El publicista

Soy publicista, eso es, contamino el universo. Soy el tío que os vende mierda. Que os hace soñar con esas cosas que nunca tendréis. Cielo eternamente azul, una felicidad perfecta, retocada con el PhotoShop. Imágenes relamidas, músicas pegadizas. Cuando, a fuerza de ahorrar, logréis el coche de vuestros sueños, el que lancé en mi última campaña, yo ya habré conseguido que esté pasado de moda. Os llevo tres temporadas de ventaja, y siempre me las apaño para que os sintáis frustrados.

El Glamour es el país al que nunca se consigue llegar. Os drogo con novedad, y la ventaja de lo nuevo es que nunca lo es durante mucho tiempo. Siempre hay una nueva novedad para lograr que la anterior envejezca. Hacer que se os caiga la baba; ése es mi sacerdocio.

En mi profesión, nadie desea vuestra felicidad, porque la gente feliz no consume. Vuestro sufrimiento estimula el comercio. En nuestra jerga, lo hemos bautizado "la depresión poscompra". Necesitáis urgentemente un producto pero, inmediatamente después de haberlo adquirido, necesitáis otro. El hedonismo no es una forma de humanismo: es un simple flujo de caja. ¿Su lema? "Gasto, luego existo". Para crear necesidades, sin embargo, resulta imprescindible fomentar la envidia, el dolor, la insaciabilidad: éstas son nuestras armas. Y vosotros sois mi blanco. Me paso la vida contándoos mentiras y me lo pagan con creces, interrumpo las películas que estáis viendo en la televisión para imponeros mis marcas, os machaco con mis eslóganes en vuestras revistas favoritas. Estoy en todas partes. No os libraréis de mí. Donde quisiera que miréis reina mi publicidad. Os prohíbo que os aburráis. Os impido pensar. El terrorismo de la novedad me sirve para vender vacío.

Yo decreto lo que es auténtico, lo que es hermoso, lo que está bien. Elijo a las modelos que dentro de seis meses, a fuerza de verlas retratadas, las bautizaréis como top-models. Idolatráis lo que yo elijo. Cuanto más juego con vuestro subconsciente, más me obedecéis. Si canto las excelencias de un yogur en las paredes de vuestra ciudad, os garantizo que acabaréis comprándolo. Creéis que gozáis de libre albedrío, pero el día menos pensado reconoceréis mi producto en la sección de un supermercado y lo compraréis, creedme, conozco mi trabajo.

Penetrar en vuestro cerebro resulta de lo más agradable. Vuestro deseo ya no os pertenece: os impongo el mío. Os prohíbo que deseéis el azar. Vuestro deseo es el resultado de una inversión cifrada en miles de millones de euros. Soy yo quien decide hoy lo que os gustará mañana. ¿No resulta espantoso comprobar hasta qué punto todo el mundo parece considerar normal esta situación? Me gustaría resolver este misterio: averiguar de qué modo, en el punto más álgido de una época cínica, la publicidad fue coronada Emperatriz. En dos mil años, nunca un cretino como yo logró ser tan poderoso.

Las dictaduras de antaño temían la libertad de expresión, censuraban las protestas, encarcelaban a los escritores, quemaban los libros controvertidos. A la hora de lavarse las manos, el totalitarismo publicitario resulta tanto más sutil, pero tanto más poderoso. Para someter a la humanidad a la esclavitud más absoluta, la publicidad ha elegido la discreción, la agilidad, la persuasión. Vivimos en el primer sistema de dominio del individuo por el individuo contra el cual la libertad, parece, resulta impotente. Los anunciantes no quieren que vuestro cerebro funcione, quieren convertiros en borregos, no bromeo, ya veréis cómo un día os tatúan un código de barras en la muñeca. Saben que vuestro único poder, bajo esta estructura social, reside en vuestra tarjeta de crédito. Tienen que convertir vuestros actos gratuitos en actos de consumo.

El marketing es una perversión para la fraternidad: es la orquesta la que manda sobre el director. Son los sondeos quienes deciden la política, las encuestas las que hacen publicidad, los índice de audiencia los que hacen la televisión. Nadie quiere ofreceros nada que pueda correr el riego de no gustaros. Así se mata la innovación, la originalidad, la creatividad, la rebelión. Todo el resto es una consecuencia de lo anterior. Nuestras existencias clonadas, nuestro sonámbulo embotamiento, el aislamiento de las personas, la fealdad universal anestesiada. Es el fin del mundo en marcha. No se puede obedecer y transformar el mundo al mismo tiempo.[1][2]

Radix

Notas

[1] Frédérick Beigdeber.

[2] Aunque parezca obvio, pero de todas formas para evitar posibles confusiones, aclaro que aunque el texto esté escrito en primera persona, yo no pienso eso, naturalmente. Simplemente, hablo como lo haría un publicista sincero.

Publicidad y roles de género

¿Qué pasaría si invirtiésemos los roles de género en la publicidad? De esa premisa parten Sarah Zelinski, Kayla Hatzel y Dylan Lambi-Raine para realizar este video. La idea es mostrar cómo los medios de comunicación retratan los esteoreotipos de género.

El contenido está en inglés, pero las imágenes hablan por sí solas. Cabe destacar la conclusión que nombran del estudio de Levin & Kilbourne sobre la sexualización de la infancia, que utilizan como fuente: Una fuerte exposición a los medios de comunicación altera la percepción de los espectadores sobre la realidad social de forma que coincida con el mundo de los medios.

Como nota curiosa, Youtube marca este video con una advertencia de contenido, informando de que su contenido puede ser "inadecuado" y limitándolo a mayores de edad. Sobra decir que los anuncios que reproduce son perfectamente públicos y visibles por personas de cualquier edad.

 

Merece la pena echar un vistazo a las fuentes que nombran en la descripción del video. Especialmente a las dos últimas, que enlazo también aquí:

The Objectification of Women in Mass Media: Female Self-Image in Misogynist Culture [PDF]

Women as Sex Objects and Victims in Print Advertisements [PDF]

Yo también #tengounplan, pero necesitaré un helicóptero y napalm

Por EskizoElena

Ya es la septuagésimo segunda vez que me sale el anuncio de Desigual antes de un vídeo de Youtube, y ya no me aguanto. He aquí mi opinión (y digo "opinión" para indicaros sutilmente que me la suda lo que me contestéis).

Ayer me desperté con la maravillosa visión de la nueva campaña publicitaria de la marca Desigual. No por gusto, si no porque tengo algún amigo por ahí que me conoce muy bien y me manda cosas así para que me motive. Pues lo has conseguido, maldito.

En dichos anuncios lo que se ve, a grandes rasgos, es una tía vistiéndose y desvistiéndose 3646 veces y hablando... ¿de política? ¿economía? No. Una habla de que se quiere tirar al jefe, otra de que se va a Tailandia y la otra de que le va a presentar a sus padres a su novia. Que muy bien, que en los anuncios no van a ponerse a hablar de desahucios, lo entiendo. Pero no son los temas, si no el cómo son tratados esos temas, lo que me hace estar condenaíta. Pero, como dijo Jack "El Destripador", vayamos por partes.

¡Primer anuncio!

Aquí la señorita, de la cual evidentemente no sabemos su trabajo, dice que se quiere tirar a su jefe. Que cada una y cada uno puede tirarse a quien quiera, hoygan, y cada uno puede pensar lo que quiera de su jefe. Pero que no es lo único en lo que pensamos, ni la única meta que tenemos en la vida. Y ya me saltarán algunos con "pero si es una tía liberal, que sabe lo que quiere". Si yo no digo que no lo sepa, pero que no creo que sea lo único que piensa por las mañanas cuando va al curro. Y que siempre pongan a una tía que se quiere tirar a su jefe, y no al contrario se llama sexismo. Y no me digáis que si fuese al revés todas las feministas saltaríamos diciendo que el anuncio es machista y nuestra guerra sólo está ahí, porque está claro que en la sociedad patriarcal en la que vivimos la igualdad no se alcanza cambiando esos roles y punto. Se alcanza desde una educación igualitaria desde la base.

No me neguéis que la imagen que da el anuncio es de la secretaria cachonda que se quiere tirar al jefe perfecto de los abdominales de oro. Y si fuese al revés veríais al pobrecito chico que ansía tirarse a la jefa "dominatrix", la madurita cachonda. Eso es porque en nuestra mente tenemos establecidas unas relaciones de poder y de género que nos llevan a forjar unas ideas preconcebidas, sin cuestionarlas. ¡Cuánto daño ha hecho "Sexo en Nueva York"! Sobre todo cuando nos pensamos que lo único que hace a una tía empoderarse es hablar de tíos y de a quién quiere tirarse. La libertad sexual es un paso, pero no el único, y en este caso  lo parece. Tampoco ayuda que la señorita diga "qué digan lo que quieran las de contabilidad", pues lo único que hace es afianzar la creencia de que cuando a una mujer le va bien y se siente bien, el resto son unas envidiosas y unas víboras. No os excuséis en que esto es un caso concreto, no me vale. Es un anuncio, y la publicidad está hecha para vender, ya sea un producto, un pensamiento o una idea.

¡¡Segundo anuncio!!

O como le llaman la mayoría, "el de las bolleras". Pues para empezar, ya por ahí la habéis cagado, panda de cansinos y cansinas. Igual que si fuesen dos tíos y dijerais "el de los maricas". Tanta etiqueta me agota. Otra vez volvemos a una tía "empoderada" que, como no, tiene una de las características que más se usan para desacreditarnos a las feministas: lesbiana. Aunque la verdad, el o la que piensa que eso nos desacredita es imbécil, porque no es un descalificativo, pero sí la intención que suele llevar esa palabra. En fin...

La muchacha en este caso nos muestra su amor ideal y romántico con esa otra persona que aún no vemos, pero que claramente intuimos que va a ser una chica. "En un principio a mi padre le va a chocar, pero luego le va a encantar. Y a sus amigos también". Con dos ovarios. Porque claro, una tía que es bisexual (antes habla de un tal Nacho), es un objeto de deseo, es el morbo personificado, es de película porno. Si fuese un tío, ya cambiarían las tornas, ya.

Y ya por fin cuando se nos muestra a la pareja, resulta que sí, que es una tía. Pero no una tía cualquiera, no, sino el típico estereotipo de lesbiana con el pelo corto y que saca músculo, y a la que obviamente le gusta el fútbol. Luego si yo voy con el pelo corto y me gusta el fútbol, soy lesbiana ¿no? No me llevéis la contraria diciendo que la otra tía es muy femenina aunque sea lesbiana, porque ya hemos dicho que es bisexual, y para las mentes degeneradas y atrasadas, no es lo mismo. Seguimos explotando el morbo que a muchos les da una pareja de tías, y que no pasa al contrario. Sexismo.

¡¡¡Y tercer anuncio!!!

Es mi favorito, sin duda alguna. Para empezar, a la protagonista le molesta la crisis, está harta. Pero no de la situación precaria que vivimos, de que la gente no coma, o de los desahucios, no. Está harta del "mal rollo". Dí que sí, que esto de la crisis viene muy mal para los chakras. Y qué mejor manera de evitar esa mala energía que pirarse de España. Muchos los hemos pensado, pero para ir a buscar un trabajo que aquí no encontramos, no para irnos de vacaciones a Tailandia y vivir la vida frente al mar. Más que nada porque Tailandia no es sólo un destino de vacaciones, sino que es un país en vías de desarrollo con pobreza, precariedad, delincuencia, explotación, trata... A mi eso me da tela de buen rollo.

Por otra parte, como a ella la crisis no le afecta (pues puede ir vistiendo de Desigual, que esa es otra), se piensa ir a bucear, a darse masajes, a ver puestas de sol, y de "full moon party". Ella es un "hippi" que va a disfrutar con el dinero de su padre, ¡y a vivir como las salvajes! Porque todo lo que es extranjero, oriental, diferente... es de salvajes. Con esas edad es chungo tener esa visión colonialista de las cosas, perdona que te lo diga.

Luego lo intenta arreglar diciendo "vosotras os casáis, y yo me voy a Tailandia". Y me hago un trío. ¿Eso es lo "liberal" del anuncio? Pues también lo critico en el momento en el que creemos que una opción es mejor que otra, sin respetar la libertad de cada uno. Además, vuelve a hacernos creer que lo que nos libera a las mujeres es únicamente el tema sexual. Hasta el pobre novio me da pena. Una relación no es sólo el tener mucho sexo o el matrimonio, y no te liberas más por romper con esas normas preestablecidas. Una relación para mí debería ser una unión libremente pactada, de relaciones de responsabilidad compartida, de sexualidad libre pero responsable, sin que ahogue el crecimiento individual. Dejémonos de pensar en el amor romántico, y en que cuando no lo encontramos la única opción es huir, por favor.

Ya en general y para concluir, pienso que esta campaña sigue siendo una muestra más del sexismo de la publicidad en la que estamos inmersos, de los estereotipos, de las mujeres idealizadas, hechas a imagen de lo que nosotros creemos que es lo perfecto. Ninguna de esas mujeres tiene una talla 40, ni arrugas, ni unas curvas pronunciadas... Son lo que llamamos "tías buenas", hoy en día. Aquí se nos han presentado los tres tipos de mujer que, hoy en día, creemos que representa el "empoderamiento" o el feminismo: la "puta", las "lesbiana" y la "hippi". Ya es hora de que nos demos cuenta de que si seguimos permitiendo que se nos marquen los ideales, los cánones de belleza, la forma de ver las cosas, la mayoría de la sociedad lo seguirá viendo así. Y no se trata de prohibir, se trata de concienciar y cambiar. Dudo mucho que este anuncio lleve aparejada un poco de crítica o busque hacernos plantearnos todo esto. No olvidemos que sigue queriendo vendernos algo, y seguir utilizando a las mujeres como objetos en pro del capital. Este anuncio representa lo que por desgracia mucha gente piensa, y es una de las armas utilizadas por el patriarcado para afianzarse y mantenerse con el tiempo, disfrazarse de supuesto "feminismo". Es el nuevo machismo.