Pride

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Durante la manifestación del orgullo gay de 1984, un grupo de gays y lesbianas recaudan dinero. Dinero destinado a apoyar la huelga minera que ese mismo año había comenzado en Reino Unido. Basada en una historia real, la película Pride nos cuenta cómo el colectivo Lesbians and Gays Support the Miners (Lesbianas y Gays apoyan a los mineros) se enfrentan a todas las adversidades con las que se encuentran para apoyar a otro colectivo oprimido: el de los mineros.

Como bien dicen al principio de la película (tranquilos, no hay spoilers, además todos sabemos cómo terminó la huelga) si la policía no nos está acosando, es porque ahora mismo tienen otros objetivos. Pero nuestros protagonistas deciden no quedarse parados. Ese otro objetivo que está sufriendo necesita ayuda, económica entre otras cosas, y ellos pueden aportarla. Pero no va a ser tan fácil, porque, ¿cómo van a aceptar unos mineros, hombres duros y fuertes, el dinero de un grupo de gays?

Pues bien, ante el rechazo de los sindicatos, este grupo de gays decide ponerse en contacto con los propios huelguistas. con ciertas reticencias iniciales por ambas partes, ambas comunidades se ponen en contacto y se conocen, teniendo las mujeres un papel clave especialmente en mejorar la interacción entre los dos grupos que en un principio aparecen recelosos. Diferencias que en un principio parecen insalvables acaban en una fuerte unión.

Y no sólo eso. También nos habla, aunque brevemente, de la opresión de ambos sexos en el sistema heteropatriarcal. Hombres con miedo a bailar en público, mujeres con miedo a hablar de sexo, mientras se tratan temas que siguen vigentes como el miedo al sida por desconocimiento o la falta de aceptación por parte de personas cercanas hacia sexualidades no normativas.

Todo ello contado desde el humor, aunque no falten momentos de angustia. Una hora y media de altibajos y conversaciones sencillas pero de gran significado que muestra hasta qué punto luchas que aparentemente no están relacionadas se necesitan.

Una grandísima muestra de la transversalidad de las luchas, que culmina con los mineros acudiendo masivamente a la manifestación del orgullo al año siguiente. Una película con protagonistas homosexuales que no está centrada en sus historias románticas. Sólo con eso, ya diría que es algo totalmente recomendable que nos despeja la mente de la línea festiva de las fiestas institucionales del orgullo que se están celebrando estas semanas en diversas ciudades. (Recordamos la convocatoria de esta tarde para la manifestación del orgullo crítico en Madrid en la plaza de Cabestreros).

 

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