Opinión

Publicado el 27 de mayo de 2014 por Colaboraciones

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Una reflexión necesaria y polémica a partes iguales

Me llena de rabia e impotencia lo que ha ocurrido hoy en el desalojo de Can Vies pero me ha inspirado para una reflexión, sobre todo el hecho de ver a David Fernández (diputado al parlamento Catalán por las CUP) defendiendo la sede de La Directa cuando ha sido atacada de forma injustificable por los perros al servicio de CiU y ERC. Bueno ahí va:

¿Creeis que lo de #CanViesNoEsToca habría pasado con un ayuntamiento de las CUP? En serio, pensadlo por un momento, se que cuesta porque hemos estado acostumbrados a tener el enemigo en las instituciones siempre. Ahora amplío la pregunta a un nivel más general ¿De verdad no importa quien gobierne? ¿No sería más favorable para el movimiento popular y social tener ayuntamientos afines? Crear espacios de resistencia desde abajo está muy bien, pero esta gentuza con un simple decreto o una orden se carga todo ese esfuerzo.

Creo que es un debate que está abierto y que ahora con las municipales acercándose debe darse en profundidad en el seno de los movimientos sociales y políticos con voluntad transformadora, el tabú que hay en ciertos ambientes en torno a la participación institucional  juega en nuestra contra. Hoy mismo Traficante de Sueños ha publicado un libro sobre el municipalismo con una pinta increíble que creo que puede aportar mucho a ese debate. Dejo el enlace: http://t.co/sMmBPGqfvl

Para concluir, ya es hora de dejarse de sectarismos, ortodoxias y purismos varios y pensar en clave estratégica, flexibilidad táctica. Nos jugamos demasiado.

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10 Respuestas para Una reflexión necesaria y polémica a partes iguales

  1. alejandro says:

    No considero que el tema electoral sea ningún tabú, creo que se ha hablado bastante de porque la mayoría de los libertarios no votan y porque otros si lo hacen , por lo tanto es un tema abierto, donde no existen coacciones en este sentido. Creo yo.

    Quizás echo de menos una argumentación un poco más extensa por tu parte. ¿ Que ves en el partido de David Fernandez que le pueda hacer diferente al resto? Cayo Lara también participo con los vecinos de tetuan contra un deshaucio, y creo que nadie duda de que fue claramente para apuntarse un tanto.

    Estoy de acuerdo en que nos jugamos mucho y no es tiempo de egos revolucionarios, pero tampoco dejemos que esta situación tan jodida ciegue nuestras reflexiones.

    Un saludo.

  2. Lusbert Lusbert says:

    Claro, si las CUP tuviesen mayoría en el ayuntamiento, probablemente no se habría producido el desalojo, pero por otro lado, también se pudo haber parado si durante el proceso de desalojo se vaya organizando huelgas de solidaridad y movilizaciones en la ciudad e incluso en toda Catalunya y los operarios se negaran a realizar el derribo en un acto de desobediencia civil. Gamonal es un ejemplo de cómo la movilización popular pudo parar las obras sin necesidad de recurrir a la vía institucional, desatándose una ola de movilizaciones en solidaridad con Gamonal en todo el territorio español que finalmente obligó al PP a echar atrás el proyecto urbanístico. En la historia hay miles de lecciones de este tipo, en el cual, la clase trabajadora puede defender sus intereses sin necesidad de participar en las instituciones y creando las suyas propias (asambleas, sindicatos, consejos...) desde donde se articulan el poder popular.

    Por supuesto, hoy en día no existe un movimiento obrero fuertemente organizado y con poder para obligar a la clase dominante a retroceder y aceptar las demandas de la clase obrera, pero las instituciones son armas de doble filo. Una estrategia posibilista bien podría darnos victorias parciales e inmediatas que favoreciesen a las clases oprimidas, pero por otro lado, puede ser una estrategia desmovilizadora. Tomo por ello el ejemplo de la república de Weimar, socialdemócrata, que pese a conceder ciertos derechos a la clase obrera, la neutralizó y por ello no pudieron parar el fascismo. Te diría lo mismo de la China de Mao, un gobierno paternalista que, cuando el capitalismo de Estado finalmente dio lugar a un capitalismo de libre mercado, dejó a una clase obrera incapaz de autoorganizarse, y más con las trabas a la libertad sindical.

    Para concluir, pienso que lo esencial es construir movimiento desde abajo, la lucha por un puesto en las instituciones termina a la larga por sustituir a la lucha en las calles.

    • Creo que hay otro buen ejemplo sobre lo que comentas: el New Deal en los EEUU, o "cómo cambiar todo desde las instituciones para que nada cambie en las fábricas."

  3. @botasypedales says:

    Yéndonos al sindicalismo podemos ver el ejemplo con uno de los sindicatos más fuertes del Reino de las Españas: el SEPLA de pilotos. Será un sector muy particular, pero son asalariados muy disciplinados con su sindicato y eso les da fuerza. Tanta fuerza que no necesitan presentarse a elecciones sindicales ni a nada parecido para luchar y vencer.

    Lo mismo se puede extrapolar a cualquier otro campo donde la representatividad, la delegación y el electoralismo se presenten como herramienta para construir fuerza. Lo cierto es que es al revés, es la fuerza real la que da fuerza electoral. Cuando en la sociedad tiene fuerza unas condiciones materiales y culturales como las actuales, en lo electoral hay un absoluto pasotismo o un apoyo a partidos estatistas, interclasistas(o antiobreros) y continuistas, como PPSOE, IU o Pablemos. En el sentido contrario, que lo electoral pueda reforzar movimientos populares, es posible solo en el campo cultural, de motivación a las bases con su propia capacidad al comprobar la cantidad de gente que vota a tal o cual proyecto y por lo tanto, de apoyo para disputar la hegemonía cultural de la sociedad, pero nada más.

  4. Manuel says:

    A todos esos ejemplos históricos que planteais se le puede dar vuelta. El del SEPLA podría ser una muestra, en ese sentido, de cómo el sindicalismo acaba conduciendo al corporativismo; la CNT histórica de cómo el abstencionismo le acaba abriendo el paso al golpe militar, y así se podría ser... ¿Muy reduccionista? Tanto como los ejemplos históricos que aquí se han nombrado.

  5. Diego says:

    Yo soy partidario de plantearse en las elecciones municipales la posibilidad de votar. El motivo principal, para mí, es la cercanía que tiene con la población, que en lugares pequeños puede ser muy grande (hasta el punto de conocer todo el mundo al alcalde en persona). Esto para una ciudad como Barcelona se hace más complicado, pero cosas tan simples como quitar las multas por pegar carteles son cosas importantes que se pueden hacer desde cualquier municipio.

    Si nos ponemos con ejemplos, uno actual podría ser el de Marinaleda, donde la CUT en el poder les asegura unas condiciones ganadas en la calle, y otro histórico la CNT de Coruña en la restauración, que votaba a los republicanos en las municipales porque tenían mejores condiciones para hacer las huelgas,

  6. Pedrito Paz says:

    Lanzas una pregunta y yo te devuelvo otra, ¿Habríamos tenido una semana entera de resistencia, con el conflicto y la solidaridad extendiéndose por todo el territorio del Estado, si las CUP hubieran estado en el Ayuntamiento?

    Can Vies era un lugar importante y necesario, como tantos otros que espacios autónomos que existen, pero, ¿No ha sido mejor poder luchar por él y, quién sabe, quizás acabar recuperándolo gracias a la respuesta colectiva y contundente de todo el barrio?

  7. Manuel says:

    O sea, Pedrito Paz, ¿cuanto peor mejor? Lo dudo mucho. Más que nada porque lo que hoy tenemos es el resultado de 40 años de lo peor (el franquismo) que ha moldeado la sociedad a su antojo.

  8. Pedrito Paz says:

    No he dicho "cuanto peor, mejor" pero es evidente que las posibilidades de ruptura con el status quo se producen siempre en tiempos de crisis. Así como, hasta cierto punto, la represión aumenta la resistencia, que el sistema adopte caras más simpáticas y sostenibles contribuye a la apatía y la pasividad (sinó compara la actual "crisis" con el anterior "estado del bienestar").

    Evidentemente, hay un cierto a punto a partir del cuál la situación puede llegar a ser tan crítica que la reacción de la población sea resguardarse en el miedo y agachar la cabeza hasta donde haga falta (lo que sucedió durante la Dictadura, después de que hubieran exterminado físicamente todo atisbo de resistencia). Pero eso no justifica optar por las vías reformistas e institucionales que sabemos que, al fin, no acaban jamás pudiendo (o tan siquiera queriendo) cambiar nada en lo esencial, a parte de proporcionar, como mucho, una nueva pátina de legitimidad al Estado.

  9. Manuel says:

    Para que haya ruptura tiene que haber crisis, pero también un acumulado que sea capaz de capitalizarla en un sentido socialista y un escenario favorable para nuestros intereses. De lo contrario la crisis puede ser germen del fascismo y de otras alternativas que no sean socialistas ni nada que se le parezca, como la recomposición del Estado capitalista sobre nuevas o viejas bases, como por ejemplo pasó en Argentina tras la ruptura del 2001, a diferencia de otros procesos como Bolivia donde ese acumulado estaba más desarrollado y pudo decantar en una superación del neoliberalismo que si bien no es el socialismo abre un campo fértil para el desarrollo de las organizaciones de masas y un programa de soberanía popular.

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