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Publicado el 1 de septiembre de 2015 por Luisle

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Trastornos mentales en el movimiento libertario

Nota preliminar: Mi intención principal con este artículo, antes que transmitir el mensaje que contiene, es no ofender a ninguna persona con mis palabras. Espero sinceramente que así sea. Soy consciente de mis limitaciones y posibles actitudes erradas y estoy abierto a que se me señalen para poderlas corregir. Al tratarse mi persona de alguien que no presenta ningún trastorno mental o psíquico conocido (con lo que podría decirse que soy un privilegiado dentro de la sociedad capacitista), hablo siempre desde el punto de vista de una persona no neurodivergente, con todo lo que ello conlleva.


Si nos pusiéramos a pensar, estoy seguro de que muches llegaríamos a la conclusión y caeríamos en, que, en efecto, dentro de lo que podríamos denominar movimiento anarquista, el número de personas que sufre uno o varios trastornos mentales o psíquicos es mayor de lo que estamos acostumbrades a tratar en nuestro día a día¹.

En mi caso personal, desde que tuve una experiencia muy importante con una persona de este tipo, que tenía TLP, comencé a analizar algunos casos y la vida en general de una manera distinta. Y es que, efectivamente, hay cosas que no podemos llegar a entender bien. Existen ciertas pautas de comportamiento que no nos encajan, que nos desconciertan; acciones de compañeros y compañeras que nos extrañan y nos hacen dudar y, en muchos casos, nos queman. En multitud de ocasiones, no podremos llegar a entender nunca el porqué (racional) de estas actitudes, pero, quizá, sí podremos hallar la causa que las origina, con lo cual podremos afrontarlas mejor.

En mi humilde experiencia, he llegado a la conclusión de que, ante la realidad, lo importante, a final de cuentas, no es comprender, sino aceptar, principalmente porque en la labor de comprender podemos acabar desquiciades. No podemos medir con los mismos parámetros a una persona que podríamos calificar como normal mental y estadísticamente hablando y a una que alberga uno o varios trastornos psíquicos. No podemos hacerlo porque se trata de personas distintas con unas pautas mentales que, dependiendo del caso, pueden variar de una manera extrema. Esto puede redundar en problemas de comunicación y de trabajo que frustren la labor del colectivo u organización.

Actualmente, el término que se ha acuñado para denominar a las personas que no encajan en el marco mental normal es el de neurodivergentes. Las personas neurodivergentes son aquellas cuya mente funciona de una manera “atípica” o “distinta”, que procesan el mundo de una manera no habitual.

Volviendo al caso, desde que tuve aquella experiencia en la que aprendí mucho sobre las personas neurodivergentes y los trastornos mentales, he prestado más atención a este tipo de individues y situaciones, y me he dado cuenta de que los movimientos y colectivos contestatarios, y los libertarios especialmente, presentan una tasa de personas neurodivergentes más alta de lo corriente.

Indagando con el objetivo de encontrar las razones de esta anómala diferencia, he llegado a la conclusión (contrastándolo también con otres compañeres neurodivergentes) de que dos motivos pueden ser los principales impulsores de esta causa:

  1. Que las personas neurodivergentes se ven mejor acogidas y entendidas dentro de nuestro movimiento.
  2. Que, al procesar dichas personas el mundo de una manera distinta, les surgen más conflictos con la sociedad, lo que las conduce a experimentar un rechazo directo o indirecto por parte de ésta. Ello las lleva a querer encontrar las causas y soluciones a este rechazo, así como a comprometerse a cambiarlo en la medida de sus posibilidades, derivando, así, en la inserción en los movimientos populares, y muy especialmente en el anarquista².

Dado que dichas personas son generalmente mejor acogidas y menos invisibilizadas en los colectivos y organizaciones libertarias que en la mayor parte de situaciones de nuestra sociedad, y debido también a que una buena parte del movimiento libertario actual rehuye las contradicciones y adopta una postura que podría tildarse de cómoda (dentro de la diferencia que supone), relacionándose menos con la sociedad civil y no dejando de ser espacios endogámicos a los que suele acudir siempre la misma gente, las personas neurodivergentes tienen mayor facilidad para asentarse en ellos.

Evidentemente, las personas neurodivergentes que entran en el movimiento popular o libertario son afines ideológicamente hablando (o deberían serlo) en mayor o menor medida, pero no considero que ésa sea una causa que explique la anómala diferencia que estamos tratando, dado que no creo que se pueda suponer que las personas que presentan trastornos mentales sean generalmente activistas y/o anarquistas.

De este modo, es posible encontrarse con situaciones en que compañeres neurodivergentes muestren actitudes extrañas y/o reprobables debido a su(s) trastorno(s). Escribo este artículo precisamente porque la gran mayor parte de las veces que ocurren estas cosas no somos conscientes de su origen. Esta inconsciencia puede explicarse porque la persona neurodivergente en cuestión no nos haya puesto en conocimiento de su caso (bien porque no ha deseado hacerlo o no ha visto necesidad o el momento adecuado, o bien porque ni ella misma lo sabe) o porque ni siquiera hayamos considerado la posibilidad de que esto pueda ocurrir.

Por ende, a mis compañeres no neurodivergentes les diría que, a partir de ahora, consideren esta posibilidad en sus futuras situaciones militantes y personales, y que traten digna y justamente a sus compañeres neurodivergentes, como todes nuestres compañeres se merecen³, pero que, por supuesto, no dejen de seguir construyendo sus proyectos políticos. Siempre hay que seguir adelante.

A mis compañeres neurodivergentes les diría que tienen mi apoyo y cariño para lo que necesiten (como lo tiene cualquier persona que considere mi compañera).


Notas

1. He buscado estudios e investigaciones que avalaran esta afirmación, pero al parecer no existen, o no he sido capaz de encontrarlos. Agradecería sinceramente cualquier aportación en este sentido.

2. Es importante señalar aquí que muchos casos (ojo, no todos) se encuadran dentro de la rama del anarquismo que se acerca más a lo antisocial o al nihilismo como forma de rechazo a esta misma sociedad.

3. Con estas palabras no quiero decir que se deban respetar y pasar por todas las actitudes que se pudieran presentar aguantando de una manera estoica las arremetidas de quien fuera como quien resiste los golpes de las olas como una estatua. Eso sería un error y, además, una injusticia tanto consigo como con el colectivo y la misma persona que se ve impulsada a tener actitudes reprobables por el trastorno que tuviese, al victimizarla y pasarle por alto cualquier tipo de acción. En mi experiencia vital, creo que una opción viable y saludable es buscar ayuda profesional psicóloga sana en el caso de que no se esté brindando, o apoyar/animar al compañere a pasar por terapias alternativas a la psiquiatría tradicional si se cree necesario (no todos los trastornos son iguales ni todas las personas los llevan igual). En cualquier caso, lo que nunca debe hacerse es señalar a la persona en cuestión con el objetivo de que se sienta culpable y aislada.


Querría mostrarle mi agradecimiento a les compañeres neurodivergentes que me han ayudado con el artículo por su generosidad.

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Acerca del autor

Luisle

Firmeza en los principios, flexibilidad en las tácticas.



9 Respuestas para Trastornos mentales en el movimiento libertario

  1. massimo serini says:

    ...me parece un articulo de una superficialidad y banalidad desconcertante.. : premisas, definiciones, observaciones y conclusiones fundadas en la mas absoluta (y discriminatoria) arbitrariedad , en impresiones y tesis sin ni siquiera un mínimo intento de apoyo científico, experimental o estadístico , con el uso continuo de argumentaciones lógicas circulares, y hasta un sentimentalismo cursi y patético."Petitio principii" de fondo: los anarquistas no son "normales". Felicidades por el descubrimiento ! Pero tal vez le debe algo a la famosa idea estaliniana según la cual la inconformidad, la "mente distinta y atípica que procesa el mundo de manera no habitual", no normal, o sea fuera de la "norma" establecida (por el partido, por la tradición, por la mayoría, por el psicólogo...) que no acepta como los demás el paraíso que es el mundo, y rechaza, hasta dolorosamente, esta visión "sana" dominante, sufre de un trastorno mental o psíquico, es "neurodivergente y necesita ayuda profesional (eventualmente en Siberia).
    Tal vez una fe menos absoluta hacia los "logros" de una pseudociencia como la psicología, echando contemporáneamente un vistazo a la vida de los "sanos" perfectamente integrados, podría permitir posiciones menos dogmáticas acerca de conceptos como "normalidad", "trastorno mental" et similia ...

    Nota final: Desconfio mucho de los que, preliminarmente a los que van a decir, se declaran abiertos a corregir sus propios eventuales errores, cuando se les señalen. Me doy cuenta, pero, que la mía es una desconfianza personal, arbitraria y meramente intuitiva, y por lo tanto, probablemente, de valor solo relativo.

    • Luisle Luisle says:

      Hola, Massimo. Gracias por tu comentario. Creo que no has leído bien mi artículo y que además no has entendido lo que quería decir.

      -En primer lugar, no es cierto que lo que digo y mis observaciones sean arbitrarias. Precisamente la observación no es arbitraria y se trata de algo empírico, que es a raíz de lo que he aprendido sobre este asunto, al igual que preguntando e investigando contrastando con otres compañeres (como señalo en mi artículo). Intento de "apoyo científico" o estadístico ha habido, otra cosa es, como señalo en mi primera nota, no haya sido capaz de encontrar nada al respecto (probablemente porque no existen registros sobre ello, como indico). No obstante, que necesites un estudio o investigación "científica" para llegar a conclusiones lógicas me parece un problema. No es algo que solo piense yo, es que es cuestión de fijarse un poco para darse cuenta, solo un poco.

      -Cometes un error (que, curiosamente, yo no cometo) al asociar lo "normal" a lo bueno y lo "anormal" a lo malo. En mi artículo especifico que, cuando hablo de lo "normal", me refiero estadísticamente, y además en todo el artículo escribo la palabra en cursiva porque yo no soy de los que le dan un significado absoluto a la normalidad, sino relativo.

      -No profeso ninguna "fe" hacia la psicología, la cual solo mencionó al final de la última nota del artículo como una posible opción, y especifico que ésta sea sana. Sin embargo, que la caracterices de "pseudociencia" mientras me hablas de que me falta "apoyo científico" es cuando, menos, interesante.

      -Si he escrito una nota preliminar señalando que estoy abierto a que se me señalen mis propios errores es porque, como indico en mi artículo (de nuevo), soy consciente de mis limitaciones y de que el capacitismo no es una opresión que me afecte a mí. Creo, de hecho, que una introducción de este tipo en todos los artículos que toquen opresiones que al autore no le afectan (sino que incluso ejerce) vendría bastante bien para demostrar la voluntad de deconstrucción y revisión de privilegios.

      Dicho esto, creo que el problema reside en que ha creado usted una imagen y concepto sobre mí y lo que he escrito que no coincide con lo que yo quería exponer y he expuesto, sino con lo que a usted le gustaría que hubiera puesto para poderme atacar más cómodamente (falacia del hombre de paja).

      Un saludo.

      P. D.: No sé de dónde se saca usted ese supuesto "petitio principii" cuando que «Los anarquistas no son "normales"» no figura ni entra las premisas que utilizo ni ni siquiera entre las afirmaciones que trato de demostrar.

  2. Omar Bautista González says:

    Yo como psicólogo "anormal" o "neurodivergente", no sé si sea tomado en cuenta seriamente por estos psicólogos "normales" y profesionalizantes. Sí me parece que carece de toda base lo que hace esta "persona tan solidaria con nosotrxs lxs anormales" (como diría un amigo fallecido)...

    Tampoco considero que en la normalidad se excluya la patología. Más bien es en la normalidad donde yo identifico más facilidad para hipotetizar trastornos o comportamientos poco eficaces.

    Me parece que el argumento comete una falacia de ambigüedad de equívoco gracias a una patética definición de lo que se supone como enfermedad o trastorno mental:

    1) La definición de "anormal" como sinónimo de trastorno o patología parte de la siguiente definición:

    <>

    2) Luego se supone que los "anormales" están enfermos mentalmente. Pero no define o no discute qué significa eso de estar enfermo mentalmente y se lo deja más bien a suposiciones normativas.

    3) Después se asume que en los movimientos libertarios los anormales son bien acogidos. De ser esto cierto a mi entender esto sería obvio porque es en lo normal que está más probable lo patológico. No parece ser muy eficaz la normalidad de obedecer a la autoridad, estigmatizar y homogeneizar individuos como si fuesen robots, mantener una ambigüedad discursiva al servicio de quienes dominan, ir a votar para legitimar un sistema que es parte de la causa de la injusticia social, etc. Esto que es tan "normal", está más cercano a los "trastornos".

    Me parece obvio que comportamientos como estos son más bien parte del problema. Idea muy poco bienvenida en la psicología profesional, pero me siento más cómodo defendiendo una idea así que defendiendo una concepción falaz sin sentido.

    4) Como algunos anormales luchamos contra el poder de dominación, y la definición de anormalidad se trata como sinónimo de trastorno mental, entonces da la impresión que se concluye que en los movimientos libertarios que obviamente luchan contra el poder de dominación se acoge con más facilidad a los trastornados.

    Parece que esta persona debería también tomar en cuenta a otros psicólogos pocos bienvenidos en el discurso profesional y no casarse con el discurso de los psicólogos clínicos que son institucionalizantes.

    Esta crítica la realizo sin tomar en cuenta otras falacias que el autor comete, que me parecen menos interesantes para atacar lo que considero como su argumento central.

  3. Edu says:

    Me parece un tema muy interesante, al mismo tiempo que revelador, ya que no es algo que la gente se tome molestia en pensar. Incluso yo mismo, un neurodivergente, no he caído en la cuenta de este hecho.

    Has sabido exponer la información muy bien, además contrastada y respetuosa, aportando además un pequeño estudio al respecto.

    No me voy a meter en el tema sobre el uso de la "normalidad", como tanto han criticado otros usuarios en sus comentarios, porque pienso que has hecho un uso muy correcto de la palabra "normal", sin relacionarlo nunca con lo "bueno", sino con lo habitual, lo típico.

    Por otra parte, hecho en falta alguna conclusión. Vale, ahora sabemos que hay muchas personas neurodivergentes en los movimientos libertarios, también sabemos (aproximadamente) las razones. ¿Ahora qué?
    Esa respuesta final es la que falta en este artículo para hacerlo completo.

  4. massimo serini says:

    hola luisle,

    -ok: he leído mal y no he entendido lo que tu querías decir (visto que no hay espacio por otras hipotesis).

    -ok: tus observación no son arbitrarias porque son basadas en algo empírico y enraizadas en lo que aprendiste sobre este asunto y confrontandote, contrastando, con tus compañeros.

    -ok: tu lógica (circular) no necesita apoyo científico. Me fijare' un poco mas en eso.

    -Hablando mas en serio, pero no tanto, mi error es tal vez asociar lo "normal" a lo "malo" y no a "lo bueno", para usar tus palabras. Efectivamente yo admito que tengo muchos "prejuicios" hacia "los normales" (creo prejuicios bastante difusos en el movimiento acrata).

    -Cuando hablaba de tu fe en la psicología me refería no tanto al consejo especifico final, pero a la aceptación acritica de conceptos como "normal", "trastorno",TLP, anomalía, neurodivergencia...

    -Que yo califique la psicología como pseudociencia (es mi opinion) no excluye el declarado y riguroso intento de utilizar, por parte de sus interpretes, una metodología científica, datos experimentales, estadísticos etcetera,,si no seria pseudo-otracosa.

    -repito que desconfío de los que dicen (y piensan !) que están conscientes de sus propias limitaciones: tengo la fuerte impresión que sea una "peritrope", una autorefutacion, De mi prefiero que sean eventualmente los demás a pensarlo ...

    -El problema de las falacias como la del "hombre de paja" es que permiten siempre ser reenviadas al remitente (quien es, de los dos interlocutores, el que se construye un blanco fácil ?), por eso es que siempre me rechazo utilizarla como objeción: no agrega mucho al contenido del confronto y ayuda solo a un "falaz" sentimiento de superioridad.

    PD: la "petitio principii" la saqué directa y sencillamente de la tesis principal de tu articulo: en el "movimiento libertario el número de personas que sufre uno o varios trastornos mentales o psíquicos es mayor... "

    Disculpame si te tuteo y por mi español
    ciao

  5. emilio says:

    No hay que confundir lo"normal"con lo habitual.Norma y habito.Cierto que hay muchos intransigentes en el movimiento anarquista,para los cuales,la estrategia que se desvie de su dogmatismo es revisionismo y traicion.Salud

  6. MrBrown MrBrown says:

    No soy el autor del texto, pero me da la impresión de que se ha entendido un tanto mal. Yo lo leí como una reflexión "a pie de calle", digamos, sobre la presencia de personas psiquiatrizadas, neurodivergentes o como se quiera decir en el conjunto de la población y en los ambientes libertarios -que son mucho más pequeños y no tienen por qué ser una muestra exactamente representativa del conjunto de la población-. No sé si Luisle se identificará con esta lectura mía.
    Quizá este tema sea un tanto sensible como para hablar de él así, a pie de calle y en mil y pocas palabras, sin suscitar algo de hostilidad. No me atrevería a suscribir la tesis de que hay más personas neurodivergentes entre nosotras que en el conjunto, mucho menos su hipótesis sobre por qué, aunque me parece fácil estar de acuerdo con que, entre libertarias, la actitud suele ser más respetuosa y receptiva que en otros ámbitos. El interés que existe desde hace ya años por las corrientes antipsiquiátricas y contrapsicológicas me parece bastante expresivo, en este sentido.
    A partir de aquí, está claro que este texto no engaña a nadie, en el sentido de que no pretende pasar por un texto científico o académico. Aparte, claro hay toda una serie de cuestiones que este breve texto no aborda, pero que han sido abordadas en otras publicaciones: ¿cuándo está una actitud o un perfil lo bastante lejos de la norma para ser considerado "anormal", "patológico", etc.? ¿Son algunas de esas supuestas "patologías" consideradas menos problemáticas que otras? Si sí, ¿por motivos de sociabilidad, de integración en el sistema, ...? Etcétera. Pero el texto, siempre en mi opinión, no intentaba abarcar todo esto, ni ningún otro de los subtemas que claramente no abarca.

  7. Cualquiera says:

    No creo que en el movimiento libertario "haya más" personas con problemas de salud mental que en cualquier otro, buena parte del problema redunda en la estigmatización de quienes lo sufren, y por eso, posiblemente, si te pongas a indagar entre amigos, conocidos, familiares y compañeros de trabajo o estudios descubras que son muchos más los que han visto convertida en patología su dificuultad para adaptarse a unas circunstancias de mierda.´´

    Tampoco me pareceríararo que personas que se han visto encerradas, torturadas, marginadas, etiquetadas y sometidas hasta grados extremos de pérdida de la libre voluntad acaben recalando en movimientos antiautoritarios de todo pelaje, desde la antipsiquiatría llegando al apoyo mutuo (con suerte). La definición de "normal" varía a cada instante, no será lo mismo ignorar un tic compulsivo en algún compa con problemas de TOC en momentos de estrés que tener que conmiserarnos de las precondiciones de alguien a la hora de que nos falle para un acuerdo del que se hace responsable... Entre cuerdos y locos seguimos sin tener poco más que nuestra palabra.

  8. Omar Bautista González says:

    Ahora me fijo que hay una parte del texto que no apareció por usar los símbolos , tratando de entrecomillar algo que ya estaba entrecomillado para citar un texto del autor. Parece que es porque el lenguaje HTML lo interpreta de un modo que yo no esperaba. Disculpen si hubo un mal-entendido al respecto. Pero aquí va el párrafo citado que me faltaba (entre comillas simples ''):

    'Actualmente, el término que se ha acuñado para denominar a las personas que no encajan en el marco mental normal es el de neurodivergentes. Las personas neurodivergentes son aquellas cuya mente funciona de una manera “atípica” o “distinta”, que procesan el mundo de una manera no habitual.'

    Y agregando unas ideas a algunos comentarios por aquí. Estoy de acuerdo que en este artículo no se pretende ir más allá de algunos objetivos mínimos. Tal vez la reacción de desacuerdo de algunxs al mismo resida más bien en un desacuerdo de actitud que de creencia (en parte). Esto no excluye la idea de que este artículo no tenga algunas ideas interesantes. Pero tal vez, a algunos nos interese enfatizar la actitud en que el autor maneja este tema cosa que aparentemente a algunxs "no nos huele bien", por decirlo así en términos intuitivos.

    Sobre el tema de la "anormalidad" o "normalidad". Claro que la "normalidad" puede servir para que en los grupos sociales se construyan unas categorías implícitas que sirvan como punto de partida a la comprensión de algo como "sentido común". Y que en el anarquismo, al tratarse de un enfoque donde se trata de escuchar a las individualidades promoviendo la diversidad de opiniones, esto del suponer demasiado lo que dice el otro sería algo que dificultaría aceptar posibles disensiones que puedan ayudar a madurar al grupo en términos de confrontación de ideas y autocrítica.

    Sin embargo, el autor señala por un lado que estos "anormales" o "neurodivergentes", donde de paso yo creo que podría ser etiquetado, necesitan una comprensión extra que los "normales". Tal vez este sea el punto de discusión a tratar, más bien. ¿No será que todxs necesitamos una comprensión extra de lo que somos o hacemos tomando en cuenta los contextos donde nos manifestamos, siendo "normales" o "anormales"? Desde una perspectiva como la que propongo probablemente la división entre lo "normal" y "anormal" no sea tan útil como se podría esperar a primera vista. ¿Qué les parece experimentar una hipótesis más ideográfica, y diferente al discurso nomotético que el autor sostiene en este artículo...?

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