Introducción al anarquismo (I). Unas bases

Prólogo

Con la era de Internet, existe gran cantidad de materiales de contenido libertario que podemos consultar, así como libros básicos para comprender el anarquismo. Sin embargo, una cantidad excesiva de datos no ayuda a definir unas líneas de tendencia concretas y termina creando una suerte de autodidactismo para el autoconsumo o el mero estudio académico. Por tanto, veo la necesidad de crear un itinerario formativo con un contenido específico y concreto, unos mínimos para lograr unas bases comunes sobre las que poder ir trabajando y ampliando. En esta serie, solo trataremos la cuestión política del anarquismo y sentar unas bases para la intervención social. Otros temas complementarios serán: disciplinas de las ciencias sociales (economía, historia, sociología, antropología, etc), los feminismos (de clase, transversal, transfeminismo...), el espacio físico (administración y ordenación del territorio, medio ambiente, crisis energética, cuestión nacional, identidades culturales, etnia, racismo, movimientos de liberación/autodeterminación de los pueblos...), entre otros campos.

En cuanto a las cuestiones prácticas (organización interna, comunicación, relaciones con los movimientos sociales, presentaciones públicas, asambleas, plenos, congresos, convocar/asistir a actos de protesta social, hacer sindicalismo, etc), éstas se irán desarrollando con las experiencias en las luchas y con los encuentros y debates con otras militantes.

Los materiales que selecciono contendrán aportaciones ya escritas en esta web así como de sitios externos.

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

Unas bases

Cuando oímos hablar de anarquía o anarquismo por primera vez, pensamos que sería caos y barbarie, o un sueño irracional que aboga por la destrucción de lo existente y promueve el caos como fin en sí mismo. Otras veces, nos lo presentan como una bella utopía donde todo el mundo vive en armonía, pero totalmente irrealizable. Sin embargo, estos prejuicios asumidos por la mayor parte de la sociedad son falsos. La idea del anarquismo como caos es alimentada por los medios de comunicación de masas al asociarse el anarquismo a la violencia callejera y al "terrorismo de baja intensidad". De la otra manera, tacharla de utópica, convierte al anarquismo en una suerte de idealismo para bohemios curiosos y pequeñoburgueses. Tanto vincular el anarquismo con la violencia como decir que es una utopía, son artimañas para despojarle de todo contenido social y político de transformación radical de la sociedad hacia un modelo social y político sin clases ni Estado. Pero, ¿qué es el anarquismo? El anarquismo es la rama libertaria del socialismo y la vía política que persigue dicho fin. El socialismo es concebido como modelo de sociedad realizada con base en la libertad, donde el régimen de propiedad sobre los medios de producción y los instrumentos de trabajo sean comunes y socializados, estando bajo control y gestión directas de los mismos trabajadores. Esta base será sobre la que se construya la democracia económica, donde la economía esté subordinada a los intereses de las personas y no al revés como ocurre actualmente en el capitalismo. A su vez, la democracia económica permitirá la democracia política, esto es, básicamente, que la administración de la vida social y sobre el territorio recae en los órganos, consejos y asambleas obreras libremente asociadas y federadas. La vía política del anarquismo hacia el socialismo libertario parte, básicamente, del fortalecimiento de las clases trabajadoras, impulsando dicho fortalecimiento desde las luchas que se dan en cada momento, siempre desde la base, a la vez que los va dotando de orientación política, que sigue unas líneas estratégicas y programáticas que giran en torno a un proyecto político: el socialismo.

El anarquismo como corriente política nació con Proudhon, aunque bien existieron episodios en la historia antes de la Revolución francesa y los orígenes del pensamiento socialista que narran experiencias de diversas sociedades sin Estado y rebeliones campesinas, obreras y de esclavos, pero que no podrían considerarse anarquistas como tales. Proudhon fue quien puso sobre la mesa el concepto del anarquismo como orden natural de las cosas y perfiló un modelo de sociedad diferente al capitalismo, cuestionando así la propiedad privada sobre los medios de producción. La Comuna de París en 1871 sería uno de los primeros experimentos revolucionarios con un proyecto político de inspiraciones anarquistas y comunistas, en el cual, se estableció una administración de carácter popular y obrero. Posteriormente, Bakunin y Kropotkin desarrollaron más el modelo de sociedad y organización económica de Proudhon. A la par que fue avanzando la revolución industrial durante el s. XIX, comenzaba a formarse un proletariado a partir del éxodo rural y con ello, las primeras sociedades de resistencia obreras. Comenzaba también a perfilarse el pensamiento socialista, primero en su rama utópica (Owen, Fourier...) y luego Marx y Engels fueron quienes desarrollarían el socialismo científico, el cual influirá en el anarquismo colectivista de Bakunin, y terminaría distanciándose del de Marx por diferencias en la concepción de la autoridad. La I Internacional (AIT) fue la organización obrera de caracter sindicalista que nació como respuesta al capitalismo salvaje de entonces, y tenía influencias tanto de Bakunin como de Marx. La Alianza por la Democracia Socialista de Bakunin sería la primera organización política anarquista que tenía como objetivo dotar de orientación política a la AIT. Durante el primer tercio del s.XX, el anarquismo constituiría una tendencia política revolucionaria que jugó un importante papel en la formación y crecimiento del sindicalismo revolucionario, las ocupaciones de fábrica en Alemania e Italia, y las revoluciones proletarias en España, Rusia, Ucrania, la región china de Manchuria, México, Brasil, Bulgaria... hasta el inicio de la II Guerra mundial.

Hasta 1939, el movimiento obrero de países como España, Alemania e Italia cayeron bajo las botas del fascismo, y con ello, también fue derrotado el movimiento anarquista en Europa. Solo en Bulgaria el anarquismo como fuerza política habría sobrevivido hasta los finales de los años '40. (Para ampliar conocimientos, puedes consultar este artículo)

Como obra introductoria de esta primera entrega, el libro de Daniel Guerin titulado "El anarquismo. De la doctrina a la acción" cumple el papel idóneo para tener unas bases más claras. Esta obra viene dividida en tres partes: en la primera, trata el plano teórico del anarquismo en sus diferentes tendencias acerca algunos conceptos como el de rebeldía, la cuestión del Estado y el capital, el individuo y las masas, la democracia burguesa y el socialismo autoritario. En la segunda parte, pone sobre la mesa el rechazo de la utopía, la necesidad de la organización y las cuestiones relativas al modelo económico del anarquismo. También toca el internacionalismo y el federalismo. Por último, repasa la trayectoria del anarquismo como movimiento revolucionario en la praxis desde sus orígenes en la AIT, la Alianza de Bakunin, la Revolución Rusa, la Makhnovitschina, los consejos de fábrica en Italia en la década de los '20 y la Revolución Social en España. Se puede descargar en pdf aquí. También podéis echarle un vistazo a este cuadernillo de formación. Algunas lecturas complementarias: "Historia del movimiento makhnovista" de Arshinov, "El apoyo mutuo. Un factor en la evolución" de Kropotkin, "Revolución no es dictadura. La gestión directa de las bases en el socialismo" de Luigi Fabbri y "Anarcosindicalismo. Teoría y práctica" de Rudolf Rocker.

Desde la derrota de las revoluciones obreras tras la II Guerra Mundial, pocas señales de vida habría dado el anarquismo hasta las revueltas de mayo del '68 en París, momento en que se declararon huelgas indefinidas a las que se unieron estudiantes y en la ciudad se vivió un clima insurreccional. Cuando estas revueltas fueron aplastadas y una vez satisfechas las demandas de los huelguistas, la derrota de mayo del '68 causó que muchas tendencias de la izquierda revolucionaria se refugie en lo literario. A partir de los '70, comenzaba la primera ola neoliberal en el cual destacaría el eje Reagan-Thatcher. Esta era trajo dictaduras militares en Chile y Argentina, y en el resto del mundo occidental supuso una ola de privatizaciones y recortes en derechos laborales y sociales. Un importante suceso fue la derrota de una huelga general en el sector minero de la mano de Margaret Thatcher en el Reino Unido. El anarquismo mientras, una buena parte de éste fue despojado de todo contenido político y social y sería impulsado en su mayoría desde las subculturas como el anarkopunk a partir de los '70 hasta la entrada del nuevo milenio, época en que crecieron los movimientos antiglobalización.

En la actualidad, el anarquismo a nivel mundial ha dejado de ser una fuerza política protagonista de los cambios sociales y en muchos casos, había dejado de disputar el escenario social y político como una fuerza política, aunque actualmente estamos contemplando iniciativas de cambios de tendencias en Europa y en América Latina, por ejemplo, la Izquierda Libertaria de Chile ya está desarrollando unas líneas políticas de disputa en escenario social y político. Con la llegada de la crisis y la nueva oleada de movilizaciones con el 15M en España, la primavera árabe, el movimiento Occupy en EEUU y otras grandes movilizaciones ciudadanas a lo largo y ancho del globo en los pasados 2 a 3 años, el escenario habría cambiado y abierto nuevas posibilidades de hacer política. Hoy en día, este ciclo de movilizaciones está en proceso de reflujo aunque su legado es verdaderamente ejemplar, como por ejemplo en el Estado español las PAH. Se nos abre un nuevo escenario delante y es momento para la articulación política del anarquismo, con el fin de reconstituirnos como actor político de cambio.

En la siguiente entrega, veremos qué es la visión estratégica y cuán de imprescindible es esta perspectiva para desarrollar una tendencia política revolucionaria y unas líneas tácticas y estrategicas comunes a partir de estas bases ideológicas. Ir a la 2ª parte.

[Recomendación] Lectura: Firmeza en los principios, flexibilidad en las tácticas

¿Qué papel jugaríamos los anarquistas ante la ofensiva neoliberal contra la clase trabajadora? Ante tales atropellos que se han agudizado más con la excusa de la crisis, han surgido diversos movimientos sociales que empezaron a actuar y a intentar parar estos ataques. Pero, ¿dónde estamos los anarquistas? Llega un momento en que la coherencia ideológica se vuelve un lastre más que como base para la praxis. Es un error pensar que de la teoría parte la praxis y que han de aplicarse los principios en ella como si fuesen mandamientos. Ante esta coyuntura, urge la necesidad de integrarnos en los movimientos sociales y cooperar con otras fuerzas políticas afines como una posición táctica a corto plazo. Esto no quiere decir una renuncia a nuestros principios, el apoyo táctico no significa apoyar políticamente a otras fuerzas políticas. El texto que hoy recomiendo trata expresamente de replantearnos las tácticas que hasta ahora hemos seguido:

Firmeza en los principios, flexibilidad en las tácticas

 

Ensayo contra la conspiranoia

Prefacio

La crítica hacia el conspiracionismo -o la conspiranoia- va dedicado especialmente a aquellas personas que están integradas en algún movimiento social, especialmente hacia los libertarios, que por falta de formación política u otros motivos, vieron atractiva la conspiranoia y se adentraron en indagar en dichos laberintos. El contacto del anarquismo en concreto con la conspiranoia resultaría nocivo, convirtiendo un movimiento político-social en una suerte de pseudo-movimiento centrado en debates de salón, pues desvirtúan el funcionamiento del actual sistema económico y político atribuyendo a que todo está planificado por unos poderes ocultos superiores a nuestra especie. Ello ocasionaría una incapacidad de ofrecer análisis ajustados a la realidad social para poder incidir en ella, lo que quedaría en un anarquismo de salón totalmente inocuo. Pese a que este problema no es expresamente relevante, pues dentro del anarquismo hay todo un espectro de ramas que para bien o para mal pudieren ser más un obstáculo que una renovación, considero igualmente interesante hacer un análisis y llevar a debate este tema, pues la conspiranoia constituye una trampa para aquellos con pocos conocimientos sobre las ciencias sociales y tiendan a caer en el morbo que contienen ciertas teorías.

¿Qué es?

El conspiracionismo, teorías de la conspiración o conspiranoia trata de una serie de teorías propagadas a través de documentales o blogs por la red cuyo contenido abarca, principalmente, desde “sociedades secretas que dominan el mundo" hasta la “existencia de OVNIs y aliens”. El mensaje consta de una serie de afirmaciones con bases argumentales poco rigurosos que nos presentan dichos fenómenos como verdades indiscutibles. Su discurso consta de la simplificación de la realidad entre un grupo minoritario y apoderado que tiene prácticamente todo el control del mundo y la mayoría de subordinados insignificantes condenados a ser meros objetos.

La propagación de estas teorías se realiza a través de la red de manera anónima o citando fuentes cuya procedencia resulta dudosa. En ocasiones se utilizan verdades a medias y parten de discursos tomados desde la izquierda. Podemos destacar por ejemplo, las conspiraciones sobre el Club Bilderberg, en donde se juntan los personajes más influyentes (grandes empresarios, inversores, banqueros, financieros y personajes políticos) en reuniones secretas en las cuales toman decisiones sobre la trayectoria de la economía mundial. No es nada nuevo, aquellos que tienen gran poder económico tienden a reunirse para conocerse mejor, saber cómo han llegado hasta esas posiciones y qué estrategias a seguir para perpetuar el dominio, mantener los beneficios o acceder a más cuotas de poder.

Cualquiera con un poco de sentido crítico sabe que los medios de comunicación al servicio del capitalismo manipulan y tergiversan la realidad mostrándonos sólo la que ellos quieren que veamos porque dichos medios son empresas en las cuales los accionistas que invierten en ellas toman las decisiones que les beneficien. También sabemos que lo que llaman “sistema educativo” no es más que una simple herramienta hecha para adoctrinar a las nuevas generaciones para que sean sumisos, poco problemáticos y fieles seguidores de los dogmas neoliberales para ser “competitivos” en los mercados laborales. Ahora más que nunca, la ofensiva neoliberal sobre el sistema educativo se está realizando a pasos agigantados, tratando de convertir las escuelas y universidades en un negocio. Todo ello responde al mantenimiento de la hegemonía del sistema capitalista, lo que da como consecuencias la interiorización del individualismo burgués y narcisista, la insolidaridad, el rechazo del conocimiento, etc... No responde expresamente a los intereses del poder a controlar totalmente las vidas de la gente, en otras palabras, a instaurar un totalitarismo orwelliano.

Origen

Éstas teorías teñidas de “revolucionarias” son discursos que provienen, en la mayoría de los casos, de los llamados libertarians, un colectivo con una ideología proveniente de EEUU que se considera conservadora a pesar de que rechaza la regulación de la economía por parte del Estado y tienen un partido, el Partido Libertariano. Tiene conexiones con la Escuela de Chicago y las doctrinas de Friedman sobre la economía, diferenciándose de la Escuela de Austria en que éstos no defienden la extinción total del Estado sino que su papel se relegue únicamente a su función represiva, es decir, manteniendo los cuerpos policiales, de inteligencia, el Ejército, el sistema judicial y las prisiones. Dicha ideología defiende la propiedad, las libertades individuales y la no regularización del mercado y critica la intervención de un gobierno en la economía alegando que éste lo corrompe. Además tienen vinculaciones con grupos nazis y patrióticos al mencionar a judíos o judeomasones de la dominación y de tener fines perversos. También se les puede llamar “anarcocapitalistas”.

Si quisiéramos indagar más, al buscar información sobre los teóricos de la conspiración, nos damos cuenta de que son conferenciantes que viven de ello, vendiendo esas teorías como un simple producto. Para colmo, a ellos se le unen toda una pandilla de reaccionarios y conservadores que utilizan ese discurso pseudorrevolucionario y simplista para captar adeptos.

El elemento discursivo

No solo hay que analizar el contenido del mensaje sino también la forma en que se transmite. La comunicación verbal y audiovisual es el medio por el cual se transmiten los pensamientos y por eso resulta importante analizar de qué manera nos intentan persuadir.

Analizando un poco el material audiovisual, cualquiera que haya visto películas o haya estudiado audiovisuales, notará una clara manipulación de los vídeos. Las técnicas utilizadas generalmente consisten en mezclar imágenes impactantes y efectos especiales propios de las películas de ficción con música apocalíptica y preguntas retóricas apuntando a que cuestione la realidad. Luego pasa a dar datos, una vez que el espectador haya caído en la trampa de haber sido manipulado y, fruto de la incertidumbre inducida, acaba por asimilar acríticamente lo que se dice. Lo que transmiten esos pseudodocumentales, acompañados de testimonios de gente simpatizante de las teorías de la conspiración o cortes de otros discursos, pueden ser desde tergiversaciones de la historia hasta verdades a medias y falacias que no encuentran la resistencia del individuo para ser asimilados.

En primer lugar, casi la totalidad de textos se nos presentan en forma de noticia para atraer la atención del lector utilizando títulos breves expresando algo impactante utilizando frases cortas y directas acompañado de anglicismos y otras palabras o expresiones que hacen referencia a organizaciones secretas, oscurantismo, ocultismo… que mantienen a lo largo de todo el escrito. Luego, en la introducción encontramos un párrafo (o algunos más) que nos ‘invita’ a que sigamos leyendo ya que a primera vista nos venden hechos ciertos. En el cuerpo de la noticia, los datos y argumentos que dan son una mezcla de datos reales y falsos combinados con verdades a medias e incluso utilizan el discurso de la izquierda para darle “un toque revolucionario”. Sobre todo hay que resaltar que en todos sus artículos siempre señalan como culpables de todos los males a un enemigo común claramente marcado: Illuminatis, reptilianos, Anukis…

Éste es el mismo método que usa la ultraderecha para convencer, atraer y unir a las masas con el pretexto de luchar contra un supuesto enemigo con fines oscuros y perversos. De hecho, una de sus principales reliquias es la táctica de "decir lo que la gente quiere oír". Un ejemplo de ello sería que, ante algún escándalo de corrupción o una crisis económica, se aprovechen para lanzar piedras y esconder la mano, soltando su verborrea de que todo ello tiene relaciones con «poderes ocultos» que lo han planificado todo hasta el más mínimo detalle, cuyos intereses son controlar la población y exterminarnos. Finalmente, dan un discurso esperanzador que consiste en que “despertemos”, veamos “la realidad de las cosas” que nos han expuesto, etc para dar la sensación de que hay unos salvadores al que debemos seguir por habernos mostrado una supuesta verdad. Lejos de ello, solo nos induce inconscientemente a que nos sumerjamos más en sus trampas.

Debido a la gran cantidad de material existente y a la falta de pluralidad, el individuo que caiga en esas teorías quedará reducido a la impotencia, su capacidad crítica y de generar una opinión propia se pierde así como la reflexión y la autocrítica. La consecuencia de ello es que el individuo termina por sacrificar sus propios pensamientos, sustituyéndolos por las teorías de la conspiración y haciendo de esas teorías como si fueran propias, cuando en realidad son impuestas. Por tanto, se verá incapaz de articular una respuesta fuera de los esquemas marcados y se limitará a reproducir el discurso conspiranoico.

Análisis erróneo de la realidad social

Dentro de la conspiranoia existen diversas teorías que intentan explicar la realidad. Unas están basadas en supersticiones y misticismo como la existencia de 'conciencias superiores' que manejan los hilos del mundo, la dinámica de energías en el universo o similares. Otras, algo más materialistas, apuntan a sociedades secretas y razas superiores alienígenas que han ido manejando la historia desde el comienzo de la humanidad. Lejos de ello, nuestra historia ha ido transcurriendo sin intervención de ningún ser superior y el rumbo que fue tomando responde más a la aleatoriedad que al determinismo, aunque no toda la realidad actual sea fruto íntegro del azar sino que ha sido el resultado de conflictos sociales en el pasado que se traducen mayormente en disputas por el poder, las rebeliones populares y las revoluciones sociales.

El gran error del análisis de los conspiranoicos es su simplificación de la realidad social en una gran masa uniforme de dominados y una élite todopoderosa que maneja todos los hilos, como si de un totalitarismo encubierto se tratase. Sin embargo, la complejidad de la actual realidad social desborda considerablemente todo lo que puedan decir los conspiranoicos. Una de las características más relevantes es que no mencionan el concepto de clase social y la conciencia de clase, surgida hace dos siglos a raíz del desarrollo del socialismo marxista, que hoy en día siguen vigentes debido a que el capitalismo sigue en pie y que hoy denominamos 'neoliberalismo' como su nueva etapa. Este sistema económico y político hegemónico no está planificado por una élite sino que es resultado de la evolución histórica en el cual, tras la derrota del movimiento obrero después de la II Guerra Mundial y la caída de la URSS, este sistema económico tuvo vía libre para conquistar nuevos mercados y por tanto, consolidarse como el sistema dominante en todo el mundo, que en cierta medida, también fueron decisivas las teorías económicas de la Escuela de Chicago para la expansión y consolidación del neoliberalismo.

La destrucción del medio ambiente, el deterioro de la calidad de los alimentos, la industria cárnica, las aguas contaminadas con flúor, los transgénicos, las guerras, la lobotomización de la sociedad, los recortes en derechos, las reformas laborales... son consecuencias de anteponer el máximo beneficio privado por encima de todo lo demás, responde a la necesidad de estar manteniendo, expandiendo, diversificando y conquistando nuevos mercados porque si se renunciara a ello, el neoliberalismo acabaría colapsando ya que necesita continuamente de la creación de nuevas necesidades por la iniciativa privada para que el dinero siga fluyendo. No obstante, aquí los conspiranoicos señalan que todo ello son planes de una supuesta élite (sean reptilianos, Illuminatis o los vecinos de Marte) para controlar a la sociedad y/o exterminar gran parte de la humanidad.

Sin embargo, cabe señalar ciertos puntos en que hay información cierta como algunos casos de Monsanto o relacionados con la medicina y la salud pero mayormente los acompañan con su habitual discurso apocalíptico de que existen planes perversos contra la humanidad y los evangélicos mensajes como que tenemos que despertar.

En todo caso, existen también un gran abanico de teorías dentro de la conspiranoia que ofrecen puntos de vista diferentes, aunque no tanto, pero en la mayoría de los casos siempre acusa a que todo es manipulado por poderes ocultos, incluyendo al movimiento 15M, DRY, entre otros, en el cual algunos llegaron a calificarlo como "anarcocapitalistas". Prácticamente todos los conspiranoicos carecen de conciencia política y de clase, olvidando que la raíz del problema es el sistema capitalista, los Estados que los mantiene y la ignorancia en que está sumida la mayor parte de la sociedad.

Inocuidad para el sistema e inoperancia

¿Por qué no existen presos conspiranoicos? ¿Por qué no existen casos de represión hacia ese colectivo? Precisamente porque son inofensivos. Al carecer de medios materiales que permita la organización de quienes tengan en común esas ideas ni una base teórica para la praxis, no pueden ocasionar daño alguno al sistema. La inoperancia práctica de los conspiranoicos reside principalmente en el análisis erróneo de la realidad y al no saber qué métodos existen para combatir a la supuesta élite que ellos mismos creen, son incapaces de organizarse y quedándose en la difusión de la información a través de la red o en raras ocasiones, a unirse a alguna manifestación. Pero lo que más destacamos es la carencia de estructuras organizativas, de una conciencia política y del sectarismo en el que están envueltos.

Incompatibilidad

Pero ¿por qué no son compatibles el conspiracionismo con los movimientos sociales? Sencillamente porque hay demasiada documentación y material visual difundida de manera anónima y a través de la red cuyos fines no están claros o de dudosa procedencia, además de utilizar métodos opacos en la transmisión de información y en muchos casos de manera sucia, recurriendo al miedo. Por tanto, debido a que hay infinidad de material, desvía la lucha y la lleva a los debates de salón de cuyas discusiones no es posible sacar algo útil, productivo o creativo de cara a la elaboración de estrategias para dar el salto de la teoría a la praxis. De hecho, las teorías de la conspiración carecen totalmente de aplicación práctica, siquiera son capaces de crear estructuras orgánicas que sirvan como herramienta para la lucha. Es más, presentan un enemigo tan lejos del alcance de la población y tan poderoso que se limitan en ir a rebufo de las actuaciones de los poderes ocultos que manejan los hilos. Así pues, por desconocimiento de la complejidad que ha adquirido el sistema económico actual, se crean muchas visiones falsas y simplistas que acaban siendo difusas, ocultando el verdadero problema de este sistema que es la explotación del ser humano por el ser humano, producto del capitalismo y la sociedad de clases.

Ciertamente, no podamos comparar la trayectoria que ha seguido el anarquismo a través de la historia, desde sus orígenes hasta el panorama actual, con la conspiranoia porque el anarquismo no solo es una ideología política sino también una alternativa antiautoritaria posible que se pudo realizar y cuyos principios siguen vigentes hoy en día. Mientras, la conspiranoia no es más que una serie de teorías de nula aplicación práctica. Otra de sus reliquias es que la gran mayoría son gente cerrada que solo cree lo que reproducen otros conspiranoicos y los tienen como única fuente de información, llegando a desconfiar de los medios de contra-información.

Por ello, la contaminación del anarquismo por esos sectarios constituye un gran obstáculo a la vez que distorsiona nuestras teorías, y puede que en ocasiones, hasta la práctica.Dentro del conspiracionismo no existe ningún discurso relativo a la articulación de respuestas sociales, ni la creación de organizaciones que sirvan como herramienta para la acumulación de experiencias en las luchas y un punto de encuentro de gente afín, sino que solo se paran a señalar “lo malo que son los que tienen el poder”, teniendo la cara además de criticar otros movimientos sociales como el 15M diciendo que están controlados por el poder, sin siquiera los conspiranoicos saber cómo tomar decisiones en asamblea, sino que se quedan en seguir a rebufo de las supuestas "acciones de los poderes ocultos/sociedades secretas/etc". Y así, mientras éstos se queden en debates de salón, a nosotros nos toca levantarnos y constituirnos como una alternativa política real con presencia en la clase trabajadora, lejos de inmediatismos, la autorrealización personal y la estética; comenzando siempre por la formación teórica de los militantes  que nos permitirá construir estructuras organizativas estables para poder llevar a cabo la acción social, utilizando la organización anarquista como herramienta material para la transformación.

Nota: este artículo-ensayo fue publicado en Sección Libertaria, pero a raíz del cierre de mi blog, he decidido rescatarlo y publicarlo aquí, eso sí, con algunas modificaciones.

Claves para entender el anarquismo IV

En la última entrega veíamos los elementos y conceptos básicos del anarquismo filosófico, el cual definimos como una postura intelectual antiautoritaria sin forma política definida, es decir: sin propuesta de modelo social alternativo. En este número veremos la postura de William Godwin, uno de los padres del anarquismo filosófico.

Introducción

William Godwin (1756 - 1836) fue un filósofo y escritor inglés que, desde la filosofía utilitarista [1], propuso líneas de pensamiento que posibilitaron el anarquismo moderno. Godwin nació en un contexto social de clase media, y como otros muchos autores de la época, fue educado estrictamente en los valores religiosos del calvinismo. Su padre fue en vida sacerdote separatista, y el propio Godwin fue educado en la profesión de su padre, la cual desarrollaría desde una postura radical. Una frase famosa suya es "el propio Dios no tiene derecho a ser un tirano" (Wikipedia, 2012).

A través de amistades republicanas, William Godwin llegó al pensamiento enciclopedista francés y de ahí a la conclusión de que todas las instituciones (sociales, políticas, y religiosas) debían ser eliminadas. No obstante, él creía firmemente que el cambio social era posible mediante la vía pacífica, y por ello rechazó todo tipo de violencia y se dedicó de manera entusiasta a la escritura de sus ideas.

En 1793, y en pleno apogeo de la Revolución Francesa, escribe "Disquisición sobre la justicia política y su influencia en la virtud y felicidad de la gente," una obra de máxima importancia en la época que serviría para movilizar a la clase oprimida, o al menos para ayudar a crear el germen del movimiento obrero en muchos círculos sociales. Con esta  obra, Godwin se convirtió en todo un referente para los filosófos radicales, aunque también atrajo la crítica de reaccionarios como Edmund Burke.

Utilitarismo y bien común

Si bien es cierto que a Godwin no se le puede clasificar como "anarquista," es igualmente cierto que su filosofía radical hizo posible el surgimiento del anarquismo moderno. Si recordamos el número anterior, el anarquismo filosófico aunque no tiene una propuesta política definida, sirvió de base conceptual para el desarrollo posterior del anarquismo. Por ello, el estudio de Godwin se hace necesario si queremos comprender la historia de nuestro bello movimiento.

Así pues, Godwin parte del utilitarismo y define acordemente que la virtud de una acción viene dada por la fórmula: Cantidad Total de Placer (Beneficio) - Cantidad Total de Dolor (Coste). Pongamos un ejemplo: digamos que queremos ir a un concierto de música, pero esa misma tarde se pone a llover como si fuera el Diluvio Universal. El cálculo vendría dado por el placer que nos reporta ver a nuestro grupo favorito menos el fastidio de tener que ir hasta el concierto bajo una lluvia torrencial y soportar el temporal de pie durante el mismo. Este cálculo, el cual es común a todos los filósofos utilitaristas de la época, es no obstante modificado por Godwin, y es precisamente esta modificación la que marcará profundamente a todo el movimiento anarquista posterior.

De esta manera, para Godwin el cálculo racional de más arriba ha de ser llevado a cabo por cada individuo de forma libre e independiente, y ha de ser así incluso cuando existen fuertes constricciones morales y religiosas (Miller, 1984: 18). Para él, todas las personas tenemos que ser libres para poder evaluar la virtud de cada acto en función a la fórmula anterior. En el ejemplo del concierto y la lluvia, dependerá de cada persona decidir si va o no va. Si esto pudiera parecer trivial, para comprender mejor el radicalismo de Godwin supongamos que vivimos en una sociedad donde "mojarse con el agua de lluvia" está estrictamente condenado por una religión dominante. Godwin diría: incluso si una religión dice que mojarse es malo ante los ojos de Dios, cada persona debe ser libre e independiente para considerar si asistir al concierto le reporta más placer aunque se tenga que mojar (y contradecir a la religión imperante).

El bien común o el bienestar general era para Godwin la máxima meta que toda persona tenía que tener. La búsqueda de la felicidad del mayor número de personas posibles era un imperativo que debía incluirse en el cómputo utilitarista de las acciones sociales. Su filosofía, pues, estaba fuertemente enfocada hacia el futuro, hacia la consecución de una sociedad mejor, y es por ello que rechazó las instituciones de su época, las cuales, según él mismo, estaban enfocadas en logros del pasado. La consecución de la felicidad general, decía, no puede ser subordinada a intereses personales (otro elemento radical que le diferencia de muchos otros filósofos de la época).

Pongamos otro ejemplo: la lluvia torrencial de antes ha hecho que el río de nuestra ciudad se desborde. Las calles han quedado inundadas y la corriente se lleva con ella todo lo que pilla por su camino. Desde nuestra ventana vemos a dos personas siendo arrastradas calle abajo: una de ellas es una famosa científica que ha estado trabajando en una vacuna contra el SIDA (lo sabemos porque es famosa y ha aparecido repetidas veces en los periódicos). La otra es nuestra hermana. Nosotres, desde la ventana, podemos arrojar una cuerda para salvar únicamente a una de las dos personas. ¿A quién salvamos? Godwin diría que es imperativo moral salvar a la científica, pues esa decisión reportaría en un futuro  mayor bienestar para toda la sociedad (presuntamente una vacuna contra el SIDA). No obstante, esta decisión ha de ser tomada por cada individuo bajo una estricta independencia.

Autonomía individual

Nada de lo mencionado hasta ahora nos lleva al anarquismo, pues de hecho muchos autores utilitaristas establecieron que los gobiernos y el Estado eran necesarios para la consecución del mayor bienestar general. Es por ello que tenemos que tener en cuenta otro concepto de Godwin: el principio de autonomía individual o el principio de juicio privado.

El principio de juicio privado antepone ante todo la capacidad y libertad de cada persona para juzgar una situación y actuar según crea conveniente. De esto se deriva que el juicio de cada cual es el único elemento que se puede imponer legítimamente une misme. Además, existiría para él una esfera de juicio privado que sería inviolable, es decir: nadie desde el exterior al individuo tendría que ser capaz de imponerse en el pensamiento privado.

Sin embargo, una persona utilitarista podría decir ante estos argumentos que ciertas personas, para alcanzar el bien común, requieren de asistencia externa a su esfera privada, y en este caso el principio de autonomía individual quedaría sujeto al principio de utilidad. Por esto, Godwin argumentó dos defensas para proteger su postura:

1) La primera hace referencia a la falibilidad de las decisiones: nadie puede saber si sus juicios morales son los correctos en términos absolutos, y por ello, nadie debe imponer nada al resto de personas. A esto, una persona utilitarista diría que entonces el propio Godwin podría estar equivocado, por lo que la idea de juicio privado sería errónea. A lo que Godwin respondería: sí, efectivamente, yo puedo estar equivocado, pero toda persona tendría que ser capaz de actuar acorde con sus creencias individuales hasta que por sí misma decida o descubra que son erróneas. Es decir: para Godwin tenemos que actuar acorde con el principio de autonomía para buscar el bien común, por el tiempo que nuestro juicio privado así lo crea justo.

2) La segunda defensa es mucho más drástica: según Godwin, ninguna persona es capaz de actuar moralmente si no es por la búsqueda del bien común. En otras palabras: los actos morales son aquellos que buscan el bien de la comunidad, es decir, aquellos actos guiados por buenas intenciones benevolentes. No obstante, él mismo advierte que no tiene sentido obligar a una persona a actuar por el bien común, eso debe ser algo que nazca de la esfera privada de cada cual. Pero para terminar de rizar el rizo, Godwin añade una cláusula más: si para ser moral hay que ser benevolente, para adquirir predisposiciones benevolentes hay que ser libre en la esfera privada, o lo que es lo mismo: la benevolencia la obtenemos mediante la absoluta libertad de pensamiento y decisión.  Como os imagináis, la guinda de esta segunda defensa sería: los individuos morales son creados gracias al principio de autonomía (ibid.: 21), y no mediante imposiciones externas (lo que es una afirmación totalmente anti-autoritaria).

Proyecto político

Como hemos dicho, William Godwin, al igual que el resto de filósofos anarquistas, no tenía un proyecto político concreto en mente. Sin embargo, sí que rechaza rotundamente la democracia directa como un método organizativo deseable. En el capítulo "sobre las asambleas nacionales" de su libro "Disquisición sobre la justicia política y su influencia en la virtud y felicidad de la gente," afirma que la democracia directa no sería justa porque una mayoría impondría siempre sus ideas a una minoría. Aquí queda reflejada su idea sobre el consenso: la unanimidad es para Godwin una ficción imposible de alcanzar. Siempre habrá personas que tengan ideas diferentes y no puedan ponerse de acuerdo con el resto, a pesar de que muchas lo harán por temas sociales como la amistad, la búsqueda de prestigio, el deseo de no quedar marginado, etcétera.

A este respecto, Godwin solamente nos dejó una propuesta: que cada persona se gobierne a sí misma desde su propia esfera privada de pensamiento. Recordemos que para él, esta esfera es inviolable. Por otro lado, Godwin sí que dejó algunas notas sobre el gobierno: él personalmente no aboliría el gobierno inmediatamente porque, decía, la población necesita primero de educación (idea muy de la Ilustración [2]) y sabiduría para poder emanciparse. Aquí vemos una contradicción en sus ideas, pues claramente está anteponiendo el principio de utilidad (un gobierno es necesario porque la gente no es lo suficientemente sabia como para gobernarse a sí misma) al principio de juicio privado.

No obstante, de la unión de ambos principios, el de utilidad y el de autonomía, se obtiene una buena base filosófica para propiciar el movimiento anarquista que se desarrollaría después, de ahí que se le considere uno de los padres del anarquismo moderno. Y con esto podemos dar por finalizado el capítulo sobre William Godwin. Recordad que la próxima entrega será sobre Max Stirner.

Notas

[1] Aquellas personas que no estén familiarizadas con el utilitarismo pueden hacer click para ir a la entrada en Wikipedia. La idea básica de esta corriente filosófica es sencilla: todo aquello que me reporta utilidad es bueno; lo que no lo hace es malo y se debe evitar.

[2] En la Ilustración predominaba la idea entre los intelectuales de que la educación era un elemento imprescindible de la emancipación humana. Recordemos que el proyecto de la Ilustración se basaba en la razón humana, de ahí la relevancia de la educación y la sabiduría. Kant, por mencionar a un autor, afirmó (y aquí parafraseo) que los hombres tienen que alcanzar la mayoría de edad intelectual, es decir, tenían que estudiar y educarse para poder ser buenos ciudadanos.

Claves para entender el anarquismo III

Seguimos con nuestra laboriosa tarea de comprender y analizar el movimiento anarquista. Recordemos que hay dos números previos: el primero trató la definición anarquista de Estado, mientras que el segundo introducía algunos elementos de la teoría de Proudhon. En este número introduciremos las premisas del anarquismo filosófico para dejar todo preparado para el siguiente número, el cual tratará sobre William Godwin.

Podemos argumentar que la teoría anarquista se basa, en líneas generales, en varios elementos como la oposición al Estado y a la autoridad coercitiva. No obstante, la teoría anarquista y las diferentes formas de vivir y practicar el anarquismo beben de diversas posturas filosóficas que, trascendiendo su carácter abstracto, han terminado por cristalizar y arraigar profundamente en la ideología anarquista (en un sentido amplio e inclusivo).

Así pues, tras la postura anti-Estado de les anarquistas hallamos una premisa filosófica mucho más trascendental: la negación absoluta de la autoridad política y moral de unas personas sobre otras, sea ésta legal o no bajo un sistema de leyes vigente (Miller, 1984: 15). De esta manera, el anarquismo filosófico ha de entenderse más como una postura intelectual que sirve de base para los desarrollos posteriores, y no tanto como una articulación teórica dirigida a la acción política.

Uno de los problemas de hablar sobre anarquismo filosófico (o filosofía anarquista) es que no es propiamente anarquismo, en tanto que el anarquismo filosófico no propone ni articula ningún modelo de organización social (como sí lo hacen las diferentes ramas anarquistas), ni ninguna receta para acabar con los Estados y sus opresión. El anarquismo filosófico, pues, es más una actitud intelectual vacía de acción política.

El anarquismo filosófico nos proporciona una distinción clave para entender la vida social: poder y autoridad no son la misma cosa (ibid.: 16). Al reconocer que los Estados tienen poder, es decir, la capacidad violenta de imponer determinadas cosas sobre las personas, no significa que estemos reconociendo su autoridad, que sería la aceptación del poder. El poder, que es normalmente violencia física (pero no siempre), se convierte así en autoridad cuando es aceptado por las personas. El poder del Estado español está claro: policías, ejército, armamento militar... Y este poder es reconocido como legítimo por muchas personas, esto es: muchas personas reconocen la autoridad del Estado español sobre eso que llamamos les españoles. El anarquismo filosófico diría: el Estado español ciertamente tiene poder, está claro, pero no tiene la autoridad moral de imponer nada sobre las personas.

No obstante, Miller lista tres diferentes formas de acatar órdenes sin tener que reconocer la autoridad de aquella institución o persona que emite esas órdenes. Pongamos un ejemplo sencillo: imaginemos que enfermamos y tenemos que ir a nuestra doctora de cabecera. Como enfermes podemos tomar dos posiciones:

1) Podemos aceptar las recomendaciones de nuestra doctora porque sabemos que ha estudiado medicina y sus conocimientos son de fiar (además de útiles).

2) Podemos aceptar que nuestra doctora tiene el derecho de recetarnos determinado antibiótico porque les doctores tienen un estatus social superior.

En el segundo caso estaríamos otorgando a nuestra doctora el derecho de mandar y dirigir la vida de otras personas, es decir, estaríamos sugiriendo que la doctora tiene el derecho de imponer (estaríamos reconociendo su autoridad). Sin embargo, en el primer caso estaríamos reconociendo su conocimiento como experta en una materia que nosotres mismes no dominamos y, en la cual, necesitamos ayuda. Pero hacer esto no significa reconocer la autoridad de nuestra doctora. ¿Se ve la diferencia entre aceptar la autoridad y aceptar una sugerencia/mandato?

El anarquismo filosófico nos dice en esta situación que cumplir una orden (tomarnos un medicamento recetado por otra persona) no supone necesariamente doblegarse ante el poder de esa persona, mucho menos reconocer su autoridad. Simplemente estaríamos admitiendo la posición ventajosa (ya sea moral, intelectual, técnica, etcétera) de otra persona más capacitada para hacer algo. Otro ejemplo: hoy en día la mayoría de Estados en el mundo prohíben matar a otros seres humanos. Nosotres, como anarquistas, seguimos este mandato no porque creamos en la autoridad del Estado, sino por razones morales.

Otra forma de aceptar mandatos sin reconocer la autoridad de otras personas o instituciones es, según el anarquismo filosófico, acatar las órdenes de un gobierno, por ejemplo, porque nosotres como individuos libres y racionales consideramos que no hacerlo sería más perjudicial para nuestra causa. En este caso estaríamos atendiendo a razones estratégicas. Otro ejemplo de esto sería la acción directa violenta: aunque estemos en contra del sistema financiero no vamos quemando sucursales bancarias por la calle, aunque así quisiéramos hacerlo. Podemos argumentar que, aunque queremos eliminar uno de los pilares del sistema capitalista, no lanzamos un cóctel molotov a la sucursal de nuestro banco porque esto llevaría al rechazo de nuestros vecines quienes, potencialmente, pueden sumarse a nuestra causa en un futuro.

Por último, existe otra manera de obedecer una orden o mandato sin reconocer la autoridad de la fuente. Supongamos, como dice Miller (ibid.: 17), que nos encontramos atascados en un inmenso accidente de tráfico. Los coches arden y se requiere evacuar rápidamente la carretera. Entonces, una persona espontáneamente decide tomar el cargo y empieza a dar órdenes: que si nos movemos para este lado, que si las mujeres con niñes pequeñes pasan primero, etcétera. Ante esta situación que requiere una solución urgente podemos obedecer las órdenes del hombre que nos grita, sin embargo, esto no implica que estemos reconociendo su autoridad para imponerse sobre otras persona. Sencillamente decidimos seguir sus órdenes de manera temporal porque pensamos que es la mejor manera de salvaguardar el bien común. En este caso estaríamos atendiendo a razones organizativas y racionales.

Es útil aclarar que en los dos primeros ejemplos estaríamos admitiendo la autoridad de determinadas personas, pero esta autoridad tiene un carácter muy especial: es una autoridad técnica, de conocimiento, o estratégica. El anarquismo filosófico aquí es tajante: admitir la autoridad técnica de nuestra doctora es válido, puesto que no estamos reconociendo una autoridad moral superior que permite a nuestra doctora imponerse sobre el resto. El anarquismo filosófico argumenta que las personas libres admitirían la autoridad técnica de la doctora en base a sus propias consideraciones morales, es decir: yo como enfermo me tomo lo que me receta mi doctora porque libremente he decidido que ella está más capacitada que yo para recetar medicamentos (hasta qué punto somos capaces de decidir libremente es otra cuestión que no toca tratar ahora).

Así que resumiendo tenemos que: el anarquismo filosófico afirma que nadie, ninguna persona en el mundo, tiene la autoridad moral para imponer cosas sobre el resto. Podemos aceptar ciertas órdenes en ciertos contextos especiales, pero nadie tiene el derecho moral para imponer. Reformulando esto en otros términos: nadie está obligado a obedecer, todes tenemos que tener la libertad individual para analizar por nosotres mismes las diferentes situaciones de la vida y tomar decisiones por nuestra propia cuenta.

Una vez dicho esto, hemos dejado el terreno preparado para estudiar los tres principales autores del anarquismo filosófico: William Godwin, Max Stirner, y Robert Wolff. En esta ocasión los "deberes" son las mismas lecturas recomendadas en el número dos de esta serie de artículos. En la cuarta entrega analizaremos el pensamiento utilitarista de Godwin y lo contextualizaremos dentro de la filosofía anarquista, identificando así sus puntos fuertes y sus debilidades.

Claves para entender el anarquismo II

En la primera entrega nos quedamos en la definición básica de anarquismo: qué puntos son comunes a las diferentes corrientes, y en qué se basan estos. En esta entrega, continuaremos definiendo nociones básicas sirviéndonos de la concepción proudhoniana de la sociedad. Además, dejaremos el terreno listo para entrar en la "entretenida" tarea de comprender el anarquismo filosófico.

Recordando...

Recordemos un momento que, en en la primera entrega, definimos al Estado como:

1) Una entidad soberana, la cual clama tener la absoluta y única autoridad para definir los límites de su territorio y los derechos de sus ciudadanes.

2) Una entidad obligatoria, la cual es impuesta a las personas de cualquier generación. La imposición de la existencia del Estado, además, implica la obligación de aceptar dicha existencia dentro de la legalidad vigente.

3) Una entidad monopolística, es decir, el Estado tiene el monopolio del poder y violencia (fuerza) dentro de su territorio.

4) Una entidad discreta, es decir, diferente y claramente diferenciable del resto de funciones y dinámicas sociales. En este punto se incluirían las relaciones y elementos relacionados con la burocracía, el ejército, la policía, les polítiques, etcétera.

También explicamos que estas definiciones se aplican a cualquier tipo de Estado, ya sea liberal o proletario, puesto que la crítica anarquista se enfoca en la propia existencia del Estado como elemento opresor, no en sus formas específicas.

Proudhon: Estado y economía

Una vez resumida la primera entrega, vamos a dar paso a la definición de Proudhon, quien a lo largo de su obra trata indistintamente Estado y gobierno, siendo esto algo problemático desde un punto de vista teórico. Pero vamos a obviar esto y pasemos directamente a la definición proudhoniana de Estado (Miller, 1984: 7):

1) El Estado es un cuerpo coercitivo que no busca el bienestar de las personas, sino su propia reproducción. No es ni necesario para la coexistencia humana ni propicia la libertad (la reduce).

2) Es un cuerpo punitivo que se excede en el uso de la fuerza sobre aquellas personas que se oponen a sus leyes [1].

3) Es un cuerpo explotador que  obliga a las personas a dar parte de su riqueza a las arcas del Estado que, para Proudhon, son en definitiva "los bolsillos de la clase dominante." Esta transferencia de riqueza se daría mediante el pago de impuestos y otras regulaciones económicas.

4) Es una fuerza destructiva que produce guerras a gran escala entre diferentes países. Para Proudhon, y otros anarquistas de la época, un mundo sin Estados sería un mundo más pacífico, pues aunque los conflictos violentos no desaparecerían estos se darían en una escala mucho menor.

Sin embargo, a pesar de que los Estados son tan nocivos para la libertad humana, algún elemento positivo han de aportar para que la gente no se subleve de forma automática. Los primeros análisis anarquistas apuntaron, pues, a diferentes elementos como la protección física de la ciudadanía frente a otros Estados violentos, y a la organización a gran escala de las fuerzas productivas. Estos dos puntos ampliamente compartidos en el anarquismo, si se miran con mayor detenimiento, nos muestran un hecho interesante del anarquismo: que ciertas cosas en la vida humana han de ser organizadas de manera social o colectiva, lo que se opondría a la concepción más individualista dentro del anarquismo.

De esta manera, para Proudhon y otras personas anarquistas de la época, las instituciones sociales eran necesarias y válidas. No hay que confundir una institución con un Estado, diría Proudhon, pues en una sociedad anarquista las instituciones sociales serían puramente funcionales, es decir, servirían a algún fin social, pero nunca serían soberanas ni obligatorias (sino voluntarias). Además, estas instituciones estarían organizadas y dirigidas "por personas de a pie", no por un cuerpo de técniques de la burocracia, mucho menos por polítiques.

Para comprender mejor esta distinción entre instituciones deseables e instituciones indeseables, es útil mencionar la postura de muches anarquistas respecto a la religión. Para muches, la religión per se, en sí misma, no es un problema. De hecho, siendo consecuentes con el principio de autonomía individual que defiende el anarquismo, quedaría a disposición de cada cual el creer o no en una religión determinada. Sin embargo, a lo que se opone rotundamente el anarquismo es a la imposición religiosa; a la dominación social de jerarquías eclesiásticas. De la misma forma, las instituciones sociales en tanto que formas de organizar la compleja vida social de los seres humanos pueden ser malas o buenas, pero en sí, a diferencia de los Estados, no tienen por qué ser negativas.

Volviendo a los Estados, si bien es cierto que la oposición a cualquier forma de Estado es algo común a todos los anarquismos (ibid.: 9), para muchos anarquistas de la época de Proudhon (y de hoy en día también) la crítica al capitalismo no es tan obvia. Teóricamente hablando, no está muy claro si los Estados modernos son resultado del capitalismo burgués o si el capitalismo es resultado de los Estados modernos. Debido a este vacío teórico que difícilmente se puede llenar, muchas personas anarquistas conciben que las dinámicas capitalistas son explotadoras y negativas para la humanidad porque se dan en un contexto estatal. En resumen: para algunes anarquistas el capitalismo sería una forma óptima de organización social si tuviera lugar en un mundo sin Estados, pues son estos y no el capitalismo (según estas personas) los que crean las desigualdades sociales.

Ahora que ya hemos acotado los límites de "qué es un Estado," hemos de pasar a la concepción básica que tiene el anarquismo sobre la economía en relación con los Estados. No obstante, es importante mantener en mente todo lo escrito hasta el momento porque en futuras entregas echaremos mano a esto que podemos llamar "nociones básicas de anarquismo."

Así pues, en el terreno económico el anarquismo mantiene su disparidad teórica: hay anarquistas que defienden el capitalismo, anarquistas que defienden la propiedad privada de los medios de producción, anarquistas que abogan por la propiedad colectiva, etcétera. Para aquelles que defienden la propiedad privada el elemento clave está en distinguir la propiedad de las personas del monopolio injusto que supone el Estado, el cual concentraría en grandes cantidades el capital de una sociedad. El mejor ejemplo de monopolio estatal sería, sin duda, los Estados "socialistas" como el creado en Rusia. Proudhon ya identificó, mucho tiempo antes de la Revolución Rusa, elementos autoritarios en las ideas de Karl Marx, cosa que también haría Bakunin (ibid.: 10).

Siguiendo con Proudhon y la línea general del anarquismo de la época, es interesante destacar que según su concepción un cambio en el sistema económico no supondría ningún cambio en la naturaleza interna de los Estados, es decir: un Estado proletario es tan malo (o más) que un Estado en un sistema capitalista. A este respecto, Bakunin añadió que los Estados modernos, haciendo especial hincapié en el proletario, serían una brutal maquinaria de control social y opresión que convertirían a la ciencia en la nueva religión y a los científicos sociales en los nuevos sacerdotes.

De todo esto podemos concluir que el anarquismo, per se, no tiene un sistema económico consensuado. Como explica Miller, son tantas las personas que piensan de tan diversas formas dentro del anarquismo que se hace imposible establecer teoría general a este respecto (ibid.: 11). Sin embargo, todas las propuestas de organización productiva y económica que se han realizado desde el anarquismo tienen algo en común: que son propuestas descentralizadas y organizadas de abajo-a-arriba. Esto se mantiene en todas las corrientes anarquistas, defiendan la propiedad privada, la existencia de mercado, o  la propiedad colectiva de los medios de producción. Además, otro elemento que caracteriza a todas las propuestas económicas anarquistas es la voluntariedad, lo que significa que no son obligatorias ni impuestas.

Proudhon,  por ejemplo, realizó  una propuesta que se podría situar en el medio del espectro "propiedad privada VS propiedad colectiva." Él distinguía entre distintas áreas económicas donde la propiedad sería organizada de diferente manera. Así pues, para las áreas rurales Proudhon hablaba de pequeños propietarios, para la esfera de la artesanía y la pequeña producción también hablaba de pequeños propietarios, aunque aquí introdujo la posibilidad de asociarse a pequeña escala. Y finalmente, la industria sería para Proudhon totalmente colectiva. Como vemos, la propuesta del francés se caracteriza por su flexibilidad dependiendo del contexto que se tenga en cuenta.

Ahondando un poco más en la teoría económica de Proudhon, para él los precios de las mercancías no se han de establecer por medio de los mercados, es decir, a través de la competencia, la oferta, y la demanda. Para Proudhon el precio de las cosas vendría dado por el coste de producción, esto es: compramos cosas al precio que costaron hacerlas. Pero, ¿cómo se establece este precio? Proudhon propuso, pues, que el precio de las mercancías fuera dado por las horas de trabajo necesarias para producir algo, las cuales se transformarían en vales o notas de cambio (no dinero) que se usarían para comprar todo tipo de cosas. Además, estas notas de cambio las produciría una entidad popular que él denominó como Banco de la Gente (Banco Popular), el cual también serviría para hacer préstamos sin intereses a les trabajadores.

No obstante, los intentos económicos de Proudhon fallaron estrepitósamente. De hecho, él mismo se arruinó intentando poner en práctica sus ideas. Entonces, ¿qué es lo que falló? Si se piensa detenidamente, la organización económica propuesta por el francés depende de un único elemento que, de fallar, echa a abajo todo el edificio teórico. Este elemento es la solidaridad (incluyendo dentro de ella la confianza). Para que una nota de cambio tenga un valor real, la persona que la acepta tiene que confiar en que la otra parte realmente ha trabajado esas horas. Es más, tiene que confiar también en que lo que está comprando ha requerido, realmente, esas horas de trabajo. Por otro lado, el fabricante no tiene que intentar estafar a sus compradores. Hoy en día se nos hace difícil imaginar un sistema de mercado bajo estas premisas: casi todo el mundo intentaría "inflar" sus notas de cambio exagerando el tiempo que ha costado producir algo. Esto nos llevaría a una crítica de la cultura y la ideología dominante como vehículo para la consecución de la sociedad anarquista, cosa que ahora mismo nos queda un poco lejos [2].

Por otra parte, habréis reconocido en la teoría de Proudhon uno de los elementos básicos de la teoría anarquista: el rechazo al Estado como elemento necesario. Bajo la organización proudhoniana de la sociedad, el Estado no sería garante del mercado ni de las dinámicas económicas, pues todo esto sería llevado a cabo por la propia gente agrupada en organizaciones libres (o de manera individual). Este rechazo hacia el Estado ha fomentado una línea antiparlamentaria dentro del movimiento anarquista, la lógica es evidente: si el Estado es la fuente de casi todos los males de nuestras sociedades, ¿por qué íbamos a querer ser partícipes de él? No obstante, algunas corrientes anarquistas, como señala Miller (ibid.: 11), han participado en el sistema en mayor o menor medida. La lógica anarquista dicta que el control popular del poder legislativo es imposible, pues es ineficaz y entraña grandes riesgos de corrupción, y he aquí la explicación para rechazar la organización social bajo partidos políticos. Malatesta nos diría al respecto que, la participación en el sistema, podría ser beneficiosa siempre y cuando se mantengan en mente metas revolucionarias a corto plazo, es decir: el anarquismo se podría beneficiar de una lógica más práctica, atendiendo a estrategias en el corto plazo que guíen el camino hacia un contexto social más proclive para la revolución.

Pero ya son muchas las cosas dichas en esta entrega, así que vamos a dejarlo aquí. La próxima semana hablaremos sobre uno de los temas más complejos dentro de la teoría anarquista: el anarquismo filosófico. Trataremos las posturas filosóficas de tres autores fundamentales para entender el movimiento anarquista, ellos son: Godwin (utilitarismo), Stirner (egoísmo), y Wolff (neo-kantismo). Una vez más, a modo de "deberes" que faciliten la comprensión de la próxima entrega, recomiendo leer:

William Godwin en la enciclopedia filosófica de la Universidad de Stanford [Inglés]

William Godwin en Wikipedia [Castellano]

Max Stirner: Mi Poder, páginas 61-65 (capítulo de El Único y su Propiedad) [Castellano]

Robert P. Wolff: Chapter 1. The conflict between authority and autonomy (en In Defense of Anarchism) [Inglés]

Como el tema de la próxima entrega será bastante complejo y abstracto, las lecturas recomendadas arriba son de gran ayuda para la comprensión del tema. Son lecturas cortas que no os supondrán más de 1 hora, por lo que son "asequibles" en esos términos.

Notas

[1] Miller hace una aclaración muy pertinente en este punto de su libro: el anarquismo no se opone necesariamente al castigo de las infracciones sociales, sino más bien se opone al abuso de poder coercitivo.

[2] El tema se tratará más adelante en esta serie de artículos. Si alguien tuviera interés en ir leyendo cosas sobre el tema, algún texto de Malatesta sobre acción anarquista valdría como buen comienzo, pues en muchos de ellos trata el tema de la formación, la educación, y la ideología.

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