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Publicado el 16 de enero de 2013 por La Colectividad

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Utopía en el horizonte

En mayo de 2011, centenares de miles de griegos irrumpieron en la Plaza Sintagma en Atenas para protestar contra la liquidación de su país, de sus derechos laborales y de sus medios de subsistencia a las corruptas elites nacionales y los intereses financieros en el extranjero.

En cuestión de días, un campamento de protesta fue creado – organizado bajo los principios de democracia directa, autogestión y ayuda mutua – proporcionando una vislumbre de utopía en medio de una devastadora crisis financiera, política y social. El 28-29 de Junio, durante una votación parlamentaria sobre nuevas medidas de austeridad, el estado finalmente respondió con fuerza brutal, eventualmente desalojando a los manifestantes de la plaza y aplastando el potencial radical de su experimento social.

Un año más tarde, Leonidas Oikonomakis y Jérôme Roos – investigadores en el Instituto Universitario Europeo y coautores del blog activista ROARMAG.org – regresaron a Atenas para hablar con activistas involucrados en el movimiento y la ocupación de la Plaza Sintagma, así como el héroe de la resistencia en la Segunda Guerra Mundial, Manolis Glezos. Lo que sigue es este retrato dramático de un país al borde del colapso; y de las personas que decidieron luchar para construir un mundo nuevo sobre viejas ruinas.

ROAR

Dirección: Jérôme Roos y Leonidas Oikonomakis
Producción: Jérôme Roos y Andrés Cornejo
Duración: 28 mins. aprox.

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Acerca del autor

La Colectividad

Ser autónomx, simplemente, bien podría significar aprender a luchar en la calle; a okupar casas vacías; a parar de currar; a amarnos lxs unxs a lxs otrxs enloquecidamente, y a expropiar.



Una respuesta para Utopía en el horizonte

  1. Serán says:

    Es necesario entender la actitud de la policía como una actitud ofensiva, pero sobretodo defensiva.
    Es normal sentir horror por la práctica policial en Atenas, Madrid, o cualquier parte del mundo, pero no sentir sorpresa. En realidad lo que más horror causa no es el hecho en sí (que también), sino lo que lo fundamenta y lo "justifica".
    Defender una lucha pacífica en sí mismo, es decir, adjetivarlo así y concebirla únicamente en ese aspecto, es sobretodo absurdo, pero también peligroso, inocente, cómplice e iluso. Es no entender el funcionamiento del Estado-Capital.
    La revolución es una guerra, entre los que quieren echar abajo la dominación, y los que la protegen. Unos ya tienen el Poder, y todo lo que lo sostiene y lo mantiene, otros queremos destruirlo.
    La situación en ese punto es clara. Pero algunos no quieren verlo, o no pueden.

    Lo peor no son las atrocidades policiales en las revueltas. Sino lo que se esconde tras ella, lo que las promueve y las necesita.
    Cuando, como dominados, seamos capaces de ver sobretodo y siempre ese horror "oculto", habremos dado un gran paso en nuestra autoemancipación.

    Quien se sorprende porque la policía defienda el Orden del Capital y del Estado, es porque no sabe nada todavía del Capital y del Estado.

    Hago estos apuntes en referencia a varias de las cosas que se comentan por el documental.

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