Opinión

Publicado el 20 de octubre de 2015 por MrBrown

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Tres apuntes sobre la huelga general que no fue (pero será)

A finales del año pasado teníamos ya una noticia de lo más interesante: la coordinadora de las Marchas de la dignidad convocaba una huelga general para el 22 de octubre de 2015. Prometía ser todo un reto: la primera huelga general que se haría sin esperar a CCOO ni UGT, y que obligaría a estos supuestos sindicatos a secundar una iniciativa de quienes les desbordamos (en el mejor de los casos) o a boicotearla y retratarse aún más claramente como lastre de las personas trabajadoras (en el peor).

Cuando sólo faltaban dos meses y escaseaban las noticias actualizadas, supimos, por las declaraciones de un representante sindical en una pieza de una web contrainformativa, que el proyecto de huelga había sido «descartado» por «los organizadores». Que se veía que la posible huelga general podía «no tener éxito» porque «[t]odos los procesos electorales y el panorama político ha[n] sacado a mucha gente de la calle por las expectativas electoralistas». Esto ofrece un ejemplo fascinante de lógica absurda, algo así como «no podemos tomar la iniciativa como clase (huelga general) porque estamos muy ocupados posicionándonos con respecto a la iniciativa (elecciones) de la clase enemiga». Incluso si una cree en la utilidad de las instituciones, se está prefiriendo buscar una dirigencia débil a unas bases fuertes, repetir el escenario de Grecia en estos últimos meses (o el de Chile en 1970-1973) antes que evitarlo.

Por sí misma y para facilitar otras más largas y otras movilizaciones en general, entendemos que esta huelga general no puede no tener lugar. Así las cosas, aunque sea ya en 2016, hay tres lecciones que nos parecen bastante claras y que están estrechamente relacionadas entre sí:

1) hasta ahora, la iniciativa ha sido sobre todo de las personas que coordinan las Marchas de la dignidad. A las demás nos ha faltado implicación colectiva y a ellas les ha sobrado, centralización que habrá que superar.

2) En este sentido, nos parece que sería especialmente interesante crear núcleos para organizar la huelga por barrio, distrito o municipio para una implicación más directa, sobre todo en la preparación previa –donde hacemos nuestra la idea de huelga en sus detalles concretos, al fin y al cabo–, pero también en la ejecución. Esto es especialmente interesante para que en cada sitio, según se juzgue útil, se note más o menos la huelga de consumo, de cuidados, la organización de la movilización en el territorio concreto, etc. y podamos complementarnos unas a otras. No en vano, la clásica huelga laboral organizada sólo desde los centros de trabajo deja fuera a la mayoría: jubiladas, paradas, muchas adolescentes, autónomas, cooperativistas, empresarias sin asalariadas…

3) En consonancia con el primer punto, insistimos en que la implicación de algunos de sus promotores en las elecciones por venir (gente, se supone, de Podemos, IU, …) le ha restado fuelle hasta hacer postergarla. Parece necesario que esas personas se pregunten si realmente podemos permitirnos dispersar energías en procesos institucionales y si no están intentando empezar la casa por el tejado.

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Acerca del autor

MrBrown

Comunista libertario, contrario al especismo y al sexismo. Intento contribuir a una memoria colectiva más completa y aportar ideas para un análisis más agudo.



4 Respuestas para Tres apuntes sobre la huelga general que no fue (pero será)

  1. Lusbert Lusbert says:

    También añadiría como 4º punto que una huelga debería de tener una tabla reivindicativa y capacidad ofensiva, base social y tejido sindical. Esa huelga se propuso por inercia, no parece que se haya llamado para conseguir, por ejemplo, las 30h semanales, nueva reforma laboral en pro de la clase trabajadora, modificación del estatuto de los trabajadores, subidas salariales para el 2016, en otras palabras, ir perfilando un nuevo marco de relaciones laborales sobre las que ir articulando las luchas.

    Por lo demás, de acuerdo 😉

    • Angel Malatesta says:

      Totalmente de acuerdo con Lusbert, una huelga se debe convocar con unos objetivos realistas y claros ante una ofensiva política determinada, o más bien debería suponer una acción y ataque propio, habiendo realizado un trabajo de reflexión previo. Las herramientas han de utilizarse por la clase trabajadora adecuadamente.

      Ante todo, la reflexión de Mr. Brown me parece sencilla y fácil de comprender y de estar de acuerdo. Salud 😉

    • MrBrown MrBrown says:

      Totalmente de acuerdo. El tejido sindical y la base social son los que son y entiendo que la huelga general los fortalecerá y ayudará a que crezcan. Entiendo que la capacidad ofensiva vendrá sobre todo después, aunque, claro, el listón de la tabla reivindicativa pinta algo en eso y se puede poner más arriba de lo evidente (derogación de la última reforma laboral, o de todas, no más privatizaciones de servicios públicos, etc.) y ya veremos hasta dónde llegamos. También serían interesantes cosas como dejar claro en esa tabla que el aumento del salario mínimo o los aumentos salariales tienen que ser en detrimentos de las plusvalías y quizá de la carga fiscal para quienes ganan menos, que en ningún caso puede suponer otra cosa más que el aumento del poder adquisitivo de las más humildes.

      • MrBrown MrBrown says:

        Aclaro que todo lo que trascendió como tabla reivindicativa fue "pan, trabajo y techo", es imposible no estar de acuerdo, pero es completamente genérico: esto ya lo reconoce la Constitución de 1978, ahí nos quedamos y así nos luce el pelo.
        La CGT, en concreto, desgranó un poco más en un comunicado que era confuso en su propia redacción, ni siquiera quedaba claro que estuvieran consensuadas sus reivindicaciones: Y no, no era mucho más preciso ("la defensa de los servicios públicos, el No rotundo al pago de la DEUDA, la defensa de las libertades ciudadanas, la lucha contra la corrupción, contra la represión, contra los ERE, por la Renta Básica, por la derogación de todas las Reformas Laborales, en defensa de las pensiones públicas, etc…., en definitiva por el cambio del modelo de sociedad que nos han impuesto éste y todos los gobiernos de la Troika").

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