Enlaces del mes: Agosto 2015

Este dossier sobre refugiados en occidente que elabora Diagonal, contrasta con la desobediencia y resistencia desde los cuidados de Las Patronas, que dan refugio y alimento desde hace años a los inmigrantes que parten hacia EEUU.

Un repaso a lo que está pasando en Rojava, por si alguna persona anda aún despistada.

El progresismo latinoamericano ¿Avance o retroceso? Una pequeña reflexión que termina con unas palabras muy apropiadas para el contexto actual y que apuntan directamente a la socialdemocracia: Una parte sostiene que los gobiernos progresistas fueron un avance, siendo su principal argumento que redujeron la pobreza llevándola a los niveles más bajos en la historia reciente. [...] otro sector, en el que me incluyo, argumenta que no hubo cambios significativos en la desigualdad, ni reformas estructurales, que hubo desindustrialización y se registró una re-primarización de las economías (centralidad de las exportaciones de bienes primarios). En este sentido se puede afirmar que el progresismo no fue un avance. [...] El problema ahora es cómo enfrentar la ofensiva de las derechas con sociedades despolitizadas y desorganizadas, porque la izquierda dilapidó la energía social acumulada bajo las dictaduras.

Como consecuencia de la guerra en Ucrania viviremos el mayor despliegue militar desde la Guerra Fría. Además, España liderará las fuerzas de despliegue rápido durante 2016. Las protestas no se han hecho esperar.

Breve análisis en clave libertaria sobre el acercamiento entre Cuba y EEUU que podría dejar en situación de desamparo a las mayorías de trabajadores cubanos.

Destacamos por último esta reseña sobre el último libro de Mumia Abu Jamal desde la cárcel de Pensilvania: La escritura en la pared. "Fanon murió en 1961, un año antes de que Argelia obtuviera la independencia que él había dado su vida a ganar, pero su brillante obra, publicado póstumamente, Los Condenados de la Tierra, se volvió un libro esencial para los revolucionarios negros en Estados Unidos e influyó profundamente su pensamiento. El análisis de Fanon pareció explicar y justificar la violencia espontánea que azotaba a los guetos negros por todo el país, y relacionó las incipientes insurrecciones con el surgimiento de un movimiento revolucionario….Fanon explicó cómo la violencia era intrínseca a la imposición de la dominación colonial blanca, y retrató a los oprimidos que respondieron con violencia como personas involucradas en restaurar la dignidad humana que se les había quitado en el proceso de colonización…"

Rojava: de la victoria en Kobanê a la invasión de Turquía e Irán

El 27 de enero del 2015, las milicias kurdas declaraban oficialmente la liberación de Kobanê tras algo más de cuatro meses de intensos combates contra el ISIS. Kobanê fue liberada y poco a poco volvía a la ciudad la población civil, aunque la ciudad prácticamente quedó en ruinas y con numerosas minas dejadas atrás por los yihadistas del Estado Islámico por todo tipo de lugares de la ciudad. A partir de esta victoria histórica, la situación se tornó favorable a las YPG/YPJ que rápidamente liberaron los pueblos de alrededor en la operación de liberación del cantón de Kobanê y en la paralela operación Comandante Rubar Qamishlo desde el cantón de Cizîrê por el oeste de éste.

Pronto toda la campiña sur de Kobanê fue siendo progresivamente liberada, así como por el este. Se iba avanzando en todas las direcciones. De esta manera, igualmente fueron siendo liberadas sucesivamente ciudades muy importantes que se encontraban en manos del Daesh –ISIS en árabe–, como son Tel Abyad (Gire Spi), Til Temir o Til Berak, o la más reciente Sarrin, que terminó liberada completamente el pasado 27 de julio. También fueron limpiados de presencia del ISIS y asegurados el monte Kezwan (Abdul Aziz), la estratégica región de Alya o muchos pueblos asirios ocupados por los terroristas. También fueron liberados antiguos lugares de la población árabe como Mabrouka, Dahma y las poblaciones cercanas.

Cientos de aldeas, pueblos, campos y granjas han sido liberadas, y con ellas cientos de personas que tenían que padecer el intento de califato del Estado Islámico. Asimismo, miles de miembros del ISIS han caído en combate bajo el fuego de las Unidades de Defensa del Pueblo (YPG).

El ISIS se ha topado sin duda con un enemigo que no se podía imaginar que le fuera a oponer semejante resistencia en el campo de batalla. En todo este año, no ha pasado un solo día en el que las YPG/YPJ no hayan tenido que enfrentarse a los ataques del Estado Islámico en los cantones de Kobane y/o Jazira (Cizire), repeliendo efectivamente todas las oleadas. Como se puede observar en este mapa de Siria que refleja las ganancias (verde) y pérdidas (rojo) territoriales del Daesh en el país en el último mes de junio, es en la zona de Rojava donde han perdido más terreno sin lugar a dudas (al norte).

Como resultado de la exitosa campaña kurda contra el Estado Islámico, éste intentó levantar de nuevo la moral de sus miembros lanzando una gran ofensiva sobre la ciudad de Hasakah, al sur de Qamishlo –la ciudad más grande del cantón de Cizire–, donde coexisten fuerzas de las YPG y las YPJ (pues en la ciudad hay un número considerable de barrios y población kurda) y fuerzas del régimen de Al Assad –entre las cuales hubo enfrentamientos armados por presiones de los militares del régimen sirio en las zonas kurdas–. Para ello enviaron una ingente cantidad de yihadistas provenientes de Iraq, Homs, Jarabulus, Minbij, Raqqa y el resto de áreas bajo su ocupación en un intento desesperado por tratar de cambiar el rumbo de la guerra en Siria. De la misma manera se lanzaron ofensivas sobre el Monte Kezwan, la región de Alya y las ciudades de Ein Issa y Sarrin, resultando en la resistencia y victoria a día de hoy de las autodefensas populares kurdas.

No está siendo un camino fácil. En los 65 días de la operación Comandante Rubar Qamishlo, concluida hace unas semanas, 118 milicianes de las YPG/YPJ cayeron en combate frente a los terroristas del Estado Islámico.

No obstante, y a pesar de las bajas, se han conseguido avances enormemente significativos y la liberación de una parte muy importante del territorio del norte de Siria. En una de las operaciones de liberación, la de la ciudad de Tel Abyad, se produjo un singular acontecimiento: el asedio y asalto a la ciudad se dio por el oeste por parte de las fuerzas del cantón de Kobane, mientras que por el este les milicianes del cantón de Cizire hacían lo propio, resultando en que, el pasado 23 de junio, ambas fuerzas se encontraron al sur de la ciudad, uniendo oficialmente ambos cantones y llevando con ello a cabo un hito de importancia mayor en el desarrollo de la guerra, pues la conexión entre los cantones de Kobane y Cizire permite ya un fluido paso de recursos, así como de personas e información, que antes no era posible, y siendo el cantón de Cizire el que produce mayor cantidad de provisiones de toda Rojava, mientras que Kobane es sin lugar a dudas el cantón más afectado y devastado por las fuerzas terroristas del Estado Islámico, esto está permitiendo ya un respiro y mejora de las condiciones de vida de la población residente en el cantón de Kobane, pero también de la de Cizire, por supuesto.

En la siguiente infografía se puede ver las fuerzas que combaten en el bando de Rojava en la campaña por la toma de Tel Abyad:

La toma de Tel Abyad y la unión de estos dos cantones supuso además un duro golpe para el Daesh, puesto que les cortaba una importante vía de suministro desde la frontera turca hacia Raqqa, cuartel general del Daesh. Unos días más tarde de estos acontecimientos, se producen en Túnez, Francia, Kuwait y en otras ciudades más una serie de atentados yihadistas, en el que se incluye uno realizado en Kobanê causando más de 200 muertes civiles, ataque que fue perpetrado por terroristas del Daesh que cruzaron la frontera desde Turquía hasta la ciudad.

En los primeros días de julio, Turquia declaraba en los medios sobre crear una zona de seguridad en Siria para evitar que el Daesh alcance sus fronteras. Para ello, iniciaría diálogos con Irán para llevarlo a cabo. En principio solo era una posibilidad, y con ese pretexto, pretendian impedir una posible unión de los tres cantones de Rojava. Efrin es el cantón más occidental y hay actualmente una separación de unos 100 km con respecto al cantón de Kobanê, cuyo frente se estabilizó en el río Éufrates, como se puede observar en el siguiente mapa donde se reflejan los distintos territorios controlados por los actores en este conflicto en Siria.

El 20 de julio, unas activistas de la Federación de Asociaciones de Juventudes Socialistas (SGDF) llegaron a la localidad de Suruç cerca de la frontera con Siria para partir hacia Kobanê y ayudar a su reconstrucción. Antes de cruzar la frontera, hubo una rueda de prensa que tuvo lugar en el jardín del Centro Cultural Amara y en mitad de ésta, se produjo un atentado suicida-bomba que acabó con la vida de 32 jóvenes activistas e hirió a otras 100. Sobre esta masacre no se tuvo claro quiénes fueron los autores del atentado, algunas apuntan al Daesh, otras, a agentes del gobierno turco. Unos días más tarde, Turquía instrumentalizaría esta masacre para lanzar unas operaciones militares contra el movimiento kurdo tanto dentro del Estado como en Siria, quebrantando de nuevo el proceso de paz del que llevaba la iniciativa el PKK. A nivel mediático, Erdogan anunciaba una ofensiva contra el Daesh tanto en operaciones policiales dentro del territorio turco como entrar en Siria para atacar posiciones yihadistas, a lo que también puso sus bases aéreas a disposición de la OTAN y la coalición contra el ISIS liderada por EEUU. Poco después, se descubrió que fue una represalia contra el movimiento kurdo y la izquierda turca, pues la gran mayoría de las detenidas eran kurdas y marxistas. A su vez, el Ejército turco bombardeó unas bases del PKK en Iraq, a lo que el PKK respondió con ataques a comisarías turcas, dejando claro que se acabaron los diálogos para la paz con el gobierno. Estos ataques al PKK recibieron la aprobación de Obama puesto que este partido todavía sigue en la lista de organizaciones terroristas. En ningún medio se menciona la complicidad entre el Daesh y Erdogan, algo que sabíamos desde que el Estado Islámico inició una ofensiva contra Kobanè. Turquía no dio ningún giro radical a su política de relaciones con el Daesh: ofreciendo apoyo logístico, comprando el petróleo de contrabando a la vez que atendía en hospitales clandestinos a militantes yihadistas heridos en combate.

Turquia utilizaba al Estado Islámico como marioneta en su política genocida contra la etnia kurda y su movimiento, creyendo que este grupo terrorista podría acabar con el movimiento kurdo en Siria, por eso les daba ayudas de todo tipo, con el fin de que los yihadistas hiciesen el trabajo sucio de liquidar al pueblo de Rojava. No obstante, al ver tantas pérdidas ante las YPG/YPJ principalmente, el gobierno de Ankara encontró ahora la situación perfecta para intervenir directamente.

A partir de entonces, Turquía pasa a ser otro actor en el conflicto e Irán parece que no intervendrá. La excusa del cordón de seguridad fue planeado para que el cantón más occidental, Efrin, no pudiera conectarse con el resto de Rojava, ya que eso supondría una gran victoria para el Movimiento de Liberación Kurdo a la vez que cortaría los suministros e intercambios con el Daesh en la frontera turca. Mientras, continúan los bombardeos a las bases del PKK en Iraq y comienza a haber choques con las YPG e YPJ en los alrededores del río Eufrates.

Sin duda, el escenario que se plantea actualmente para Rojava y el Movimiento de Liberación Kurdo no es para nada halagüeño: miles de detenciones contra militantes en Turquía, asesinato indiscriminado de activistas en las manifestaciones en la calle, bombardeo continuado de las bases, campamentos y pueblos del PKK en Iraq, y un deseo para nada oculto del Gobierno filoyihadista de Erdogan de acabar con toda rebelión asociada al Kurdistán. El hecho de que las YPG/YPJ sean aliados formales de EEUU en la lucha internacional contra el Estado Islámico les brinda cierta protección que, por ahora, les está sirviendo para no ser un objetivo más de los cazas turcos, pero, a fin de cuentas y como los y las kurdas bien saben, ellos/as no son más que un instrumento de los EEUU (al igual que ellos y ellas utilizan a los EEUU como un instrumento), y esto no va a durar eternamente. El quid de la cuestión reside en si nuestras compañeras y compañeros revolucionarios kurdos van a ser capaces de forjar alianzas inteligentemente y dar los pasos necesarios para seguir prolongando su experimento autogestionario, feminista y ecológico, o si no lo serán. Hasta ahora la práctica nos ha demostrado que sí. Esperemos que así siga siendo.

 Lus y Luisle

[Traducción] La Revolución en Rojava III

Aquí vamos con la tercera y última parte de esta traducción sobre la Revolución en Rojava. En este último texto, el foco de atención se centra en el confederalismo democrático, la validez de la experiencia de Rojava y, sobre todo, la lucha de las mujeres.

Partes anteriores de la traducción:

Parte 1

Parte 2


El nacimiento del confederalismo democrático

Mantenido en casi total aislamiento después de 1999, cuando fue capturado en una operación combinada de Grecia, Kenia, Turquía y la CIA, Öcalan leyó mucho. Fue particularmente influenciado por el teórico anarquista Murray Bookchin, los teóricos de sistemas mundiales Immanuel Wallerstein y Fernand Braudel, y el teórico del nacionalismo Benedict Anderson. Öcalan renegó públicamente de sus anteriores creencias en el centralismo democrático y en la lucha armada, escribiendo en 2008 que una estructura jerárquica similar al estado era una contradicción con los «principios de democracia, libertad e igualdad»; también se distanció a sí mismo de la cultura del PKK, en la cual «La guerra era entendida como la continuación de la política por diferentes medios y romantizada como un instrumento estratégico». Öcalan fue igualmente crítico del nacionalismo y de la meta de un estado kurdo, argumentando que los estados-nación eran intrínsecamente jerárquicos y que el objetivo, en cambio, debía ser una confederación de kurdes y otros pueblos residentes en la región. La idea era que les kurdes debían retirar sus energías de sus respectivos estados y desarrollar sus propias economías democráticas y métodos de autogobierno –anticapitalistas, antiestatistas y preocupados por el medio ambiente. En resumen, debían trabajar hacia el poder dual.

Desde su arresto, Öcalan ha escrito varios volúmenes de ensayos en prisión, de los cuales algunas selecciones ya han sido traducidas y publicadas como folletos descargables. Los dos más recientes –Confederalismo democrático (2012) y Liberando la vida: La revolución de las mujeres (2014)– están relacionados directamente con la emergencia de los cantones socialistas y feministas de Rojava.

Öcalan llama a su filosofía política confederalismo democrático. Mientras que esta filosofía tiene mucho en común con el anarquismo, la democracia participativa y el socialismo libertario, ningún otro movimiento mayoritario de izquierdas, con la posible excepción de les zapatistas, ha puesto la liberación de las mujeres tan de lleno en el centro de su proyecto revolucionario. De hecho, a pesar de eslóganes como el «las mujeres sostienen la mitad del cielo» de Mao, las revoluciones marxistas –en el mejor de los casos– han visto a las mujeres como tropas de apoyo o como una raya en el arcoiris, no como una mayoría históricamente sumergida y dominada cuya liberación es fundamental para todes les demás. Los movimientos de liberación nacional han sido similares: las mujeres son alentadas a ser políticamente activas e incluso a servir como soldados en la lucha, pero, una vez que la batalla se gana, las normas patriarcales son reafirmadas en nombre de la religión o de la tradición indígena. En contraste, aquí está Öcalan en Liberando la vida: «Las soluciones para todos los problemas sociales en Oriente Medio deben tener la posición de las mujeres en el centro. […] El papel que la clase trabajadora jugó una vez ahora tiene que ser asumido por la hermandad de las mujeres». Ésta es una declaración alucinante para un guerrillero exmarxista; solo les feministas más radicales de Occidente se hubieran siquiera atrevido a proponerla.

¿Cuánto de esto es real?

En los meses en los que he estado estudiando esta revolución, me he preguntado frecuentemente a mí misma: «¿Cúanto de esto es de verdad?». He conocido muchos hombres de izquierda que hablan en una buena línea sobre la liberación de las mujeres, pero que lamentablemente se quedan cortos en la práctica. También me pone nerviosa la forma estereotipadamente partidista de escribir que desprende el PKK. Y he visto más de un Pueblo Potemkin. Pero las revoluciones están impulsadas por las contradicciones; el estilo del PKK puede parecerse al de China en los 70, pero el contenido es diferente. Y, a pesar de que tengo problemas con lo que parece como un culto a la personalidad, el mensaje principal de Öcalan para las mujeres ha sido que ellas deben organizarse a sí y entre sí mismas.

Los 10 miembros de la delegación académica que visitaron Rojava en diciembre se fueron con preguntas similares a las mías: «¿Realmente constituyen sus prácticas una revolución? ¿Cumplen con las expectativas de sus ideales democráticos? ¿Qué rol juegan las mujeres de facto?» A su regreso, redactaron este comunicado público:

En Rojava, creemos, se han establecido en efecto estructuras democráticas genuinas. No solo el sistema de gobierno corresponde al pueblo, sino que brota hacia nuevas estructuras que hacen la democracia directa posible: asambleas populares y consejos democráticos. Las mujeres participan en igualdad de condiciones con los hombres en todos los niveles y también se organizan en consejos, asambleas y comités para hacer frente a sus problemas específicos. […] Rojava, creemos, apunta hacia un futuro alternativo para Siria y Oriente Medio, un futuro en el que la gente de diferentes procedencias étnicas y religiosas pueden vivir juntas, unidas por la tolerancia mutua y las instituciones comunes. Las organizaciones kurdas han abierto el camino, pero han ganado cada vez más el apoyo de personas árabes, asirias, y chechenas, que participan en su sistema común de autogobierno y se organizan autónomamente.

Yo realicé un viaje similar a China en 1973, durante los últimos años de la Revolución Cultural, y recuerdo la manera en la que traté de pasar por alto mis propias dudas y fallé al reconocer que mucho de lo que une oye de activistas del partido quizá sea más aspiración que logro. Pero incluso si solo la mitad de lo que la delegación académica vio es real, Rojava es un punto de inflexión, cambia las reglas del juego. Imagina lo que un área liberada con un enfoque secular e igualitario para las mujeres, el gobierno, la economía, el uso de la tierra y la sostenibilidad ecológica podría significar para Oriente Medio. Kurdistán tiene fronteras en Irán, Iraq, Siria y Turquía; si Rojava puede sobrevivir, les disidentes de la región entera tendrán un lugar al que huir para escapar de los matrimonios forzosos y conseguir una educación secular –Rojava ha lanzado su propia universidad, la Academia Mesopotámica de Ciencias Sociales, que ahora está llevando a cabo una colecta de libros.

Pero para suponer un punto de inflexión y cambiar las reglas del juego tiene que sobrevivir. Kobane ha sido liberada, pero la ciudad fue destruida y necesita ser reconstruida –después de que las minas terrestres sean retiradas. Y las YPG y las YPJ están luchando aún contra el ISIS en las áreas rurales, obstaculizadas por un embargo completo de Turquía que les impide conseguir armas y a les refugiades llegar los suministros y alimentos de la ONU. Estes refugiades incluyen yazidíes, árabes, turcómanes y otres tanto de Siria como de Iraq, incluyendo Mosul. Hay un molino de harina para toda la región y no mucho de otros tipos de comidas. El KRG (el Gobierno Regional del Kurdistán [N.del T.: por sus siglas en inglés.] –les kurdes iraquíes, dirigides por Barzani) no está permitiendo mucho paso a través de su lado de la frontera debido a su alianza con Turquía, y la ONU no ha presionado ni a Turquía ni al KRG para permitir introducir suministros o mover a les refugiades a un lugar más seguro. Los cantones no tienen dinero, su economía es minúscula y, dado que el PKK está catalogado como una organización terrorista, Rojava no tiene acceso a ayuda internacional.

Bajo estas circunstancias, la solidaridad internacional no es solo una obligación; es una necesidad.

Recientemente hablé con una persona del movimiento kurdo de mujeres en Rojava y le pregunté qué es lo que más necesitan. Ella respondió que necesitan una campaña de solidaridad internacional masiva, comenzando con una educación política sobre la evolución del PKK y sus políticas, incluyendo su énfasis en la gobernanza democrática, el antisectarismo, el secularismo, la ecología y la liberación de las mujeres. En términos prácticos, elles necesitan toda la presión internacional posible para obligar a Turquía y al KRG a poner fin al embargo y permitir que lleguen las provisiones. Necesitan que la designación terrorista sea eliminada para que puedan viajar, recaudar dinero y hablar en público. Sus representantes deben tener permitida la entrada a los Estados Unidos y otros países occidentales; aunque ni el PYD ni otros grupos de Rojava están en la lista terrorista, están condenados por su relación con el PKK; precisamente en enero, los Estados Unidos le denegaron una solicitud de visado a Salih Muslim, copresidente del PYD.

Algunes se oponen a la eliminación de la designación terrorista del PKK debido a sus pasadas violaciones de derechos humanos. Pero, mientras que la precaución es razonable, a las personas y a los movimientos se les debe permitir un espacio para evolucionar. Les líderes de muchos movimientos de liberación fueron considerades terroristas alguna vez, incluyendo a Jomo Kenyatta, el primer presidente de Kenia, y dos primeros ministros de Israel, Yitzhak Shamir y Menachem Begin. En Sudáfrica, Nelson Mandela fue encarcelado como un terrorista y liberado después de muchos años, por lo que pudo negociar con el gobierno de Boer. Como Mandela, Öcalan debe ser liberado de la prisión para liderar las negociaciones con Turquía.

En 1988 escribí un artículo para Dissent titulado El sonido de una mano aplaudiendo: la liberación de las mujeres y la izquierda. Concluía:

El movimiento socialista no puede tener éxito sin el sueño y el lenguaje de la transformación, aplicado al trabajo y a la familia, así como a la política internacional. El socialismo precisa de la habilidad de soñar tanto como la liberación de las mujeres precisa de la habilidad para pensar estratégicamente. Solo creando una cultura política que no esté dividida a la mitad por el género puede algune de nosotres encontrar las respuestas que necesitamos para cambiar el mundo.

Empezando desde unas circunstancias cercanas al feudalismo, en medio de una guerra devastadora, el pueblo en los cantones de Rojava está intentando crear una cultura como ésa. Necesitamos aprender de elles –y ayudarles.


Para aprender más sobre Rojava y cómo puedes apoyar a su pueblo, clica aquí [N. del T.: página web en inglés.].

Meredith Tax es una escritora y una activista en Nueva York y una fundadora del Centro por el Espacio Secular. Su libro más reciente es Doble ceguera: El derecho musulmán, la izquierda angloamericana y los derechos humanos universales.


Para obtener más información sobre Rojava y el pueblo kurdo en castellano, puedes visitar las siguientes páginas webs:

  • Rojava Azadi | Plataforma por la Revolución Social de Rojava y las luchas de Oriente Medio y Magreb

 

Más fuentes de información aquí.

[Traducción] La Revolución en Rojava II

Como ya adelanté al final de la primera parte de esta traducción del artículo publicado por Meredith Tax en Dissent Magazine, esta segunda parte versará sobre la historia del rescate de les yazidíes de Sinjar en agosto de 2014, Turquía, el KRG (Kurdistán iraquí), el feminismo kurdo y el PKK y Öcalan.


Salvando a les yazidíes

Hasta agosto de 2014, solo unes poques americanes habían oído hablar alguna vez sobre les yazidíes, un minoría kurda e iraquí practicante de una antigua religión cercana al zoroastrismo. Entonces, el ISIS (también conocido como Daesh, ISIL o el Estado Islámico) entró en Sinjar, y les yazidíes –abandonades tanto por el ejército iraquí como por los muy publicitados peshmerga kurdo-iraquíes– huyeron al norte hacia las montañas. Pronto comenzaron a aparecer historias de ataques genocidas que barrieron completamente la población masculina de pueblos y cientos de mujeres yazidíes y niñas siendo violadas, vendidas como esclavas y forzadas a casarse con combatientes del ISIS.

El 6 de agosto, Reuters informó de que 50.000 yazidíes estaban atrapades en las montañas de arriba de Sinjar, en peligro de inminente inanición. Al día siguiente, Obama autorizó la realización de bombardeos aéreos limitados contra el ISIS en Iraq y el lanzamiento de paquetes de ayuda a les yazidíes. Pero esto apenas fue suficiente para remediar el creciente desastre humanitario. Mientras los Estados Unidos continuaban «ponderando sus opciones», Gran Bretaña y Alemania hablaban sobre enviar ayuda y el Papa condenaba al ISIS, les yazidíes permanecían atrapades.

Entonces sobrevino un rescate tan dramático que fue merecedor de una película de Hollywood: las milicias de las YPG y las YPJ, sin armamento pesado o apoyo aéreo, cruzaron desde Siria a las montañas de Iraq e hicieron un corredor para evacuar a les yazidíes. De repente, la prensa occidental estaba llena de imágenes de atractivas mujeres jóvenes vestidas de uniforme –ha habido más de una pincelada de fantasía orientalista en la cobertura occidental de las milicias de mujeres. Esta cobertura apenas ha tocado su política, más allá de referencias ominosas al PKK (Partido de les Trabajadores de Kurdistán) y a Turquía.

Turquía, por su parte, jugó un rol lamentable en la batalla de Kobane. Observadores, incluyendo a David L. Phillips del Instituto por los Derechos Humanos de la Universidad de Columbia, afirmaron que «Turquía está proveyendo apoyo militar, logístico, financiero y médico a Daesh [ISIS] y a otros yihadistas».

Un portavoz kurdo dice lo mismo. Y el presidente Erdogan no mitigó sus sospechas cuando le dijo a la prensa que, para Turquía, les kurdes y el ISIS eran tres cuartos de lo mismo.

Erdogan también predijo en octubre que Kobani caería en cualquier minuto. Pero, a pesar de la ayuda de Turquía al ISIS y a la falta de armas pesadas y suministros de les kurdes, las milicias de las YPG y las YPJ lucharon contra fuerzas muy pesadas y, tras meses de batalla, fueron capaces de echar al ISIS de Kobani en enero. Durante el camino, comenzaron a atraer a voluntaries occidentales, varies de les cuales han caído en combate.

Mientras que les kurdes iraquíes y siries son teóricamente aliades contra el ISIS, les kurdes de Iraq también son aliades de Turquía y esto ha llevado a importantes tensiones entre las dos facciones kurdas. Existen enormes diferencias políticas entre elles en cuestiones de gobierno, derechos de las mujeres, ecología y nacionalismo. Los partidos políticos que condujeron les kurdes iraquíes, favoritos de siempre de los Estados Unidos, están en proceso de establecer su propio petroestado y, mientras que las mujeres quizás estén en mejor situación en Kirkuk que en el resto de Iraq, como Houzan Mahmoud, de la Organización por la Libertad de las Mujeres en Iraq, señaló, ellas aún continúan padeciendo «crímenes de honor, MGF [N. del T.: mutilación genital femenina], matrimonios forzosos, matrimonios infantiles, lapidaciones, violaciones, violaciones maritales y muchas otras formas de violencia». El Gobierno de Barzani ha hecho poco para resolver estos problemas. Como la feminista kurda Dilar Dirik escribe en su «Qué tipo de Kurdistán para las mujeres»:

Es interesante que la entidad kurda que tiene más característica de estado, más integrado en el sistema capitalista y que cumple con los requerimientos de las potencias locales como Turquía e Irán, así como del sistema internacional, despliega el menor interés en los derechos de las mujeres y el desafío del patriarcado.

Dirik apunta que, en el Kurdistán iraquí, la «falta de verdaderas e independientes organizaciones no partidistas de mujeres», el dominio de «políticas tribalistas y feudales [...] fomentan las actitudes patriarcales», y una ironía suprema: «¡Muchas organizaciones de mujeres en el Kurdistán Sur están incluso presididas por hombres!». Ella contrasta esto con el feminismo de los cantones de Rojava, donde «Los hombres con una historia de violencia doméstica o poligamia están excluidos de las organizaciones» y «La violencia contra las mujeres y el matrimonio infantil están fuera de la ley y criminalizados». Esto es un reflejo de la praxis socialista y feminista del PKK, el cual ha evolucionado significativamente desde su nacimiento como un partido marxista-leninista en los 70.

¿Quiénes son el PKK?

El PKK, fundado en 1978, surgió del movimiento de izquierdas estudiantil turco e inicialmente tuvo mucho en común con otros movimientos radicales inspirados por China y Vietnam. Su meta era establecer un estado kurdo independiente y socialista librando la guerra popular. Sus cuadros se establecieron en el campo para construir un movimiento campesino; sus primeros objetivos fueron terratenientes feudales que oprimían al pueblo y actuaban como ejecutores para el Ejército turco.

Dos años después de que el PKK se fundara, Turquía pasó por un golpe militar seguido de un periodo de represión extrema y una guerra contra les kurdes. Como en otras guerras de guerrillas, el Gobierno levantó la menor provocación posible con una fuerza abrumadora y les aldeanes fueron atrapades en medio, forzades a elegir entre el PKK y el Ejército turco. En un informe de 1993, Helsinki Watch (el comité original de Human Rights Watch) citó atrocidades incluyendo los asesinatos de más de 450 personas –entre ellas periodistas, profesores, médiques y activistas por los derechos humanos– por «asaltantes usando tácticas de escuadrones de la muerte». El Gobierno turco nunca investigó las matanzas y fue ampliamente sospechoso de ser cómplice en ellas. Helsinki Watch también apuntó que, durante esta campaña, Turquía seguía siendo el tercer beneficiario más grande de ayuda norteamericana tras Israel y Egipto, y que la administración de George H. W. Bush expresó de forma vocal su apoyo a la violencia contra les kurdes.

El PKK también llevó a cabo abusos contra los derechos humanos: intentaron y colgaron informantes, fueron acusades de haber matado a civiles (por ejemplo, bombardeando un centro comercial de Estambul en 1991 y disparando a devotes en una mezquita en Diyarbakir en 1992), de haber secuestrado a turistas occidentales (que fueron más tarde liberades), y de haber coordinado ataques en oficinas turcas en seis países del oeste de Europa, entre otros actos de terrorismo. Pero la escala de su violencia palidece en comparación con los asesinatos en masa de kurdes a manos del Estado turco.

Desde su fundación, el PKK ha sido liderado por Abdullah Öcalan (pronunciado “uh-djah-lan”). Aunque sus crítiques dicen que Öcalan no repensó su estrategia de guerra popular hasta que fue capturado en 1999, personas enteradas como Cemil Bayik, otro fundador del PKK, y Havin Guneser, traductor de Öcalan, dicen que, durante los años 1990, él y otres comenzaron a examinar la necesidad de encontrar una solución política más que militar al conflicto; él también puso un énfasis creciente en la democracia y en los derechos de las mujeres. Esto fue, en parte, un reflejo de la evolución de la organización. En los 80, los miembros del PKK eran mayormente kurdes rurales cuyas aldeas habían sido atacadas; para lidiar con las ideas feudales y nacionalistas de estes nueves reclutas, los cuadros de mujeres se dieron cuenta de que precisaban de organizaciones autónomas de mujeres. De acuerdo a Necla Acik, el mismo Öcalan se estaba volviendo más feminista porque «fueron las mujeres quienes lo apoyaron más durante los turbulentos años que siguieron a su arresto y a la declaración de su nueva y, en aquel tiempo, controvertida línea política. En agradecimiento, Öcalan se volvió más radical en su promoción de la liberación de género e instó a las mujeres dentro del partido a cuestionar la dominación masculina dentro de sus propias filas».


Hasta aquí la segunda parte. En la tercera y última parte hablaremos sobre el confederalismo democrático y la situación actual en Rojava.

[Traducción] La Revolución en Rojava I

Con este artículo doy comienzo a mi labor en este proyecto de comunicación social que es Regeneración Libertaria. Se trata de una traducción del artículo escrito por Meredith Tax y publicado originalmente en la página web de la revista Dissent: The Revolution in Rojava. Este artículo es un buen resumen de la situación revolucionaria actual en Rojava, así como de sus fundamentos, raíces y antecedentes, con lo cual se trata de una lectura totalmente recomendable para aquelles interesades en informarse sobre este acontecimiento social y que aún no tienen mucho conocimiento sobre el mismo.

Lo dividiré en tres partes para facilitar su lectura, pues es un texto ciertamente extenso.

Sin más, ahí va:


Desde el pasado agosto, cuando supe por primera vez de la lucha contra el ISIS en Kobane, me he estado preguntando por qué tan pocas personas en los Estados Unidos están hablando sobre los cantones de Rojava. Une pensaría que sería una gran noticia que existiese un área liberada en Oriente Medio liderada por socialistas-feministas de la hostia, donde el pueblo toma las decisiones a través de consejos locales y las mujeres ostentan el 40 por ciento de las posiciones de liderazgo en todos los niveles. Une pensaría que sería incluso una noticia más grande que sus milicias fueran lo suficientemente fuertes para derrotar al ISIS. Une pensaría que los análisis de lo que hizo posible esta victoria estarían por toda la prensa de izquierdas.

Pero muches en la izquierda de EE. UU. tienen que oír aún la historia de los cantones de Rojava –Afrin, Cizîre y Kobani– en el norte de Siria, o Kurdistán oeste. Rojava –la palabra kurda para «Occidente»– está compuesta por tres enclaves izquierdistas, constituyendo un área ligeramente inferior al estado de Connecticut, en un territorio dominado por el ISIS. A mediados de 2012, las fuerzas de Assad se retiraron masivamente de la zona, y la batalla fue dejada a las milicias kurdas: las YPG (Unidades de Protección del Pueblo) y las YPJ (Unidades de Defensa de Mujeres), las milicias autónomas de mujeres. Estas milicias no son las mismas que les peshmerga iraquíes, a pesar de que la prensa norteamericana use dicho nombre para ambos.

Las YPG y las YPJ, durante la mayor parte de los últimos tres años, han estado centradas en derrotar a los yihadistas, incluso aunque continúan combatiendo con el régimen de Assad (particularmente en y alrededor de la ciudad de Hasakah). El 27 de enero de 2015, lograron una enorme victoria cuando vencieron al ISIS en Kobane. Desde entonces han retomado las estratégicas ciudades de Tel Hamis y Tel Tamr (en los límites del cantón de Cizîre), pero, desde finales de abril, se están preparando para un ataque renovado del ISIS en la zona.

Mientras que la oposición siria está comprensiblemente resentida con que las YPG y las YPJ retiraran la mayor parte de su energía de la guerra con Assad, les izquierdistas de todo el mundo deben estar observando los extraordinarios esfuerzos que están siendo realizados por les kurdes siries y sus aliades para construir un área liberada donde pueden desarrollar sus ideas sobre socialismo, democracia, mujeres y ecología en práctica.

Elles han estado trabajando en estas ideas desde 2003, cuando el PYD (Partido de la Unión Democrática) fue fundado por miembros sirios del ilegalizado partido kurdo de Turquía, el PKK. Para enero de 2014, habían establecido un sistema de gobierno de abajo-arriba en cada cantón, con las decisiones políticas tomadas por consejos locales y con los servicios sociales y las cuestiones legales administradas por estructuras locales de la sociedad civil bajo el paraguas del TEV-DEM (Movimiento por la Sociedad Democrática). El TEV-DEM incluye a personas de todos los grupos étnicos en los cantones, que están representadas por más de un partido político, pero la mayoría de su liderazgo ideológico viene de parte del PYD.

Según Janet Biehl, que formó parte de una delegación académica al cantón de Cizîrê en diciembre de 2014, la comuna de distrito es el bloque de construcción de la estructura al completo. Cada comuna está compuesta por 300 miembros y dos copresidentes electes, un hombre y una mujer. 18 comunas constituyen un distrito, y les copresidentes de todos ellos se encuentran en el Consejo de Distrito del Pueblo, que también está formado por miembros elegidos directamente. Los Consejos de Distrito del Pueblo deciden en materias de administración y economía como la recogida de la basura, la distribución del aceite de calefacción, la propiedad de la tierra y las empresas cooperativas. Mientras que todas las comunas y los consejos están al menos compuestos por un 40% de mujeres, el PYD –en su determinación de revolucionar las relaciones tradicionales de género– también ha creado cuerpos paralelos autónomos de mujeres en cada nivel. Estos determinan la política en materias que conciernen particularmente a las mujeres, como los matrimonios forzosos, los crímenes de honor, la poligamia, la violencia sexual y la discriminación. Desde que la violencia doméstica es un problema continuo, también han construido un sistema de albergues-refugios. Si tiene lugar un conflicto en un asunto concerniente a las mujeres, los consejos de mujeres tienen potestad para sobrepasar y anular a los consejos mixtos.

En resumen, la Revolución de Rojava está cumpliendo los sueños de la Primavera Árabe –y algo más. Si sus ideas pueden sostenerse y prevalecer contra el ISIS, el nacionalismo kurdo y los estados hostiles que rodean a los cantones, Rojava afectará a las posibilidades disponibles para la región entera. Entonces, ¿por qué no está consiguiendo más apoyo internacional?

En octubre, David Graeber escribió un artículo de opinión en The Guardian comparando la lucha de Rojava contra el ISIS con la Guerra Civil Española y se preguntaba por qué la izquierda internacional estaba mostrando tan poca solidaridad en esta ocasión. La respuesta residía en parte en cómo uno define la solidaridad internacional –que en estos días usualmente parece estar limitada a oponerse a cualquier cosa que los Estados Unidos haga. En diciembre de 2014, un panel del In These Times sobre qué hacer respecto a Kobane encuadró la cuestión en términos puramente de una intervención militar de los EE. UU. Richard Falk respondió:

La difícil situación de les kurdes en Kobane y su coraje resistiendo al ISIS plantean un escenario trágico que pone en tela de juicio la especie de antiintervencionismo que siento que está justificado en general, particularmente en Oriente Medio. Pero para superar la presunción contra la intervención militar, especialmente desde el aire, uno precisa de una evidencia muy potente... La intervención del ISIS de hecho no parece diseñada para lidiar con el problema. Más bien parece una proyección del poder de los EE. UU. en la región.

Falk inmediatamente orienta la cuestión hacia los motivos de los EE. UU. más que hacia si Kobane necesita ayuda o si la ha pedido, y qué otros tipos de ayuda, además de los bombardeos, pueden prestarse.

Para Graeber, esta manera de encasillar el problema es tristemente unilateral; la crítica antiimperialista es insuficiente sin la solidaridad. Él visitó Rojava como parte de la delegación académica y, a la vuelta, la describió como “una revolución genuina”:

Pero de un modo que es exactamente el problema. Las principales potencias se han encomendado a sí mismas a una ideología que dice que las revoluciones reales no pueden nunca más tener lugar. Mientras tanto, muches en la izquierda, incluso en la izquierda radical, parecen haber adoptado tácitamente una política que asume lo mismo, incluso aunque elles todavía producen unos superficiales ruidos revolucionarios. Aceptan una especie de marco «antiimperialista» puritano que asume que los jugadores importantes son los gobiernos y les capitalistas, y que ése es el único juego que importa.

¿Cuál es el problema aquí? ¿Somos en Estados Unidos demasiado cínicxs o deprimides como para creer que cualquier cosa nueva puede pasar? ¿Estamos preparades para reconocer ideas revolucionarias cuando vienen de Grecia, España o Latinoamérica, pero no de Oriente Medio? ¿Somos tan sexistas que no podemos asumir la idea de una revolución feminista seriamente? ¿O el problema es simplemente ignorancia? Si es así, conocer la historia puede servir de ayuda. Empecemos con les yazidíes.


Hasta aquí la primera parte de La Revolución en Rojava. En la segunda parte se tratará el heroico rescate del pueblo yazidí en Sinjar en agosto del 2014; las relaciones con el régimen filotalibán de Turquía y el Kurdistán iraquí, y el feminismo en el Movimiento de Liberación Kurdo, así como la historia y características del PKK, el Partido de les Trabajadores de Kurdistán.

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