Tecnología libre para una sociedad libre

Introducción

Actualmente, nos guste o no, la tecnología ha adquirido un gran protagonismo en todas y cada una de las facetas de nuestra vida: en la forma de comunicarnos con los demás, en la forma a través de la cual obtenemos información y conocimiento, en nuestro trabajo, en nuestro tiempo libre, en qué hacemos y qué dejamos de hacer, en qué opinamos sobre ciertos temas, los medios a través de los cuales los colectivos toman decisiones, cómo son las protestas y revueltas, cómo nos van a sanar cuando enfermemos, cómo vamos a ser educados en la escuela,...
Quizás sea más rápido describir hasta que punto está la tecnología presente en nuestras vidas reflexionando acerca de este hecho: Algún aparato electrónico, nuestro o ajeno, nos rodea prácticamente desde el momento en el que nos levantamos de la cama hasta que nos acostamos.

Aún más, la tecnología hoy en día es causante de guerras por la obtención de los recursos, permite que el sistema financiero internacional sea tan desorbitadamente voluminoso y muchas de las empresas con mayor capital del mundo son empresas dedicadas únicamente al ámbito de la tecnología.

La tecnología, por tanto, emerge así como un factor que determina y moldea la sociedad y, así, otorga poder a aquél que la posea o controle. Los poderes políticos y económicos son buenos conocedores de esto y, ya desde hace mucho tiempo y cada vez con mayor contundencia, tratan de controlar, manejar y poseer el desarrollo, implantación y uso de la tecnología.

El Estado

Por un lado, el Estado busca proteger y defender los intereses económicos y estratégicos de las empresas, especialmente a las empresas cuyo negocio se basa en la propiedad de los derechos de autor, así como a las empresas que fabrican software, hardware y tecnología en general.

Por otro lado, el Estado también quiere protegerse a sí mismo y controlar lo mayor posible la tecnología y especialmente las comunicaciones. De esta manera, las instituciones del Estado han invertido una gran cantidad de recursos en desarrollar herramientas para vigilar y controlar a la población. Asimismo, podemos ver como el Estado quiere limitar y definir el contenido y las potencialidades que puede tener Internet y las nuevas tecnologías como recientemente hizo con la ley mordaza.

El poder económico

Los poderes económicos también se han blindado de elementos privativos sobre sus productos para hacer cada vez más indefenso y desposeído al usuario, y, en definitiva, convertir a éste en un individuo menos libre. Observamos como ya no solo el software es distribuido sin el código fuente que nos permitiría estudiar su funcionamiento y adaptarlo a nuestro gusto –algo que debería ser habitual cuando pagas por un producto como es un programa informático– ; sino que, de igual manera, cada vez más: equipos de sonido, coches, neveras, móviles y un largo etcétera se venden sin unos planos que te permitan a ti inspeccionar o modificar tu producto (si ese es tu deseo) o poseen elementos de protección como: carcasas soldadas o cerradas herméticamente, piezas de recambio muy limitadas, no estándar y específicas de cada modelo. De esta manera el comprador no puede, ni siquiera, analizar cómo funciona o tratar de mejorar su propio producto.

Al mismo tiempo, dichos poderes han aprovechado la tecnología para incrementar enormemente la economía de escala, reducir costes y aumentar la inversión en marketing y publicidad para crear un modelo de negocio basado en el consumismo y desechismo exacerbados. Una cuestión que de nuevo repercute en varios aspectos fundamentales de la vida social: menor libertad, dependencia del trabajo asalariado, aumento de la diferencia entre clases, explotación de los recursos humanos y materiales del tercer mundo, aumento descontrolado de la explotación del medio ambiente y pérdida de toda soberanía tecnológica (desde el proceso de auto-producción hasta el proceso de reciclado pasando por la auto-reparación).

La alternativa para los de abajo

A pesar de todo esto, muchas personas han encontrado en las tecnologías, especialmente en internet, fines comunitarios y empoderantes. Así, tenemos que destacar principalmente el movimiento por el software libre y el hacktivismo.

Para este artículo, me centraré especialmente en el movimiento del software libre. Este movimiento fue creado por Richard Stallman y nace con la intención de devolver la libertad al usuario de ver, modificar y compartir el código fuente del software que ha obtenido, ya sea de forma gratuita o comercial.

Cuando un usuario o una comunidad de usuarios tiene acceso al código fuente de un programa, éste o ésta es capaz de analizarlo para buscar agujeros de seguridad, puertas traseras, violaciones de privacidad, etc.; también es capaz de modificarlo para eliminar estas “funcionalidades” indeseadas y, por último, puede distribuir estos cambios de modo que toda la comunidad de usuarios se vea beneficiada por ello.

Este movimiento consigue así restar poder a las empresas productoras de software y a la vigilancia del Estado. El poseedor y controlador del software dejan de ser las empresas y pasan a ser la comunidad de usuarios y desarrolladores, y una mejora o modificación que haga uno de ellos pasa a formar parte de toda la comunidad.

Observamos como hay una gran concordancia entre la filosofía del software libre y los principios del comunismo libertario.

Más recientemente, la filosofía del software libre se ha extendido a otras áreas más extensas como así lo ha hecho con los diseños de hardware, creando lo que conocemos como hardware libre; o como ha ocurrido con las licencias Creative Commons para obras creativas. Aunque aplicadas a temáticas muy diferentes, todas han buscado alcanzar una forma de empoderamiento y retroactividad para / con la comunidad; en contra de la predominante filosofía de que empresas, instituciones o individualidades sean las poseedoras de la cultura, el arte o la tecnología. Y por extensión, se define la tecnología libre como toda aquella que es libre de usarse, inspeccionarse, modificarse y compartida; y por tanto no puede estar sujeta a patentes o licencias que restrinjan alguna de estas cuatro libertades. Análogamente surgen los conceptos de conocimiento libre y cultura libre.

En el fondo, se trata de: 1) Un cambio en la forma de entender la propiedad, desde una propiedad privada y jerárquica a una comunitaria y distribuida; 2) Transferir el poder, desde un poder de arriba a abajo, a uno de abajo a arriba; y 3) Recuperar la soberanía tecnológica, permitiéndonos autogestionar nuestras herramientas tecnológicas y no delegar ni depender en quién ha producido la tecnología según sus intereses. Los dos primeros elementos son fundamentales dentro del comunismo libertario, y el tercero se muestra condición necesaria para aspirar a una sociedad libre. Por tanto, el movimiento y la práctica anarcocomunista solo puede defender y usar tecnologías libres, y rechazar cualquier tipo de tecnología propietaria, controlada desde arriba.

Puede descargarse aquí el audio de la charla relacionada con este artículo.

Quasipodo

Bibliografía recomendada

A vueltas con la terminal

A aquellas personas que hayan oído hablar de GNU/Linux les sonarán qué es una terminal y por qué es imprescindible usarla en cualquier distribución GNU/Linux. Lo cierto es que leyendo los hilos (primero éste “El excesivo amor por el terminal” y luego este otro), me ha venido unas reflexiones acerca de cómo se percibe desde fuera el mundo del software libre y GNU/Linux. Sinceramente, en todos esos hilos de discusión tienen su parte de razón, pues por un lado, aunque la terminal sea una herramienta muy potente e imprescindible para cualquier distribución GNU/Linux, no lo es todo, y hay tareas que se realizan mejor o se realizan con mayor facilidad desde una interfaz gráfica (ventanas, botones y clicks de ratón). Por otro lado, se habla mucho de los perfiles de usuario y se tiende a pensar en perfiles que no son siempre ajustados a la realidad. Mi aporte a esta discusión está enfocada a tratar sobre la imagen que damos los "linuxeros" a quienes no lo son, y mi impresión es que parecemos frikis.

Lo primero, contaré un poco algunas experiencias personales que tuve cuando hablé del tema con otras personas. Una buena parte de usuarios de ordenadores lo quiere todo hecho y no tener que estar peleándose con su ordenador para que funcione adecuadamente. Bueno, me atrevería a decir que todo el mundo. Recuerdo una anécdota cuando instalé un Lubuntu a un amigo, le dije que las tareas administrativas se hacían por terminal y le dije algunos comandos básicos. En el entorno gráfico, estaba algo perdido aunque era más o menos intuitivo. Luego, al no saber usar la línea de comandos, finalmente abandonó el Linux y volvió a Windows otra vez. Y sí, la gente no está acostumbrada a usar la línea de comandos, lo quiere todo con ventanitas y botoncitos. Ante esta situación, saqué una pequeña conclusión: no se puede decir a alguien acostumbrado al entorno gráfico a que de golpe y porrazo se aprenda comandos y los atajos de teclado en la terminal  o shell.

Lo segundo, hay que admitir que la gran mayoría de la gente usa el ordenador solamente para navegar por Internet, ver el Youtube, las redes sociales y poco más. Y parece que se quiera excluir a este tipo de gente. Obviamente, entiendo que da cierta mala gana que un usuario de este perfil vaya a un foro a preguntar una duda nimia y espere una respuesta tipo "Siguiente, siguiente, Fin". He leído en los comentarios de los hilos mencionados en los links del principio donde dijeron de mandar a usuarios así a que vuelvan a Windows. Por un lado, lamentable, por otro, en cierto modo se entiende. En este caso, es razonable que un recién llegado a GNU/Linux ponga un poco de su parte leyendo algún manual o la documentación sobre el sistema que ha instalado, es tan de lógica como cuando compras un mueble desmontado y te lees el manual de instrucciones para montarlo.

Tercero, no entiendo por qué exigir a quienes quieran usar GNU/Linux, aunque sea solamente para enchufar el ordenador y abrir el navegador, que se compliquen la vida destripando el sistema usando la línea de comandos o tener que contribuir obligatoriamente a la comunidad del software libre. Tenemos que asumir que los ordenadores no solo lo usan informáticos, que son considerados herramientas para realizar tareas tanto comunes como profesionales, tales como diseñar carteles, escribir documentos, editar multimedia, gráficos en 3D, programar, compilar, etc... Y no tienen por qué estar enterados de la parte técnica, sobre todo aquel usuario que solo utiliza el navegador y pasa del resto. Por algo existen muchísimas distribuciones GNU/Linux con todos los sabores que se quieran: Arch Linux para quienes prefieran montarse su propio sistema, Linux Mint para quienes quieran tener un Linux usable sin complicaciones, Debian, Gentoo o Slackware para servidores, Kali Linux para hackers... Hay gente que critica a Ubuntu y Mint por ser distribuciones que tienen más aplicaciones gráficas para administrar el sistema, pero yo lo veo muy positivo porque permite que cualquiera con unos conocimientos mínimos se los pueda instalar y funcionar sin tirarse de los pelos configurando su sistema desde la línea de comandos.

En mi caso, abandoné Windows XP para usar Ubuntu sin tener ni idea de cómo manejarse en la línea de comandos, luego pasé por otras distribuciones como Bodhi Linux y Manjaro hasta llegar a Arch. De no ser por Ubuntu, posiblemente me haya quedado en Windows y no estaría usando Arch. Sin embargo, hay casos y casos, pero lo que vengo a decir es que cada cual tiene su ritmo y ganas de aprendizaje, no a todos les va el trastear en la terminal ni todo el mundo tiene tiempo para estar horas leyendo documentación y experimentar.

De todos modos, GNU/Linux está evolucionando bastante bien, y entornos como KDE, Gnome o XFCE cada vez tienen mejores aplicaciones gráficas, que junto a la línea de comandos, se convierte en un sistema muy completo, con buen rendimiento, robustez y seguridad. Ahora el asunto es que a cada tarea le corresponde su adecuada herramienta y su adecuada interfaz, sea gráfica o por línea de comandos, no tenemos por qué ceñirnos a una sola. Finalmente, respecto a los usuarios novatos y de cara al exterior del mundo de GNU/Linux, me parece que, al igual que en la militancia política y las líneas estratégicas que tracemos, es muy importante no encerrarse en sí, por lo que es positivo acercar los sistemas GNU/Linux como alternativas reales y funcionales a los sistemas privativos. Y la mejor manera, guste o no, es mostrando que es posible manejarse en GNU/Linux gráficamente, sin tener que tocar la línea de comandos. Yo aprendí de mis propios errores explicando cómo va la consola de primeras, y por eso a la gente que le pica la curiosidad con GNU/Linux, mejor les recomiendo Mint o Xubuntu. Y conforme se vayan acostumbrando, ya verán si les sería conveniente echar mano de la línea de comandos si quieren explorar herramientas potentes.

PD: La imagen de la cabecera de este artículo es un pantallazo del comando cowsay -e @@ -f turkey "¿Por qué la línea de comandos? ¿No es más fácil hacerlo todo con clicks?"

PD2: Si queréis saber la estructura de cualquier terminal, aquí os dejo una imagen;

La terminal

Añadiendo una capa de seguridad al navegar por la red

Hace tiempo escribí unas pinceladas sobre software libre y GNU/Linux, que si mi memoria no falla, fue el único tema de informática sobre el que traté. Ahora, me gustaría compartir unos pequeños conocimientos para que nuestra navegación sea más anónima en un Internet cada vez más vigilado y rastreado. Para ello, hablaremos del navegador Tor, unas configuraciones de Firefox y una conexión VPN. Advierto de que estas medidas no sirven de nada si al final acabamos poniendo nuestros datos personales, direcciones y fotos en las redes sociales, aunque de todos modos, tampoco sería para descartar este tema. Otra nota importante: si usas Windows 10, no sigas leyendo a no ser que te pases a otro sistema operativo porque este sistema operativo es en sí un spyware que registra toda tu actividad y envía los datos a Microsoft, por lo que tomes la medida que tomes, será inútil.

Navegador Tor

Este navegador es en realidad un Firefox adaptado especialmente para la navegación anónima. Su funcionamiento es sencillo: se conecta a la llamada Red Tor formada por millones de nodos (relays) repartidos por el mundo. Estos nodos son en realidad ordenadores de usuarios anónimos que se ofrecen voluntarios montando un nodo para la red Tor. Existen básicamente tres tipos de nodos: los de entrada, los cuales reciben las peticiones del navegador, los del medio que enrutan el tráfico entre los nodos, y los de salida por donde salen las peticiones hacia el destino. En otras palabras, cuando navegamos, el navegador encripta el tráfico saliente y entrante hacia un nodo de entrada, y a partir de allí, viaja por la red Tor a través de 3 o 4 nodos y sale a la red normal. En la práctica, esto hace que sea muy difícil rastrear la actividad en la red, ya que el tráfico que viaja a través de los nodos va encriptado y sale a la red normal en cualquier país (un nodo de entrada puede estar en Francia, otros del medio en EEUU, Holanda,... y el de salida en Pakistán). Además, va cambiando las conexiones entre nodos, lo cual, en unos minutos podemos tener una IP en Chile y pasado un rato, en Alemania, por ejemplo.

Esquema del funcionamiento de la red Tor

Además, a través de Tor te permite acceso a la Deep Web, que es un espacio en Internet oculto, no accesible desde un navegador normal y tampoco se encuentra en los buscadores (no profundizaré sobre esto porque no es tema para hablar en este artículo sobre la Deep Web). También lleva unos complementos como noscript que impide que en el navegador se ejecute javascript que puede contener trozos de código para detectar tu IP real.

Las desventajas que he notado es que el ancho de banda se reduce ligeramente, está más optimizado para un dispositivo Android rooteado (con privilegios de administrador), y en la versión para ordenador solo encripta el tráfico generado desde Tor, no desde otras aplicaciones como un cliente de correo electrónico y/o de chat, un juego online o las conexiones que realiza tu sistema.

De todos modos, se puede descargar aquí para todos los sistemas operativos y es muy fácil de usar.

Configurar Firefox

Podemos mejorar un poco más nuestra privacidad en caso de que estemos utilizando Firefox. Lo primero, podemos cambiar el historial y la política de cookies. Las cookies son pequeños archivos que envían las páginas web para mantener una sesión de usuario o también para recoger estadísticas sobre ti, como por ejemplo, a qué secciones de la página sueles frecuentar, la IP desde donde te conectas, el tiempo en que te mantienen en ellas, etc. Para ello, vamos a la sección de "Preferencias" y al apartado "privacidad". Aquí podemos ir marcando las opciones que queremos respecto al historial, la caché, las cookies, etc. Recordad que en según qué sitios las cookies son obligatorias para mantener una sesión.

Menú Preferencias

Una advertencia que viene del navegador Tor, es que recomienda que no selecciones tu idioma nativo para las páginas multilingües. Se puede configurar en el apartado "Contenidos" del menú de "Preferencias"

Idioma predeterminado

Otra configuración relevante es el menú "about:config", donde si lo pones por primera vez, te saldrá una advertencia ya que estás tocando zonas sensibles del navegador. Pero no hay que preocuparse. Para este caso, hay un elemento incómodo que podemos desactivar llamado media.peerconection.enabled que es una opción que utiliza el protocolo webRTC que te delata las direcciones IP reales desde donde te conectas. Dejándolo en el valor false con doble click lo desctivaremos y dejará de revelarnos nuestra IP en caso de que nos conectemos a través de una VPN que veremos a continuación.

Entra a través de la barra de navegación poniendo about:config

E incluso podéis cambiar el buscador predeterminado del navegador. En mi caso, me he acostumbrado a uno llamado DuckDuckGo, una alternativa bastante buena a Google que también ofrece buenos resultados en la búsqueda y no es tan invasivo. Además, tiene una opción muy buena denominados !Bang, que son atajos para buscar en otros sitios. Por ejemplo, si pones !g [texto que quieres buscar], te busca en Google, !youtube en Youtube, etc...

Configurar motores de búsqueda en Preferencias

Para profundizar en estos temas, os sugiero buscar acerca de los add-on o complementos para el navegador sobre temas de privacidad y seguridad. Por otro lado, lamento no poner nada para quienes usen Google Chrome.

Conectarse a una VPN

Una VPN (Virtual Private Network) es una red privada virtual a través de Internet que ofrece una conexión punto a punto desde tu ordenador hasta una oficina o servidor remoto como si fuese una conexión de área local a través de un túnel virtual. Existen proveedores de VPN de pago, que son los que garantizan realmente la privacidad y permiten conectarse a Internet como si estuviésemos en otro país, ofreciendo la posibilidad de seleccionar entre varios países. O sea, que a nivel práctico, una VPN es similar a Tor, pero que posee unas ventajas mayores como un mejor ancho de banda y enruta todo el tráfico que genera el ordenador, no solo el navegador.

Esquema VPN

No obstante, el colectivo riseup ofrece un servicio de VPN gratuito al que llevo yo utilizando una buena temporada. Ahora bien, la aplicación llamada Bitmask utilizada para conectarse a su VPN solo está disponible para Linux y Android. Así que lo siento por quienes uséis Windows. Realmente es fácil de instalar, y está bien integrada para Debian, Ubuntu y basados en Ubuntu, aunque funciona perfectamente en otras distros GNU/Linux instalando, además de Bitmask, el paquete openvpn para que la aplicación funcione sin problemas.

La prueba de fuego: Tor vs VPN

Al utilizar Tor, podemos ver que nuestro tráfico va por los nodos indicados en el icono de la cebolla, como se puede ver aquí.

Tor Network

En cambio, si usamos el comando tracepath desde la terminal en cualquier Linux, observamos que no pasa por esos sitios indicados;

Pista 1: tracepath funciona enviando un paquete a través de la red y por cada red que atraviesa, devuelve por qué host, router o módem ha ido.

Pista 2: Internet está formado por millones de routers y modems conectados por cable, fibra o satélite.

A pesar de tener Tor abierto, comprobamos que nuestras peticiones hechas a través de la terminal en este caso, no pasan por la red Tor, sino que son visibles por el proveedor de Internet que tengamos:

Tráfico que no se enruta a través de la red Tor. A partir del séptimo salto, estamos ya en Internet.

De hecho, se ve que en los primeros saltos pasa a través de modems de teleAfónica antes de salir a Internet.

Sin embargo, si usamos una VPN, el resultado es diferente. El paquetito que enviamos antes con tracepath ahora, una vez activada la VPN, pasa primero por una IP virtual (10.42.0.1) correspondiente a una interfaz virtual, donde viajará por un túnel encriptado hasta el servidor VPN:

Tráfico enrutado a través de la VPN. A partir del sexto salto, estamos ya en Internet.

El truco está en que la VPN crea una interfaz virtual y unas reglas de enrutamiento que hace que todo el tráfico que generes, independientemente de si es desde el navegador, desde el propio sistema, un cliente de chat o cualquier otra aplicación, sea encriptado.

En todo caso, usando tanto Tor o una VPN tendremos un acceso a Internet normal y corriente con unas IPs que no son las nuestras realmente, sino la de algún nodo de salida de la red Tor o la del proxy de un servidor VPN. No notaremos realmente diferencias, pero sí permite saltarse bloqueos de páginas web por parte de ciertos países, proveedores de Internet, firewalls corporativos con restricciones... Asimismo, estas herramientas resultan bastante útiles para periodistas, investigadores y hackers para evadir las represalias, el espionaje y la censura. Y por supuesto, para cualquiera que desee proteger su privacidad.

Software libre en la era de los ordenadores

Cuando hablamos de software libre no solo nos referimos a programas gratuitos, sino también a todo aquel software desarrollado por una comunidad que se publica bajo una licencia libre. Dentro del software libre, lo que se nos vendría a la cabeza sería Linux. Y os preguntaréis, ¿qué tiene que ver todo esto en un espacio que no está dedicado a la tecnología? Pues se da el caso que en los países capitalistas avanzados, el ordenador está tan presente en nuestras vidas como la caja de herramientas de toda la vida que guardamos en el trastero. El ordenador se ha convertido también en un electrodoméstico tradicional como la lavadora o el frigorífico, el cual utilizamos como fuente para consultar la información, realizar documentos, navegar por Internet, descargar, escuchar y compartir música, etc.. Y como siempre, viene bien que conozcamos un poco mejor las herramientas que usamos para poderlas aprovechar mucho mejor. Antes de hablar de Linux, haré un breve repaso sobre Windows, el sistema operativo que nos viene por defecto impuesto en cada ordenador que compramos en la tienda (de hecho, pagas por el sistema operativo y sus complementos como el Office, importe que va incluido en el precio del ordenador). Sin embargo, Windows está pensado para que cualquiera lo pudiera usar, teniendo sus asistentes e interfaces gráficas para todo. Entonces, ¿qué problema hay? Aunque con Windows podamos realizar muchas tareas de las mencionadas anteriormente, posee varios inconvenientes a destacar;

—Al ser software privativo, solo ceden su licencia de uso previo pago de la misma, y además tiene muchas restricciones, como el no poder modificar partes del sistema operativo ni sus características y que dicho sistema no es tuyo, sino que sigue siendo propiedad del fabricante (Windows de Microsoft, MAC OS X de Apple).

—No es un sistema operativo seguro, a no ser que le instales un buen antivirus, también de pago. Aun así, algunas fuentes señalan que la NSA puede espiarnos a través del sistema operativo Windows sin que ningún anti-spyware lo detecte.

—Presenta problemas de rendimiento con el paso del tiempo y requiere de programas de limpieza para borrar la basura que acumula. Además, los cuelgues y la inestabilidad del sistema también están a la orden del día, así como la necesidad de formatear el sistema cada cierto tiempo.

—Otra importante pega de Windows es que viene con obsolescencia programada y deja de servir para 'revivir' equipos antiguos.

 ¿Y qué podríamos decir de Linux? Pues Linux es en realidad un núcleo de sistema operativo (kernel) a partir del cual se construyen las llamadas distros, que son sistemas operativos completos con sus características. El kernel de Linux fue desarrollado por Linus Torvalds y actualmente es mantenido por una comunidad alrededor del mundo. La principal diferencia con Windows es que Linux es software libre y cada distro es desarrollada por una comunidad de desarrolladores, programadores y demás. Richard Stallman sería quien inicie el movimiento por el software libre y desarrolle las licencias GPL, las cuales permiten la libertad para copiar, ver y modificar su código y distribuir los programas libremente. ¿Qué tendrá que ver esto a nivel de usuaria? La cuestión por la que recomiendo el uso de software libre en vez del privativo no es por cuestión de coherencia ideológica (que también, pero no es la principal), sino por su funcionalidad y por promocionar el uso de alternativas libres igualmente funcionales que el privativo. Con Linux disfrutaremos de las ventajas de ser gratuito —aunque tendremos la opción de donar y apoyar proyectos de software libre—, permiten más margen para configurar las aplicaciones y la libertad para poder escoger los programas que mejor se adapten a nuestras necesidades, así como la apariencia del entorno gráfico. Y para usarias más avanzadas, poder tener mayor control sobre su sistema y su equipo. A estas ventajas podemos destacar los siguientes:

—Sus distribuciones, excepto algunas orientadas a empresas, son gratuitas, las cuales se pueden descargar sus imágenes en bruto y a partir de ellas crear un CD, USB o DVD arrancable para instalarlo en el eauipo.

—Ofrece un buen rendimiento, robusted, flexibilidad y mejor aprovechamiento de los recursos en cualquier tipo de hardware, aunque para ello tendremos que escoger la distro adecuada a sus especificaciones de hardware. Con el tiempo, Linux no acumulará basura, por lo que no necesitaremos programas de limpieza ni tener que formatear, puesto que el sistema se sigue manteniendo estable por mucho tiempo que pase.

—A pesar de que con la popularización de distros como Ubuntu o Linux Mint hayan hecho que comenzaran a programar virus para Linux, estos sistemas operativos siguen siendo mucho más seguros que Windows, aunque algunas recomiendan instalar algún antivirus (obviamente software libre) en Linux.

—Carece de obsolescencia programada, lo que hace que con el tiempo se pueda seguir usando sin problemas de cuelgues ni comiencen a salir errores críticos del sistema. Además, gracias a Linux podemos revivir equipos antiguos y hacerlos usables otra vez sin tener que comprar nuevos ordenadores.

El problema de Linux es que requiere ciertos conocimientos, pero esto realmente no es una pega cuando aprendemos, y veremos que es más una ventaja que un inconveniente. Si te ha convencido o tienes curiosidad, ¿qué distribuciones escoger? Recomendaré algunas que son más fáciles de instalar y tienen un entorno gráfico agradable. Actualmente, Linux está mejorando mucho y cada vez más gente ve alternativas en ello. He aquí una pequeña lista: ElementaryOS, Ubuntu, Linux Mint, Manjaro Linux, Antergos... y para quienes quieran aventurarse con algo más configurable y avanzado, podéis probar Arch Linux. Además de esto, también estaría bien nombrar algunas alternativas libres al software privativo:

  • Multimedia: VLC (reproductor audio y vídeo), brasero (gravadora de CD/DVD), Open Shot (editor de vídeos)...
  • Suite ofimática (procesador de textos, hojas de cálculo, power point...): LibreOffice.
  • Edición de imágenes: GIMP, Inkscape, blender (editor de gráficos en 3D)
  • Navegadores: Icecat, Firefox, Chromium...
  • Mensajería: Pidgin, Thunderbird...

En caso de que querramos correr un programa de Windows en Linux, usaríamos Wine para ejecutarlo.

Por último, aunque me gustaría dedicar más entradas sobre el proceso de instalación de una distro Linux, lamentablemente, este no es un espacio para cuestiones meramente técnicas. De todos modos, en la red existen muchos tutoriales sobre los cuales apoyarse. Dedico esta entrada a Linux porque pienso que sería interesante que en la era de la tecnología sepamos qué estamos usando y qué alternativas hay, además de aprovechar las herramientas que existen, funcionan bien, son gratuiras, seguras, ofrecen buenas prestaciones y están a nuestra disposición.