Opinión

Publicado el 10 de Enero de 2017 por Asecas

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Toca mover(nos): CONSTRUIR CONTRAPODER

Desde los albores de la crisis, hasta los días más recientes, los diferentes sectores de la sociedad han venido sufriendo un conjunto de agresiones en forma de políticas neoliberales, que han hostigado a las clases populares y que además han torpedeado las distintas posibilidades de la articulación de un movimiento fuerte capaz de enfrentarse a estas.

Tras estos años de combatividad, por suerte o por desgracia, el trabajo político de los sectores golpeados, ha sido siempre de tipo “trinchera”, con este término me refiero a que debido a la coyuntura que hemos y estamos atravesando, solo nos ha permitido movernos en el plano defensivo, en el que nos teníamos que proteger de sus políticas y de sus agresiones y en el que las victorias se resumían en conseguir una disminución en la intensidad de estas, o en el mejor de los casos, su paralización. Decía por suerte porque haciendo un análisis de lo que han sido estos últimos años, el paraguas que hemos construido entre los movimientos sociales, no solo nos ha servido para protegernos de sus lluvias políticas, sino que por suerte, hemos sido capaces de construir unos canales de confluencia, de comunicación, que más temprano que tarde, nos pueden y deben servir para darle la vuelta a la tortilla. Cuando hablo de “dar la vuelta a la tortilla” hablo de cambiar el eje de defensa hacia un modelo propositivo, de creación de alternativas y, por qué no, de formación de espacios o instituciones por y para los movimientos sociales.

Es crucial para este hecho, avanzar hacia un posicionamiento político alejado de identitarismos, y apostar por el potenciamiento del activismo en su conjunto, con el fin de configurar un movimiento amplio tanto en el sentido  de “masas”, como (y casi más importante) en el de altura de miras, capaz de ejercer desde una postura revolucionaria, el dictado de alternativas, que posibiliten una transversalidad (entendida como alianzas fuertes entre sectores de la población)  en pos de unos avances en el discurso que nos permitan pugnar por victorias reales y formar así un contrapoder con propósitos de construir hegemonía (no de un imaginario libertario) enfocada en el fortalecimiento de las estructuras sociales de movilización popular.

En este punto nos encontramos un conjunto de personas militantes de distintas organizaciones libertarias, antiautoritarias o como nos queramos etiquetar, y no solo creo que sea una situación única de las organizaciones, sino que afecta a un conjunto de ideas que se veían reflejadas en un imaginario anarquista y que ahora se encuentran en una situación que las obligan a posicionarse ante dos escenarios distintos.

Por un lado, y como muchas ya hemos vivido durante algunos años, las distintas dinámicas que se dan en las variadas organizaciones que se aproximan a este ideario, lejos de intentar proyectar una manera de entender la política, la solidaridad o el apoyo mutuo, nos hemos y se han salvaguardado estas riquezas políticas para el conjunto de la organización, para autoreafirmarse y saber que nosotras, en nuestro purismo y sabiduría total, sabremos cómo destruirlo todo y comenzar, sin saber o sin reconocer que en la coyuntura social actual (no movilizada), votar a Podemos es un acto revolucionario y sin pensar siquiera que nuestra confluencia con el mundo exterior y nuestra inserción social tiene más de constructivo y de poder popular con un posible mayor reflejo social que cualquier postura marginal que nos pudiera mantener calentitas a la luz de nuestro grupo de afinidad.

Por otro lado, y definiendo el segundo escenario, las organizaciones tienen la oportunidad de realizar un giro de 180º, mirarse hacia afuera en vez de hacia dentro, para ver así, como una apuesta o un salto, la capacidad de transformación que puede poseer la confluencia, la transversal, y el bajar al barro, para mancharse y sacar trabajo. En este escenario, debemos situarnos en pos de potenciar los movimientos sociales, el tejido vecinal, y demás estructuras sociales con las cuales sepamos que un existo de estos, es un éxito para el empoderamiento de la clase popular y la configuración de un pueblo fuerte capaz de disputar y de ejercer de verdadero contrapeso. Está claro que es la opción dura, la de darse contra muros, la de no estar de acuerdo con las demás personas, la opción de disputa, la de las contradicciones, pero si nos agarramos a un razonamiento sencillo y lógico como es el de ensayo y error, llevamos muchos años a la deriva, errando en algunas cosas, en otras no, pero sin ser capaces de ganar, de formar algo fuerte, estable y alternativo. Por qué no apostar por algo “arriesgado” y probar.

Ahora, ¿qué nos jugamos con esto? Si en algo podemos estar todas de acuerdo, es que el tranquilo escenario de lo que es el régimen del 78, a partir de las movilizaciones del 15M, se ha visto alterado, apareciendo grietas en sus cimientos. Este hecho llevó a las casas y a las calles el debate de la legitimidad de los políticos, del sistema actual de “democracia”, el debate sobre el modelo capitalista… todo esto permitió formar un tejido movilizador y social potente, que a mi parecer, debido a la falta de éxitos (ingrediente máxime para nuestra propia motivación) se ha ido diluyendo por agotamiento. Esta situación como sabemos, ha sido capitalizada por las nuevas formaciones, partidos, que han sabido (y aunque nos pese decirlo, de forma brillante) devolver ese debate a las casas y esa ilusión de la gente por la política. Por eso digo que nos la jugamos,  porque a mi parecer, el escenario de disputa que se formó con la aparición de Podemos, no vino acompañan o no hubo una respuesta de los movimientos sociales en cuanto a formación de una estructura capaz de formar un contrapoder que permitiera tener en tensión a estas nuevas formaciones. Por ello, lo que creo que nos jugamos en la elección de ese segundo escenario que relataba antes, es la capacidad de intervención social, la capacidad de marcar la agenda política, la capacidad de reapropiarnos de términos como “lo colectivo”, “poder popular”, “democracia”, “socialismo”, “libertario”, términos que están en los escenarios de debate y que no estamos sabiendo ganar. En definitiva, creo que nos jugamos el participar o no en esas gritas de ese régimen del 78.

Creo que tenemos una oportunidad extraordinaria para formar un espacio movilizador, capaz de configurar una contrahegemonía propia, y que debido a las situaciones de debilidad que se están dando en la escena más institucional, como pude ver en el encuentro Desborda Madrid, sería capaz de actuar como contrapoder y desequilibrar la balanza de esos sectores hacia el poder popular.

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Acerca del autor

Asecas

Desde el equilibrio y la cuerda floja, asomados al abismo y sin querer bajar. Sólo mediante el apoyo mutuo, solidaridad y la acción directa seremos capaces de avanzar. Desaprendiendo para aprender, deconstruyendo para construir. Mi libertad reside en la de lo colectivo.



3 Respuestas para Toca mover(nos): CONSTRUIR CONTRAPODER

  1. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    Estoy de acuerdo en que nos toca mover. Creo que los pasos dados en la constitución de organizaciones políticas en la línea del poder popular (AM, Embat, FEL...) es fundamental. Es necesario asentar el papel de estas organizaciones como retaguardia de los movimientos sociales, pues son las únicas que ven a los movimientos como fines en sí mismos y no como medio para engrosar un proyecto político propio (electoral o no). Ese establecimiento permitirá nutrir de ideas, fuerzas y complicidades intersectoriales a las luchas que se vayan desarrollando; al mismo tiempo que acumularán el capital político en tiempos de reflujo del movimiento popular. Así pues, asentar estas organizaciones con personas militantes formadas, activas y reconocidas es una tarea prioritaria.

    Otra de las tareas más urgentes es transformar una cultura de militancia caracterizada por el dogmatismo ideológico, la falta de solidaridad, los valores patriarcales, la inoperancia y la crítica destructiva. Eso supone construir y defender una militancia solidaria, feminista, constructiva, firme en sus ideas pero estratégica en sus resoluciones, capaz de establecer alianzas que fortalezcan el proyecto popular, democrático y libertario, y no lo recluyan en un simple modo de vida "alternativo".

  2. Juanito Piquete says:

    Buen Año Compañeras:
    Empiezo este escrito con animo constructivo, pero me parece muy ingenuo
    decir que votar PODEMOS en la coyuntura actual desmovilizada es un acto
    revolucionario. Respetando que haya todavia personas que crean que desde
    este sistema
    corrupto, centralizado y dominado por la hegemonia del poder financiero
    es posible cambiar algo???.Si hubiera alguien con el suficiente valor
    para decir: Una vez dentro el hedor es tan grande que no podemos
    soportarlo...Regenerar el Sistema? Para que ?, para seguir alimentando
    los resortes de un poder al servicio de las minorias feudales financieras???
    Expliquemos a la gente que si hay alternativas, que estas se encuentran
    dentro de si mismas:
    Alimentemos la Reflexion, de sobre como queremos vivir, miremos a
    nuestro alrededor, identifiquemos a aquellas personas que esten haciendo
    lo mismo, organicemos nuestra vida a partir de tomar las decisiones de
    forma libre y pasemos a la accion.
    Desaprendamos de una vez que el sistema no es nuestro,si no de ellos,
    reformando algo que esta hecho para perpetuar la hegemonia de quien lo
    maneja y que es capaz de mutar, transformarse y seguir aplastando de la
    forma mas conveniente en cada momento a la mayoria de la sociedad.Como
    hacerlo, mirando en nuestro interior, recuperando la capacidad de
    auto-organizarnos, autogestionarnos y pasando a la acción constructiva
    mediante las herramientas de las que disponemos. Rechazemos el dinero
    del sistema, empezemos a volver a poner en marcha las redes de
    intercambio y trueque, sin prisa pero sin pausa, ya sabemos que vivimos
    en un contexto capitalista, pero podemos empezar de verdad a cambiar ese
    contexto por el nuestro,destruir construyendo nuestra economia basandola
    en nuestros principios y aplicacandolos en la practica...Hay que empezar
    por aldun sitio: Dejemos de alimentar sus supermercados, sus bancos, sus
    empresas multinacionales, recuperemos nuestra dignidad,nuestros oficios,
    nuestra hermandad usando nuestras propias redes. Moneda Social, Sistemas
    de Intercambio y Credito Mutuo... Busquemos a nuestro alrededor a
    aquellas personas que estan rompiendo su paradigma capitalista y
    aplicando estas practicas. Somos pocas, quizas, pero cada dia mas las
    que creemos y practicamos en un porcentaje mayor en nuestro dia dia el
    poder comer de otras formas,mejorar nuestra salud no engordando sus
    negocios, sino creando nuestras propias redes, autonomas,quizas un poco
    "cutres" o no,la actual precariedad puede ser sustituida por nuestra
    capacidad resiliente, por nuestra decision firme de vivir con otros
    valores y dejar de hacer discursos en parlamentos y otros lugares y
    recordarle a la gente que es ella misma la protagonista de su vida, no
    los que ven en las pantallas de los medios...Apliquemos la resiliencia
    local que sera global poco a poco. Las redes en transicion que existen
    en la peninsula iberica, las cooperativas integrales, las asociaciones
    en todos los ambitos de nuestra vida son las que deben y pueden
    sustituir la burocracia y el sistema centralizado que nos oprime de
    forma "amable" o brutal dependiendo de nuestro grado de desobediencia.
    Desobedezcamos, rebelemonos en nuestro dia dia, dejemos de buscar
    trabajos precarios. Reclamemos de los sindicatos el papel de
    transformacion y colectivización y no olvidemos que los partidos son lo
    que siempre han sido intrumentos al servicio de uno u otro poder. El
    llamado poder popular no esta en los parlamentos sino en las asambleas
    de los barrios. Hay que recuperar de nuevo la movilizacion mediante el
    ejemplo, no mediante los discursos.Miremos a nuestro alrededor y digamos
    es posible cambiar esto, la reciprocidad empieza en una misma.Luchemos
    contra el asistencialismo que solo provoca dependencia y empezamos a
    aplicar el soporte mutuo y la solidaridad con mayusculas.Sin prisa, pero
    sin pausa. Si no lo hacemos seremos devorados a pesar de las "buenas
    intenciones" de personas que estan en las estructuras de poder, que
    tarde o temprano o seran engullidas por este o acabaran por largarse
    hastiadas...dependera de su etica y de su moral. Reflexion, Decision,
    Accion = Autogestion
    Seguiremos...Rebelandonos y siendo Conscientes de nuestra responsabilidad...

    Un Abrazo Libertario

  3. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    ¿Qué es el Sistema? Creo que demasiadas veces usamos ese tipo de construcciones para huir de la complejidad subyacente, que es donde los revolucionarios tenemos que rebuscar para encontrar un proyecto no sólo para nosotros, si no para la mayoría social, destinado a transformar la sociedad.

    A primera vista el sistema es el capitalismo, la burocracia, la pobreza, la crisis ecológica, la desigualdad de género, la violencia contra la mayoría que no es hombre blanco y rico occidental... Todo ese sistema de ellos que queremos hacer desaparecer.

    Sería sencillo si el sistema fuese sólo eso. Pero el sistema es también la sanidad pública, las bibliotecas, los colegios y universidades, los salarios para muchos y la comida en el plato cada día, los ratos de ocio, las pensiones... Si los revolucionarios queremos triunfar tenemos que ofrecer un mundo de bienestar capaz de superar los problemas de este sistema sin generar otros. Y, sinceramente, no lo estamos consiguiendo.

    Las instituciones populares son débiles, mientras buena parte de las instituciones del régimen (con todos sus problemas) siguen siendo reconocidas y ampliamente aceptadas. Pienso en los ayuntamientos y los servicios públicos nombrados, por ejemplo. Pero también en instituciones privadas de las que dependemos y a las que cada vez más nos encomendamos: las empresas que producen lo que consumimos, las subcontratas de servicios públicos, las empresas volcadas en mercantilizar la educación, los bancos que gestionan nuestro dinero, las empresas de telefonía y de servicios en internet que controlan y negocian con nuestra información privada...

    El objetivos está en organizar al pueblo y democratizar la sociedad para poner esas cuestiones de nuevo bajo control popular, empezando por la producción y distribución que genera pobreza y graves problemas ecológicos.

    Ese es un trabajo revolucionario y, dentro de una propuesta estratégica para construir un pueblo fuerte, organizado e influyente socialmente, votar a la izquierda institucional puede ser un gesto estratégico (a pesar de que nuestra vía sea la del poder popular, la construcción y fortalecimiento de instituciones populares). Por ejemplo, para forzar las remunicipalizaciones con régimen de cogestión por parte de organismos populares (sindicatos, asambleas de barrio...). Hace falta impulsar esos procesos para poner empresas y servicios bajo control popular.

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