Introducción al anarquismo (V). En la realidad material

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

En la realidad material

Finalizamos esta serie de Introducción al anarquismo hablando un poco sobre la praxis. He de decir que teorizar demasiado respecto a ella es inútil, y que en la teoría se puede jugar a ser Dios ya que sobre papel (o formato digital) aguanta todo. No obstante, sería interesante comentar algunos tips (consejos) para ir comenzando a tener rodaje y que teoría y práctica deben mantener una relación dialéctica y de retroalimentación, ya que es imposible que exista un movimiento revolucionario solo en lo teórico, así como que una praxis sin teoría detrás está concenado a actuar por inercias, siempre forzada/arrastrada por la coyuntura y nunca capaz de insertarse en ella activamente como actor político de cambio.

Dependiendo de una coyuntura u otra, optaremos por unas vías u otras. La cuestión está en que sepamos elegir las vías adecuadas tras realizar un adecuado diagnóstico acorde a los trabajos de análisis de coyuntura explicado en la anterior entrega. Así por ejemplo, optar por la vía insurreccional sin contar con una base social amplia ni articular un aparato político-militar fuerte, sería un suicidio. En ese caso, sería más acertado una estrategia del poder popular basada en la inserción social que apunte a fortalecer los movimientos populares a la vez que vayamos articulándonos políticamente. En otras palabras, constituirnos como actor político y aumentar nuestra fuerza real para cambiar la configuración de la correlación de fuerzas en el escenario.

Optar por la inserción social requiere necesariamente participar en espacios amplios o frentes sectoriales, teniendo en cuenta que esta táctica está enmarcada en una estrategia más amplia que es la construcción del poder popular. He aquí unos pequeños tips para la inserción social:

—Lo primero es hacer un mapeo rápido de lo que nos rodea, con quiénes contamos y en qué espacios podemos participar.
—Es importante saber que no obtendremos resultados inmediatos, y que tampoco podemos forzar las cosas ni adelantarnos a lo existente. Por lo tanto, hay que abordar la praxis desde la humildad y con paciencia.
—Comenzar con pequeños detalles y realizando pequeñas tareas en colectivo.
—Mantener en lo posible una actitud constructiva, escuchando y tratando de no bloquear propuestas.
—No sobreexigirnos ni a nosotras mismas ni a nadie. Una sobrecarga de trabajo o de estrés provoca bajas en la militancia y en el activismo, lo que es algo poco deseado.

Os recuerdo que todo se va a aprendiendo con el rodaje y que el proceso que queremos impulsar necesita tiempo. Reseñaré a continuación una recopilación de una serie de artículos escrito anteriormente en la web bastante interesante al respecto que comenta acerca de cómo comenzar a movilizarse y/o participar en espacios sociales que tenemos en nuestro entorno.

Otro tema fundamental es que comencemos a trabajar en el tema de la comunicación, puesto que saber comunicar correctamente nuestro mensaje es requisito imprescindible para que nuestro movimiento se visibilice, se reconozca en las luchas sociales y ante la sociedad, y por ello, crezcamos como tendencia política. En este aspecto, debemos de dejar de hablarnos para nosotras mismas únicamente. La comunicación interna es importante para mantenernos en contacto y conocer nuestra actividad, pero también debemos saber comunicarnos con el exterior. Rescato aquí esta pequeña serie de artículos sobre comunicación: Parte1, Parte2, Parte3.

Como he dicho en la primera entrega, las experiencias militantes se adquirirán en el curso de las luchas y aprenderemos de otros compañeros y compañeras de lucha. En el terreno de la praxis, encontraremos muchos problemas, debilidades, obstáculos y contradicciones que tendremos que ir resolviendo. Tampoco existen recetas mágicas ni militantes modelo a seguir, lo importante serán las ganas, la perseverancia, la disciplina voluntaria, la responsabilidad, la humildad y, por supuesto, la solidaridad y el apoyo mutuo; aportando siempre acorde a las posibilidades de cada cual.

Espero que esta serie de artículos haya sido útil y puede que quizá sirviera para crear un itinerario formativo mejor que éste, más completo e incluyendo más disciplinas de las ciencias sociales que aquí no se pudo tratar. Ahora es el momento, pues nos espera una nueva coyuntura en la cual tenemos que ser capaces de posicionarnos como alternativa revolucionaria.

Disponible para descargar todas las entregas y los materiales en .pdf

Introducción al anarquismo (IV). El análisis de coyuntura

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

El análisis de coyuntura

En el capítulo anterior hemos visto cómo se podría configurar el anarquismo como tendencia política revolucionaria. Ahora es momento para que dicha tendencia se vaya implantando en la realidad material y conocer lo que tenemos alrededor es imprescindible. Una gran herramienta para ello es el análisis de coyuntura, que es una forma de conocimiento y una serie de metodologías para extraer información sobre el entorno que nos rodea y realizar un diagnóstico detallado tanto del escenario local como nacional e internacional. Las premisas del que parte el análisis de coyuntura son:

—La realidad material es compleja pero es posible comprenderla a través de un adecuado diagnóstico.
—La realidad es dinámica y cambiante, pero no por influencia de fuerzas sobrenaturales, sino por la intervención humana a través de diversos actores, lo que significa que hay posibilidades de transformarla.
—Comprender dicha realidad nos permite insertarnos adecuadamente en ella y construir nuestro proyecto político revolucionario.

El objetivo del análisis de coyuntura está orientado expresamente a una correcta implementación de nuestra tendencia política a la hora de realizar nuestra tarea revolucionaria. Veremos a partir de ahora también que el análisis de coyuntura está muy ligado a lo expresado en el capítulo anterior, en cuanto a que el proyecto político se construirá tras los resultados del análisis de coyuntura, y también al siguiente, en cuanto a la inserción social. En otras palabras, existe una retroalimentación entre las tesis expuestas en la 3ª, 4ª y 5ª entregas.

Para ir abriendo boca, aquí hay un ejemplo de análisis inspirado en el análisis de coyuntura pero aplicado a los conflictos sociales. Algunos conceptos como escenario, actores políticos, fuerza relativa y fuerza real serán sobre los que abordaremos luego en el documento de análisis de coyuntura. El texto sobre Análisis de conflictos sociales ofrece unos factores que sirven para determinar y posicionar un conflicto de modo que obtengamos su sentido político y social, sea para aprender y solidarizarnos con uno de los bandos involucrados o incluso participar en él. Al igual que veremos en el análisis de coyuntura, la perspectiva que se tiene a la hora de aplicarlo es la de clase, esto quiere decir que parte de saber que la sociedad está dividida en dos clases sociales principales: la clase trabajadora que carece de acceso, posesión, gestión y usufructo sobre los medios de producción y los instrumentos de trabajo, y por ello tiene que vender su fuerza de trabajo a la clase capitalista, la cual es poseedora de capital y propietaria de medios de producción. El análisis de coyuntura no es neutral, puesto que la neutralidad es la ideología hegemónica. Por eso parte de una perspectiva de clase y también de la visión estratégica. Lo que pretende el análisis de coyuntura es ser lo más riguroso posible ya que es crucial porque a partir de la información obtenida se elaborarán las hojas de ruta, las líneas estratégicas y el proyecto político de cara a realizar la inserción social e intervenir políticamente en el escenario, y sabiendo que si se parte de análisis erróneos se llegan a conclusiones erróneas.

Antes de pasar al documento de lleno, conviene aclarar una serie de conceptos previos que se van a utilizar, ya que en sí su lectura es ciertamente difícil pero necesario. Si habéis leído los textos reseñados en el capitulo previo, os sonarán algunos conceptos que utilizaremos.

Coyuntura y estructura

—Cuando hablamos de coyuntura, nos referimos al conjunto de circunstancias, condiciones y situaciones en un determinado espacio y tiempo que son interdependientes, y en cuya interrelación con nuestras acciones, forman un conjunto articulado que definimos como la realidad material. En esta coyuntura podemos distinguir diferentes niveles: desde nuestro entorno familiar, pasando por nuestras relaciones laborales y/o estudiantiles hasta nuestras relaciones en la política (militancia, relación con la administración pública...). En cuanto a las relaciones que tenemos con respecto a una determinada coyuntura, podemos distinguir entre la percepción y conciencia de la misma (cómo interpretamos las situaciones y circunstancias), y la inserción de nuestras acciones en ellas (cómo reaccionamos ante ellas). Las coyunturas pueden cambiar dependiendo de diversos factores presentes en ellos que iremos viendo en el documento.

—La estructura en este sentido es tanto la superestructura, es decir, los aparatos de gobierno, las ideologías dominantes y las culturas y costumbres hegemónicas; como la configuración infraestructural de la realidad material, en otras palabras, las relaciones de producción y los regímenes de propiedad sobre los medios de producción. Lo coyuntural es la manifestación de la lucha de clases en los diferentes ámbitos y problemas sociales en nuestras vidas, tales como la privatización de los servicios públicos, el progresivo auge del Estado policial, los recortes en derechos sociales, las sucesivas reformas laborales en pro de la clase capitalista, las guerras imperialistas en Oriente Medio, etc.

Escenario y actores

—El escenario es el lugar donde se desarrollan los acontecimientos y donde se implementan las acciones de las diferentes fuerzas sociales y actores políticos de una determinada región donde se insertan. El escenario engloba el territorio con el espacio social y el espacio político:

--El territorio un espacio físico delimitado, que puede ser de ámbito barrial, local, regional, nacional o internacional.
--El espacio social es el ámbito donde entran en juego los movimientos sociales, el aspecto cultural, lo laboral y todo aquello relacionado con nuestra vida cotidiana.
--El espacio político es el ámbito donde intervienen los diversos actores políticos (partidos, organizaciones, el gobierno, la oposición, las relaciones internacionales...).

—Los actores son aquellas entidades colectivas que juegan un papel en un determinado escenario; tales como los sindicatos, las asambleas de barrio, una plataforma antirrepresiva, las mareas, los partidos en el gobierno, en la oposición o fuera del parlamento, las organizaciones políticas... No podemos considerar actores a aquellos colectivos que no tienen una visión de disputa, sino de huida.

Fuerzas y relaciones de poder

—Cuando hablamos de fuerzas aquí, nos referimos a la capacidad material de incfuencia de diversos actores políticos y sociales sobre el escenario. Podríamos señalar varios tipos de fuerzas: social como capacidad de movilización, política como grado de influencia ideológica, legitimación en la sociedad y hegemonía; y político-militar, como capacidad para imponerse a través de las armas. La fuerza real de un actor político o social depende de estos factores: internamente, de su grado de cohesión, de unidad teórica, táctica y estratégica, y su proyecto político; y externamente, del grado de inserción social, la base social que movilice, su influencia política y la configuración de su política de alianzas.

—Distinguiremos también entre la fuerza real como la capacidad material real de un actor político o social, y la fuerza relativa o potencial como aquella a la que aspira obtener, que se prevée que logrará o tenga posibilidades de hacerse real.

—Al ser la coyuntura un conjunto complejo y articulado, existen relaciones de poder entre los actores en el escenario. A las relaciones de poder también se les denomina «correlación de fuerzas» y pueden ser asimétricas cuando hablamos de que una de ellas es la dominante, o simétricas si las relaciones de poder entre diferentes actores políticos o sociales están equilibradas.

Lo anterior es  un pequeño resumen de los conceptos más importantes que aparecerán en el análisis de coyuntura.

El documento está dividido en tres bloques. El primero trata sobre la noción de coyuntura, su articulación y unos ejemplos de aplicación en la vida cotidiana. En el segundo, explica las bases teóricas sobre las que se sustenta esta herramienta y las metodologías, que no es más ni menos que el materialismo histórico. Por último, enfoca el análisis de coyuntura como instrumento político con unos objetivos determinados, tales como determinar las fuerzas relativas y reales de los actores políticos, los escenarios, las modificaciones en las fuerzas de los actores políticos, el desarrollo o trayectoria de las fuerzas sociales, etc. Aquí es donde se aplicarán los conceptos mencionados que serán ampliados en el documento, donde además señalan algunos errores a la hora de realizar un análisis de coyuntura. Puesto que este documento está enfocado al trabajo en grupo, incluye una serie de ejercicios para discutir y trabajar en colectivo. Sin más, os dejo el link: Fundamentos de formación política: análisis de coyuntura.

En la última entrega trataremos unas nociones básicas para ir comenzando a andar en el terreno de la praxis. Ir a la 5ª parte.

Introducción al anarquismo (III). Programa, articulación política y estructuración del movimiento

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

En el capítulo anterior hemos visto ya la visión estratégica, y a partir de ahora en adelante, partiremos de ésta para tratar los siguientes temarios, a los cuales añado la recomendación de abordarlos colectivamente, es decir, a través de un grupo de lectura o formación, por ejemplo. Aunque igualmente válido para la formación individual.

Programa y articulación política

Una vez hayamos asumido las bases y tengamos claro qué objetivos queremos lograr, es momento de pensar en la necesidad de perfilar nuestro proyecto político que será nuestra meta final a la que queremos aspirar. Dicho proyecto será resultado de debates y experiencias militantes colectivas, así que por ahora, haremos referencia a este proyecto como el socialismo libertario. Para plasmar dicho proyecto sobre papel, elaboraremos el programa, que es un documento que recoge una serie de objetivos a alcanzar y las líneas políticas y estratégicas a seguir. Distinguiremos aquí, básicamente, dos tipos de programas:

—Programa de máximos: es aquel que recoge nuestras metas políticas finales y las líneas estratégicas que apuntan a nuestro proyecto político. Por sí solo, este programa no se puede implementar, pero marca nuestro norte y son las líneas sobre las que iremos creando los programas de mínimos u hojas de ruta.

—Programa de mínimos u hojas de ruta: es aquello que recoge las tácticas y objetivos más inmediatos. Hay cierta discusión en torno al programa de mínimos y las hojas de ruta, donde por un lado, se ve lo primero como unas metas más alcanzables y partiendo de allí, se elaboran las hojas de ruta que serían las líneas tácticas a seguir; y por otro lado, hay posturas que no contemplan el programa de mínimos, sino que toma directamente las hojas de ruta. Independientemente de estas discusiones, tanto el programa de mínimos como las hojas de ruta marcan objetivos muy concretos y específicos, en otras palabras, marcan metas coyunturales a lograr que permitan el avance cualitativo y cuantitativo de nuestro movimiento en sintonía con el movimiento popular.

La cuestión programática va parejo a la elaboración de estrategias y al análisis de coyuntura, este último tema que abordaremos en el próximo capítulo de la serie puesto que es más extenso y la metodología utilizada en este último tiene mucha sustancia. Volviendo al hilo del asunto, la estrategia consiste en una serie de métodos de planificación, organización y ejecución de diversas operaciones tácticas para lograr un objetivo concreto. Este concepto se detalla en el siguiente documento, donde también explico en qué consiste la táctica y qué factores se tienen en cuenta a la hora de trazar unas líneas estratégicas. A su vez, se amplía las definiciones del programa. Todas las explicaciones van acompañadas de un supuesto práctico ambientado en un conflicto laboral. Leer aquí Estrategia y táctica para un anarquismo revolucionario.

La articulación política es el resultado de la consolidación de una tendencia política bajo la unidad de unas líneas estratégicas, políticas y de actuación a través de las organizaciones políticas y de tendencia. En el Manifiesto comunista libertario de Georges Fontenis se explica con más detalle esta cuestión. En dicho manifiesto, explica unas nociones básica acerca del comunismo libertario y defiende una línea de clase en contraposición de una visión humanista e idealizada sobre la sociedad. También es interesante la visión que tiene acerca de la vanguardia revolucionaria vista desde el leninismo y vista desde el comunismo libertario, donde defiende que la organización política anarquista debe ir en sintonía con los movimientos populares en vez de ir separado de éstos. Plantea otros asuntos relevantes sobre la organización interna como la unidad ideológica, acción colectiva, la disciplina, el federalismo y la democracia interna; el poder, el Estado, la revolución y la libertad, donde distingue el poder directo de la clase trabajadora frente al poder dominante de la clase capitalista; y más aspectos por los que merece la pena leer este manifiesto.

Estructuración del movimiento

Una vez articulada nuestra tendencia, hemos de irnos dotando de estructuras que conformarán un movimiento. Antes de pasar a hablar de unas estructuras más amplias, es imprescindible que tratemos la cuestión organizativa, algo crucial dentro del anarquismo. En este punto, podemos encontrar tres posturas respecto al tema:

—La primera postura es la antiorganizacional, la que no concibe ninguna forma de organización al considerarla contraria a la libertad individual, aunque en la práctica se asimila el informalismo, que consisten en relaciones por afinidad en el cual no existen grados de compromiso y responsabilidades de los miembros que forman el grupo.

—La segunda premisa solo concibe la organización de las anarquistas a nivel social, como pueden ser en los sindicatos de clase o en la movilización en asambleas de barrio (el frente comunitario). En la praxis, se construyen organizaciones amplias que agrupan a muchas personas de distinta afinidad ideológica, o bien, organizaciones llamadas de síntesis donde no están definidas unas líneas comunes de actuación sino que agrupan a anarquistas de diversas tendencias. Dicho de otro modo, se les podrían denominar coordinadoras.

—La tercera tesis concibe la articulación del anarquismo a dos niveles: una que son los frentes de masas que son las organizaciones que trabajan a nivel social de la segunda premisa, y otra que consiste en organizaciones específicas que trabajan a nivel político. Este modelo también es denominado como dualismo organizacional, ya que se considera que únicamente la lucha en lo social es insuficiente y por ello, defiende la necesidad de la construcción de unas líneas políticas anarquistas comunes para todo el movimiento dotándolo de una orientación política y estratégica.

Sobre estos puntos profundizarán en este artículo "Cuestiones organizativas del anarquismo".

Para la configuración de un movimiento libertario estructurado, pasaremos de un movimiento de colectivos y grupos de afinidad a un modelo de movimiento de organizaciones. La diferencia entre éstas y los colectivos y grupos de afinidad está en el caracter y las dinámicas que llevan unas y otras. La organización nace de la necesidad de la responsabilidad política de transformación radical de la sociedad acorde al proyecto político socialista libertario. Para ello, nos dotamos de herramientas con el objetivo de implementar los programas, las líneas estratégicas y de actuación, y que dichas experiencias no se pierdan. A la vez, una organización tiene la pretensión de ser un actor político de cambio y referente en las luchas sociales. Los colectivos y grupos de afinidad siguen una dinámica distinta, y al no regirse por una responsabilidad política y disciplina interna en su mayoría, derivan en una suerte de voluntarismo y en muchas ocasiones actúan por inercias en las cuales terminan en consumo interno. Similarmente pasa con los grupos de afinidad, que debido a que en su mayoría poseen un carácter informal y al no rendir cuentas ante nadie, con el transcurso de su trayectoria, comienzan a aparecer códigos de conducta propios y liderazgos informales. Este tema queda reflejado en el artículo "Organización vs grupo de afinidad: el proceso de hiperautonomización y las debilidades estructurales de un colectivo anarquista".

Reconocer las debilidades internas propias debe servir para solucionarlas. Necesitamos un cambio en nuestra cultura militante y en la manera de ver las cosas y de actuar. Obviamente, todas queremos el comunismo libertario, pero nuestro proyecto político ha de realizarse a través de la disputa de lo existente. Organizarse por organizarse no tiene sentido, lo que le da sentido a la cuestión organizativa es la necesidad de llevar a cabo nuestras tareas revolucionarias en el actual contexto, lo cual quiere decir que debemos también configurar un Modelo de movimiento libertario integrando las organizaciones de tendencia o políticas con organismos amplios y la inserción de nuestro movimiento en los frentes de lucha existentes en la actual coyuntura.

En la siguiente entrega, trataremos una herramienta muy importante que nos permitirá actuar en la coyuntura que nos toca. Ir a la 4ª parte.

Introducción al anarquismo (II). La visión estratégica

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

La visión estratégica

La estrategia es una metodología para lograr un objetivo determinado teniendo un punto de partida distinto, es decir, si lo que aspiramos  es hacia una sociedad sin clases ni Estado y estamos en una sociedad con clases y con Estado, necesitamos elaborar una metodología para poder realizar nuestro objetivo final avanzando en el presente y el futuro inmediato. Plantearnos esta cuestión es muy importante, ya que cualquier movimiento revolucionario debe dotarse de una estrategia política. Volveremos en el siguiente capítulo sobre la cuestión estratégica, ahora partamos primero acerca de en qué consiste una visión estratégica. Tener una visión estratégica implica ver y analizar los acontecimientos, acciones y movimientos de las diversas fuerzas sociales y políticas —tanto las nuestras como las del entorno que nos rodea— de la realidad material teniendo en cuenta el significado estratégico que hay en ellas. Esta visión es contraria a la perspectiva ideológica, que es una visión que no ve los sucesos como flujos dinámicos de la sociedad, sino que aplica una capa de abstracción donde únicamente operan las ideologías que llevan detrás una u otras fuerzas políticas y sociales. No obstante, una visión estratégica sin bases ideológicas y sin estar adscritas a una tendencia política específica sería inútil. La diferencia entre la visión estratégica y la perspectiva ideológica es que lo primero transforma las bases ideológicas en teoría revolucionaria orientada a construir una tendencia política capaz de articular un movimiento revolucionario ambicioso, y siempre orientado a la conquista de victorias en las luchas cotidianas e inmediatas a favor de nuestra clase social sin perder de vista el objetivo final: el socialismo libertario. En cambio, a través de lo segundo, se transforman las bases ideológicas en principios sobre los cuales cumplir coherentemente y a rajatabla.

La falta de visión estratégica impide que el anarquismo llegue a ser una fuerza política revolucionaria como motor y actor de transformaciones radicales de la sociedad, puesto que no aspira a disputar el terreno, lo que significa relegar el anarquismo a posiciones marginales, para el estudio académico o para lavarse las conciencas. Por ello, es necesario un cambio de tendencias y de perspectivas, que tomen el anarquismo siguiendo su tradición de clase, política, social y revolucionaria. A través de la visión estratégica veremos las cosas de distinta manera, más amplias y mucho más claras que a través de la perspectiva ideológica, pues ésta más bien actúa como sesgo en vez de algo que nos permita conocer las dinámicas del entorno, y elaborar planes y líneas estratégicas para intervenir en la realidad material. Esta visión la podemos aplicar en diversos ámbitos de la vida real donde se dan los conflictos sociales. Pondré como ejemplo el tema afrontar la represión desde la visión estratégica: nos damos cuenta de que uno de los principales objetivos de la represión es aislarnos y neutralizarnos a través de la violencia física (arrestos, palizas, torturas...), psicológica (acoso, aislamiento, amenazas, privación de libertad...), mediática (criminalización) y económica (multas). Para contrarrestar sus objetivos, sería necesario tener abogadas afines, visibilizarnos lo máximo posible y, puesto que estamos en una situación de desigualdad de fuerzas con respecto al enemigo de clase y sus gestores (el Estado), construir organismos, crear frentes amplios y tejer alianzas con movimientos de distinta tendencia también afectadas por la represión. Además, hemos visto que la represión no solo golpea al anarquismo, sino a todo el conjunto del movimiento popular: sindicalistas y huelguistas, activistas antidesahucios, ecologistas... y en general, a las clases desposeídas. Por lo tanto, si queremos frenar la represión, nos lleva a extender los lazos solidarios más allá de nuestros círculos y trazar estrategias conjuntas con los movimientos sociales y otras tendencias políticas. El sentido estratégico de optar por esta vía podría ser el siguiente:

—Superar el "cada tendencia mira por sus presos", que en nuestro caso sería el pedir únicamente la libertad de las anarquistas. Esta es una manera de romper el aislamiento, superar los sectarismos y comenzar a tender puentes con otras represaliadas y compartir la solidaridad y el apoyo mutuo.
—Aprender a comunicarnos con el entorno que nos rodea transmitiendo los mensajes adecuados en vez de hablarnos para nosotras mismas. Hacer ruedas de prensa y que nuestro mensaje tenga cierta repercusión mediática también sería un buen punto ganado. Este aspecto es imprescindible para darnos a conocer y contrarrestar la criminalización.
—Reforzar los lazos solidarios entre el conjunto del movimiento popular a través de la inserción social. Reconociéndonos en las luchas sociales nos ayudará a que nos reconozcan como personas —o como movimiento y fuerza política— comprometidas  que luchan por una sociedad más justa. Esto es la reciprocidad.
—Compartir unas dinámicas de trabajo distintas e involucren la mayor cantidad de personas posibles. Muchas cabezas pensantes y muchas manos trabajando por un objetivo común siempre es mejor que cada cual por separado.

Ante las elecciones, hemos arrastrado siempre la inercia de la abstención sin poner sobre la mesa los problemas sociales a tratar como la vivienda, el trabajo, los servicios públicos... Aquí es donde más diferencias hay entre la perspectiva ideológica y la visión estratégica, pues mientras lo primero, aunque es cierto que es imposible conseguir cambios profundos en las elecciones, no lleva más propuestas alterntivas y de avance que contraponer a la farsa electoral. Desde la visión estratégica, no se pone énfasis en el no votar o votar, sino en el fortalecimiento de los movimientos populares y en sacar propuestas y modelos que permitan una estrategia de ofensiva, como por ejemplo, impulsar un nuevo marco de relaciones laborales en pro de la clase trabajadora o una campaña amplia por la amnistía social. Sobre este asunto, ya se trató aquí y más adelante volveremos a ello.

Esto solo es un ejemplo de lo que puede aportar la visión estratégica, no solo en la cuestión antirrepresiva, sino que, como dije antes, también en otros frentes de lucha e incluso en las movilizaciones. Además, la visión estratégica aporta amplitud de miras y humildad, conlleva asumir una responsabilidad política y es una manera de superar el actuar por inercias. Esta manera de ver las cosas rompe con los dogmatismos basados en principios incuestionables y también constituirá el primer paso para comenzar a tratar cuestiones que derivan de esa responsabilidad política de lograr el socialismo libertario, como es la necesidad de consolidar un proyecto político sobre el cual elaborar el programa, las hojas de ruta, las líneas estratégicas, el dotarnos de estructura y la inserción social, el ser parte del movimiento popular e impulsar las luchas sociales.

En la siguiente entrega trataremos más a fondo la cuestión estratégica que va ligada a la creación de programas, proyectos políticos, hojas de ruta y modelos de estructuración de movimiento. Ir a la 3ª parte.

Introducción al anarquismo (I). Unas bases

Prólogo

Con la era de Internet, existe gran cantidad de materiales de contenido libertario que podemos consultar, así como libros básicos para comprender el anarquismo. Sin embargo, una cantidad excesiva de datos no ayuda a definir unas líneas de tendencia concretas y termina creando una suerte de autodidactismo para el autoconsumo o el mero estudio académico. Por tanto, veo la necesidad de crear un itinerario formativo con un contenido específico y concreto, unos mínimos para lograr unas bases comunes sobre las que poder ir trabajando y ampliando. En esta serie, solo trataremos la cuestión política del anarquismo y sentar unas bases para la intervención social. Otros temas complementarios serán: disciplinas de las ciencias sociales (economía, historia, sociología, antropología, etc), los feminismos (de clase, transversal, transfeminismo...), el espacio físico (administración y ordenación del territorio, medio ambiente, crisis energética, cuestión nacional, identidades culturales, etnia, racismo, movimientos de liberación/autodeterminación de los pueblos...), entre otros campos.

En cuanto a las cuestiones prácticas (organización interna, comunicación, relaciones con los movimientos sociales, presentaciones públicas, asambleas, plenos, congresos, convocar/asistir a actos de protesta social, hacer sindicalismo, etc), éstas se irán desarrollando con las experiencias en las luchas y con los encuentros y debates con otras militantes.

Los materiales que selecciono contendrán aportaciones ya escritas en esta web así como de sitios externos.

Índice de contenidos a publicar:

1.-Unas bases.
2.-La visión estratégica.
3.-Programa, articulación política y estructuración del movimiento.
4.-El análisis de coyuntura.
5.-En la realidad material.

Unas bases

Cuando oímos hablar de anarquía o anarquismo por primera vez, pensamos que sería caos y barbarie, o un sueño irracional que aboga por la destrucción de lo existente y promueve el caos como fin en sí mismo. Otras veces, nos lo presentan como una bella utopía donde todo el mundo vive en armonía, pero totalmente irrealizable. Sin embargo, estos prejuicios asumidos por la mayor parte de la sociedad son falsos. La idea del anarquismo como caos es alimentada por los medios de comunicación de masas al asociarse el anarquismo a la violencia callejera y al "terrorismo de baja intensidad". De la otra manera, tacharla de utópica, convierte al anarquismo en una suerte de idealismo para bohemios curiosos y pequeñoburgueses. Tanto vincular el anarquismo con la violencia como decir que es una utopía, son artimañas para despojarle de todo contenido social y político de transformación radical de la sociedad hacia un modelo social y político sin clases ni Estado. Pero, ¿qué es el anarquismo? El anarquismo es la rama libertaria del socialismo y la vía política que persigue dicho fin. El socialismo es concebido como modelo de sociedad realizada con base en la libertad, donde el régimen de propiedad sobre los medios de producción y los instrumentos de trabajo sean comunes y socializados, estando bajo control y gestión directas de los mismos trabajadores. Esta base será sobre la que se construya la democracia económica, donde la economía esté subordinada a los intereses de las personas y no al revés como ocurre actualmente en el capitalismo. A su vez, la democracia económica permitirá la democracia política, esto es, básicamente, que la administración de la vida social y sobre el territorio recae en los órganos, consejos y asambleas obreras libremente asociadas y federadas. La vía política del anarquismo hacia el socialismo libertario parte, básicamente, del fortalecimiento de las clases trabajadoras, impulsando dicho fortalecimiento desde las luchas que se dan en cada momento, siempre desde la base, a la vez que los va dotando de orientación política, que sigue unas líneas estratégicas y programáticas que giran en torno a un proyecto político: el socialismo.

El anarquismo como corriente política nació con Proudhon, aunque bien existieron episodios en la historia antes de la Revolución francesa y los orígenes del pensamiento socialista que narran experiencias de diversas sociedades sin Estado y rebeliones campesinas, obreras y de esclavos, pero que no podrían considerarse anarquistas como tales. Proudhon fue quien puso sobre la mesa el concepto del anarquismo como orden natural de las cosas y perfiló un modelo de sociedad diferente al capitalismo, cuestionando así la propiedad privada sobre los medios de producción. La Comuna de París en 1871 sería uno de los primeros experimentos revolucionarios con un proyecto político de inspiraciones anarquistas y comunistas, en el cual, se estableció una administración de carácter popular y obrero. Posteriormente, Bakunin y Kropotkin desarrollaron más el modelo de sociedad y organización económica de Proudhon. A la par que fue avanzando la revolución industrial durante el s. XIX, comenzaba a formarse un proletariado a partir del éxodo rural y con ello, las primeras sociedades de resistencia obreras. Comenzaba también a perfilarse el pensamiento socialista, primero en su rama utópica (Owen, Fourier...) y luego Marx y Engels fueron quienes desarrollarían el socialismo científico, el cual influirá en el anarquismo colectivista de Bakunin, y terminaría distanciándose del de Marx por diferencias en la concepción de la autoridad. La I Internacional (AIT) fue la organización obrera de caracter sindicalista que nació como respuesta al capitalismo salvaje de entonces, y tenía influencias tanto de Bakunin como de Marx. La Alianza por la Democracia Socialista de Bakunin sería la primera organización política anarquista que tenía como objetivo dotar de orientación política a la AIT. Durante el primer tercio del s.XX, el anarquismo constituiría una tendencia política revolucionaria que jugó un importante papel en la formación y crecimiento del sindicalismo revolucionario, las ocupaciones de fábrica en Alemania e Italia, y las revoluciones proletarias en España, Rusia, Ucrania, la región china de Manchuria, México, Brasil, Bulgaria... hasta el inicio de la II Guerra mundial.

Hasta 1939, el movimiento obrero de países como España, Alemania e Italia cayeron bajo las botas del fascismo, y con ello, también fue derrotado el movimiento anarquista en Europa. Solo en Bulgaria el anarquismo como fuerza política habría sobrevivido hasta los finales de los años '40. (Para ampliar conocimientos, puedes consultar este artículo)

Como obra introductoria de esta primera entrega, el libro de Daniel Guerin titulado "El anarquismo. De la doctrina a la acción" cumple el papel idóneo para tener unas bases más claras. Esta obra viene dividida en tres partes: en la primera, trata el plano teórico del anarquismo en sus diferentes tendencias acerca algunos conceptos como el de rebeldía, la cuestión del Estado y el capital, el individuo y las masas, la democracia burguesa y el socialismo autoritario. En la segunda parte, pone sobre la mesa el rechazo de la utopía, la necesidad de la organización y las cuestiones relativas al modelo económico del anarquismo. También toca el internacionalismo y el federalismo. Por último, repasa la trayectoria del anarquismo como movimiento revolucionario en la praxis desde sus orígenes en la AIT, la Alianza de Bakunin, la Revolución Rusa, la Makhnovitschina, los consejos de fábrica en Italia en la década de los '20 y la Revolución Social en España. Se puede descargar en pdf aquí. También podéis echarle un vistazo a este cuadernillo de formación. Algunas lecturas complementarias: "Historia del movimiento makhnovista" de Arshinov, "El apoyo mutuo. Un factor en la evolución" de Kropotkin, "Revolución no es dictadura. La gestión directa de las bases en el socialismo" de Luigi Fabbri y "Anarcosindicalismo. Teoría y práctica" de Rudolf Rocker.

Desde la derrota de las revoluciones obreras tras la II Guerra Mundial, pocas señales de vida habría dado el anarquismo hasta las revueltas de mayo del '68 en París, momento en que se declararon huelgas indefinidas a las que se unieron estudiantes y en la ciudad se vivió un clima insurreccional. Cuando estas revueltas fueron aplastadas y una vez satisfechas las demandas de los huelguistas, la derrota de mayo del '68 causó que muchas tendencias de la izquierda revolucionaria se refugie en lo literario. A partir de los '70, comenzaba la primera ola neoliberal en el cual destacaría el eje Reagan-Thatcher. Esta era trajo dictaduras militares en Chile y Argentina, y en el resto del mundo occidental supuso una ola de privatizaciones y recortes en derechos laborales y sociales. Un importante suceso fue la derrota de una huelga general en el sector minero de la mano de Margaret Thatcher en el Reino Unido. El anarquismo mientras, una buena parte de éste fue despojado de todo contenido político y social y sería impulsado en su mayoría desde las subculturas como el anarkopunk a partir de los '70 hasta la entrada del nuevo milenio, época en que crecieron los movimientos antiglobalización.

En la actualidad, el anarquismo a nivel mundial ha dejado de ser una fuerza política protagonista de los cambios sociales y en muchos casos, había dejado de disputar el escenario social y político como una fuerza política, aunque actualmente estamos contemplando iniciativas de cambios de tendencias en Europa y en América Latina, por ejemplo, la Izquierda Libertaria de Chile ya está desarrollando unas líneas políticas de disputa en escenario social y político. Con la llegada de la crisis y la nueva oleada de movilizaciones con el 15M en España, la primavera árabe, el movimiento Occupy en EEUU y otras grandes movilizaciones ciudadanas a lo largo y ancho del globo en los pasados 2 a 3 años, el escenario habría cambiado y abierto nuevas posibilidades de hacer política. Hoy en día, este ciclo de movilizaciones está en proceso de reflujo aunque su legado es verdaderamente ejemplar, como por ejemplo en el Estado español las PAH. Se nos abre un nuevo escenario delante y es momento para la articulación política del anarquismo, con el fin de reconstituirnos como actor político de cambio.

En la siguiente entrega, veremos qué es la visión estratégica y cuán de imprescindible es esta perspectiva para desarrollar una tendencia política revolucionaria y unas líneas tácticas y estrategicas comunes a partir de estas bases ideológicas. Ir a la 2ª parte.