Opinión

Publicado el 31 de marzo de 2019 por Lusbert

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Una estrategia ganadora necesita de llevar la iniciativa

Nadie pensaría que unos humildes agricultores de arroz ganarían una guerra contra el imperio. Si bien la victoria es digna de ser celebrada, los crímenes contra la humanidad cometidos por los yankees es imperdonable. Pero esta vez no vengo a hablaros de la sangre derramada, sino otra vez sobre estrategia, concepto clave y básico para lograr los objetivos que nos propongamos.

Si habéis jugado a cualquier juego de estrategia, os deberían sonar el concepto de iniciativa. Llevar la iniciativa en el plano estratégico implica que un actor o varios son los que marcan el ritmo del juego del resto de fuerzas. En el plano político el concepto es similar. Cuando uno o varios actores políticos son capaces de influir en la agenda y opiniones públicas, desplazar el centro de los debates hacia sus propios discursos, y hacer que la oposición se mueva en tu terreno, diremos que los primeros llevan la iniciativa.

Lo contrario a la iniciativa es la inercia, que describe a aquellos actores que se mueven por los ritmos marcados en vez de llevar unos propios. En otras palabras, éstos permanecen latentes hasta que reciben un estímulo que los lleva a movilizarse. Gran parte del activismo en el plano estratégico son movimientos por inercia, ya que se dejan llevar por la coyuntura: si prolifera el turismo depredador en verano, se hacen campañas contra el turismo; si VOX convoca un acto en tal barrio se convoca una contramani allí o allá; si ha hecho un mes caluroso, hacer una campaña contra el cambio climático… No obstante, la inercia significa la existencia de una oposición y es importante tenerlo en cuenta ya que tiene el potencial de articularse más allá del mero activismo. Una tercera posibilidad que se plantea es la pasividad. La pasividad se describiría aquí como la ausencia de reacción y deja vía libre a cualquier cambio que se le presente.

Volviendo con los ejemplos concretos, la actual izquierda y el antifascismo es un actor totalmente reactivo, mientras que tras el 1O la ultraderecha está ganando la iniciativa en el plano político y mediático. Si bien es sabido que España tiene un Estado profundo franquista, el hecho de que los temas de debate en la opinión pública giren en torno a Vox así como su cobertura mediática, hace que estén en una posición de ventaja. Mientras tanto, la izquierda se encuentra a rebufo de los temas de debate y actos marcados por Vox (legalización de las armas, carpas de campaña, violencia de género, LGTBi…), con el contra y el anti por delante y corriendo a donde montan los actos.

Sin embargo, la relación cambia al hablar del movimiento feminista, que ha sabido poner su discurso y reivindicaciones en la agenda pública haciendo que la derecha se escandalice y comience a hacer mansplaining hablando de feminismo liberal, porque en temas de género se han visto superados por el momento y necesitan una respuesta. En este caso, podemos decir que el movimiento feminista ha llevado la iniciativa al obligarles a tenerlo en cuenta. En su día, Podemos también tuvo la iniciativa a nivel mediático al llevar la centralidad del debate y la opinión públicas hacia la izquierda, que lo acabaron perdiendo ya que fue prácticamente un cascarón vacío, es decir, no existía un respaldo en las calles que sostuvieran sus discursos.

¿De dónde viene la iniciativa y la estrategia? Estos conceptos cobran sentido cuando hay un proyecto político y un programa detrás que marca una serie de objetivos a lograr. Recordemos que la estrategia es la planificación de una serie de tácticas para alcanzar dichos objetivos, y para llevar la iniciativa es necesaria un buen análisis y plan estratégico. Este proyecto político aún por construir debe servir para afilar las puntas de lanza de los movimientos sociales, para que pasen de ser reactivos a tener capacidad para llevar la iniciativa.  En otras palabras, ganaremos una posición más ventajosa cuando llevemos la iniciativa en todos los ámbitos sociales y políticos, y ellos reaccionen a cada movimiento que hagamos pasando a una posición defensiva.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



4 Respuestas para Una estrategia ganadora necesita de llevar la iniciativa

  1. Juan Carlos says:

    Comparto el análisis si no fuera porque está sirviendo como base de un nuevo immobilismo burocrático de personas que piensan que parar un desahucio es algo "inútil" o "estético", con lo que en lugar de ello se quedan en sus asambleas trazando brillantes estrategias que luego... No tienen a quién transmitir para que las aplique. Por otro lado, por poner un ejemplo, me temo que se parte una visión sesgadísima de la realidad si se piensa que "si VOX convoca un acto en tal barrio se convoca una contramani allí" significa que el resto del año no se hace trabajo en los barrios contra el racismo y tendiendo lazos entre comunidades. Vamos, que mejor que convocar contra VOX o asistir, quedarse en casa escribiendo sobre que es necesario "un cambio de paradigma, un programa y un proyecto político transformador" que jamás de los jamases he visto plasmado en ningún tipo de idea concreta.

    • Lusbert Lusbert says:

      Creo que estás tirando balones fuera.

      No sé de esa gente que piensa aquello sobre los desahucios, ni que una cosa quite la otra. Lo que estoy diciendo es que no podemos continuar eternametne yendo a la defensiva. Esto es, que no seamos capaces de tener agenda propia y marcar nuestros ritmos. Parar desahucios es necesario, pero produce un desgaste tremendo en las personas y es por ello que se necesita una ofensiva. Aqui en Barcelona se está impulsando un Congreso de Vivienda precisamente para trazar hojas de ruta, reivindicaciones y llevar la lucha unos pasos más adelante.

      Similarmente ocurre con el caso de VOX. Contra el fascismo son necesarios esas redes en los barrios, pero no suficiente. Esto es, que al fascismo como proyecto político en sí necesita ser confrontado con otro proyecto político, claramente socialista libertario que hable de temas importantes para la clase trabajadora reflejados en un programa realista y asumible por los movs sociales en materias como un marco laboral, de vivienda, migración, etc. No puedes enfrentar al fascismo con moralina, que es propio de la izquierda y es lo que está dando a que sigan creciendo mientras nuestros temas de debate los marcan ellos, y nosotros con el "contra" y el "anti" delante con poca o ninguna tesis en clave propositivo y reivindicaciones que nos sirvan para marcar agenda y tomar la iniciativa.

      • JC says:

        Parando desahucios se construye una base, que aunque crece lentamente, posibilita acumular fuerzas hasta verse capaces de pasar a la ofensiva. Despreciando el trabajo de base, el único que tiene algún tipo de efecto real a nivel social y pretendiendo trazar estrategias de arriba abajo desde asambleas, no se acumulan fuerzas. El congreso de vivienda está muy bien, ojalá responda a las esperanzas puestas en él, pero ya puede decidirse la proclamación del Comunismo Libertario que se si no hay manos suficientes en los barrios (que todavía no las hay y, si crecen, será mediante el curro diario y no mediante la difusión de proclamas), va a quedar todo en unas actas muy bonitas. Me sigue dando la sensación que te comento, que esta nueva tendencia de hablar mucho de estrategia pero sin plantear jamás nada concreto ("Vaya, no me había dado cuenta de que no somos millones, vamos a hablar de 'marcar agenda política' aunque no tengamos la más remota idea de cómo hacerlo") está sirviendo más que nada para justificar el inmovilismo individual y colectivo, cuándo aquí lo que falta es más curro y menos palabrería: no se necesita tanto un proyecto político que "hable de temas importantes para la clase trabajadora" sinó uno que "actúe" sobre esos mismos temas y que difunda prácticas asumibles por la gente. Al fin y al cabo, de todos estos discursos, la única "propuesta" que se acaba haciendo siempre (por ahora, con la boca pequeña) es la posibilidad de participar del juego electoral municipal... Menuda estrategia innovadora!

        • Lusbert Lusbert says:

          ¿Pero quién ha hablado de despreciar el trabajo de base? El congreso de vivienda es impulsado por militantes de Embat que trabajan en el ámbito de la vivienda junto con diversos grupos de vivienda y sindicatos de barrio, así que eso de "estrategias de arriba abajo" no lo veo por ningún lado.

          La estrategia viene determinado por un proyecto político y un programa, que viene a ser básicamente el nivel político. Esto no es ninguna novedad, y es la tesis del dualismo organizacional donde se conciben dos niveles de trabajo militante (organizaciones sociales amplias y organizaciones políticas) donde existe esa reciprocidad. De la línea política se hacen los criterios de análisis de coyuntura y a partir de allí se va trazando la estrategia y hojas de ruta que la militancia va llevando a los movimientos sociales. Y digo que no es nada nuevo porque este modelo ya existió cuando se fundó la FAI para marcar línea política en la CNT o la Alianza de Bakunin para con la AIT. Pues esto es similar. Faltan manos en los barrios, y nadie está diciendo que no a eso. Aún hay desahucios a los que no llegamos, y es necesario estar ahí para construir comunidad. Pero esa comunidad necesita un proyecto político para avanzar o será cooptado por otras fuerzas políticas (caso Comunes con la PAH, por ejemplo). Se habla de estrategia porque el movimentismo (creer que por estar en los movimientos sociales será suficiente para llegar a hacer la revolución) carece de capacidad ofensiva a nivel político. Es puramente defensivo. Y yo lo que estoy diciendo es que es necesario ese trabajo político desde el anarquismo para crear un programa realista y asumible por los movimientos populares, con el objetivo a largo plazo de que las actuales organizaciones sociales pasen a ser organismos de la nueva sociedad. No entiendo cómo pones el hombre de paja aquí cuando no he dicho que se deba de dejar el parar desahucios, como tampoco puedo ser quien diga que se dejen de hacer manis contra VOX. Lo que digo es que no podemos estar eternamente a la contra, y eso implica también pelear a nivel político.

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