Opinión

Published on abril 22nd, 2013 | by Lusbert

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¿Y las aspiraciones revolucionarias?

Sin pretensión de lanzar ofensas y queriendo incitar a la reflexión sobre la trayectoria del amplio espectro anarquista, en este artículo planteo una serie de cuestiones encaminadas a resolver la duda de si estamos perdiendo terreno en el imaginario popular como movimiento socio-político. Vivimos una amnesia colectiva ya con la memoria histórica enterrada, aunque los viejos mitos, al igual que las visiones románticas del pasado, no cayeron del todo o no supimos superarlos. No obstante, esos factores no supuso el olvido del anarquismo, aún se pudo rescatar el rico legado que nos dejaron tanto los teóricos como los hombres y mujeres de acción que pudieron materializar los principios anarquistas. Pese a ello, no todos tendrían la suerte de poderlos estudiar y recientemente, con la aparición de nuevas corrientes ligadas al anarquismo o inspiradas en él, hemos visto que en algunos casos, quedaron en la autorreferencialidad, en la contemplación del individuo y su aislamiento del resto de la sociedad. Aquí nos replanteamos, no solo la imagen que tenemos hoy en día del anarquismo, sino también las nuevas aportaciones teóricas tales como el primitivismo, la anticivilización y otros movimientos subculturales.

Aunque nos cueste asumirlo, el aislamiento moral de los individuos a causa del nuevo modo de vida impuesta por el neoliberalismo también ha influido en parte a un cierto sector de anarquistas que, tras ver el fracaso de tener presencia en la sociedad, la niegan, la ven como enemiga. Lo mismo sucede con la idea de civilización, que se ha asociado con todas las connotaciones negativas que se pudieron atribuir. No se quedan atrás las ideas de misantropía, de una visión romántica de las sociedades primitivas o de las revoluciones sociales del pasado siglo. A ello nos preguntamos; ¿y las aspiraciones revolucionarias? ¿qué es del anarquismo como ideología política que en la práctica debería constituir un movimiento político-social revolucionario, más allá de la simple autocomplaciencia, el panfletarismo de vocabulario extravagante e incendiario, de la asociación con movimientos subculturales? Es cierto que las teorías y las praxis del pasado siglo no serían aplicables al contexto actual, pero de esas teorías deberíamos rescatar ese componente político que desde sus inicios siempre ha tenido, y de la praxis, ese imprescindible componente social y clasista.

Llega a ser preocupante cuando los propios anarquistas asocian el anarquismo con el caos, cuya definición viene a ser una presencia caótica e incontrolable para el Estado y el Capital, que puede causar confusiones y malinterpretaciones a la par que no aporta realmente propuestas constructivas; cuando se asocia la lucha anarquista con los enfrentamientos callejeros; cuando la imagen del anarquista es un chico o una chica con estética punk; cuando se pone como fines la vuelta a ser salvajes, a ser niños y recuperar la inocencia perdida; y más cuando se niega la lucha de clases. En definitiva, la disociación del anarquismo con política daría como resultado el despojo del potencial transformador que posee el anarquismo si existen militantes dispuestos a llevarlo a la práctica, reduciéndose a una rebeldía juvenil, una actitud estética extravagante, bohemia y promotora del caos y la destrucción. He aquí, ¿realmente algunos anarquistas han dejado de lado las aspiraciones revolucionarias para quedarse en la estética, la contemplación del «yo» y la vida bohemia? Ni podemos negarlo ni afirmarlo con exactitud, pues paralelamente, el anarquismo social ha podido sobrevivir y sigue teniendo presencia en todo el mundo, aunque no a grandes rasgos.

Nos urge pues rescatar las teorías tanto de la Vieja Escuela como los contemporáneos de la rama social del anarquismo y saber adaptarlas al contexto actual, recuperando el componente político-social y clasista que desde sus inicios ha tenido el anarquismo, de los cuales se pudieron materializar gracias a no solo militantes comprometidos, sino la preocupación por lo social y el trabajo de acción y difusión entre la clase trabajadora, participando activamente en sus luchas y sabiendo darles una perspectiva libertaria. Sabemos que en este contexto es difícil organizarnos, que las relaciones sociales se han deteriorado mucho y la dificultad para entrar en contacto con otros es un gran obstáculo. Sin embargo, dar por sentado el fracaso de llevar la lucha en lo social y optar por separarse de la lucha social y de clases para centrarse en la autorrealización del individuo, en las revueltas espontáneas y en el rechazo de cualquier iniciativa de organización y elaboración de programas políticos antiautoritarios, supone negar las aspiraciones revolucionarias que estuvieron presentes desde los orígenes del anarquismo.

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About the Author

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



11 Responses to ¿Y las aspiraciones revolucionarias?

  1. Liberty Cravan says:

    Totalmente de acuerdo con las aspiraciones señaladas en el último párrafo. Las preguntas que me surgen son ¿Qué hacer ahora que tenemos los objetivos claros?, ¿Qué trabajo práctico debemos potenciar? y sobre todo, ¿En qué estamos fallando?

    • Lusbert says:

      Sinceramente, tampoco tengo claro el qué hacer, quizá para empezar sería conseguir el contacto con otros anarquistas y conocer otros movimientos sociales locales para poder participar y aportar. Respecto a la praxis, no estaría de más trabajar la organización a la vez que nos involucramos en las luchas. Para bien o para mal, estoy pensando que quizá sea la gente que no esté capacitada para llevar una militancia activa o simple dejadez en donde falla, o que no somos capaces de mostrarnos como alternativa política, tampoco puedo asegurar nada... Claro, obviamente me quedo corto en las respuestas porque poca experiencia práctica he tenido por asuntos personales.

  2. Yo solamente matizaría que esos sentimientos "anti-sociedad" son muy viejos (ciertas ramas filosofías del s. XIX al menos ya mostraban esta tendencia). Luego no niego que el anarquismo se haya convertido en una moda de la MTV: eso de anarquía y birra fría.

    ¿Qué no hacemos bien? Para mí lo que falla es la articulación de un modelo socioeconómico claro y funcional. El marxismo-leninismo lo tiene claro. El capitalismo-liberal lo tiene claro. Todo el mundo lo tiene claro menos nosotrxs, que por cada autor tenemos dos modelos diferentes. La cuestión rural es más bien sencilla (colectividades, comunismo libertario...). Pero el problema viene cuando tienes que organizar un territorio de 50 millones de personas, transportes públicas, sistema sanitario, aguas y vertidos, etcétera... Sobre esto hay varias cosas escritas, pero nada claro. Esto es lo que falla en mi opinión.

    Ahora podemos ofrecer muchas cosas y lo hacemos mediante la difusión. Y son cosas fundamentales: anti-autoritarismo, horizontalidad, solidaridad... pero con estas cosas no se atraen a las masas que también buscan, como el resto del mundo, una forma de vivir plácidamente. Tal vez me haya levantado yo muy negativo hoy, quién sabe...

    • Johnny M. says:

      A mi parecer, el problema es precisamente replantearse como regir un territorio de 50 millones. ¿Por que no un millón de territorios de 50? Es decir, el anarquismo no es -ni, a mi juicio, debe ser- una ideología de masas.

      No hay que hacer propaganda, ni hay que convencer a nadie. Hay que vivir conforme lo que se piensa sin importar bajo que estado haya que hacerlo. El día que los que hoy somos anarquistas alcancemos esa meta, el resto del mundo lo será también sin necesidad de manipulación ni verdades a medias -que se han usado y mucho, no digo en esta página por supuesto-.

      Y si la pregunta es como se organizaría una sociedad anarquista, no te digo nada nuevo ni recuerdo el modelo de los microestados, no las polis -que también- si no aquel que ha habido a lo largo de la historia en multitud de ocasiones, desde en la Francia revolucionaria a la Europa central de entre-guerras, pasando por el Oeste Americano.

      • Lusbert says:

        Si el anarquismo no debería ser una ideología de masas, hoy no lo hubiésemos conocido como tal sino que quedaría enterrado en los baúles de la Historia. El capitalismo triunfa precisamente por ser una ideología de masas que contamina hasta a las clases trabajadoras.

        La historia nos demuestra que es precisamente cuando el anarquismo se extiende entre las masas trabajadoras la que ha conseguido una materialización de alternativas antiautoritarias frente al socialismo de Estado y el capitalismo. Además de pretender ser una ideología de masas habría que constituirse como praxis emancipadora dentro de los movimientos sociales y la lucha de clases.

        No podemos ignorar el entorno en el cual vivimos, eso es un error gravísimo. Somos clase trabajadora y las políticas neoliberales nos afectan a todos, es imposible ignorarlos. La lacra del individualismo burgués es la que dinamita cualquier respuesta colectiva y organización popular y es la que debemos superar. Dejemos de hablar de individuos aislados y hablemos de clase trabajadora.

  3. Debunker says:

    Los anarquistas individualistas, (o mejor dicho los que creemos en una anarquía sin adjetivos) no rechazos la idea de sociedad, la consideramos necesaria y útil, no somos 'sociofóbicos', creemos en una sociedad donde los individuos pacten voluntariamente sin ningún tipo de coacción de un estado o de otro ente colectivo no-estatal, creemos en el libre mercado*, creemos que la sociedad es el soporte de los individuos que aspiran a solucionar sus futuros problemas y los de la civilización con raciocinio, libertad e independencia.

    * cuando me refiero a libre mercado me refiero a un mercado verdaderamente libre, un mercado libre sin capitalismo y otros dogmas de economía no-científica ni voluntaria basada en tratos voluntarios y de valoración real de los productos y servicios, sin obligar a ser la compasión de nadie.

    • Debunker says:

      En el asterisco se me ha olvidado escribir un coma, cuando termina en realidad es "(...) ni voluntaria, basada en tratos voluntarios..." Perdón por la errata.

    • Johnny M. says:

      Anarquismo sin adjetivos. ¡Ni socialistas, ni liberales, ni anti nada! Simplemente anarquistas, brindo por eso.

      • Lusbert says:

        El anarquismo es la rama libertaria del socialismo. ¡Sí, somos socialistas y libertarios porque creemos que el socialismo real solo puede realizarse en libertad!

        • Antago says:

          ¿Y si el socialismo nace de la libertad no es libertad del individuo oponerse al socialismo? Si se defiende el derecho a oponerse al socialismo se defiende la oposición al socialismo, si no se defiende el derecho a oponerse al socialismo no se defiende la libertad.

  4. Mike says:

    Opino que hay que volver a reconfigurar la idea del objetivo final. Las concepciones sobre el comunismo libertario son antiguas, y acaban quedando de alguna manera desfasadas o no acordes con la sociedad del siglo xxi. Desde los tiempos de Colin Ward o Fontenis no se ha hablado del comunismo libertario a no ser que para repetir las ideas del siglo XIX o para mistificarlo y endiosarlo. Quizás va siendo hora de volver a hacer una lectura de qué sociedad queremos, cómo funcionaría, con qué medios contaríamos, y a qué problemas y amenazas nos enfrentaríamos.

    Ahora nos dan el poder regalado y se monta la contrarrevolución en 24 horas. No sólo la gente se auto-organiza para hacer al revolución, a veces pasa justo lo contrario. Hay que tener claro el sistema económico que se desea, el socialismo, y ser capaces de que dentro de ese nuevo marco de sociedad socialista, se puedan dar diversas formas de producción y de vida (cooperativas, comunas, neo-falansterios, neorrurales, anarcosindicalismo, comunismo de consejos, etc).

    En la sociedad capitalista actual conviven diversos modelos económico-sociales a pequeña escala, no veo porqué no podrían hacerlo en el socialismo. El socialismo libertario se diseña para que sea el marco de relaciones social general. Un sistema socio-económico que sustenta la población, la alimenta, y que pone el poder de decisión en sus manos. Pero además podrían convivir con otras fórmulas sociales diferentes (las nombradas arriba).

    Este es el objetivo finalista. Otro asunto importante es reconocer que para llegar a este objetivo es necesario pasar por un proceso revolucionario (por eso de la lucha de clases). Teniendo esto claro, es cuando llega la necesidad de la preparación para ese proceso y para que no nos cojan con el pie cambiado las insurrecciones (ej. Banlieus) o los movimientos de masas espontáneos (ej. 15M, occupy) que se producen cada cierto tiempo en la historia sin necesidad de nuestra participación.

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