Díselo con contenedores

Qué extraña imagen: Pedro Sánchez quemando contenedores, Rajoy prendiendo fuego a papeleras, la élite política entregada en pleno al vandalismo. Suena imposible, el vandalismo es cosa de gente desharrapada: chavales aburridos y/o hooligans políticos, ¿no? Después de según qué huelgas o manifestaciones, oímos hablar de destrozos, ¿cuánto cuestan? He intentado averiguar cuánto cuesta un contenedor de basura nuevo y veo una gama de precios que oscila muchísimo (entre 200 y algo más de 1.000 €) en función de la marca, el modelo y, cabe suponer, el volumen de los pedidos, el transporte y -quién sabe- quizá prefiramos comprárselos a algún amigo o familiar que casualmente se dedique a ese ramo. Suspicacias aparte, el resultado es interesantísimo.

Por ejemplo, el regalo que le hizo el Estado al BBVA al venderle Catalunya Caixa-Catalunya Banc (fusión de Caixa Catalunya, Caixa Manresa y Caixa Terrassa), por ejemplo, que ascendió a 11.400 millones de euros -es la diferencia entre el precio que se les pidió y el precio de mercado- son casi doce millones de contenedores-de-los-caros quemados, más de 50 millones de los más baratos. Los 15.000 millones de euros que los vándalos de la Comisión Europea reclamaban que nos recortaran a corto plazo cuestan, pues, al menos quince millones de contenedores quemados, hasta 75. Podríamos seguir con los recortes en sanidad, que en el periodo 2009-2016 fueron de 33.167 millones de euros, serían de al menos 33 millones de contenedores -insistimos, hasta 165 millones de ellos- o el esperpento de los submarinos S-80 del ejército español. La diferencia entre el coste previsto y el que finalmente han tenido los bochornosos submarinos -no se hicieron de forma que se pudiera garantizar que volvieran a la superficie- estaría entre 1.771.000 y 8.500.000 contenedores quemados de sobrecostes. Las obras en el muelle de Cartagena para que entren los dichosos submarinos, entre 16.000 y 80.000 contenedores.
La joya de la corona, por supuesto, es el rescate de Bankia, estimado en 147.800 millones de euros entre capital, avales y otros, así que nos está saliendo por entre 150 y más de 700 millones de contenedores (pero ¿hay tantos contenedores en toda la región española?).

Si buscamos el morbo, no será por cálculos: al sueldo de un juez español (unos 4.000 €/mes) le podemos descontar el de un pobre diablo (salario mínimo interprofesional = 655,20 €/mes), y la sobrealimentación de más de 5.000 jueces nos sale como quemar 16.000-80.000 contenedores al mes. La manida «equiparación» salarial de Guardia Civil y Cuerpo Nacional de Policía con Mossos y Ertzaintza costará 366,7 millones de € (al año), que es como 350.000-1.833.333 contenedores. La elusión fiscal (fraude fiscal legal practicado por multinacionales), entre casi 5 y 25 millones de contenedores. Las subvenciones para que los sindicatos siguieran dando la patita y pasando por el aro de fuego en 2016 (10,33 millones), un poco más caras que la familia Borbón, nos salen a 10.000-50.000 contenedores churruscados  y las de los ayuntamientos a la tauromafia (20.116.278 € en 2013), 20.000-100.000 contenedores on fire.
Quien después de todo eso considere más preocupantes los disturbios que el vandalismo presupuestario tiene un problema de percepción aún mayor que el de echar cuentas.

Un gobierno a la medida de la ideología de la clase dominante

Los gobiernos de España a lo largo de este régimen monárquico ya nos tienen acostumbrados a representar una ficción ideológica artificiosa creada para tal fin. Unas veces pretenden representar una línea abiertamente conservadora y nacional-católica, otras veces una línea conocida como "progresismo centrista", y entre esas fluctuaciones nos hemos movido en las legislaturas de la historia reciente.

Sin embargo, en este nuevo gobierno formado por Pedro Sánchez, se dan algunas novedades poco palpables habitualmente. Comenzando porque la simulación de una regeneración del régimen se ha establecido a través de una moción de censura, y no a través de unas elecciones. Novedad que, aunque discutida públicamente por sectores de la derecha, por el hecho de ser una novedad en el sistema de juego, ha caído en gracia y ha sido aprovechado por los medios de propaganda comunicativos.

Otra novedad que ayer mismo ya se atisbaba era la formación de un gobierno formado por ministras y ministros de orígenes aparentemente dispares, pero que todos tienen en común una única característica: son un compendio perfecto del conservadurismo que se presenta con la cara más progresista, alardeada ya desde sus medios de comunicación, véase el ejemplo del diario Público, y sus flores y alabanzas al nuevo gobierno del régimen. Pedro Sánchez ya tenía pactado y configurado un gobierno en la senda de sus predecesores, fiel a las recetas económicas del capitalismo global, al espíritu golpista del artículo 155 y la represión desatada en el Estado español, y por supuesto, unas carteras ministeriales que representen bien la ideología de la clase dominante.

 Algunos ejemplos de esta afirmación son los siguientes:

- Carmen Calvo, que ocupará el cargo de ministra de Igualdad y la Vicepresidencia del Gobierno. Donde muchas personas han querido ver en esto un símbolo de empoderamiento femenino, el análisis es claro en otro sentido. La igualdad es y será vista desde el gobierno siempre como una cuestión menor o secundaria, tanto es así que el tiempo que le quede libre a la Vicepresidenta, lo ocupará en segundo plano con la cartera de Igualdad.

- Josep Borrell, el ya viejo conocido Ministro de Obras Públicas en el Gobierno de Felipe González y furibundo contra el independentismo catalán, que llegó a declarar hace semanas que habría que desinfectar los medios comunicativos catalanes, ha sido nombrado Ministro de Asuntos Exteriores.

- Magdalena Valerio, como Ministra de Trabajo y que marca ya la política que llevará por ejemplo con el tema de las pensiones. La responsable de Seguridad Social en la ejecutiva del PSOE en Castilla-La Mancha, y encargada de mantener los puntos fuertes de un Pacto de Toledo (relativo a las pensiones) anunciando una reforma estructural del mismo. Se intuye que en el sentido que los grupos financieros de poder vienen ya años marcando, otorgando mayor peso a los fondos de pensión privados como negocio redondo.

- Teresa Ribera, nueva Ministra de Transición Ecológica, nótese desde un principio el neolenguaje utilizado para otorgar sensación de progreso de este gobierno. Esta ministra está directamente relacionada con el desastroso “Proyecto Castor” mientras estaba en la Secretaría de Estado de Cambio Climático. Directamente realizado por ACS -la empresa del empresario Florentino Pérez-,  pretendían construir el depósito de gas natural subterráneo más grande del Estado español, situado frente a las costas en el delta del Ebro. Una serie de continuados sismos y temblores en la región echaron para atrás este faraónico proyecto de dimensiones catastróficas para el medio ambiente.

- Pedro Duque como nuevo Ministro de Ciencia, Innovación y Universidad, y si por si no quedaba claro, la institución universitaria no es educativa, es una preparatoria de trabajadoras y trabajadores precarios. Un nuevo ministro tecnócrata para contentar a la opinión pública que solicita a gritos que gobiernen tipos preparados, sin duda, dicho y hecho, sueño de la meritocracia cumplido. Cuanto mayor elitismo cultural solicitemos, más reducido se queda el espacio social para la cultura popular, para el currito sin estudios o la juani en nuestro barrio.

- Fernando Grande-Marlaska, Ministro de Interior, presidente de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional en 2012, y vocal en el Consejo General del Poder Judicial a propuesta del PP en el 2013. Un conocedor de la represión desde las cloacas del poder, defendió a Concepción Espejel (jueza del caso de Altsasu) cuando fue apartada de los juicios de Gürtel. Cuenta con una gran consideración entre las fuerzas de seguridad del Estado por su posición en contra del acercamiento de presos y presas vascas y por haber permitido torturas como juez, por lo que contará con la cobertura perfecta para continuar la represión a luchadores/as de izquierdas, o personas disidentes del régimen español.

- Dolores Delgado, Ministra de Justicia, también ha salido directamente de la Audiencia Nacional, ejerce como fiscal especializada en asuntos de terrorismo yihadista. La responsable a partir de ahora de seguir impartiendo justicia política en los tribunales oficialmente desde el gobierno, también sale de una institución franquista como la Audiencia Nacional, formando una dupla perfecta con el mencionado Ministro de Interior.

- Màxim Huerta, nuevo Ministro de Cultura y Deporte, principalmente conocido por su paso por Informativos Telecinco durante cinco años y en 2005 incorporándose como tertuliano al Programa de Ana Rosa Quintana. Una cara televisiva, conocida y que dará sensación de cercanía, una de esas decisiones de cartera ministerial que sonaban a broma, pero que más allá de lo que parezcan, sigue una estrategia de aceptación de la opinión pública de un gobierno fallido desde su nacimiento.

Parece un gobierno más simbólico que ninguna otra cosa, un gobierno que trata de esconder que mantendrá una línea continuista y fiel a la clase dominante de la que defiende sus intereses. De nada sirve ampararse en el clásico 'la que se nos viene con Ciudadanos que será mucho peor', ni siquiera (y a estas alturas ya debería estar claro) Podemos es una opción institucional beneficiosa para las personas que sufren la violencia cotidiana del capitalismo. Al pueblo trabajador nos queda la única vía de siempre, organizarnos y luchar contra las injusticias que se avecinan para nuestra vida con dignidad.

Romper con el franquismo, romper con el 78

Felipe VI, cabeza de la monarquía española, condensa en su persona la dirección estratégica escogida por el régimen para salir adelante. Esta no es otra que la del balonazo arriba, expresado en una defensa reaccionaria de la unidad de España. La abdicación de su padre y la coronación de su persona fueron un intento de relegitimar la institución en un momento de impopularidad inédito en democracia, preparando el terreno precisamente para el momento en que se necesitase su intervención. Que su discurso ahora apoye las medidas represivas tomadas por el gobierno del PP (y defendidas por Cs) es un intento de cerrar filas en el bunker posfranquista, que apuesta por sacrificar Catalunya para recuperar crédito en el resto del estado (salvo el País Vasco). Esa relación marcada de la idea de España con una política impositiva, violenta y antidemocrática nos devuelve a las épocas más oscuras de nuestra historia. Nos recuerda que romper con el franquismo hoy implica romper con el régimen del 78, surgido de las entrañas de la dictadura. Quizá no sea más que un detalle el que Felipe de Borbón hablara frente al retrato de Carlos III, el monarca que privilegió el uso del castellano frente al catalán, en el que este sujeta un bastón de mando que recuerda a una porra; pero resulta una imagen poderosa.

Como oleadas constantes frente al régimen han ido golpeando el sindicalismo, las mareas, el 15-M, Podemos, las confluencias y el soberanismo catalán, pero no ha sido suficiente hasta el momento. Las grietas abiertas han logrado que parte del PSOE y su base social estén hoy en la encrucijada de sumarse al bunker soltándose con una defensa patriótica del constitucionalismo (como desearían sus dirigentes y partidarios más derechistas) o, por el contrario, apueste por tender puentes con su izquierda apelando al diálogo y el federalismo (lo que está reclamando parte de su electorado y el PSC). En este momento, la deslegitimación internacional de Rajoy se suma a la que ya sufría como consecuencia de la corrupción, y su tradicional inmovilismo se tiñe ahora con tintes autoritarios. Como resultado, el PSOE tiene muy dificil justificar sus apoyos al PP, pero tampoco puede oponerse abiertamente so pena de ser acusado de romper con la defensa de la unidad de España. De la dirección hacia la que se escoren va a depender en buena medida la capacidad de penetrar desde la izquierda en ese bunker del 78 para tratar de hacerlo saltar por los aires. Es por eso que el PP presiona con adelantar elecciones y el discurso del rey apoya la violencia policial en Catalunya, el objetivo es reforzarse logrando la adhesión del PSOE. Es por eso que la izquierda institucional trata de tensionar al PSOE desde una idea de España que habla de república, socialdemocracia, antifranquismo... las palabras clásicas del marketing socialista.

Acabar con el régimen del 78 es condición necesaria para avanzar hacia en la propuesta democratizadora, socialista y feminista que defendemos los libertarios. Por ello, los anarquistas peninsulares debemos apostar fuerte por el confederalismo, con las ideas que nos traen los vientos desde Rojava, adaptándolas a la realidad española y defendiéndolas desde la calle y los centros de trabajo. Conflictos como el abierto en Murcia por las obras del AVE son los espacios en que debemos trabajar para impulsar el empoderamiento popular y organizar a las personas trabajadoras, aprovechando también los ecos de la Huelga General en Catalunya. Debemos trazar una política de alianzas con el resto de la izquierda que nos permita dar una respuesta conjunta frente a la propuesta represiva y autoritaria que ha trazado la derecha. Nuestra política ha de pasar por la defensa de una idea radical de república comunitaria, democrática y confederal que respete el derecho a decidir y la libre unión de los pueblos, que recupere la soberanía popular frente al capital, que impulse la participación efectiva de las mujeres y feminice la política en las formas y el fondo, que extienda la democracia al ámbito económico y ponga los medios de producción en manos de los sindicatos y asociaciones de trabajadores, que apueste por una vida sostenible y acabe con la destrucción del medio... La influencia del anarquismo en el futuro cercano dependerá de nuestra capacidad de hacer de este proyecto algo deseable y factible.

INOCENTADA [Entrevista] Pedro Sánchez: disidente y regenerador político

Para el día de hoy el equipo de Regeneración en su conjunto publicamos una entrevista a Pedro Sánchez. Ex-dirigente político del PSOE, relevante economista y actualmente activista de un socialismo regenerador.

La intención de la entrevista es aportar un punto de vista al debate político de la regeneración y una postura disidente enmarcada en una ideología social amplia.

Estamos muy agradecidos por la excelente recepción de nuestra propuesta por parte de Pedro Sánchez, que ha mantenido una relación de cordialidad y afecto hacia nosotros. Esperamos que esta entrevista sirva para generar debate y crítica constructiva.

Es impensable comenzar esta entrevista sin pedirte que nos cuentes tu perspectiva del socialismo en la actualidad.

Verdaderamente, haber logrado un amplio bagaje en política institucional me ha conducido a profundizar en temas políticos y económicos durante mucho tiempo, y a llegar a establecer parámetros que muchas veces los políticos parecemos no contemplar por evitar ser vistos como radicales. Entiendo que socialismos hay muchos, y que debemos potenciar una regeneración política interna de carácter incluso libertario, hay que ser valientes. En la actualidad, considero que se debe recuperar el socialismo más puro del histórico Pablo Iglesias, debemos volver a los orígenes, y por qué no, reivindicar eméritas fuentes que tuvo en su época, como Karl Marx, Paul Lafargue o incluso el colectivista francés Proudhon.

¿Te sientes traicionado en la política institucional?

Me siento un disidente político, realmente creo que hay que seguir estableciendo puentes de contacto entre las instituciones y los movimientos sociales, pero no de la manera que lo hace actualmente la Gestora del PSOE, ni mediante la estrategia de Podemos. He aprendido que se pueden encontrar muy pocos amigos en el camino de la política institucional, se te van cayendo mitos poco a poco, he quedado muy decepcionado con Susana Díaz, con Rafael Hernando, Eduardo Madina, y otros muchos. El último Comité Federal fue una vergüenza, y todo el PSOE debería reflexionar sobre su actitud, me sentí verdaderamente señalado cuando propuse más democracia interna.

¿Qué opinión te merecen actualmente las figuras de Felipe González o Juan Luis Cebrián?

No me reconozco en la figura de Felipe González actualmente, ni con el papel social y comunicador que juegan el grupo empresarial PRISA, ni en concreto el diario El País. Por descontado diré que muchos estábamos engañados sobre el pasado de ambos, hay mucho oscurantismo en torno a este tema y ha sido tras la lectura de algunos interesantes textos sobre la disidencia y el terrorismo de los GAL, que he acabado quitándome la venda de los ojos. No entiendo por qué tanto revuelo cuando les boicotearon en la Universidad Autónoma de Madrid, actualmente creo que los estudiantes estaban en su derecho de expresarse libremente, no me parecen malos muchachos esos jóvenes de la FEL.

Decepcionado con el PSOE, ¿planteas fichar por Podemos o IU en un futuro cercano?

Pablo Iglesias es un buen orador y excelente persona, con quien he compartido buenos momentos. Pero a nivel político siempre he sido reacio al populismo del que Podemos hace bandera, pues creo que hacer política mediante esto es engañar al pueblo y hay que ser honestos cuando tienes responsabilidades con el país y quieres representar la voluntad del pueblo. Por otro lado, tampoco le perdonaría que haya votado no a mi investidura, ya que podríamos haber formado un gobierno de cambio para regenerar la democracia española. Garzón es un líder más interesante, un hombre serio que me enseñó importantes lecciones sobre economía. No obstante, IU acabó juntándose con Podemos, una decisión que no me gustó en absoluto. En verdad, ficharía por IU de no ser porque decidió juntarse con Podemos. Ante la decadencia del PSOE, IU sería una gran esperanza de izquierdas para la política de España sin tener por qué contar con Podemos.

Se ha hablado mucho de ti como una buena imagen y poco más, como también ha pasado con otros políticos poco conocidos hasta hace poco: gran parte de la primera plana de Ciudadanos, Andrea Levy en el PP, ... ¿Qué opinas de todo esto? ¿Te has sentido utilizado por el PSOE en este sentido?

Yo no me considero sólo una cara bonita, en absoluto. Es verdad que soy más joven que muchos de los políticos más conocidos, que estoy en buena forma y que me gusta cuidar mi imagen: un buen estilo de vida, alguna que otra visita a la esteticienne, cosméticos, ... También me gusta vestir bien. Eso igual lo he sacado de los higienistas del movimiento obrero; había muchos, ¿sabes? Si ves una foto de Los Solidarios, iban hechos un pincel. Ese es mi socialismo: la gente son un poco los punkis y rastas, pero también somos "la gente" los que llevamos chaqueta, ¿eh?

¿Qué piensas del anarquismo? ¿Habría una posibilidad de un cambio desde fuera de las instituciones?

Pienso que los anarquistas son personas sinceras que no han renunciado nunca a sus principios ideológicos. En mi juventud he curioseado algunos libros de Bakunin y quizás convendría rescatarlos del baúl de los recuerdos. No obstante, creo que es un error grave que los anarquistas rechacen la creación de un partido político que ponga un pie en las instituciones y tenga otro en las calles. La participación institucional es, hoy por hoy, necesaria para un cambio en este país, pero debe darse en conjunto con la participación activa de la ciudadanía. Los anarquistas españoles deberían tomar ejemplo de la Izquierda Libertaria de Chile, un partido anarquista que juega en ambos frentes. Si en algún momento, se fundase un partido político anarquista español, no dudaría en participar.

Ya para acabar, ¿qué mensaje transmitirías a los españoles de cara al 2017?

Nos esperan cuatro años más de legislatura conservadora pero la ciudadanía no debe perder la ilusión por un cambio en este país, y en ello comenzaré a trabajar a partir de enero de 2017 para poder dar a los españoles lo que realmente merecen. A los anarquistas, que piensen más en España y la ciudadanía y hablen públicamente sobre los problemas en este país. Cada vez simpatizo más con vuestras ideas y creo que podréis devolver las esperanzas por un cambio en este país. Y al resto de españoles, que pasen unas felices fiestas, no pierdan las esperanzas y comiencen bien el año. Son momentos de reencuentros con la familia y es importante que las familias sigan unidas para salir adelante ante la crisis. Os merecéis una democracia de verdad con todos los derechos que ahora os ha quitado el PP.

Muchas gracias.

Breves apuntes sobre la situación actual del régimen español

El análisis de la actual situación del régimen español daría para realizar una tesis doctoral, pero desde aquí proponemos algunas notas sobre aspectos clave al respecto que compartir y poder debatir entre los partidarios de una transformación democrática socialista y libertaria.

1. Las élites económicas, a las que también también hemos llamado oligarquía o 1%, han sacado músculo ante la (remota) posibilidad de formación de un gobierno progresista con participación de Podemos. Con Felipe González y PRISA (la SER y El País) a la cabeza, no han dudado en cargar duramente contra el partido que "mejor ha representado a España desde la transición", el PSOE. El sacrificio puede quedarse a medias por la lejanía de las próximas elecciones una vez se entregue el gobierno, aunque lo más probable es que el PSOE siga perdiendo apoyos y la pasokización (o caida hacia la irrelevancia) es una posibilidad firme. Entre tanto, El País ha perdido un poco más su maltrecha credibilidad con sus editoriales infames. Se trata del régimen blindándose ante su crisis y confiándose al nuevo partido de estado, el PP, que sale impoluto de la sucesión de casos de corrupción y con una artillería mediática a su servicio.

2. Podemos, las confluencias y los procesos de independencia forman un cóctel que asusta al régimen. Se sitúan en la mejor posición para liderar a la izquierda en las instituciones del Estado. Sin embargo, respecto a Podemos no son pocas las tensiones internas en su seno, entre su militancia y para con sus votantes. Mucho más si hablamos de las confluencias e introducimos a los actores de la izquierda independentista en Catalunya y EH. La única posibilidad de plantar cara a las políticas neoliberales y reaccionarias es un frente amplio de izquierdas que abarque desde el populismo transversal representado por los errejonistas hasta los partidarios del poder popular autónomo, pasando por la izquierda independentista. Este frente no puede ni debe conformarse de manera uniforme, ni en base a una relación orgánica, sino a objetivos comunes que partan de la confluencia de intereses populares. El movimiento popular de clase, por tanto, debe liderar este ejercicio y cualquier herramienta electoral ha de jugar un papel subsidiario. Para ello, es necesario un pueblo fuerte y organizado mediante sindicatos y agrupaciones autónomas. Ahora mismo, las tímidas protestas de la redacción de El País sonrojan visto el arrojo con que el poder marca la linea editorial de este periódico, ejemplos similares encontramos en otros medios de comunicación donde el empoderamiento popular de la redacción podría, llegado el caso, poner coto al control mediático. También es necesaria una nueva política de clase, firme pero alejada de sectarismos, capaz de tejer alianzas estratégicas en lugar de generar fricciones y rupturas constantes.

3. Es necesario acabar con la impunidad del Partido Popular. Resulta más necesario que nunca abrir una brecha entre sus tendencias, además de airear sus vergüenzas. En lo político, este partido abarca un espectro desde el neoliberalismo capitalista de derechas a la añoranza autoritaria franquista. Más allá de lo ideológico, también distintas familias se disputan las cuotas de poder al interior del partido. Hasta hoy, apenas se ha profundizado en esas fracturas, atacando al bloque derechista como un todo inamovible que, a la postre, refuerza su unidad interna. Los juicios por corrupción nos dan una buena oportunidad de cambiar esto. Rajoy y su política de la inmovilidad, unida a la constancia del voto derechista, ejercen de tapón frente a las luchas internas que podrían desatarse en cualquier momento. Hay que recuperar la conflictividad social del tiempo entre el 15M y las marchas de la dignidad, cuando creíamos que el gobierno de Rajoy tenía los días contados. Con el fin de su mayoría absoluta, aunque llegue a gobernar, tendremos mayores oportunidades.

A mi el tema de votar como que me la sopla un poco

O no mucho. No voy a repetir otra vez a mis lectores y lectoras frecuentes y ocasionales mi postura sobre las elecciones, pero para quienes no la sepan, pues sencillamente me resulta poco relevante el hecho de acudir a las urnas o no, ya que lo relevante está en la política del día a día que hagamos, o sea, en qué fregaos estamos metidos: militancia en el ámbito antirrepresivo, sindical, estudiantil, medio ambiental, cultural, vivienda, servicios públicos, suministros, etc, además de desarrollar nuestro propio proyecto político. Yo votaría de nuevo sin que esto suponga sentirme como si entregase mi alma al diablo o mordiese la manzana prohibida. De hecho lo hice en las pasadas elecciones, y en las municipales. ¿Y qué? Vale, sí, he legitimado el juego democrático-liberal y todas esas milongas, pero en verdad, el sistema no adquiere legitimidad solo porque votes, sino que esta legitimidad viene, primero, de la hegemonía política del parlamentarismo que ha logrado imponerse como único sistema político posible, y luego, de la carencia de proyectos políticos posibles que respondan a problemas actuales por nuestra parte. Y la legalidad está hecha precisamente para blindar esa legitimidad, para casos en que esa letra nos la tengan que entrar con sangre. Una abstención del 100% es un sueño húmedo para utopistas, y una abstención del 80% tampoco haría que el sistema se tambalease porque simplemente no hay alternativas a él y se formaría gobierno con esa "mayoría" salida del 20% de votos.

En verdad, yo me canso de ver siempre la misma campaña por la abstención activa calcada de años anteriores sin ninguna propuesta interesante o programa más allá de no votar. Qué irónico que digan que la abstención activa se hace todos los días y solo hagan ruido con ella en tiempos de elecciones. No es inercia, qué va, es estrategia clave sin duda. No como la idea reformista del "votes o no, lo importante es que los derechos se consiguen luchando" o algo así. Porque lo revolucionario es no dar un palo al agua el día de las elecciones. Si vas a votar, dejas de serlo y pasas a ser un vulgar ciudadano borrego que hace cosas normales como trabajar, estudiar, jugar a la PlayStation, irse de bares a ver el fútbol, emborracharse, tener amigos y amigas normales... Y como ser normal es pecado, qué mejor que vivir "como anarquista" haciendo "cosas anarquistas" como autofelarse y verlo todo "desde la perspectiva anarquista". Y una mínima crítica a la postura abstencionista te convierte autómáticamente en ciudadano que delega sus responsabilidades.

¡Alerta spolier! Esta me la sé: pedir datos sobre qué haces en tu vida militante que no sea escribir en este sitio web. ¿En serio tengo que hacerlo como si fuese la declaración de la renta? Mi vida real no la tengo por qué contar por Internet así por así alegremente. Me la reservo para mis amistades en la vida real o para aquellas personas con las que haya establecido una relación de confianza recíproca.

Volvamos al hilo y con un poco más de seriedad. La gente no vota porque sí, como un acto involuntario o porque siga un rito. La mayoría de quienes deciden votar lo hacen porque están de acuerdo con el programa político de su partido o el que considere el más adecuado o vota nulo porque ningún partido les cae bien y meten un chorizo en el sobre. La cuestión por el cual Podemos está consiguiendo apoyos desde los movimientos sociales es que han sabido traducir ese descontento en programas políticos que contienen planes para mejorar la situación inmediata. Otra cosa es la vía en que hayan escogido para implementar su programa. (Aviso a navegantes: un programa político no tiene por qué ser electoral, simplemente es un documento que recoge una serie de objetivos a alcanzar por la organización política o partido que lo haya realizado) .Así pues, no tiene sentido repetir una y otra vez lo mismo de siempre sin tener detrás hojas de ruta, ni programa político ni estructura (diversas organizaciones que trabajan en diversos campos y niveles bajo un programa común). Si no tienes proyecto político materializado en un programa que marque las líneas estratégicas a seguir en aras de lograr imponerse como alternativa al neoliberalismo y llamas a la abstención, es como quienes se manifiestan en defensa de un concursante de Gran Hermano. Sin embargo, si tienes ese proyecto político y llamas a la abstención activa, tendrá sentido dependiendo de la coyuntura y las relaciones de poder entre las diferentes fuerzas políticas en el escenario, entre ellas la tuya. Y si llamas a votar a X coalición o partido, también dependerá de los factores mencionados, con posibles finalidades como desplazar el debate político más a la izquierda o contar con un mapa político del país más favorable a la construcción del poder popular, y por ende, para avanzar en la materialización de tu proyecto político. En todo caso, los análisis de coyuntura determinarán las líneas estratégicas a seguir acorde al proyecto que se desee implementar.

Sabemos de sobra que desde los parlamentos no se va a cambiar el sistema, prueba suficiente lo tenemos con Syriza, por ejemplo, pero no todo se reduce a la política paralamentaria. También habrá que tener en cuenta las influencias que tiene la configuración del mapa político parlamentario en los medios de comunicación y en la sociedad. Así pues, una victoria o un ascenso de partidos a la izquierda del PSOE podría desplazar el discurso centro-derechista hegemónico del país, lo que significa una oportunidad para empujar más desde abajo y a la izquierda. Por otro lado, en el caso de que se haya formado un gobierno progresista, existe el riesgo de la desmovilización al extenderse la idea de esperar a que cumplan los programas electorales en vez de continuar con la política del día a día. Y en el peor de los casos, que el caso del fracaso electoral de las izquierdas genere un ambiente de desilusión dando la sensación de que todas las esperanzas de mejora de las condiciones de vida de la clase trabajadora se desvanezcan y el fascismo sea el que recoja ese descontento. Estos puntos serían las posibles derivas y consecuencias de la ausencia de un proyecto político libertario como alternativa real a la Europa del capital, como proyecto que devuelva nuestra soberanía popular pisoteada por el capitalismo global y los Estados que lo imponen.

Personalmente, no haría campaña en favor de ningún partido, pero tampoco me interesa posicionarme como un amargado con su discurso anti-todo o repetir el mismo mensaje de los años '90. Más que nada, porque necesitamos ahora mismo consolidar nuestro proyecto político y dejarnos de tonterías como la identidad, la pureza ideológica, de si es anarquista/revolucionario o no una cosa u otra, debates infinitos sobre cuestiones banales, mitología del '36... para hablar de programas, líneas estratégicas, alianzas, soberanía popular, luchas sociales, hojas de ruta y todos aquellos temas que nos afecten como clase trabajadora de todos los géneros, de todas las edades, etnias, afiliación política/sindical/religiosa... Pues eso, que a mi lo de votar como que me la sopla un poco. Si me levanto vago un domingo o lo tengo ocupado o me queda lejos el colegio electoral, paso de votar. De lo contrario, si no tengo nada que hacer y me da por echar el voto, lo haría.

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