas. Hace poco vi una noticia de un grupo de padres que se organizó en un colegió para pedir la expulsión de una niña porque su madre había hecho porno. Este tipo de discriminación social lo sufrimos todas las trabajadoras sexuales. Pero es verdad que hay una especie de jerarquía en donde la prostitución está posicionada como si fuera lo peor para una mujer. La diferencia es que la prostitución sucede en la clandestinidad y el porno es una industria “glamurizada”. En el porno hay entregas de premios, interés mediático y un endiosamiento hacia las actrices y actores. Si buscas prostitución en cualquier medio te saldrán noticias relacionándola con delitos de drogas o trata.

Muchas gracias a Natalia Ferrari por la atención y las respuestas.

Twitter: https://twitter.com/nataliaxferrari

Página web: http://www.nataliaferrari.com/

Putas, sí, pero no sumisas

Tal día como hoy, hace 94 años, ocurriría algo de lo más inspirador en Puerto San Julián (Santa Cruz, Argentina).

Un grupo de soldados va a volver a Buenos Aires y, mientras están en San Julián, tienen permiso para distraerse y visitar algún burdel. Han estado un año destacados en la Patagonia y, desde enero de ese 1922, ya han cumplido su misión: pacificar la huelga de peones rurales, la mayor huelga en la historia de la Argentina rural. Han fusilado a unos mil quinientos huelguistas después de hacerles cavar las mismas fosas donde arrojarían sus cadáveres; a quienes más se habían destacado en la huelga, los han apaleado y masacrado a sablazos. Eso tiene que cansar. La orden era acabar con la huelga y han acabado con ella; el presidente Yrigoyen en persona se esforzó para no precisar al oficial al mando, teniente coronel Varela, cómo acabar con ella. Un buen soldado cumple con las órdenes que se le dan.

Estos soldados de San Julián quieren aliviarse y distraerse y sus oficiales se ponen de acuerdo con las mesdames de la localidad para que puedan ir en tandas. Un primer grupo de ellos se dirige al prostíbulo La catalana y allí les espera la sorpresa: la madame les informa de que no va a ser posible. Hay cinco chicas y las cinco han dicho «no». La prensa, el régimen, los terratenientes, la extrema derecha: todos han cantado las alabanzas de los soldados, obviando cómo han pacificado la Patagonia, cosa que ni saben, ni quieren saber. Los soldados se enfurecen, se envalentonan unos a otros y entran en La catalana por las malas. Casi a continuación, salen también por las malas: las putas les echan a palos y escobazos de su lugar de trabajo. Les gritan «asesinos», «porquerías», insisten en que ellas no se acuestan con asesinos. El comisario de policía en persona da la orden de que las detengan, los músicos del burdel, también detenidos, reniegan de sus compañeras, pero su gesto ya ha demostrado, por si alguien de verdad tenía dudas, que la dignidad no tiene nada que ver con la apertura de piernas, sea o no remunerada.

Ellas se llamaban Ángela Fortunato, Consuelo García, Amalia Rodríguez, Maud Foster (su tumba es la que aparece en la foto) y María Juliache; tenían de 26 a 31 años. Tres eran argentinas, una británica y otra española, cuatro estaban solteras y la otra, casada. Ellas no obedecieron órdenes ni cumplieron rutinariamente con su trabajo porque todo tiene un límite. Cuando, todavía hoy, se habla de prostitución como sinónimo de sumisión, cuando se habla de «putas» como de quien hace lo que sea por dinero, está claro que no se conoce a estas heroínas, que podrían perfectamente haberse guardado sus escrúpulos donde tantos soldados y honradísimos funcionarios se los guardan cada día de modo que la máquina pueda seguir funcionando, de modo que podamos seguir esperando a la muerte sin molestar mucho.

* Lo cuenta Osvaldo Bayer en La Patagonia rebelde (Txalaparta, 2009, pp. 247-248). El libro se puede encontrar en varias páginas web, por ejemplo esta.

Enlaces del mes: Noviembre 2014

El fiscal del caso del asesinato de Michael Brown en Ferguson comunicaba el pasado día 25 la decisión de no presentar cargos contra el policía asesino. Poco después del anuncio se desataban fuertes protestas. Podemos consultar aquí un seguimiento de las mismas.

Cronología de sucesos a raíz de la desaparición de 43 estudiantes en el estado de Guerrero, México. Las protestas continúan y se extienden por todo el mundo.

Nos gobierna Nicolás, caso paradigmático de un gobierno corrupto, capitalista y sin ninguna vergüenza. Un paseo por las cloacas del poder del Estado.

La noticia de la aprobación de la ley de nacionalidad judía en Israel, que margina aún más a la minoría árabe y ratifica el caracter racista y ultrarreligioso del estado israelí.

Se constituye en Roybon, Francia, la nueva Zona a Defender (ZAD): "Fue una concentración habida el pasado 16 de noviembre contra el avance de los trabajos de la construcción del proyecto Center Parcs de Roybon, en Los Chambarans, por la empresa Pierre and Vacances. Aparte de comportar la privatización de un espacio público, la tala del bosque implicaría la degradación de un humedal de la cuenca del Ródano y, en consecuencia, la destrucción de su fauna y flora, como lo expone el informe oficial de la comisión sobre la ley del agua. Detrás del proyecto están intereses económicos (principalmente inmobiliarios y financieros) e intereses políticos departamentales que buscan reforzar su poder."

Colectivos anarquistas protestan contra la instrumentalización de Puig Antich. En el video de promoción del referendum del 9N se utilizó una fotografía del militante del MIL ejecutado por el franquismo, lo que ha llevado a la creación de una campaña (No votaré por ti) donde se señala a políticos y empresarios de la oligarquía catalana.

Carta de una brigadista argentina que trabaja para la revolución social en el Kurdistán, en el día internacional contra la violencia hacia las mujeres: "Las heroicas combatientes del Kurdistán, junto a sus compañeros varones, resisten desde hace más de 70 días los ataques del Estado Islámico en Kobane. Sus anhelos de libertad e igualdad y su valentía están haciendo retroceder al ISIS, [...] están enfrentando la contrarrevolución con uñas y dientes, defendiendo con sus armas la revolución social que protagonizan y las conquistas que han logrado en la lucha por su propia liberación."

Artículo en El Diario, un estudio sobre el consumo de prostitución femenina entre jóvenes de 18 a 35 años afirma que este sirve a los jóvenes para reafirmar su masculinidad tradicional. Beatriz Ranea, autora del estudio, entra de lleno en el debate sobre la prostitución declarándose abolicionista, pero contraria a las leyes punitivas: "Es un problema de educación sexual y de machismo. Tambien lo es que sobreviva el tópico de la prostitución voluntaria. La prostitución de lujo es un 1 por ciento. Para el resto es voluntaria sólo en la medida en que es la forma que han encontrado para conseguir dinero para sobrevivir."

Desde el blog de Diagonal La Conquista del Derecho podemos leer una entrada sobre el modelo de barrio gentrificado que se pretende construir en el centro de Madrid sobre las ruinas del Solarpiés.

En el blog Reflexiones desde Anarres una entrada histórica sobre la llegada del anarquismo a la península a través del italiano Giuseppe Fanelli, uno de los fundadores de la I Internacional, y que se reune en 1868 en Madrid con Anselmo Lorenzo para formar la internacional en España. Sobre Anselmo Lorenzo, el abuelo del anarquismo español, podemos encontrar un artículo en el periódico de la FAI Tierra y Libertad conmemorando el 200 aniversario de su muerte. Este artículo nos cuenta un poco más sobre la vida y el trabajo de este tipógrafo anarquista.