Opinión

Publicado el 25 de agosto de 2013 por Máximo Eléutheros

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Breve vindicación del anarquismo individualista

«Hombre: abre la ventana de tu intelecto a todos los vientos y cuando te hayas bañado en ellos, juzga y dinos, con criterio sereno, cuál fue el más puro».

Los mismos fallos e imprecisiones que comete la sociedad en general con el comunismo anarquista (también con el colectivismo, pero me refiero explícitamente al comunismo por ser la tendencia mayoritaria en la actualidad), tiende el último a cometerlos para con el anarquismo individualista. Si es del todo erróneo leer a Marx, Bakunin y Kropotkin a través de un apologeta del liberalismo, también lo es leer a Stirner o Tucker desde Marx, Kropotkin o Murray Bookchin. Por ser más claro y pragmático: no es bueno interpretar la trifulca de la I Internacional desde Marx, como tampoco es recomendable hacerlo desde Bakunin; únicamente la lectura de ambos, la comparación, la construcción de un discurso gradual y voluble, servirán como herramienta digna y plausible de análisis.

Así también, es un error lógico, pero comprensible, el inferir que puesto que ciertos individuos particulares se consideran influidos por Stirner, y puesto que abogan por una serie de planteamientos, esos mismos planteamientos son necesariamente stirnenanos, es decir, que esos razonamientos son iguales a lo que decía o no decía Stirner. La interpretación de Stirner de James L. Walker, un anarcoindividualista inglés, difiere sustancialmente de la que hace, por ejemplo, Miguel Giménez Igualada, anarcoindividualista español. Sólo si se ha leído a Stirner directamente, más allá de las variaciones personales que siempre hace cada autor y que constituyen la pluralidad del pensamiento, se puede saber con certidumbre cuál de los dos es el que más se acerca al filósofo alemán en su interpretación. Si se tiene curiosidad y afán de conocimiento, por supuesto.

La Wikipedia puede ser una buena amiga para ciertos casos pero, al ser esencialmente esquemática, es nefasta para la comprensión cabal; es decir, para realizar una crítica profunda a un autor. Por ejemplo, yo, excepto un breve texto de Pannekoek y unas cuantas referencias parciales en artículos y textos, apenas he leído nada de los llamados marxistas libertarios. ¿Cuál es mi posición, pues, respecto a estos? La única posible: confiar en la interpretación de mis compañeros, y mientras tanto no atacarlos. Podría criticarlos a través de otros individualistas, pero sería una bravuconada sin fundamento. Cuando los lea por mí mismo (¡qué de lecturas, maldita sea, hacen falta para comprender todo el pensamiento político!), podré opinar con una base real. Podré cavilar entonces por qué sí o por qué no; qué de bueno y qué de malo; qué de aprovechable y qué de desechable hay en sus teorías. Hasta ese momento sólo cabe, como digo, la escucha, el intento de comprensión y el respeto hacia lo desconocido.

Pero ya me imagino la respuesta: ¿no puedo entonces criticar a Hitler, el fascismo, etc.? Claro que se puede. El caso es no quedarse en el chascarrillo de la televisión, o para nuestro caso del panfleto (me remito a Bookchin y a su Anarquismo social o anarquismo personal). Hace poco, en un programa llamado Fort Apache, hablaban de cómo el término fascismo había perdido todo su contenido. Pues bien, lo mismo le pasa al anarquismo respecto a la sociedad y al anarcoindividualismo respecto al mismo anarquismo (comunista, reitero). Lo que tanto nos desagrada, que tomen el anarquismo como algo que no es: caos, sucede a cada instante dentro del propio movimiento filosófico y político ácrata. En la actualidad, la palabra individualismo, como tantas otras: socialismo, anarquismo, comunismo, etc., ha perdido su significado, sí, pero eso no puede servir de acicate para despreciar al individualismo anarquista, que toma el término y lo potencia hasta el infinito del entendimiento.

Por otro lado, que no se me olvide, querría tocar levemente otro punto importante: las comparaciones tendenciosas que suelen hacerse. La más común, sin excluir otras, es esta: puesto que el individualismo anarquista bebe de autores liberales (Spencer, por ejemplo), el individualismo anarquista es en gran medida liberal. Dejando de lado que todas las ramas del anarquismo se nutren del pensamiento liberal en menor o mayor modo, este argumento es a todas luces falaz. Tan falaz como si yo afirmase que, puesto que el comunismo anarquista se inspira y depende en gran medida de los análisis marxistas, el comunismo anarquista es igual que el marxismo-leninismo. Se mire por donde se mire, tal afirmación es insostenible a poco que se profundice en el tema. En este sofisma cayó, a mi entender, muchas veces Benjamin Tucker.

En definitiva, mi único consejo es este: leed primero al original y desconfiad de lo que dice el adversario. No leáis a Kropotkin desde Tucker; ni leáis a Tucker desde Kropotkin. Un argumento que se toma como verdad antes de haber sido comparado, está sentenciado de raíz. El panfleto, el sofisma, etc., pueden ser herramientas válidas de cara a atacar a elementos externos y represores, pero no sirven para llevar a cabo un sano debate. Si de verdad somos los valedores del radicalismo, no podemos quedarnos en la superficialidad. Siempre un poco más lejos: eso es lo que nos diferencia del resto de ideologías.

Para finalizar, dejo un fragmento de El alma del hombre bajo el Socialismo, de Oscar Wilde, que me gusta bastante:

«Pero cabría preguntarse cómo el Individualismo, que ahora depende más o menos de la existencia de la propiedad privada para su desarrollo, se beneficiará de la abolición de tal propiedad privada. La respuesta es muy simple… La propiedad privada ha aplastado el verdadero Individualismo, e instalado un Individualismo que es falso. Se ha excluido a una parte de la comunidad de ser individual para dejarlos muertos de hambre. Se ha excluido la otra parte de la comunidad de ser individual poniéndola en el camino equivocado, y estorbándolos… Con la abolición de la propiedad privada, entonces, tendremos un Individualismo verdadero, hermoso, sano. Nadie gastará su vida en acumular cosas, y los símbolos para cosas. Uno vivirá. Vivir es la cosa más rara en el mundo. Mucha gente existe, eso es todo».

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Acerca del autor

Anarcoindividualista. Stirneano sui géneris. Socialista mutualista. Antiindustrialista, puesto que reniego de los grandes conglomerados industriales y urbanos. Vegetariano ético. Antiteísta.



35 Respuestas para Breve vindicación del anarquismo individualista

  1. janusz says:

    @Joseba, a ver rápidamente. Al contrario de lo que dices sí que se puede perfectamente utilizar cualquier adjetivo calificativo siempre y cuando éste se adapte fielmente a lo calificado,o sea, al propio término. Una definición rara vez es perfecta, lo que pretende es que sea lo más objetiva posible.

    Sobre la definición de Chamfort, no pretendía descalificarlo, sino que simplemente te expresé mi duda acerca de si era una definición de hedonismo o si Michel Onfray había escogido esa frase descontextualizada para hacerla suya para su propia definición, lo que en absoluto me parece mal. Así pues no es un ataque al autor. Por otro lado quiero decir que estoy de acuerdo con el contenido de la frase, lo que puse en cuestión es la coherencia del filósofo francés presuponiendo en cierto modo que su pensamiento ha sido influenciado por el inmoralista Stirner. En todo caso reconozco que aquí sí que existe por mi parte algo de prejuicio al desconocer con rigor su obra. Me comprometo por tanto a realizar algunas lecturas pormenorizadas.
    Además el concepto de Onfray es "hedonismo ético" no "egoismo ético" como dije erróneamente. Acepto por tanto ese error terminológico que me señalas.

    Cuando hablaba de placer materialista intentaba hacer una crítica a utilitarismo de Bentham, y aunque en una frase anterior señalara refiriéndome a Onfray que "en mi opinión no es coherente con la concepción utilitaria del hedonismo que defiende", admito que debería haberlo remarcado más claramente para que me entendieras. Defiendo que el placer es subjetivo al entender que el ser humano no sólo depende de las relaciones externas de forma unívoca, sino también de su dimensión interna. Esto puede comprobarse empíricamente al ver que no todo el mundo reacciona de la misma manera a un mismo estímulo. En este sentido me opongo radicalmente a lo expuesto en el cuarto capítulo de la obra de 1789 de Bentham "Valor del placer o del dolor o cómo medirlos". Ciertamente tendría que desarrollar más la idea, pero en definitiva mi argumento parte de ese punto.

    Califiqué de "erudito manual de autoayuda" la obra de Onfray siendo consciente de su cariz filosófico. Me señalas que este autor ha escrito más de 50 libros, pero debes saber que la cantidad no es sinónimo de calidad. Matizo en todo caso mi apreciación señalando que toda obra que defienda un anarquismo individualista se convierte en cierta manera en un manual de autoayuda. Este pretendía ser el sentido de mis palabras. Y como dije también, para elaborar una estrategia encaminada a transformar integralmente la sociedad de poco nos pueden servir pensamientos que hagan una apología del egoísmo inmoral, como ocurre en el caso de Stirner. En todo caso le concedo por el momento el beneficio de la duda al "egoísmo ético" que postula Onfray, admitiendo por lo además como dije mi parte de prejuicio.

    Si logro interpretar correctamente a los cirenaicos de una forma alejada del inmoralismo y utilitarismo preconizados por Stirner y Bentham, no tendré reparos en aceptar abiertamente su concepción del hedonismo. Pues mi rechazo no se debe tanto al rechazo del placer corporal como es obvio, sino más precisamente a su condicionante ético.

    Sobre la cita de Heleno Saña ya te advertí que la cita no era clara y que trataría de hallar alguna referencia más extensa. Está fuera de lugar por lo tanto tu apreciación personal sobre la simplificación del autor de la que fui consciente.

    En cuanto a la cita de Nietzsche. En primer lugar yo no digo en ninguna parte de mi comentario que tú lo interpretases mal, aunque sea obvio por otra parte que si mi interpretación es diferente, uno de los dos o ninguno de los dos por tanto lo está interpretando correctamente. Joseba, sacas punta hasta del más insignificante detalle.

    Refiriéndome DIRECTAMENTE a la cita, comprendo y admito que Nietzsche acepta positivamente el placer corporal en esa frase. Ahora bien, el hedonismo como concepción, o como "teoría de la vida" como tú la calificas, no se reduce a la aceptación del placer corporal sin más. El hedonismo es rigurosamente una formulación del placer y del dolor, lo que está muy lejos de la intención de esa frase descarriada de Nietzsche.

    En cuanto a su supuesta concepción materialista, intentaré buscar un fragmento suyo que leí hace muchos años, y en el cual expresa taxativamente su oposición hacia todas las concepciones filosóficas, incluyendo la del materialismo como digo. Mi recuerdo es muy débil, pero me parece que comienza haciendo un repaso cronológico de toda la filosofía rechazando con una metáfora ofensiva al idealismo de Platón. Seguidamente creo recordar dice algo así como que el materialismo de Demócrito es el bostezo de la razón, y poco a poco, siguiendo con el positivismo y hasta llegar a Kant termina expresando todo su rechazo a todas las concepciones filosóficas. Lo buscaré si tengo tiempo.

    Por otro lado, no sé si en verdad te parecerá un intento humorístico mío, pero me parece que desdeñas muy alegremente alguna contradicción fundamental existente entre estoicismo y hedonismo. Tu argumento es harto simplificado, pero si te interesa lo discutimos más adelante.

    Saludos.

    • Joseba says:

      Hola, Janusz.

      Qué decir, a estas alturas del debate...

      Como no es el lugar para comenzar a discutir sobre los utilitaristas ni las contradicciones entre estoicismo y hedonismo (cosa que acepto, por supuesto), parece que esto se ha "cerrado".

      Soy un sacapuntas, sí, como me dices. Esto es algo que me suelen decir. Y lo acepto, consciente de que puede serme tan positivo como negativo, depende del caso. Pero me gusta esa rigurosidad que destella del lápiz recién pasado por el afilador...

      Esto lo relaciono con la ciencia; la ciencia crea teorías para explicar algo, y esas teorías son falsables. Es decir, son verdaderas (con escepticismo y duda) hasta que alguien después de ti demuestre que no. Y así...

      Me toca hacer de defensor de Onfray muchas veces, ya que se suele tener una imagen de él que no es en absoluto cierta. Esto me pone en un papel comprometido, ya que parece que no puedo vivir si él o algo parecido (como le ocurre a é con Nietzsche, que parece que lo ama). Realmente Onfray es individualista, pero el individualismo que da dignidad al anarquismo. Todo anarquismo, tanto el que pueda profesar en ocasiones Stirner, como el de Kropotkin, son individualistas. El propio Stirner habla del verdadero individualismo, que es algo muy contrario al concepto liberal del mismo. Y esto es uno de los prejuicios que se tiene sobre él. Esto no quiere decir que en otros aspectos no sea un canalla o ambiguo teórico, que puede. Onfray dice que El Único y su propiedad le sirvió a Mussolini para muchos aspectos... (no sé exactamente en cuales). En fin, que sí, me ha influido Onfray, por que me parece un filósofo digno de ese nombre, y ya es mucho para los tiempos que corren. Esto no quita que sea criticable, ya lo digo. En fin, tenía que aclararlo, me parecía.

      Yo creo que, lejos de banalizar tanto el mal llamado individualismo, como el comunismo, ambos anarquistas, hay la necesidad de, en una reconstrucción actualizada del anarquismo, tomar lo mejor de cada filosofía. Lo mismo con los hedonistas, etc. Está bien la crítica, y la autocrítica, pero tomemos lo mejor de ellos y traigámoslo a nuestro momento, aquí. Y este es para mi el gran reto, renovar el armario libertario, se llame anarquismo, postanarquismo, neoanarquismo o como se quiera. El espíritu es el mismo, que es lo que vale.

      Salud.

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