Enlaces del mes: Enero 2016

En el aspecto internacional, empezábamos el mes y el año con un inspirador texto de Zigor Aldama para Píkara sobre la Gulabi Gang, esa red de mujeres indias que se está haciendo famosa por no renunciar a la autodefensa. La India es un país donde las violaciones se suceden en su mayoría impunes y cada día hay numerosas agresiones sexuales. Este movimiento de autodefensa explica la efectividad que tiene el responder a palos ante la violencia machista.

Desde el Caribe, por otra parte, nos llegaba esta reflexión sobre Puerto Rico como ejemplo de la situación global: soberanía, consumismo, deuda, ... y también noticias de lo más interesante desde Haití: más allá del silencio informativo, una revuelta en toda regla tras años de ocupación y miseria masiva.

En Europa, el economista y exministro de Finanzas griego Yannis Varufakis insistía en esta entrevista en que no existe soberanía popular en la UE y anunciaba la preparación de un movimiento por la transparencia y democratización institucionales.

En clave más cercana, la llamada Marea Azul, los trabajadores de Movistar que estuvieron en lucha el pasado verano, anunciaban una nueva iniciativa: una caja de resistencia, no ya para sus futuros conflictos, sino como herramienta unitaria para compartir con otros sectores, junto con toda una campaña de difusión en torno al #correscales.

Este fue también el mes en que se agotó el plazo en que la CUP tenía que decidir cuánto ceder a las presiones de Junts pel Sí en nombre del proceso de independencia, tema sobre el que corrieron ríos de tinta. Rescatamos la rueda de prensa en que la CUP anunció definitivamente que no investiría a Artur Mas y el posicionamento de Procés Embat, una vez que se llegó a un acuerdo in extremis para investir a Carles Puigdemont.

Por último, en esta interesante entrevista publicada en Vice, Jordi Borràs, fotoperiodista especializado en la ultraderecha -desde donde ya ha recibido amenazas y una agresión-, habla con un exmiembro de cierta importancia de Democracia Nacional que quiere hacer autocrítica.

[Recomendación] La Commune

La Commune es un falso documental. Relata la insurrección de los habitantes de París en 1871, que se rebelaron frente al colonialismo y la explotación. Peter Watkins, director y guionista del proyecto, realiza continuos paralelismo con la actualidad para criticar al capitalismo que, a pesar de su evolución histórica, sigue oprimiendo a la mayoría de trabajadores como hiciera en los tiempos de la comuna: El colonialismo se ha convertido en imperialismo, la mano de obra barata se extrae de la inmigración, pero la base del sistema económico y de poder sigue intacta.

El documental es del año 1999 y dura sus largos 345 minutos. No se corta en ellos de realizar una dura crítica también a los medios de comunicación de masas (la manipulación y la falsificación, pero también su influencia exagerada) y a la industria cinematográfica comercial. Los anacronismos de la televisión y la teatralidad evidente de los decorados contrastan con la fidelidad por los detalles en el trabajo de documentación.

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Crónicas desde Estambul

Desde lo convulso que ha sido hoy (12/6)  el día en Estambul, voy a intentar resumir lo que está pasando. Hace alrededor de dos semanas comenzaron las protestas porque iban a destruir un parque en el centro de la ciudad (Gezi Park), al lado de su plaza más famosa, Taksim. Después de dos días y noches tranquilas con conciertos, charlas y reuniones, la policía dispersó de una forma extremadamente violenta las manifestaciones y concentraciones que se llevaron a cabo en la zona. Durante varias noches, Taksim fue zona de guerra. Rápidamente, se levantaron barricadas en cada uno de los accesos a la plaza, todo el mundo se equipaba con mascarillas, y bufandas, limones y leche, para evitar los efectos del gas.

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Mensajes y manifestaciones en solidaridad surgieron desde todas partes del país.

Teniendo en cuenta la gran difusión e importancia de los conflictos de Taksim, la estrategia del Gobierno y, por lo tanto, la actuación de la policía fue muy clara. La represión pasó a lugares menos transitados. Entre ellos, Izmir, tercera ciudad más poblada del país, y donde 40 twitteros fueron detenidos por sus publicaciones en la red social. Desde Ankara, donde cada noche la represión cobraba más fuerza, compañeros que viven allí nos comentaban que el centro de la ciudad es amplio y es muy complicado levantar barricadas o intentar detener a la policía. La represión en estas zonas tiene menos difusión y queda mucho más silenciada.

En Estambul, la situación no se tranquilizó hasta el jueves, mientras que en el parque las cosas se calmaron el sábado por la noche cuando la gente recuperó la ocupación de la plaza. Los conflictos estaban concentrados en una zona cercana llamada Besiktas, próxima al palacio del Dolmabahçe, uno de los accesos a la plaza. La policía lanzaba gas y agua a presión cada día. La gente que al principio llevaba mascarillas sanitarias, empezó a equiparse con máscaras especiales antigás, gafas de bucear, llevaba leche con antiácido, etc... El gas ya no era un problema. El único problema, el miedo. Miedo no sólo a ser detenido, miedo a ser golpeado y torturado durante la detención. Miedo a un juicio injusto, lleno de ilegalidades y de influencias gubernamentales.

El presidente del país, Tayyip Erdogan, no ayudó nada en estos momentos. Primero se fue a Marruecos a un congreso, donde el Rey se negó a recibirlo. Una vez de vuelta en Turquía, dio seis ruedas de prensa en un solo día. En ellas, se dedicó a lanzar mensajes provocativos, como “yo también tengo al cincuenta por ciento de la población de mi parte”, en mi opinión una clara llamada a la guerra civil, “los manifestantes atacan a mujeres con velo”, “entraron en la Mezquita de Dolmabahçe con zapatos”, afirmaciones erróneas y tergiversadas.

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El fin de semana el parque Gezi estuvo lleno de gente. Fue bonito volver a ver ese ambiente de paz y tranquilidad. Los manifestantes intentaban alejar a los vendedores de bebidas alcohólicas. Había aún demasiada tensión como para estar de fiesta. Las cocinas estaban llenas de comida y en todo el parque no había un solo rincón libre para levantar una tienda de campaña. El fin de semana fue tan tranquilo como se esperaba.

Todos sabíamos que el domingo o el lunes la policía iba a volver. Hasta la prensa turca lo estaba anunciando. Mi compañera de piso y yo fuimos de nuevo el domingo por la noche, pero no ocurrió nada, la gente estuvo bailando y cantando durante toda la noche. Había bastante poca gente. Unos dormían, mientras otros jugaban al voleibol y otros vigilaban las barricadas, que poco a poco, después de cuatro días sin ataques, habían perdido su utilidad y su fuerza. De los seis accesos a la plaza, uno de ellos nunca estuvo cerrado, pero ahora tres de ellos estaban libres de barricadas.

A las cuatro de la mañana, pensando que ya no pasaría nada, nos fuimos a dormir. Nos despertamos a las 6’30 de la madrugada al grito de ‘polis geldi’ o ‘polis geliyor’, vamos, que viene la policía. Pero justo después de prepararlo todo y de estar listas para ir a las barricadas, gente que venía de allí nos aseguró que era una falsa alarma, que no venía la policía. Volvimos a donde habíamos estado durmiendo y nos mantuvimos despiertas hablando con el resto de amigos turcos e intentando recabar información. Mientras soñábamos con un desayuno caliente y una enorme taza de café, volvemos a oír ‘polis geldi’ , nos levantamos, atravesamos la plaza y cuando nos encontrábamos en la primera barricada en la calle que se dirige a Besiktas, vimos una procesión de cascos blancos y el sonido de los cañones de agua. Uno de los cañones de agua nos pasó por encima, nos dimos la vuelta para volver a refugiarnos en el parque y la enorme cantidad de policía entre nosotros y el parque nos lo impidieron. Entre la confusión, intentamos levantar una barricada.

Pero la policía se movía más rápido que nosotras y nos quedamos atrapadas en un bar. Por la televisión, podíamos ver cómo la multitud de la plaza había quedado reducida a periodistas, algunas personas lanzando cócteles molotov, que, como ha quedado demostrado después eran policías secretas, y seguidores del SDP. El propio partido hizo mucho énfasis aquella misma tarde en que los manifestantes que se protegían bajo  escudos con sus siglas no eran afiliados suyos. Pero lo que los medios de comunicación no mostraban era cómo gente dentro del parque también estaba siendo atacada, cómo agredieron a un señor en silla de ruedas, y demás barbaridades que ocurrían al mismo tiempo.

Durante toda la tarde vivimos ataques de gas constantes, pero de un nivel medianamente pequeño. También nos enteramos a media tarde de que las cadenas de televisión que retrasmitían los hechos habían sido multadas con miles de liras turcas, argumentando que “las imágenes podían traumatizar a niños y personas sensibles”, ya que no eran de suficiente interés. Además vimos las imágenes de cuarenta y dos abogados detenidos en los juzgados por defender y apoyar públicamente a los participantes en las revueltas.

La policía intentó detener el acceso a la plaza cortando el Metro, gaseando a la gente que se dirigía hacia Taksim, pero a las 7 dejaron de intentarlo, eran demasiados. Alrededor de las 8 sufrimos otro gran ataque de gas, agua y pelotas de goma. Pero la gente resistió.

La noche transcurrió con un tira y afloja ente policía y manifestantes. Los ataques no fueron graves y parte de la gente pudo mantenerse en el parque. Un amplio número de personas se refugió en los lujosos hoteles al final del parque que han estado apoyando siempre, ofreciendo alojamiento, agua y a veces limones o café.

Esta mañana apenas queda gente en el parque, el alcalde de la ciudad y el jefe de policía lo han visitado y han dado una rueda de prensa en la que proclaman lo orgullosos que están de la actividad policial llevada a cabo. Según el Twitter del jefe de policía acabó a las 12 de la noche, cuando claramente no fue así. Veremos como transcurre la jornada de hoy después de que el primer ministro ya ha dicho hoy que quiere la plaza limpia para mañana.

Mi opinión personal acerca de este movimiento y gran revolución no está del todo definida, y se va modificando con el paso del tiempo, pero sí quería hacer algunas reflexiones. Es impresionante que toda estas personas se hayan unido estos días, pero ¿de qué sirve la unión si por todas partes de la plaza hay colgados o pintados símbolos de partidos políticos, organizaciones y sindicatos? Los huecos entre las tiendas de campaña albergan stands para publicitar organizaciones. ¿Es esa una verdadera unión? ¿Dónde queda representada la gente que no está organizada?

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Y finalmente, el movimiento se denomina pacifista, se limita a la defensa del parque. Pero, si no estamos dispuestos a jugarnos la vida, aunque sea con tácticas pacifistas, si no se aprende que cuando se lanza gas hay que resistir y no huir, sólo estamos esperando un final triste y sin ninguna victoria. Yo personalmente, no soy pacifista, pero no voy a ser violenta si ellos han decidido que esa no es la estrategia. Sin embargo, si uno quiere ser pacifista, hay que serlo hasta el final. Hay que volver a las acciones de pacifismo extremo. No puedes ser pacifista si no tienes valor para arriesgar tu vida por la causa. (La foto de la derecha es muy bonita, pero fue disuelta con la primera bomba de gas).

Aún así, debemos aprender de nuestros compañeros turcos, que tienen mucho valor, debemos colaborar con ellos en todo lo que podamos y mandarles todo nuestro apoyo. Esta no es solo su lucha, es una lucha de clases, es la opresión de la clase trabajadora una vez más. Y una vez más, no se debe permitir. ¡A la lucha!

Toda la información citada ha sido sacada de páginas web y periódicos: http://www.hurriyetdailynews.com/  o http://occupygezipics.tumblr.com/ o https://www.facebook.com/OccupyGezi?ref=ts&fref=ts o https://www.facebook.com/geziparkidirenisi?fref=ts y de experiencias tanto personales como de mis compañeros.

Sol

Recuperando el derecho a rebelión (III)

Aquí está la última entrega del ensayo sobre el derecho a la rebelión

La pregunta que hay que hacerse sobre el Estado es ¿Representa el Estado la voluntad general? Los juristas, intelectuales defensores de él dicen que es una cuestión de orden público, el Estado surge de un pacto social donde los individuos rechazan una parte de su libertad a cambio de seguridad reconociendo al Estado y a la ley que emana de él como la idea de justicia, los estatistas dicen que el Estado actúa en el bien del pueblo o de la voluntad general, conciben a la sociedad como un todo, como individuos iguales cuando ya hemos visto antes que la sociedad está dividida por asuntos económicos y que tienen intereses diferentes y contrapuestos, así que la idea de “voluntad general” es errónea y solo esconde los intereses de la clase dominante, la abstracción del Estado esconde la lucha de clases, niega el conflicto social y eso solo beneficia a los que se encuentran en una posición privilegiada, ya que se acepta esa situación como normal. Descartada la idea del Estado como representación de la voluntad general vuelve a surgir la pregunta de que es el Estado y de donde surge. Bakunin no vaciló en su definición del Estado:

“El Estado es la suma de la negación de la libertad de todos sus miembros”

La diferencia entre el Estado autoritario autárquico y el republicano reside en que en el primero la burocracia estatal oprime y explota al pueblo en beneficio de la clase dominante y lo hace en nombre del líder; en un régimen republicano hace exactamente lo mismo pero en nombre del pueblo o de la “voluntad general”.

Ningún Estado vela por los intereses del pueblo, ya que lo que éste busca es la libre organización de sus intereses sin interferencia o coacción de un ente superior. El Estado es un instrumento diseñado para gobernar desde arriba y dirigido por una minoría que impondrá sus intereses al pueblo, por esa razón el pueblo y el Estado son antagonistas y es una contradicción la concepción del Estado como popular.

Como el Estado no puede satisfacer los intereses del pueblo pues no le queda otra formar de asegurar su hegemonía que la violencia, el mismo papel que juegan las grandes empresas en el ámbito económico es desempeñado por el Estado en la sociedad, acaba con los estados pequeños y comunidades en beneficio de un gran Estado monopolizador, esto produce que cuando mas grande sea un Estado mas se alejará del pueblo y mas oprimirá a éste. Como hemos dicho antes una de las características principales del Estado es que éste tiene el monopolio de la fuerza, lo que quiere decir que toda violencia que se ejerza desde fuera de éste será considerada ilegal mientras que la que se ejerza en su nombre será considerada legal. Ante esta situación los explotados se encuentran indefensos porque la “justicia” está al servicio de la clase dominante.

¿Cómo se puede justificar el derecho a rebelión y el uso de violencia revolucionaria?  Los explotados se encuentran obligados a aceptar su situación por medio de la coacción que ejerce el Estado, esa situación es violenta ya que supone la imposición de una voluntad sobre la de los demás, frente a esa violencia algunos pensadores como Errico Malatesta justifican el uso de la autodefensa que no sería violencia como tal sino una respuesta a la violencia ejercida por un opresor.

“La violencia es justificable solo cuando es necesaria para defenderse a uno mismo o a los demás de la violencia[…] El explotado siempre está en estado de legítima defensa así que su violencia contra el opresor está moralmente justificada y tiene que ser regulada con el criterio de su utilidad y la economía del esfuerzo y sufrimiento humano […] No existe otro medio de defensa frente a la violencia que la propia violencia, pero no es violento quien ejerce la autodefensa, sino quien obliga a otros a utilizarla[…] La revolución debe ser necesariamente violenta porque sería una locura esperar que los privilegiados decidieran renunciar a su posición voluntariamente”

Para Malatesta, lo que empuja a la rebelión es la dignidad del individuo, la lucha contra el Estado estaría justificada ya que éste se basa en la fuerza para imponer su voluntad y genera una situación de desigualdad y opresión. El límite de opresión de un gobierno solo está limitado por la resistencia que el pueblo pueda oponer, puede haber un conflicto abierto o que pase mas desapercibido, pero siempre hay existencia de conflicto, cuando el pueblo se somete a la ley y no muestra resistencia el gobierno actúa a su antojo sin tener en cuenta las necesidades populares, solo cuando nota el peligro de insurrección es cuando se encuentra entre la disyuntiva de ceder o reprimir. Pero aunque ceda o reprima la revolución es inevitable ya que si no cede el pueblo acabará por rebelarse, pero si cede le valdrá para tomar confianza en sí mismo hasta que la pugna entre libertad y autoridad se haga evidente y se produzca el conflicto abierto.

Esta es la concepción clásica, hoy en dia podemos ver que no es así exactamente, la capacidad de recuperación del capitalismo y los nuevos métodos de control social han hecho que el poder sea capaz de gestionar las contradicciones , el sistema designa a la violencia revolucionaria como “terrorismo”, con este concepto pretende abarcar a todo lo que suponga una amenaza al Status Quo, los predicadores de la paz social manejan un discurso ideológico donde niegan el conflicto social y los mismos opresores se atreven de hablar de paz y fraternidad. Los medios de comunicación de masas difunden estas ideas y la opinión pública general coincide con ellas. El derecho a la rebelión es considerado como algo del pasado que fue útil en su momento pero ahora que se vive en “democracia” no tiene sentido ya que se gobierna por el bien de la sociedad.

El principal problema de justificar el derecho a la rebelión contra este sistema es enfrentarse a la opinión pública y al discurso mediático que tiene muchísimo más alcance y es hegemónico, en algunos medios se considera como “apología al terrorismo” y puede acarrear hasta consecuencias penales, la difusión de las teorías del derecho a la resistencia en la sociedad actual es marginal comparado con la que tiene la lógica del sistema.

Conclusión

Si se analiza el sistema de forma abstracta no podría ser considerado como una tiranía, pero en la práctica se cumplen las tres condiciones que citamos anteriormente en el primer apartado, ya que el Estado actúa como un gran tirano en beneficio de la clase dominante, es antipolítico porque pervierte el significado de la política que es la gestión de los asuntos del pueblo y como hemos visto el Estado no puede satisfacer los intereses de éste y se limita al uso de la fuerza, y está sujeto a leyes pero porque las leyes son el garante del mismo Estado, no suponen una limitación de su actuación sino una ampliación, el Estado se reserva la capacidad de actuar tiránicamente (la mayoría de ordenamientos jurídicos recogen los Regímenes de excepción donde las libertades individuales y políticas son suspendidas en caso de verse el Estado en peligro).

La tiranía del sistema actual no solo se sostiene con la fuerza física, principalmente utiliza medios de control social como los medios de comunicación de masas que manipulan la opinión pública y hacen que acepten las condiciones de vida existentes, además últimamente está apareciendo la figura del ciudadano-policia donde el  individuo se somete voluntariamente y cumple labores de control social sobre otros miembros de la sociedad, el mismo individuo rechaza a los que se rebelan contra el sistema y podría a llegar a servir al propio Estado. Se han dado varios casos donde los propios ciudadanos han denunciado a sus iguales, como recientemente en las protestas de Barcelona de la huelga general del 29M donde la policía llevó a cabo una campaña para identificar a manifestantes y se publicó una página web con fotografías de estos para que se recibieran denuncias anónimas. Cada vez se avanza más en el control social y éste toma carácter más totalitario, la definición de totalitarismo que dio Orwell en 1984 fue un régimen donde los mismos oprimidos renunciaran a rebelarse y se vieran incapaces de ello, donde el Estado se funde con la sociedad y resulta imposible distinguir una cosa de la otra, donde se acepte el Status Quo como una ley inmutable y se pierda toda esperanza de cambio, lo describió de esta manera:

“Si quieres hacerte una idea de como será el futuro imagínate una bota aplastando un rostro humano incesantemente”

Actualmente vamos por ese camino y lo único que puede cambiarlo es la recuperación de la legitimidad del derecho a rebelión, de la dignidad humana, pero sobre todo que se pierda el miedo que es la principal arma que utiliza este sistema para perpetuarse.

Bibliografía:

-          F. Engels, El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado. (1884)

-          A. Tocqueville, La democracia en América (1840)

-          Guy Debord, La sociedad del espectáculo (1967)

-          M. Bakunin, Escritos de filosofía política I, Crítica de la sociedad (1876)

-          Alfredo. M. Bonano, Errico malaesta y la violencia revolucionaria (2009)

-          G. Orwell, 1984 (1849)

-          M. Bakunin, Estatismo y anarquía (1873)