Artículos recuperar+la+programación

Publicado el 17 de enero de 2013 por Colaboraciones

11

Luchar por una Educación Libertaria

Frente a los recortes en el sector educativo han salido multitud de voces en defensa de la educación pública, de calidad y gratuita, y por este motivo creo que es necesario tomar aire y reflexionar un poco sobre este tema.

El sector educativo en la actualidad funciona de la siguiente manera. Desde que somos pequeños nos agrupan por edades, como si ese factor fuera el mas importante, y nos meten en escuelas durante todo el día. En ellas los docentes tienen un plazo de tiempo en el cual su misión es introducir determinados conceptos en las mentes de sus alumnos.

Pasado ese tiempo se elaboran unas pruebas denominadas exámenes, las cuales mediante un sistema de calificación estipulan si tienes esos conocimientos y en qué grado los adquiriste. Si no pasas esas pruebas te mandan repetir curso para intentar de nuevo que adquieras esos conocimientos. Por el contrario, si el docente consiguió su objetivo te mandan a un nuevo curso y así sucesivamente.

De esta forma se va otorgando al alumno los conocimientos considerados básicos y que todas las personas deben tener. Después tienes la posibilidad de seguir en el sector educativo para adquirir una supuesta formación superior que emplea el mismo método antes citado o la de intentar entrar en el mundo laboral.

Pero, ¿quién dice cuales deben ser estos conocimientos básicos que todos debemos aprender? Bien, pues el encargado de estipular los conceptos y en qué cantidad, así como el orden en que se deben aprender es el  Ministerio de Educación. De esta forma la formación de las personas de un país está elegida a la carta por el gobierno de turno, dando como resultado un cambio en los planes de estudio cada vez que entra uno nuevo, así como un cambio en la doctrina de estos.

Entonces estaréis de acuerdo conmigo en que hace falta separar el gobierno de la educación, o mejor dicho, separar el Estado de la educación, ya que es el Estado al fin y al cabo el que estipula y permite este hecho.

Una vez dicho esto, planteémonos algo más, ¿de verdad que siendo diferentes y únicos cada uno de nosotros  tenemos que aprender todos los mismos conceptos y de la misma forma? Es decir, cada uno tiene su propia naturaleza. Cada conciencia es única al igual que lo es su manera de asimilar su entorno y conceptos. Lo mismo pasa con la curiosidad, no a todos nos surgen las mismas dudas al mismo tiempo ni nos interesan los mismos temas.

Entonces, ¿por qué intentar enseñarnos las mismas cosas, al mismo tiempo y de la misma forma? ¿Acaso no sería mejor que cada uno de nosotros fuera por propia vocación y a su ritmo aprendiendo aquellos temas que le fueran interesando?

A lo largo de los años el ser humano ha explorado e intentado explicar todo lo que se encontraba, de esta manera se ha ido acumulando una cantidad ingente de información. Supongamos que toda esta información está dividida en los frutos de un árbol con multitud de ramas, que a su vez se dividen en más ramas y que en cada división hay un fruto; entonces, ¿por qué tenemos que comer solo unos determinados frutos y no podemos escoger aquellos que más nos atraigan?

Es cierto que para alcanzar los que están más altos primero tendrás que recoger los que los preceden, pero esto es lógico. Es el mismo caso que cuando haces una casa, que para hacer el tejado primero tienes que hacer las paredes, y antes de las paredes tienes que hacer los cimientos, y así sucesivamente. Así, el propio interés de cada persona la llevará a adquirir cada vez mas conocimientos, los cuales a su vez les motivarán el querer aprender más de uno u otro tema.

Además, de esta manera el docente no es el encargado de meter unos conocimientos prefijados en las mentes de sus alumnos, sino que desde su posición más alejada del tronco, tiene que facilitar la recogida de alimentos pero sin que ello implique la forma o cantidad en la que han de ser cogidos y/o comidos.

Y, ¿cómo los docentes pueden hacer esto? Pues delegando esa responsabilidad en la experimentación propia, en la enseñanza mediante el método del ensayo y error.

Esta metodología de enseñanza es denominada como pedagogía libertaria, y se rige por los siguientes principios:

- Antidogmática y antiautoritaria: Sin imponer ningún dogma y/o religión.

- Sin premios ni castigos: Ya que la función de estos es modelar la conducta.

- Sin exámenes: esto pretende eliminar la distinción entre “alumnos buenos” y “alumnos malos”, ya que tales calificaciones no existen, solamente alumnos con distintas aptitudes y capacidades.

- Integral: Entendiendo que la formación intelectual tiene que ir a par con la formación manual así como con el desarrollo físico del cuerpo.

- Coeducación de sexos: La igualdad entre sexos no es posible sin una educación igual a hombres y mujeres.

- Accesible para todos: Sin hacer distinciones por la cultura, clase, color de piel, orientación sexual…

- Principio de libertad: Sin horarios fijos ni obligatoriedad de asistencia, donde los alumnos puedan entrar y salir del aula cuando quieran, cambiar de sitio, salir voluntariamente a la pizarra…

- Autogestión: Entendiendo que la gestión de la educación tiene que ser responsabilidad de los docentes y de los educados y no depender de terceros.

Es cierto que dentro de la educación anarquista o libertaria, ambos términos son homólogos, hay diferentes tendencias y propuestas. De este modo, podemos dividirlas entre las tendencias no directivas y las de tendencia sociopolítica [1]:

«Las teorías no directivas parten del individuo como eje de toda acción educativa, y se basa en muchos de los principios pedagógicos que Rousseau desarrolla en el Emilio, aunque con críticas a su posición liberal.

Entienden que la libertad del educando debe ser absoluta, y la misión del educador debe ser la de evitar toda influencia coactiva en el desarrollo natural del individuo, puesto que se entiende que este es bueno por naturaleza (o al menos que no es malo), y son las influencias represoras de la sociedad adulta las que lo corrompen. Comparten con Rousseau la idea de que un individuo es incapaz de razonar moralmente hasta su adolescencia, y que por tanto es necesario aislarlo de la enseñanza de todo tipo de dogma, para evitar la manipulación del niño. […]

Son varias las teorías de esta tendencia, que van desde los planteamientos anarquistas individualistas de Stirner hasta la corriente de escuela neutral y las ideas educativas de Tolstói. […]

En el otro polo del paradigma anarquista de la educación nos encontramos con las teorías que defienden que la educación debe tener una fuerte orientación social.

Estos planteamientos no entienden la libertad individual al margen o en contraposición a la libertad social, la libertad no es una característica natural, sino social (Bakunin), y por tanto, la libertad se convierte en un fin, no en el medio. “Si la libertad es conquistada y construida socialmente, la educación no puede entonces partir de ella, sino que puede llegar a ella. Metodológicamente, la libertad deja de ser un principio, lo que aparta a esta línea de las pedagogías no directivas”.

En este polo, el carácter político de la educación se acentúa, pues se entiende que no existe ninguna educación neutral, ya que todas se basan en una idea del ser humano y en una concepción de la sociedad, y por tanto, el/la educador/a debe definirse por un modelo de ser humano y de sociedad. La educación anarquista, para estas tendencias, debe educar para el compromiso moral y político de transformación de la sociedad, no debe ni puede renunciar a transmitir ideología (no a dogmatizar), porque de lo contrario la sociedad capitalista inculcará la suya propia sobre los educandos. En este sentido, dentro de este polo encontramos diversos planteamientos, desde los que van a limitarse a proponer un corpus fundamental de enseñanzas científicas y racionales que faculten para una toma de posición en la sociedad (la enseñanza racionalista) hasta aquellos que proponen una pedagogía de la confrontación que eduque a luchadores sociales contra el Estado y el Capital.

En esta tendencia encontramos diversas teorías como la de Bakunin, los planteamientos educativos de Ferrer i Guardia o la teoría de la desescolarización. […]»

En la actualidad hay pequeños centros donde estas ideas se están llevando a la práctica todo lo mejor que se puede, ya que al final siempre tienes que entrar en el sistema educativo controlado por el Estado o por la iglesia para tener el graduado escolar, título que necesitas para poder trabajar y vivir en sociedad. Pero entiendo que esta no es la solución o método definitivo para alcanzar una educación libertaria, sino que es un medio más para conseguir tal fin.

Considero que todo aquel que este relacionado con la educación y la pedagogía, da igual si es docente, alumnado, etc., debe luchar con el objetivo de conseguir una educación libertaria en una sociedad libertaria, ya que solo en este contexto se podrá desarrollar plenamente.

¿Cómo luchar? Pues organizándonos siguiendo los principios del anarcosindicalismo, (que son la autogestión,  el federalismo y la ayuda mutua, además de todos los que son consecuencia de estos tres), y mediante la utilización la acción directa, el boicot, el sabotaje, la información-propaganda, la huelga, etc., ya que entiendo que la emancipación de la educación debe llevarse a cabo por parte de los propios interesados, y no se tiene que esperar a que un tercero facilite el contexto para que se pueda desarrollar de forma completa.

De este modo, la lucha debe perseguir cambios en el sistema educativo enfocados hacia el acercamiento de la educación hacia una pedagogía libertaria y los principios que la definen, o lo que viene siendo lo mismo, por conseguir la emancipación de la humanidad.

Creo que si somos capaces de afrontar este reto y llevarlo a cabo de forma sólida, es decir, de menos a más, trabajando en grupos locales, y una vez consolidados estos grupos confederarse entre sí, seremos capaces de plantarles cara a los que quieren que la educación sea una instrucción militar subordinada al sustento e interés del Estado y del capital.

Alekseievich

[1]  Noa, Francisco José Cuevas. La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria.

Tags: , , , ,


Acerca del autor

Colaboraciones

Colaboraciones enviadas a la página. Para mandar tu colaboración puedes enviarnos un correo a regeneracion@riseup.net con el asunto "Colaboración". No olvides firmarlo o indicar si quieres publicarlo anónimamente.



11 Respuestas para Luchar por una Educación Libertaria

  1. Nemo Nemo says:

    Sobre educación libertaria, o mejor dicho, educación racionalista (pues el objetivo de los educadores libertarios nunca fue hacer a los niños y jóvenes anarquistas, sino dotarlos de las herramientas y conocimientos que les permitieran ser hombres y mujeres libres), es muy interesante la difitalización que recientemente ha hecho la Federación Libertaria Argentina de la revista Escuela Popular, revista editada a comienzos del siglo pasado por los educadores racionalistas argentinos y que tiene artículos muy rescatables no solo sobre temas pedagógicos sino tamibén sobre la cuestión de la educación popular, es decir, la de que la clase obrera le dispute la hegemonía y el control de la educación pública al Estado. http://www.federacionlibertaria.org/archivo-digitalizaciones-LA%20Escuela%20Popular.html

  2. Duque de Jaca says:

    El libro de Paco Cuevas, Anarquismo y Educación, se encuentra disponible en scribd.

    • Alekseievich says:

      Hay uno pequeño de 16 páginas, que es «La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria» escrito por Francisco José Cuevas Noa y del cual hay un enlace al final del texto, y hay otro que se titula «Anarquismo y educación. La propuesta sociopolítica de la pedagogía libertaria», tambien de Francisco José Cuevas Noa que tiene unas 166 páginas.
      Los dos están en scribd, pero el segundo tiene las hojas de diferentes tamaños, lo cual creo que perjudica a la hora de imprimirlo. Si alguien sabe donde lo puedo encontrar o como podría igualar el tamaño de las hojas en pdf, le agradecería que me lo dijese.

      Gracias y Salud!

  3. Pingback: Luchar por una Educación Libertaria | Regeneración | Experiencias educativas en las aulas del siglo XXI | Scoop.it

  4. A este interesante artículo, planteo un dilema que me persigue desde que abrí como frente la lucha estudiantil: ¿qué debemos hacer, como anarquistas, en las manifestaciones en defensa de una educación pública? ¿Tenemos que luchar por una educación estatal sólo porque es universal y por tanto mejor que la privada-mercantil? ¿Hay que acudir a las manifestaciones pero con nuestras pancartas de 'Ni publica ni privada: autogestionada"? ¿Y con las consignas que se gritan a favor de la universidad pública?

    Me parece una postura a debatir y me gustaría conocer vuestros posicionamientos.

    Salud!

    • El dilema de siempre: ¿debemos apoyar las medidas sociales dentro del marco del Estado, el cual no parece que vaya a desaparecer en el corto-medio plazo? No creo que nadie del movimiento libertario, con un poco de sentido común, se oponga rotundamente a las protestas de colectivos como Marea Blanca (a favor de una sanidad universal y pública, dentro del marco estatal, claro), Marea Verde (el de la educación), etcétera. Sin embargo, no podemos obviar que es una contradicción con nuestros valores autogestionarios, ¿no? Ningunx de nosotrxs queremos que nos privaticen los hospitales de Madrid, aunque la otra alternativa, la estatal, tampoco sea de nuestro agrado. ¿Significa esto que debemos posicionarnos también en contra del movimiento pro-sanidad pública? ¿O tal vez simplemente mantenernos al margen sin dejar de exponer nuestra propia alternativa? En definitiva, ¿debemos, o no, oponernos activamente a las "mareas" o dejarles hacer?

      Yo no lo tengo nada claro, pero sí que tengo una cosa clara: las "teorías de la miseria" no son ni moralmente ni prácticamente válidas. Decir que hay sumir a la población en la miseria para que nazcan sentimientos realmente revolucionarios no me parece ético ni viable. ¿Alguien tiene algo claro al respecto?

      • Añado: con "teorías de la miseria" también me refiero a todas esas posturas en contra de las concesiones sociales por parte del Estado: jornada de 8 horas, sistema de pensiones, sanidad pública, etcétera. Sin duda las condiciones materiales de existencia de la clase obrera mejoraron con todas estas medidas, aunque vinieran de "arriba" e impuestas, en cierta medida, desde un marco estatal. ¿Fueron un logro o un retroceso? Supongo que depende también de la perspectiva temporal que se tenga: en el corto-medio plazo fueron, sin duda, un avance (incluyendo la educación, que es el tema de este artículo). En el más largo plazo tal vez no fueron tanto un logro sino un retroceso por varios motivos, entre ellos el acomodamiento de la clase obrera y la relativa (resaltando lo de "relativo") movilidad ascendente que se dio.

      • Liberty Cravan Liberty Cravan says:

        Yo no veo tal contradicción.

        Las Mareas exigen que exista una sanidad y una educación de acceso universal, para todos, mantenida con nuestro dinero y gestionada de acuerdo a las necesidades de las personas y no de las empresas. ¿No estamos los libertarios también por esto?

        La salvedad, obvia, es que otros no aspiran a acabar con el Estado. El Estado es, para nosotros, quien roba a la sociedad del control sobre estos servicios sociales, mientras que para otros es (en el peor de los casos) un mero mediador. También hay quien cuestiona que no haya un mayor control de las personas sobre los servicios sociales, esa tendencia debemos potenciarla, porque en su extremo estamos los libertarios.

        En ningún caso los anarquistas cuestionamos la existencia de instituciones sociales que cubran las necesidades de la población. Es más, fuimos nosotros quienes las exigimos durante años, mientras el movimiento obrero tuvo fuerza. No estoy de acuerdo en que fuesen una concesión y, si lo fueron, fue para aplacar demandas mayores cuando pudieron exigirse. Hoy estamos en el caso contrario, nos arrebatan todo porque no tenemos capacidad alguna para evitarlo.

        De hecho, estas meras dudas sobre cuál debe ser nuestra postura demuestran el abismo en que estamos inmersos, incapaces de plantear demandas o, incluso, de saber qué debemos demandar.

    • Alekseievich says:

      Yo considero que hay convergencias en las reivindicaciones, me explico. Por ejemplo cuando se dice que se quiere una educación pública, laica y de calidad.

      Desde la educación libertaria se defiende que esta debe ser: "- Accesible para todos: Sin hacer distinciones por la cultura, clase, color de piel, orientación sexual…" lo cual coincide con la reivindicación de "pública" que mencioné antes, ya que esta última pide una gratuidad de la enseñanza, lo cual significa que es accesible para todos.

      Con el tema de laica creo que no hace falta decir mas que lo ya dicho: "- Antidogmática y antiautoritaria: Sin imponer ningún dogma y/o religión."

      Pero el tema de "calidad" creo que hay que es el que nos lleva a la controversia. Este término es muy ambiguo, y creo que es el que tenemos que tratar con mas tacto. Desde mi punto de vista, una educación de calidad es la educación libertaria, desde otro puede ser el sistema que se empleaba hasta ahora, o cualquier otro que dependa o no del estado.

      Entonces ¿Tenemos que luchar por una educación estatal? ¿Debemos apoyar e integrarnos en los movimientos por una educación pública y universidades públicas? Creo que si, pero con matices.

      Tenemos que participar en las asambleas y movimientos de lucha que están surgiendo y oponiéndose a las políticas de Wert y compañía, pero dotarlas de objetivos claros y no la unión por el descontento. Tenemos que promover que estas asambleas cambien la lucha por una "educación pública, laica y de calidad" por una lucha que persiga una educación regida por unos principios claros y sin términos ambiguos.

      Y ¿qué principios pueden ser estos? Pues los de la educación libertaria. Puede que no se acepten al momento o no se acepten todos, pero creo que si se va trabajando se podrá ir haciendo camino...

  5. IP 1936:07:19 says:

    Yo lo unico que tengo claro es que si ls anarcas no tienen claro como casar las luchas populares con sus aspiraciones revolucionarias es porque sus aspiraciones revolucionarias estan saliendo de una estética, de una subcultura o de un royo académico, separado de la realidad.

    A mi me gusta más este texto: llevar las reivindicaciones ciudadanistas a nuestro terreno.

    http://www.regeneracionlibertaria.org/sacandole-punta-al-boli

  6. VonRichtoffen (@Kronstadter) says:

    Me parece que la poscición a adoptar se encuentra con facilidad si se considera que es en esos movimientos reivindicativos y populares donde está el interés máximo por lo que tenemos que decir.

    Hay que apoyar esas luchas y llevarlas a nuestro campo con pedagogía: participando en ellas e incidiendo en la desigualdad (tan manifiesta hoy día) entre lo público y lo estatal, dirigiéndonos no a restituir al estado un mítico carácter público de días dorados que hoy ha perdido a manos de la corrupción sino a rescatar de manos este estado prepotente lo público (digo prepotente porque ahora mismo se permite desdeñar lo público y desatenderlo).

    Me parece que si ante estas mareas ponemos en valor las iniciativas de (auto)servicios públicos populares y autogestionadas se producirá un intercambio fructífero: por una parte, personas desencantadas con el estado pueden volverse hacia estas iniciativas y ayudar nutrirlas y desarrollarlas. Por otra, los modelos de estas iniciativas podrían llegar a inspirar a los movimientos de protesta para que tomen los trozos de los servicios e infraestructuras del estado, los recuperen en régimen de autogestión y los abran a la participación y federación de esas otras iniciativas menores.

    No es nada que se logre de la noche a la mañana, ya que las diferencias de concepción acerca de la gestión y provisión de servicios entre lo estatal recuperado (que lógicamente arrastrarán, continuismo, prejuicios y maneras de hacer de lo estatal) y lo popular autogestionado (que no está exento de prejuicios y tiene por supuesto sus propias maneras de hacer) tendrán que ser dirimidas. Pero para los libertarios, que se proponen la más enorme y pesada de las tareas al querer alumbrar una sociedad nueva donde la libertad y la vida estén garantizadas sin excepciones, el que algo sea de una gran dificultad no es excusa para no llevarlo a cabo con paciencia y determinación.

    Es muy notable el incremento en movimientos y grupos en este sentido en los últimos años. Pienso que quizá es tiempo de empezar a preparar los canales por los que estos grupos puedan comunicarse, apoyarse y llegado el caso también federarse. En este sentido me planteo si no sería conveniente, temas laborales aparte, afiliarse masivamente a sindicatos de corriente libertaria y trabajar desde ellos para que se pongan al servicio de la vertebración de estas iniciativas y estén preparados para tender puentes cuando surjan posibilidades de recuperar los trozos que se le escapen al estado.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Ir arriba ↑