Balance trimestral de coyuntura: Abril a Junio 2019

En este trimestre destacamos la temporada de elecciones en España, la puesta sobre la mesa de la reducción de la semana laboral, el levantamiento popular en Sudán y más sucesos en un mundo lleno de conflictos. Bien cierto podría ser el dicho de que la primavera levanta pasiones. Todo ello lo contamos teniendo el calentamiento global como música de fondo.

Acontecimientos

Antes de comenzar abril, el mes anterior terminó con una manifestación en Madrid conocida como la revuelta de la España vaciada, una protesta que pretende visibilizar el segundo mayor éxodo rural en España desde el siglo XX ante la falta de oportunidades en los pueblos y ciudades como Soria y Teruel principalmente. La juventud de los pueblos y dichas ciudades emigran hacia Europa o las capitales como Madid o Barcelona. La falta de infraestructuras, equipamentos y servicios públicos, son las principales causas de dicho éxodo, ante unas políticas centradas en el desarrollo de las capitales del país. A su vez, las ciudades están siendo cada vez más un terreno hostil en donde la contaminación, el tráfico, la especulación inmobiliaria, la precariedad laboral, entre otras, son el resultado de este desequilibrio poblacional en el territorio.

En ese mismo final de mes se dio también un caso de persecución de la disidencia por parte de los Mossos tras las protestas contra VOX en aquel 30M en Barcelona la cual dejó, a parte del caso de Rut, una decena de encausadas. Estos sucesos coinciden con la elección de un nuevo comisario de los Mossos, Eduard Sallent, proveniente de la Comisaría de Información, especializada en la persecución política a independentistas y libertarios. Eduard Sallent fue nombrado por el govern de ERC y JxCat. Destaca su buena relación con el bloque del 155 (Policía Nacional, judicatura, Guardia Civil y el ministerio de Interior). Así, en el nuevo puesto se estrena con un caso represivo contra los y las antifascistas que se manifestaron aquel día.

Fuera de España, Julian Assange es finalmente arrestado por las autoridades británicas en abril tras retirársele el asilo en la embajada de Ecuador en Londres. Las causas originales apuntan a una revelación de Wikileaks sobre una cuenta de Lenín Moreno en Panamá y varios casos de corrupción y blanqueo de capitales. Las relaciones entre Lenín y Assange comenzaron a deteriorarse años atrás, y en el caso más reciente, cuando Assange comenzó a twittear a favor de la independencia catalana, causando una ruptura diplomática entre Quito y Madrid. Ahora mismo Assange está bajo custodia británica, y corre peligro de ser deportado hacia EEUU, ya que desde la justicia estadounidense emitieron orden de extradición bajo acusaciones de vulnerar contraseñas de la defensa de EEUU y comprometer información confidencial.

El 10 de junio, tras una manifestación pacífica por la autodeterminación del Sahara Occidental, las fuerzas de ocupación marroquíes reprimieron la protesta provocando disturbios en las calles de Aaiún, la capital saharaui, hasta bien entrada la madrugada.

De entre tantos casos de represión, excepcionalmente podemos saborear pequeñas victorias como la sentencia contra "la manada", el cual el Supremo los condena por violación y eleva la pena a 15 años de prisión para los cinco acusados. Esta sentencia fue a raíz de haber admitido los recursos de la Fiscalía, la víctima y las acusaciones populares, y será ejecutada por la Audiencia Provincial de Navarra.

Durante esta primavera cabe mencionar también los incendios forestales, como el del Bosque de la Primavera a mediados de abril, cerca de Guadalajara, México, en el cual se quemaron unas 3000 hectáreas, y a finales de junio, se quemaba la Ribera d'Ebre, en la provincia de Tarragona, en el cual quedaron carbonizados unas 6000 hectáreas entre masa forestal y suelo agrícola. Además de los incendios forestales, algunos los campos del cantón de Cizire en Rojava fueron incendiados coincidiendo con la época de la cosecha, lo que levanta sospechas de que pudo ser un ataque a su economía. En el mismo mes de abril, también coincidieron los incendios de la catedral de Notre-Dame en París por las tareas de mantenimiento, y otro incendio en el campamento saharaui de Smara, del cual se sospecha que fue intencionado, con una desigual cobertura.

En el panorama laboral, la reducción de la jornada laboral sin reducción de sueldo está en la agenda pública y en debate en el Reino Unido a raíz de la propuesta del Partido Verde, los laboristas y sindicatos. La semana de cuatro días laborales también aparece recogido en un informe de la OIT donde se detalla ampliamente las ventajas que tendrá: facilitar la conciliación, reducir el estrés, favorecer la igualdad entre hombres y mujeres, y la creación de nuevos puestos de trabajo. No obstante, en España parece no estar tan cerca, ya que entre los partidos políticos el único que ha mencionado la reducción de jornada en su programa ha sido Podemos, que propone la semana de 34h.

La subida del salario mínimo (SMI) en España a 900€ ha generado resistencias de ciertas empresas a aplicar la subida. En el campo extremeño, la conflictividad ha aumentado desde febrero donde cientos de jornaleros hicieron huelga en varias empresas agrícolas reclamando la subida y el pago de los salarios atrasados, así como un nuevo convenio colectivo que regule la situación de explotación en que vive la mayoría. No se descarta una huelga general en el sector agrícola, que emplea unos 60000 trabajadores y trabajadoras. Yéndonos a las ciudades españolas nos encontramos a Telepizza, empresa de comida rápida que también se niega a aplicar la subida del SMI. Sin embargo, en Zaragoza y Barcelona se convocaron un día de huelga a finales de junio con un 60% y 75% de seguimiento respectivamente, teniendo en cuenta que la plantilla recibió amenazas y coacciones, así como vulneración del derecho a la huelga.

Por otro lado, los riders de Glovo, Deliveroo y demás empresas de la mal llamada "economía colaborativa", en el cual camuflan la relación laboral como si fuese una mercantil, ya tienen convenio colectivo: el de hostelería. Este es un paso importante de cara a regularizar sus situaciones que las empresas aprovechan dentro del vacío legal y la de los falsos autónomos, pasando los riders a ser asalariados.

Una mirada hacia Latinoamérica, en Brasil se convocó una huelga general el 14 de junio contra la reforma de las pensiones de Jair Bolsonaro. Las reivindicaciones, no obstante, fueron más allá de eso incluyendo la defensa de la educación y las refinerías que pretenden ser privatizadas. A esta huelga fueron llamados los y las trabajadoras petroleras, estudiantes, conductores de bus... principalmente. Durante la jornada, hubo paros parciales en el transporte público, bloqueos de carreteras y universidades en las principales ciudades del país. También se registraron paros en correos, sector bancario y petrolero, habiendo más de 45 millones de trabajadores que secundaron la huelga. En Chile, desde junio se ha convocado una huelga indefinida en el sector educativo, cuyas reivindicaciones superan la mera cuestión salarial, pasando a demandas como la mejora de las condiciones laborales, los ratios y la sobrecarga del personal docente, el pago de la deuda histórica y la participación del personal en los cambios curriculares. Todas estas reivindicaciones tienen como punta de lanza el fortalecer la educación pública como eje central de la movilización, superando lo exclusivamente gremial.

En el ámbito de la vivienda, Portugal anuncia la regulación de los precios del alquiler, un hecho histórico a nivel mundial, y entrará en vigor este 1 de julio. Esta medida también se ha hecho eco en Nueva York, donde el gobernador Andrew Cuomo firmó un paquete de medidas de protección al inquilinato, entre ellas la regulación de los precios.

Esta primavera en España también ha sido el año de las elecciones, juntándose las generales en abril y las municipales, autonómicas y europeas en mayo. Los resultados de las generales dan como vencedor al PSOE, seguido del PP y Cs. Podemos queda en 4ª posición y destaca la entrada de Vox por debajo de Podemos. La victoria del PSOE apunta al voto útil por la entrada de la derecha, cuyos votos se repartieron entre Cs, PP y Vox. En las municipales, de los ayuntamientos del cambio logrados en Madrid, Barcelona, Valencia, Zaragoza y Cádiz, solo se mantuvieron Valencia, Barcelona y Cádiz. Madrid y Zaragoza tendrán ayuntamientos de derechas entre PP, Cs y Vox. En resumen, el mapa político tras las elecciones con la entrada de Vox ha quedado tintado de social-liberalismo por el voto útil contra la derecha y unos partidos de la "nueva política" que está encajando poco a poco más como partidos del Régimen.

Fuera de nuestras fronteras, en Asia, durante el domingo de Pascua del 21 de abril se produjo una serie de atentados suicidas en Sri Lanka, dejando unas 290 muertes y más de 500 heridos. Los ataques terroristas se produjeron en iglesias cristianas y hoteles de lujo, apuntando como objetivos el turismo y la minoría cristiana del país. Sin embargo, ningún grupo terrorista se atribuyó la autoría de los atentados aunque el gobierno ya había recibido alertas de la policía por riesgo de atentados.

Siguiendo en Asia, desde los años '80 China era compradora de basura occidental, un negocio en que aparentemente era un "win-win" ya que occidente consigue una salida para los residuos plásticos que generan, mientras que China ganaba combustible para generar energía. No obstante, en el 2018 prohibió la importación de más plásticos por la dificultad en el reciclaje principalmente, lo que ha hecho que estos residuos acaben derivándose en otros países del sudeste asiático como Malasia y Filipinas. La acumulación de estos residuos y la contaminación en estos países ha hecho que la ministra de Medio Ambiente de Malasia Yeo Bee Yin dijese "basta" al descubrir que la basura estaba entrando ilegalmente en el país y ha declarado que la devolverá a sus países de origen. El presidente filipino Rodrigo Duterte, bastante encendido, declara la guerra a Canadá y amenaza con devolverles los contenedores de basura llegados en 2014.

De guerras podemos seguir hablando como la guerra comercial entre EEUU y China iniciada por Trump hace más de un año, pero en este punto se encuentra las sanciones contra Huawei. Las sanciones recaen principalmente en la prohibición del acceso al ecosistema de Android, lo que le dificultará el acceso a los mercados occidentales aunque no tendrá afectaciones en el mercado interno chino. También Huawei se vería afectado en el corto-medio plazo son los procesadores comercializados por ARM. Pero dichas sanciones no atacan únicamente a los dispositivos móviles, sino también a la implementación de la red 5G, una infraestructura de red más potente que la 4G que será precedente para el desarrollo de las "Smart cities", donde se conectarán millones de dispositivos y se transmitirá información en tiempo real. La finalidad de EEUU es evitar que China le dispute la hegemonía económica y tecnológica global en una coyuntura de crisis capitalista en un mundo cada vez más multipolar.

En el continente africano, Sudán pasa por una aguda crisis tras la visita del FMI el año pasado, en la cual el gobierno de Omar al Bashir recortó los subsidios sociales y la inflación está alrededor del 70%. El precio del pan se triplicó, la tasa de desempleo ya es la quinta más elevada del mundo, escasea el gas y los cajeros están vacíos en su mayoría. Desde principios de año, en el país se está produciendo una oleada de protestas y violencia por parte de las fuerzas represivas del Estado en ocasiones con fuego real. El 3 de junio el gobieno dirigido por el Consejo Militar de Transición desalojó la acampada de protesta con casi 3 meses de duración frente al Cuartel General del Ejército en Jartum, en el contexto de revueltas populares que lograron que el 11 de abril el ejército arrestara al dictador Omar al Bashir. A pesar de ello, las protestas continuaron presionando para que la transición hacia la democracia sea un proceso liderado por personalidades civiles.

De vuelta a Latinoamérica, el 30 de abril hubo un intento fracasado de golpe de Estado en Venezuela, una artimaña orquestada por la oposición en la cual llevaron bajo engaño a militares de las Fuerzas Armadas para derrocar el gobierno de Maduro. Muchos de esos militares regresarían por voluntad propia a sus puestos dejando el intento en un rotundo fracaso, y los pocos que se mantuvieron del lado de los golpistas están solicitando en embajadas, así como recibieron apoyo de los EEUU. Este intendo de golpe de Estado ha tenido un impacto mínimo y ha recibido la condena de la ONU y de varios países.

En Honduras, las protestas continúan ante el anuncio en abril de los decretos del Ejecutivo de Juan Orlando que atacarían las condiciones en la sanidad y educación, obligándole dos meses después a derogarlos. No obstante, las protestas continuaron pidiendo la salida del presidente, ya que, sumando la situación económica del país pasa por una grave crisis en la cual alrededor de un 65% de la población del país vive en la precariedad, hay que destacar las irregularidades cometidas en las últimas elecciones. En contrapartida, el presidente militariza las calles ante las continuadas protestas, pero se encuentran también que la policía se subleva contra el gobierno y se pone del lado del pueblo, declarando que no van a reprimir a su propio pueblo.

Finalmente, nos llegan las noticias del anarquismo organizado en Francia, en donde la organización Alternative Libertaire y la Coordination des Groupes Anarchistes se fusionan para crear una sola organización llamada Union Communiste Libertaire, tras la celebración de un congreso fundacional el 10 de junio. Así pues, AL se disuelve para iniciar una nueva etapa en una organización política como la UCL cuyo objetivo es la construcción de un modelo de sociedad basada en la democracia directa, la autogestión y el federalismo, y que continuará la lucha con los chalecos amarillos, en las huelgas y sindicatos, en la lucha migrante contra las fronteras, contra la opresión de género y la LGTBIfobia y hacia la huelga general, con el comunismo libertario como objetivo final.

Unas notas finales

El cambio climático es un tema que está a la orden del día, pues la comunidad científica ya había alertado a finales del año pasado que si la tendencia no se revierte, en unos 11 años los efectos del calentamiento global serán irreversibles. En la última semana de junio, la primera ola de calor este verano llegó con temperaturas que superaron los 35º en muchas zonas de Europa, y en Kuwait se registró la temperatura más alta en la Tierra, alcanzando los 63ºC, así como registros de altas temperaturas en toda la penínusla arábiga y la India, llevándose varios de miles de muertos en total por la ola de calor. Relativo al tema, la guerra de las basuras visibiliza el enorme despilfarro y residuos que genera occidente. La prohibición total a la importación de basuras por parte de los países del sudeste asiático deberá obligar a los países occidentales a replantear su modelo de despilfarro.

La limitación de precios del alquiler del que ha sido pionero Portugal es una reivindicación que se ha ido escuchando entre los movimientos por la vivienda en España, ante el nuevo pelotazo del alquiler provocado por un mercado inmobiliario desregulado y enfocado a la especulación, provocando así la expulsión de las vecinas de su barrio y la gentrificación. Esta es una de las reivindicaciones que serían clave para el actual movimiento por la vivienda, que junto al aumento de un parque público de vivienda de gestión municipal podrían ser las puntas de lanza de cara a conquistar un derecho básico: una vivienda digna.

Las revueltas de Sudán nos llega en medio de la sobreinformación del mundo occidental, en un continente del que poco se habla pero no por ello menos relevante. La transición democrática del país no va a ser un camino fácil, ya que en el CMT, el organismo de transición, existen influencias de los militares del país e intereses de los islamistas de controlar este proceso. La falta de actores de izquierdas con un programa para el país con influencia en la sociedad sería una dificultad añadida para lograr un país soberano y salir de la crisis de la deuda impuesta por el FMI.

Volviendo a España, con estas elecciones se cierra un ciclo político en el cual las calles vuelven a estar vacías para acudir a las urnas en un intento de frenar a la ultraderecha. Cabe señalar igualmente que la "nueva política" ha demostrado sus limitaciones, superada por el miedo y los ataques de la derecha, y que lejos de movilizar las calles las había vaciado. Su incapacidad para gobernar les ha restado credibilidad. Este auge de la derecha tiene varias causas, entre ellas, la falta de programa de mínimos por parte de la izquierda en general, no para ser oposición, sino con ambición de ganar. Tenemos claro que el fascismo no se detendrá votando, sino a través de las luchas sociales con un posicionamiento político claramente socialista, con hojas de ruta y programas ambiciosos en vez de tímidas voces moralistas y derroteras que nada más apuntan a ser mera oposición. En este verano nos toca de nuevo reflexionar sobre la actual coyuntura y comenzar a pensar los programas, hojas de ruta y alianzas que necesitamos para abrir un ciclo desde abajo, teniendo en cuenta el calentamiento global que dejará de ser música de fondo a ser un grave problema a nivel mundial.

La victoria es insuficiente, la revancha es infinita

ETA anunció su cese definitivo, pero eso no nos bastaba. Después, la entrega de las armas; sin embargo, seguía sin bastar. Ahora que ha anunciado su disolución, por supuesto, tampoco es suficiente.
En 1823, la élite del absolutismo español, con Fernando VII a la cabeza, restauraba el antiguo régimen con una invasión de absolutistas españoles, franceses y de otras nacionalidades, los «cien mil hijos de san Luis». Los liberales constataron que la actitud de la comunidad internacional oscilaba entre la participación directa, como era el caso de Francia, y la indiferencia consciente. Con todo, les tranquilizaron: no habría ensañamiento con las vencidas.
En marzo de 1939, la junta militar del general Casado, que se había hecho con Madrid, ofrecía a Franco y a los suyos la rendición a condición de que no hubiera represalias. La respuesta franquista fue clara: no aceptaban otra cosa que la rendición incondicional, no correspondía a los vencidos poner condiciones.
En ambos casos, hubo terribles represalias contra los vencidos, ya había dicho Breno eso de Vae victis («¡Ay de los vencidos!») y es esa la historia de la que somos herederos, de donde venimos. Eso aprendió el Estado español, como buen Estado que es: que la primera política es la de los hechos consumados y por eso, con toda sinvergonzonería, se llama a la reconciliación entre quienes fueron victimarios y víctimas en 1939-1975 –aunque aquellos verdugos no quisieran dejar de serlo– y se niega la reconciliación entre víctimas y victimarios de ETA –aunque estos hayan estado siete años diciendo que dejaban de serlo y que querían reconciliarse con sus víctimas–.

La respuesta del régimen postfranquista a este proceso de rectificación y autodisolución de ETA es de fastidio y algunas hace tiempo que lo han dicho explícitamente: debe haber vencidos, debe haber vencedores.
Ese es el origen del fastidio: ETA ha elegido disolverse, igual que eligió los pasos previos de este camino de años. No miente el oficialismo cuando dice que la represión conjunta de policías, fiscales y tribunales les había hecho mella, pero exageran a sabiendas, para intentar convencer, cuando dan más importancia a esa represión que a la incapacidad de ETA para generar algo que no fuera rechazo o, como mínimo, cansancio.
Los torturadores más concienzudos no dejan a sus víctimas acceder a sus demandas en cuanto lo intentan, al contrario, siguen sometiéndolos hasta que ellos, que son quienes mandan, deciden que es la hora de cantar o la hora de firmar esa declaración autoinculpatoria que hace de acta de rendición. El régimen quería demoler ETA sólo con sus herramientas, por su sola iniciativa, y ETA les ha dejado con un palmo de narices ejecutando una voladura controlada.

El enemigo autodisuelto no es un enemigo vencido. Desde luego, algunas cosas han cambiado desde 1823 y desde 1939 y las represalias para el autodisuelto pueden ser iguales o menores que para el vencido. La cuestión no es tanto el miedo a las represalias o a tener que asumir una gran dosis de fracaso. La cuestión que aquí empieza a verse clara es otra: lo de ETA no ha sido un suicidio a la numantina; la organización ha recurrido a la eutanasia y sus miembros supervivientes, si bien no tendrán ese paraguas organizativo, sí tendrán cierta comprensión por parte del movimiento abertzale que fue su origen. Un movimiento que no quería darles la espalda ante el enemigo común, pero estaba harto –más harto a cada año que pasaba, a cada nuevo muerto– de la dialéctica de los puños y las pistolas. Un movimiento cuyos sectores civiles, en ese dilema –que parecía en manos de ETA y del Estado– entre dar la espalda a la organización armada o seguir tolerando su actividad con su silencio, desde 2009 tomó la iniciativa y reclamó el fin de los atentados.
La autodisolución ha sido una decisión inteligente y tanto más sorprendente por venir de una organización que hacía décadas que se había convertido en un grupúsculo que actuaba como pollo sin cabeza, pero con el peligro añadido que le daba su provisión de armas y explosivos. La respuesta del régimen fue construir sobre una desconfianza comprensible una pasividad negacionista tan irresponsable que pasará a los anales del pensamiento político occidental junto al «Que inventen ellos» de Unamuno y al «Nada» que escribió en su diario Luis XVI de Francia el día que la plebe tomaba La Bastilla.
La política del dejar hacer mientras las demás se desgastan tiene sus frutos en algunas circunstancias y de eso Rajoy sabe mucho, pero, en el caso de ETA, el régimen ha tenido siete buenos años para recoger el guante que le había echado no sólo la organización ETA, sino todo el MLNV. No lo han recogido y, si en eso han mostrado a sus simpatizantes lo mucho que desconfían de ETA y lo poco que parecen necesitarla como contendiente, ETA ha mostrado a las suyas que podía ser consecuente con un proceso de paz incluso cuando el enemigo no quiere paz. Históricamente, ambas partes habían demostrado sobradamente lo irresponsables e inmaduras que eran; en estos años, con ese listón de expectativas tan bajo, ETA al menos ha demostrado que podía madurar lo suficiente como para retirarse antes de que el desgaste fuera mayor.

Aquí llegamos al gran problema del presente: incluso una organización tan pobre en análisis político y en exigencia ética ha sabido dejar en evidencia al Estado español; no de un día para otro, sino a lo largo de unos años que han dado credibilidad a su apuesta y convertido la actitud oficialista en una huida hacia adelante espantosamente ridícula (comparémosla con las reacciones de los agentes internacionales, fueran franceses, sudafricanos, irlandeses, ... que han saludado ese proceso de paz o incluso lo han facilitado).
Culminado el esperpento, nos hemos librado de ETA, pero el régimen no sólo sigue, es que además está irritado. El Estado es derecho, pero, sobre todo, es poder. Por su propia naturaleza, el derecho pide límites, mientras que el poder pide forzar todos los límites. Es condición del Estado moderno, constitucional, vivir en esa contradicción, sabiendo que parte de la población va a aplaudir cuando se imponga el derecho del poder sobre el poder del derecho, pero que la propia existencia del Estado reclama límites y garantías para que quienes no ostentan ningún poder puedan seguir pensando que ellas no tienen nada que temer del Estado, sólo los malos, sólo el enemigo. Lo malo es que la mayor fuerza en política es la inercia y el antiterrorismo no va a ser tan fácil de liquidar como el terrorismo. El fin del terrorismo real no lleva a la atenuación del antiterrorismo, sino a que acciones o prácticas que no eran terroristas pasen a serlo, como ya hemos explicado en otro texto y también lo han explicado otras. Al buen tiempo, mala cara, sumario en la Audiencia Nacional y que se ponga a trabajar la brigada de información. Las posibilidades de que un sector disidente intente resucitar a ETA son remotas, pero las de buscar terrorismo en cualquier parte, en todas partes, son casi infinitas. El antiterrorismo ya no busca bombas, ni confisca cócteles molotov o armas blancas; ahora investiga peleas de bar, revisa atentamente letras de canciones y funciones de marionetas y persigue referendos y acciones de protesta pacífica.
Queda en nuestras manos, como hace dos generaciones o hace siete, esperar que el Estado triunfante modere por sí mismo su fuerza y su arbitrariedad en el uso de la fuerza o, por el contrario, acordarnos de que hace dos siglos que esperamos que tenga límites y ponérselos, reclamarlos, trazarlos.

Barcelona. Entre el caos y el miedo

Antes que nada, mi más sincera muestra de solidaridad y apoyo a las víctimas de este horrible atentado, y de muchos más cometidos a lo largo y ancho del globo. Aquel 17 de agosto sobre las 17h de la tarde se produjo en Barcelona un atentado similar al vivido días atrás en Charlottesville, donde un neonazi atropelló a una veintena de personas al conducir su coche hacia un grupo de personas en una manifestación antifascista, dejando una víctima mortal. Esta vez el autor es un terrorista del Daesh que alquiló una furgoneta y arrolló una veintena de personas en la Rambla. Posteriormente, hubo un atropello a varios policías en Espluges y otro intento de atentado en Cambrils a la madrugada. Estos hechos se suman ya a los anteriores atentados en París y Bruselas, por mencionar los más recientes, en suelo europeo, sin olvidar la situación casi diaria en Siria, Turquía e Iraq, y las zonas donde opera Boko Haram.

A estas alturas ya no nos deberíamos sorprender de cómo el foco mediático recae sobre los atentados en suelo europeo, mientras que los cometidos en otros países donde derraman además mucha más sangre quedan en segundo plano. No nos dejemos llevar por el pánico, el sensacionalismo y el morbo que retransmiten en los medios de comunicación e individuos irresponsables en las redes sociales. En medio de todo el caos y el estado de shock, el poder dominante aprovecha para recortar libertades e imponer estados de excepción. En esta situación la derecha (desde la más liberal a la más fascista) aprovecha para soltar sus discursos racistas, xenófobos, autoritarios e islamófobos, señalando como culpables a la inmigración y a la afluencia de refugiadas a Europa bajo un discurso de odio al diferente.

No obstante, ante la percepción distorsionada y llena de prejuicios sobre la situación de la derecha, -además intencionada-, ya que precisamente ese posicionamiento beneficia a las clases dominantes, la realidad que vivimos es otra: las víctimas son en su gran mayoría de clase trabajadora, personas que además de tener que enfrentarse a los riesgos en sus centros de trabajo, pagan con su sangre los viles actos terroristas de un grupo financiado y alimentado por Occidente bajo unos intereses económicos y geoestratégicos en Oriente Próximo.

A Occidente lo le interesa la paz en Oriente Próximo, no le interesa que hayan países soberanos que les planten cara frenando el saqueo de los recursos naturales de dichos países, y por eso, cuenta con Turquía, Israel y Arabia Saudí principalmente para seguir manteniendo la zona en conflicto. Ahí tienen un suculento negocio con las armas y el petróleo, mientras promueven la expansión del wahabbismo y el salafismo, ramas extremistas del islam las cuales constituyen las bases ideológicas del Daesh, Boko Haram y Al-Qaeda. Y ahora mismo, las únicas fuerzas que están en primera línea combatiendo al Daesh son el YPG/YPJ aliadas con las SDF, las cuales apuestan por un proyecto político de paz laico, democrático y socialista no solo para Siria, sino para todo Kurdistán y Oriente Próximo. Pero mientras la guerra continúe, a parte de los atentados en zonas de conflicto, vendrán los terroristas a cometer atentados que se cobrarán más víctimas inocentes, a costa además de los recortes en libertades y derechos civiles con la excusa del terrorismo, así como anular la legitimidad de las luchas sociales.

Hoy más que nunca la clase trabajadora debe permanecer unida ante estas situaciones de barbarie. Las muestras de solidaridad ya se han visto entre los y las trabajadoras de Eulen que suspendieron su huelga, taxistas que ofrecieron un servicio gratuito para evacuar la zona, colas para donar sandre y personas que prestaron asistencia a los heridos en el lugar del atentado. Esto demuestra que solo el pueblo salva al pueblo y levanta los ánimos y esperanzas por un mundo más justo. Hoy más que nunca tenemos que seguir trabajando en la integración de todos los colectivos sociales y seguir adelante con la lucha social construyendo pueblo. Tenemos que saber reaccionar ante esta oleada de paranoia y de discursos de odio fáciles reivindicando la diversidad cultural, el apoyo a las personas migrantes y refugiadas, la defensa de nuestras libertades y derechos, el bloqueo de la venta de armas a países que financian y alimentan el terrorismo como Turquía, Arabia Saudí, Qatar e Israel, y el fin de la guerra en Siria y Yemen. Por todo eso y más, digamos basta ya de jugar con nuestras vidas, basta ya de engañar y amedrentar a la población, basta ya de justificar guerras contra el fantasma del terrorismo que ellos mismos han fabricado directa e indirectamente.

Se nos avecinan tiempos difíciles, y es fundamental que continuemos con la gran labor de construir un pueblo fuerte que oponga la soberanía popular frente al neoliberalismo y al fascismo en auge.

 

Enlaces del mes: Junio 2017

Junio siempre ha sido un mes interesante: es el mejor mes para cumplir años y comienza el verano en el norte, así como la temporada de vacaciones, cursos, campamentos y ofertas de empleo de verano temporales y precarios. Pero no por ello dejan de suceder acontecimientos con impacto en la sociedad, de las cuales hemos seleccionado las siguientes.

Empezamos en el ámbito internacional con las múltiples adversidades que se han afrontado en Londres. En este editorial de Carne Cruda se reflexiona en torno a las causas que han provocado esta sucesión de desgracias: el incendio de un edificio indebidamente mantenido y sin las condiciones de seguridad adecuadas simplemente por ser habitado por la clase obrera y los nuevos atentados, tanto yihadistas como antiislámicos que vienen alimentados por las políticas conservadoras y la xenofobia.

Nos vamos a Marruecos donde las protestas del Rif continúan ininterrumpidamente tras la detención de Nasser Zefzafi y otros cabecillas. Ahora Nawal Benaissa encabeza esta rebelión dando visibilidad a las mujeres reivindicativas mientras se suceden huelgas y más represión.

En Puerto Rico se da desde hace años una situación de pobreza extrema para buena parte de su población debido principalmente a la enorme deuda acumulada. Los compañeros de El Salto explican en este artículo cómo el Banco Santander y sus directivos contribuyeron a incrementar esta deuda y transferir la riqueza de la isla a la banca privada mediante directivos colocados en la administración pública.

Nos llegan también noticias sobre el movimiento okupa, donde comenzamos hablando de la movilización en defensa del barrio okupado de Errekaleor en Euskal Herria. Todo un ejemplo de solidaridad y memoria de este viejo barrio obrero que desprende optimismo en la lucha. En dicha manifestación participaron personas allegadas de diferentes puntos del Estado español, confluyendo en un acto masivo por las calles de Gasteiz en defensa del barrio que el Ayuntamiento pretendía desalojar para poner en marcha un proyecto especulativo.

En cambio, las protestas del movimiento okupa en Santiago no acabaron tan bien: brutales cargas policiales y detenciones tras el acceso a un colegio abandonado laceraron la protesta e hicieron mella en los manifestantes. Pese a todo, no cesaron las concentraciones de apoyo y se percibió la solidaridad en las redes.

Y en Madrid la situación fue similar durante el desalojo del CPO La Trinchera en el barrio de Tetuán. Los antidisturbios echaron la pared abajo sin orden judicial ni aviso y lanzaron una carga desproporcionada contra los okupas indefensos en el suelo. Las vejaciones se prolongaron unas horas y se llevaron 6 detenidos previamente seleccionados.

Tampoco nos olvidamos de #EscarnioSomosTodas, un CSO nuevo en Compostela y desalojado en poco tiempo mediante un despliegue brutal, así como la represión posterior contra las solidarias que se movilizaron en defensa de Escarnio y Maldizer.

En base a todo esto y recordando que Alfon hace 2 años en prisión, desde CGT han redactado los testimonios de algunas viejas víctimas y testigos de la represión y los montajes para recordar cuales fueron las legislaciones que han hecho al sistema penitenciario ser como es y sus auténticos objetivos.

Acabamos con buen pie el tema antirrepre con el archivo definitivo de la Operación Pandora y todas sus derivadas. Tras dos años y medio de aquellas detenciones, todos los acusados quedan libres, la AN admite que no existe la más mínima prueba de acciones terroristas ni de pertenencia a banda armada, de hecho los "Grupos Anarquistas Coordinados", como sabemos, ni siquiera existen. Se destapa así el último montaje policial contra el anarquismo de nuestra época, lo cual no es motivo para bajar la guardia pues ya sabemos que estos hechos se repiten cada tantos años, particularmente cuando crecen las movilizaciones.

En el ámbito laboral, los estibadores han desarrollado una estrategia de negociación directa con las empresas dejando de lado a la patronal, lo que ha generado una fractura en el sector empresarial entre compañías que ceden a las demandas de los estibadores y las que no, de forma que la patronal pierde apoyos y los trabajadores van logrando sus objetivos con nuevas jornadas de paros y negociación colectiva.

Acabamos recordando con este artículo el debate que se ha dado sobre el valor que pueda tener la popularidad de Ylenia para la lucha feminista. ¿Realmente ella valora la emancipación femenina o sólo la aprovecha para ganar popularidad y generar polémica?

 

A propósito de Manchester y Londres: La Ritualización Informativa

El sábado 3 por la noche al llegar a casa me encontré con la noticia del último atentado en suelo europeo, habían atropellado y apuñalado a numerosas personas en Londres. Como era de esperar la noticia rápidamente se proyectó en todas las cadenas, con una cobertura en directo que narraba cada segundo de los momentos posteriores escudriñando cada plano del lugar del suceso. No tardaron en aparecer las primeras reconstrucciones virtuales de lo sucedido, las teorías, las interpretaciones y los héroes/victimas anónimas que sufrieron en sus carnes la masacre. Nadie podía haber predicho que iba a suceder un atentado, pero sin embargo todo el mundo sabía lo que iba a venir después; las condolencias de los líderes políticos, los grandes discursos sobre las libertades en occidente, y el twett de Trump cargando contra los inmigrantes. Todo parecía formar parte de un ritual repetido de forma continuada desde que se produjeran los atentados del Charlie Hebdó.

Dentro de esta lógica, durante los días y semanas posteriores a este tipo de ataques terroristas, es como si el tiempo se detuviese y no importase ninguna otra noticia más en el mundo. Sin embargo en contraposición lo que se nos muestra desde los Mass Media en este ritual informativo, el mundo sigue moviéndose; siguen las guerras en Siria o Yemen, siguen sucediendo crímenes, sigue habiendo una grave crisis económica, continua el paro, los recortes... y sobre todo, los fanáticos responsables de lo sucedido en Londres, Mánchester o París, siguen cometiendo actos terroristas. Durante esta misma semana un doble atentado en Teherán causaba 17 muertos, mientras en Irak el ataque a un mercado dejaba otros 30, diez días después de que un atentado en Kabul provocase la muerte de doscientas personas ¿Oísteis hablar algo de ellos? Si observáis detalladamente ambos tienen un elemento común, no se han producido en suelo occidental. Si nos paramos a pensar tanto en la cantidad de víctimas como en el número de ataques evidentemente lo sucedido en Europa, parece que tiene una cobertura mediática completamente desproporcionada. Llegados a este punto es cuando cabe preguntarse ¿A caso valen más para los medios las vidas de Londres que las de Mosul?

La realidad es que no se puede responder con una palabra a este interrogante. Para ello tenemos que volver nuevamente al ritual mediático del que hablábamos antes con relación a los atentados. En paralelo a la ultravisibilización que reciben los fenómenos de terrorismo europeo, los actos cometidos por Al-Qaeda primero y por ISIS y sus filiales después han sidodel todo normalizados cuando se producían en Oriente Medio. Desde la invasión estadounidense de Irak los atentados suicidas se han convertido casi en una sección más del telediario de apenas unos segundos pero siempre presente. Esta sistematización ha generado una forma de ritual en paralelo a la que describíamos al hablar de Londres pero a la inversa. En ella se ha banalizado hasta tal punto la violencia sobre la población iraquí o siria, que apenas somos conscientes de su envergadura. Sabemos que existe y está ahí, pero a la hora de la verdad hemos sistematizado la forma de interiorizarla por efecto de los medios.

Cuando ponen una bomba en una mezquita que deja doscientos muertos o un coche bomba en un mercado de Bagdad, en el telediario se nos muestran imágenes igual de cruentas que podrían ser las de escenarios como Charlie Hebdó o los atropellos de civiles en suelo francés. En ellas se ven los cuerpos tendidos de las personas asesinadas, las caras de pánico en los supervivientes y los relatos de terror narrados por viandantes anónimos. Sin embargo es como si el color sepia del paisaje oriental, el polvo y la arena de estas latitudes, nos impidiesen sentir lo mismo que cuando algo así sucede en Europa. No hay ninguna opción en Facebook para que podamos poner como filtro en nuestra foto de perfil la bandera de Siria o Irak, en los edificios oficiales las banderas no ondean a media asta y los políticos callan ¿Qué sucede? ¿Por qué ocurre esto? Los muertos en el mercado de Bagdad o en Siria, no son de los “nuestros”, son el “otro” al que temer.

Este “Otro” no se diferencia en nuestra cosmovisión por una cuestión religiosa, pues además de que en territorios como Siria hay una amplia variedad de cultos, la forma en que se procesan estos difiere bastante (en el caso de los musulmanes destaca especialmente el cisma entre suníes y chiíes) o los distintos niveles de religiosidad presentes en estas sociedades. Tampoco podemos hablar de que el “otro” pertenezca a un mismo grupo étnico, o a un único contexto geográfico. En contraposición este “Otro” se expresa como un abanico amplio de individuos que puede ir desde el yihadista de ISIS que secuestra una universidad en Kenia, hasta los refugiados que atraviesan el Mediterráneo procedente de Libia, pasando por la niña a la que intentan asesinar los talibanes en Afganistán por ir a la escuela. Aquí es donde la ritualización informativa que se da frente al terrorismo juega su papel principal; situar en un mismo plano cultural a las víctimas y a los verdugos no occidentales.

Esta equiparación sumada a la división “nosotros” y “ellos” (el otro), atiende a diversos objetivos. En clave geopolítica busca principalmente legitimar las acciones y posiciones occidentales en el contexto de oriente. En este sentido el ejemplo claro más allá de justificar las intervenciones e injerencias internacionales en terceros países, es como está la ritualidadinformativa a la que antes aludíamos ha conseguido emborronar el origen y las causas del fenómeno yihadista que se remontan al surgimiento de los talibanes en Afganistán y a la invasión de Irak en 2003 respectivamente. Dos acontecimientos en los que Estados Unidos y otros países europeos tuvieron un protagonismo indiscutible, como muestra aquella famosa recepción de Ronald Reagan en la Casa Blanca a los líderes talibán tildados de “luchadores por la libertad”. Sin embargo es quizás en clave interna, dentro de propias sociedades occidentales donde este discurso de “los otros” juega un papel más importante.

Como subrayábamos antes, no existe una distinción del todo clara que caracterice a “los otros” en un sentido amplio. En este grupo podíamos encontrarnos con personas de creencias religiosas diversas, de distintas ideologías, de distinto origen... y también residentes en diferentes latitudes. De este modo no solo nos encontramos con “el otro” al otro lado de las vallas de Ceuta y Melilla, o en las costas de Turquía esperando para embarcar con destino a Europa, también se encuentran en los suburbios de París o las afueras de Londres. La frontera que antes parecía lejana entre el occidente de progreso y el tercer mundo de los bárbaros e incivilizados, ahora se encuentra dentro de las capitales y ciudades Europeas en forma de inmigrantes pobres procedentes de ese horizonte “incivilizado”. Esta visión que sitúa al diferente como la gran amenaza, es la que día a día se modela en los medios de comunicación cada vez que sucede un atentado en suelo europeo. El efecto de la cobertura informativa que ofrecen las principales cadenas de información más allá de ofrecer hasta el último detalle de lo ocurrido, es generar miedo y terror entre la población.

El pánico que se genera entre la población provoca una conciencia colectiva no solo de rechazo hacia el “otro” visibilizada con el auge de la extrema derecha, también genera una necesidad histérica de protección de nuestra integridad física. En este sentido hay una sensación generalizada de sospecha y temor, como si en cualquier esquina pudiese aparecer un yihadista dispuesto a cometer un atentado, o como si cualquier mochila extraviada pudiese ser un potente artefacto explosivo. Eso por no hablar de las cadenas de wasap y otras redes, en las que se difunde información “totalmente fidedigna”, en la que se avisa de un inminente ataque terrorista en los próximos días. Es como si el Titanic se estuviese hundiendo y todo el mundo gritase a la vez – ¡Que cunda el pánico!, ¡Gritar y correr! –. Sin lugar a dudas es justo lo opuesto a lo que indican los manuales de seguridad y evacuación en caso de accidente, y por extensión también es justo lo contrario a lo que nuestros representantes políticos promulgan una y otra vez – El terrorismo no va acabar con nuestro modo de vida, con nuestro sistema, con nuestras libertades y derechos, etc. – mientras que a la par firman acuerdos y promulgan leyes para subir el nivel de alerta, sacar a los militares a la calle y endurecer los códigos penales. Unacuestión realmente paradójica si tenemos en cuenta que esta batalla se libre contra un enemigo suicida, que no espera sobrevivir a sus acciones y por extensión ser juzgado y condenado a prisión. De este modo se dan declaraciones tan contradictorias como las que escuchábamos en boca de Teresa May esta semana, en las que defendía cambiar aquellas leyes que protegen los derechos humanos para combatir el yihadismo, que en si mismo viola estos derechos.

La respuesta de May no es en absoluto fruto de una respuesta en caliente o una reacción pasional ante el suceso, se encuentra dentro de una estrategia política cuidadosamente estudiada por Naomi Klein. Según sus investigaciones acontecimientos como los de Manchester o Londres provocan un profundo shock en las sociedades de occidente, lo que sirve de pretexto para introducir toda una serie de medidas impopulares que en otro contexto serían difíciles de aprobar sin una gran oposición social. Este es el caso del endurecimiento del código penal propuesto por May, pero también entrarían dentro de esta lógica la aprobación de recortes en gasto público o la destrucción de distintos servicios y prestaciones sociales. Mientras todos se encuentran frente a sus televisores viendo una y otra vez las mimas imágenes del atentado, los mismos discursos, las fotos de condolencia en Facebook... los políticos no desperdician ni un minuto para iniciar su ofensiva social y económica, amparados por el gran telón de de los atentados que oculta cualquiera de sus maniobras.

Sin embargo este telón esconde además otra realidad más dura aunque menos evidente, la incapacidad de los estados. No hablo de la incapacidad para hacer frente a los ataques terroristas, sino de su carencia a la hora de garantizarnos una seguridad. Es decir garantizarnos unas mínimas condiciones de vida, una sanidad y una educación, una vivienda digna, o un mercado laboral que nos permita llegar a final de mes. E aquí donde se halla el problema principal de nuestras sociedades. Esta es la verdadera amenaza a la que vamos a tener que hacer frente en el futuro, la realidad de un sistema profundamente individualista e insolidario, completamente protegido por niveles de alerta 4, 5, 6... o 1.000, pero incapaz de proteger nuestra salud, nuestro futuro material o garantizarnos una vivienda y unas condiciones laborales mínimas. Es esto lo que se esconde tras el telón, es esto lo que hay día a día tras el ritual informativo.

Guille GC