La tragedia convertida en morbo. Cuando la distopía es el ahora.

Desde Regeneración queremos participar con nuestra opinión del descomunal debate social generado a raíz de la búsqueda del niño que cayó hacía 11 días en un pozo en la población malagueña de Totalan. Durante el fin de semana todos los medios comunicativos han puesto sus herramientas al servicio de un seguimiento desmedido de un suceso trágico, convirtiéndolo en un espectáculo macabro. Un hecho elegido como carnaza televisiva y twitteriana, donde todo ápice de humanidad queda descontextualizado, donde reflejamos que como sociedad ni sabemos ni permitimos conocer qué es la resiliencia. La racionalidad ni se la ve, ni se la espera, y una vorágine moral completamente irracional se adueña de la comunidad social con la inestimable ayuda de medios de comunicación que convierten cualquier suceso en el negocio redondo. No todo vale para subir unas décimas de audiencia, pero… ¿a quién le importa eso cuando parece que el racionalismo humano queda en standby en favor de la sacrosanta necesidad del capitalismo de generar contenidos de consumo?

El rescate de un niño en un pozo, en el que todo parecía indicar que estuviera ya fallecido se convirtió durante horas en un reality show al más puro estilo de la serie ‘Black Mirror’, la distopía venciendo a la realidad, porque la distopía no es el futuro, es el ahora. Si echamos un vistazo a la historia de la humanidad, encontramos numerosos indicios de no haber aprendido nada a lo largo de generaciones, da miedo pensar que aún desconocemos los límites del horror.

Si enfocamos el asunto desde una perspectiva más amplia y no desde la microhistoria, no nos costará ver que el mayor pozo que conocemos en la Península Ibérica se llama mar Mediterráneo, no es un pozo de arena, sino de agua, y se lleva la vida de decenas de miles de adultos, niños y niñas cada año, semanalmente conocemos informaciones que nos indican que otra vez el mar se ha tragado vidas que no estaban allí porque querían, sino forzadas a emigrar por las opresiones del capitalismo. Sin embargo, no son los sucesos de tragedias provocadas por el sistema mismo las que tienen nuestra atención, las agendas comunicativas nos marcan el rumbo hacia donde dirigir nuestras miradas; por eso se hace necesaria otra mirada. Comparando con este hecho estructural como es la muerte de menores en procesos migratorios, no queremos robarle dolor colectivo y particular al caso de cualquier víctima como pudiera ser el niño encontrado muerto en el pozo malagueño.

Sí nos parece importante posicionamos en contra de convertir tragedias en trending topic, en contra del morbo de aquello que no aporta información sino detalles innecesarios de conocer. La sociedad del espectáculo impone sus herramientas, y nosotros/as como medio de comunicación alternativo preferimos humildemente quedarnos entre bambalinas analizando, organizando y actuando en común contra todas las violencias, las injusticias, y las tragedias que suceden cotidianamente, y que todas tienen un marcado origen político y social.

También nos parece deleznable querer sacar tajada electoralista o generar discursos sociales en vías a promover la propaganda de determinados grupos de poder, que siempre están posicionados en contra de los análisis o actuaciones en favor del pueblo trabajador y los sufrimientos humanos. Este tipo de sucesos desenmascaran perfectamente quién es quién, y tan solo debemos querer rascar un poco la superficie para ver bien claro que solo el pueblo salva al pueblo. Y que solamente las clases populares sabemos entregar desinteresadamente nuestro apoyo y solidaridad cuando reconocemos el sufrimiento de otros. Con todo ello nos sumamos a las condolencias por este niño y cualquier niño o niña que, contándose por miles, sufren violencias y mueren cada día en circunstancias que nadie deseamos.

Distopías en línea II: Un reflejo en la oscuridad

Es curioso. En la anterior entrada de esta serie hablábamos de Mr Robot, de lo que muestra y lo que oculta respecto al futuro que nos espera. Pues bien, las preguntas que Mr Robot dejaba en el aire se reflejan en la distopía tecnológica que dibuja cada capítulo de Black Mirror. Esta, lejos de la ingenuidad o la complicidad con los sueños del progreso tecnológico, pone sobre la mesa, en toda su crudeza, las nocividades del mundo hipertecnológico que ya atisbamos.

Si la tecnología es una droga —y se siente como una droga— entonces, ¿cuáles son los efectos secundarios?” – Charlie Brooker.

Destaca entre las virtudes de esta serie la capacidad para hacer una lectura crítica del presente a través de un relato de ciencia ficción situado en un futuro cercano. Todos y cada uno de los capítulos escarban en ese anhelo de huida tecnológica de los nuestros miedos más humanos (la muerte, el olvido, el dolor...) y consigue así representar el lado más terrorífico de la deshumanización. Como resultado, el triunfo tecnológico produce monstruos mucho mayores que aquellos de los que queremos escapar.

Como en Mr Robot, encontramos en Black Mirror una reflexión sobre el aislamiento y la mediación tecnológica. La relevancia de las valoraciones virtuales a la hora de entablar relaciones sociales lleva indefectiblemente a individuos ensimismados con su ego virtual, su valorización en la red. Es algo que ya empezamos a sentir en nuestro día a día, donde la obsesión por la apariencia genera individuos depresivos, con un sesgo cognitivo impuesto por las redes sociales que nos hace sentir que todos son felices a nuestro alrededor. Es más, vivimos ya en un mundo donde nuestra reputación en línea es un aspecto relevante a la hora de encontrar amistades, pareja e, incluso, de encontrar trabajo. Así, en la serie tanto como ya lo hace en la realidad, la acumulación de capital social-virtual redunda en beneficios (y perjuicios) materiales: mejores oportunidades de trabajo, acceso a determinados eventos, posibilidades de ascenso social... Esta desigualdad complementa a la existencia de clases sociales, ya que dinero y reputación virtual se impulsan mutuamente mientras la pobreza y la exclusión son penalizadas.

Esta valoración está además sesgada por algoritmos cerrados que nos clasifican y seleccionan. Algoritmos con sesgos que no podemos conocer ni auditar, pero que modelan nuestras sociedades y toman decisiones fundamentales sobre nuestras vidas. Ya ocurre en el cálculo del coste de primas sanitarias o de seguros, o en la concesión de préstamos cada vez más necesarios para garantizar derechos que deberían cubrirse, como vivienda, sanidad o educación.

Esta mediación tecnológica lleva a Black Mirror también a una reflexión sobre la política y los medios de comunicación. Las votaciones en los regímenes liberales se convierten en puro espectáculo, desligadas por completo de sentido político y de cualquier noción de democracia. Una competición con lógicas mercantiles donde vence el más rico, el más grosero, el producto más vendible. Una consecuencia directa del enfoque sensacionalista y sesgado que promueve la televisión y los medios; pero también de la falta de una educación y cultura política que posibilite la democracia y la gestión popular de los asuntos comunes. Una realidad que no hace más que resaltar la necesidad de medios de comunicación críticos y plurales, así como un sistema educativo flexible y motivador capaz de transmitir valores solidarios, democráticos, ecológicos y feministas.

El título de la serie tampoco podría ser más acertado. Del mismo modo que el espejo negro en que se convierten los dispositivos electrónicos apagados, la serie nos refleja a nosotros mismos y nos interpela en tanto que personas. Cuestiona nuestra autopercepción de dioses tecnológicos todopoderosos y nos sitúa ante sus monstruos. Nos dice que quizá estemos a un paso de superar el miedo a la muerte, al olvido, al dolor por la pérdida del ser querido... pero que eso no resulta (no está resultando) en un mundo mejor para ser vivido. Al contrario, instituye una realidad terrorífica y opresiva que nos cosifica como instrumentos de la tecnología (sea como generadores de la electricidad que la sustenta o como carne de reality show pseudopornográfico para entretenernos). Una tecnología que anula nuestra conciencia y nos convierte en máquinas de guerra perfectas. O que nos condena a la enfermedad mental ante la incapacidad de olvidar y pasar página.

Y, aún así, es preciso hablar aquí de nuevo del gran elefante en la habitación. El triunfo tecnológico no puede librarnos del desastre ecológico, sino que nos encamina hacia él. Black Mirror no da recetas para el colapso, pero trata de vacunarnos ante ese virus de la ilusión tecnológica. Descubrir los grandes monstruos que esbozan la deshumanización nos alienta a enfrentar los miedos humanos a una escala humana, rompiendo con el individualismo y afrontando el dolor, el sufrimiento, la muerte y los inevitables males de la humanidad de manera solidaria, sostenible, sin poner en peligro nuestra libertad. ¿Es eso aún posible? De eso dependen los grandes desafíos de nuestra época.

Violencia

"El temor de que el movimiento anarquista asentado en nuestro país retome su campaña de violencia ha crecido exponencialmente en los últimos días" - El Mundo (27/07/2014)

Asco de prensa burguesa que solamente busca perpetuar la dominación y explotación desde su tribuna podrida por tanta autoridad moral. Nada bueno puede salir de sus salones, así que no te fíes de sus (des)informaciones, de sus recomendaciones culturales, ni tan siquiera de sus recetas de cocina. Publicarán lo que beneficie a la clase dominante y su sistema de esclavitud. Hablarán de anarquistas terroristas o jóvenes peligrosamente armades (¡con cerebros, diría yo!). Hablarán de tal o cual proyecto de ley como si les polítiques y los Congresos pensaran en la gente que les vota (piensan en elles cuando se acerca la hora de meter el dichoso papelito en la urna). Hablarán de la policía como la compañía sacrosanta encargada de velar por la seguridad de todas las personas (me meo). En definitiva, te presentarán una realidad perturbadora, maléfica, y amenazadora de la que solamente el orden, la ley, y aquellas personas que velan por estas cosas son capaces de salvaguardarte (física y moralmente).

No dirán que la violencia genera familias desahuciadas, que la violencia vive en la esencia de las hipotecas bancarias y, con más visibilidad, en la acción física de les payases con placa y pistola que te tiran la puerta y te sacan a las malas. No dirán que la violencia se aloja en esa casa de bufones llamada Congreso, donde una elitista minoría elige a otra élite todavía más minoritaria que decide sobre el futuro y las vidas de millones de personas. No dirán que la violencia impregna todas y cada una de las letras de las firmas de eses bufones tan prestigioses que se ganan la vida a costa del sudor y sangre del resto. No dirán que los mismos leones que guardan el Congreso están hechos con un material que supura pura violencia. No dirán que el barrio en el que se decide gran parte de la política de esta parte de la Península respira el violento hedor de la gentrificación y el "desarrollo" capitalista. No dirán que los coches de gama alta que conducen esos gorilas con gafas de sol y pinganillos en las orejas han sido fabricados a base de violencia y explotación. Para qué hablar del material que los propulsa, extraído a base de violencia contra el planeta y el futuro de nuestra especie, incluso promoviendo absurdas guerras contra pueblos tan inocentes que une se pregunta si es que realmente les seres humanes son inteligentes.

Tampoco te dirán que la violencia adorna los estantes coloridos de los supermercados, tan llenos de marcas vistosas, productos novedosos, y ofertas mega-fantásticas. O que la violencia fluye por la megafonía comercial de los grandes almacenes para controlar tus deseos consumistas y dictarte el ritmo al que debes caminar. No dirán lo violento que es ver solamente a personas blancas en los telediarios de un país que debe tanto a personas de otras latitudes. No dirán que su lenguaje es asquerosamente violento para con las mujeres, como si lo general y positivo fuera de género masculino y lo negativo y lascivo de género femenino. No dirán que la publicidad de sus programas de televisión, o los anuncios impresos en las páginas de sus periódicos llevan integrada la violencia de un sistema que chupa la vida a personas explotadas. No dirán que poder escoger entre Pepsi y Coca-Cola no es ni libertad, sino esclavitud en botellas de plástico. No dirán que todo el entretenimiento estúpido al más puro estilo romano del "pan y circo" es violencia contra la dignidad de cualquier persona que se sabe medianamente inteligente. No dirán que la delgadez de les niñes de ciertos barrios es violencia, más todavía cuando se contrasta contra la obesidad barriguera del vino y marisco de ciertas personas que gustan de chupar cámara en televisión. No dirán que la violencia se aplica en las escuelas, institutos, y universidades, donde además también te enseñan a que te guste dicha violencia y a agachar la cabeza ante las personas que la sustentan. En definitiva, no dirán que este podrido mundo suyo se basa única y exclusivamente en la violencia que unas clases ejercen sobre otras para poder vivir fagocitando a seres humanes adiestrades para ser devorades.

Cuando la violencia se institucionaliza, cuando se vuelve estructural, sistémica, y hasta "esencia" de la humanidad, les explotades tienen dos alternativas, y escoger entre ellas depende última y definitivamente de elles mismes. Una es agachar la cabeza, decir a todo que "sí", y seguir comiendo la mierda que nos echan. La otra es decir "no, ya basta." Violencia no puede ser el acto de resistencia. Violencia no puede ser el acto de supervivencia. A ver si es que los medios de (des)información no saben distinguir entre actos violentos y poemas escritos en botellas flamígeras.

Enlaces del mes: Marzo 2014

Publicidad y roles de género

¿Qué pasaría si invirtiésemos los roles de género en la publicidad? De esa premisa parten Sarah Zelinski, Kayla Hatzel y Dylan Lambi-Raine para realizar este video. La idea es mostrar cómo los medios de comunicación retratan los esteoreotipos de género.

El contenido está en inglés, pero las imágenes hablan por sí solas. Cabe destacar la conclusión que nombran del estudio de Levin & Kilbourne sobre la sexualización de la infancia, que utilizan como fuente: Una fuerte exposición a los medios de comunicación altera la percepción de los espectadores sobre la realidad social de forma que coincida con el mundo de los medios.

Como nota curiosa, Youtube marca este video con una advertencia de contenido, informando de que su contenido puede ser "inadecuado" y limitándolo a mayores de edad. Sobra decir que los anuncios que reproduce son perfectamente públicos y visibles por personas de cualquier edad.

 

Merece la pena echar un vistazo a las fuentes que nombran en la descripción del video. Especialmente a las dos últimas, que enlazo también aquí:

The Objectification of Women in Mass Media: Female Self-Image in Misogynist Culture [PDF]

Women as Sex Objects and Victims in Print Advertisements [PDF]

Los medios de comunicación de masas y la alternativa autogestionada

Podemos definir como medio de comunicación el instrumento o forma de contenido por el cual se realiza un proceso de trasmisión de información. Pueden ser medios de comunicación de masas, los cuales están dirigidos al público en general, o los medios de comunicación interpersonales, como puede ser el teléfono.

Pero es en los medios de información de masas donde nos queremos centrar, y es aquí donde podemos preguntarnos: ¿Qué nos quieren contar y cómo nos lo van a contar?

En España, los principales medios de comunicación de masas pertenecen a élites económicas que están ligadas a los principales partidos políticos del país. Tras años de "democracia" y sucesivos gobiernos del PSOE y el PP, ha quedado demostrado que ninguno de estos partidos tiene orientación ideológica, ya que solo se dedican a crear cargos para que los amigos de los cabezas visibles puedan parasitar sin trabajar ni producir, asegurarse un buen retiro y velar tanto por sus intereses, como por los de los empresarios, la alta nobleza y los grandes bancos. Así pues, ya que los términos "izquierda" y "derecha" han sido abolidos del panorama político electoralista desde la Transición, no tiene sentido llamar a ningún tipo de medio de comunicación de izquierdas o de derechas. Estos medios solo obedecen a las directrices de los partidos según los intereses de los mismos en cualquier momento, y de los bancos que posean acciones en las grandes empresas de la comunicación.

Un ejemplo muy claro de toda esta mafia banco-partido-medio es el grupo PRISA (Promotora de Informaciones, Sociedad Anónima), relacionada directamente con el PSOE, cuyo principal accionista es Liberty Acquisition Holding, empresa perteneciente al multimillonario Nicolas Berggruen, defensor aférrimo de la Unión Europea capitalista y creador del consejo de los 21, formado por personajes tan célebres como Tony Blair, relacionado con la guerra de Irak, Felipe González, que gobernó España durante 12 años trayendo la reconversión industrial o el trabajo precario a través de las Empresas de Trabajo Temporal, o Mario Monti, actual primer ministro tecnócrata italiano. Además, han entrado en PRISA HSBC, Grupo Santander, La Caixa o Telefónica (que adquiere bonos de la compañía por un valor de 100 millones de euros).

Así pues, ningún medio relacionado con el grupo PRISA (Cadena SER, El País, etc.) va a poder dar nunca una información de "izquierdas", sino al contrario, crean una opinión pública cercana a los intereses de todos sus accionistas.

Otro curioso ejemplo es Mediaset, grupo de comunicación creado en España en marzo de 1989 cuya actividad se centra en la producción y exhibición de contenidos televisivos. Mediaset es del grupo Fininvest, propiedad del famoso y controvertido expresidente italiano Silvio Berlusconi. Esta empresa genera contenidos para canales como Tele5 o Cuatro. Un 15 por 100 del capital social de Mediaset en España es de PRISA. El presidente actual de Mediaset España es Alejandro Echevarría, cuya familia está relacionada con el Grupo Correo, perteneciente este a Vocento, todos ellos relacionados con el PP.

Esto es una prueba, como tantas otras que existen, de que los medios de comunicación en España están relacionados entre todos y que la gran mayoría de ellos no son ni siquiera españoles, sino que su capital procede de intereses de otros países, cuya principal intención es sostener la estructura económica capitalista occidental, y la idea de la unión económica y política europea, la cual está haciendo estragos en todos los países europeos y que, como siempre, es la clase obrera la que los está sufriendo (altos índices de paro, trabajo precario, generaciones de jóvenes sin oportunidades, suicidios, etc.).

Este paradigma social nos hace ver que los medios de comunicación están en manos de las clases dominantes, y que son un instrumento que usan para sus propios intereses. Además, actualmente los medios de comunicación han evolucionado y se han convertido en objetos de consumo. Cualquier persona se vuelve consumidora de medios de comunicación. Con una finalidad de entretenimiento, va pasando nuestra existencia enfrente de cualquier canal de televisión o leyendo cualquier revista, solo por mera diversión o para pasar el tiempo, escuchando música, o cualquier programa de radio mientras se está trabajando, adquiriendo los valores que vemos reflejados y que consideramos más reales y verídicos, que lo que pasa directamente en nuestra calle o en nuestro barrio.

Las funciones de los medios de comunicación de masas, por tanto, aunque ciertos sociólogos puedan decir que están desfasadas, se pueden explicar en varios puntos:

1.- La función de vigilancia: La desproporcionada demanda, cada vez más inmediata, de información al momento hace que las grandes agencias de noticias e información estén constantemente pendientes de todo aquel acontecimiento o suceso morboso que pueda llamar la atención, intercambiando noticias con otros canales de información en un flujo continuo de datos sobre el mundo en el que vivimos. Esto forma redes de vigilancia constante de estas empresas hacia todo aquello de lo que puedan sacar rentabilidad económica.

2.- La función de adjudicación de estatus: Todos los medios de comunicación confieren estatus a determinadas personas, asuntos públicos, organizaciones o movimientos sociales. Según el interés económico o social pretendido por los dirigentes en la sombra, tanto de la política, como de la economía, ponen a tal o cual persona como cabeza visible de diversas políticas, o como símbolo de cualquier institución que se precie. Así, los consumidores de información centran su atención hacia el individuo señalado y pueden adorarle, mofarse o despreciarle, desviando así su atención de los principales responsables de los problemas económicos o sociales que machacan de forma constante a la clase obrera. Así como se puede hacer con tal o cual persona, también puede adjudicarse estatus a los movimientos sociales que actualmente están surgiendo, pudiendo dar más importancia a unos, por los diversos intereses políticos y sociales que pudiesen tener, acallando al resto, para que así no se divulgue ningún tipo de reivindicación que pudiese dañar al sistema.

3.- La función de presión para la aplicación de normas sociales: Para analizar esta función, hay que saber quién está en potestad de aplicar las normas sociales. Podemos suponer que no son los pobres precisamente, quienes tienen capacidad de aplicar esta presión. Históricamente han sido los que poseen la fuerza y la riqueza, sobre los que son sometidos: las mayorías étnicas sobre las minorías, la gente mayor sobre la gente más joven o simplemente, dentro de una sociedad patriarcal, el hombre sobre la mujer. En este caso, son las personas que ostentan el poder, las fuerzas de la ley y el orden, la Iglesia y todos aquellos que pueden imponer definiciones de moralidad a otros. Estos son los que usan a los medios de comunicación para etiquetar a todos aquellos contrarios al interés económico y social de los poderosos, aplicando las normas sociales que respeten todo su estatus económico, social y no se interpongan en sus intereses. Así pues, un político, un cura, un policía o un periódico, puede tachar a varios jóvenes de un entorno de clase baja como desviados, y que estos sean tratados como indignos de confianza y condicionarlos a conductas agresivas, hasta que los mismos se definan como desviados, marginales o cualquier otra etiqueta, hasta que reproduzcan este rol. Pero nunca la voz de cualquier trabajador o excluido podrá tener relevancia en ningún tipo de medio de comunicación de masas, ni podrá tener relevancia en la crítica hacia la estructura económica y social. Además, a nivel de control de población, al bombardear constantemente con estigmas, como la delincuencia juvenil, las violaciones, las drogas, los asesinatos, los abusos sexuales, violencia policial, etc., tanto a nivel nacional, como internacional, la alerta social y el miedo crecen, haciendo a la población más sumisa y apática.

4.- La función de transmisión de la cultura: Cada persona, cada municipio o cada región tiene unos valores culturales determinados. Algunos de ellos son rentabilizados para sacar beneficios y otros son desechados. Son estos rentabilizados los que tienen la prioridad en los medios de comunicación de masas, después de los objetos de consumo de la industria del espectáculo. Espectáculos de sangre y tortura, como la tauromaquia, en la que hay muchos intereses económicos tanto de grandes ganaderías, como de otros empresarios relacionados con estos eventos, ocupan las páginas de diversos diarios españoles. Prostitución, música comercial carente de contenido, deportes de unas pocas élites de grandes empresarios que mueven millones de euros, pueden llegar a ser el contenido de cualquier medio de información. Canales de televisión como Divinity, destinado a mujeres, en el que se trasmiten valores sexistas y patriarcales, convirtiendo a la mujer en un mero objeto obsesionado por las compras o la estética, u otros como Energy, que trasmiten valores también patriarcales dirigidos a los hombres, con un contenido alto en machismo, autoritarismo y violencia. Revistas que, al igual que los canales mencionados, solo degradan a la mujer como mero objeto sexual y al hombre como ser dominante. En definitiva, valores y cultura alienante, ocio dirigido y objetos de consumo divulgados por los dueños del capital para crear seres que satisfagan una necesidad inmediata creada solo para el consumo.

5.- La función narcotizante: esta es más una disfunción que una función, haciendo referencia a que la avalancha de contenidos, imágenes, sonidos y cualquier otro tipo de información de manera constante a lo largo del tiempo adormece, nos resta capacidad crítica y nos lleva a una condición de superficialidad, en que no somos capaces de indagar en ningún tipo de tema.
Prensa obrera y autogestionada

Aun antes de la llegada de la I Internacional a España, ya existía prensa obrera como principal medio de comunicación libre y autogestionado, sin dependencia de ningún partido ni de ningún tipo de empresa, con la intención de contraponerse a la prensa escrita editada por la burguesía. En el siglo XIX, los medios de comunicación de masas ya servían como medio de manipulación y de justificación de la penosa realidad social que sufría la clase obrera en Europa y América (insalubridad, hacinamiento, trabajo esclavo, explotación de menores, etc.). Su principal consumidor era la clase media-alta, la cual podía tener acceso a la educación a través de la Iglesia.

Algunos periódicos y revistas autogestionados y libres durante el siglo XIX fueron: La Federación, Espartaco, El trabajador, La Asociación, La Unión Obrera, Acracia, Tierra y Libertad, etc. Los objetivos de estos medios eran:

-La trasmisión de ideas y el debate continuo de las mismas.

-Información sobre los acontecimientos dentro del movimiento obrero, lejos de la manipulación de partidos, gobiernos y empresarios.

-La trasmisión de valores culturales libres, la educación y la formación integral del individuo para potenciar su autonomía.

La trasmisión de conocimientos a la clase obrera se hacía principalmente en los sindicatos y en los ateneos libertarios, así como en las escuelas racionalistas. El periódico Solidaridad Obrera, creado en 1907, después de la reorganización del movimiento obrero antiautoritario en España, fue portavoz del sindicato Solidaridad Obrera en Cataluña, embrión de la Confederación Nacional del Trabajo. Este mismo periódico continuó siendo el portavoz de la Confederación Regional de Cataluña después de la creación de la CNT.
En Pleno Nacional de Regionales en 1932 se decidió que la anarcosindical poseyese un órgano propio de expresión llamado CNT, nombre elegido en contraposición al diario conservador ABC. El primer número vería la luz el 14 de noviembre de ese mismo año.

El periódico Tierra y Libertad, aunque ya existió desde 1888 como semanario o como suplemento de La Revista Blanca, años después reapareció como semanario en 1930, editado por la Federación Anarquista Ibérica, siendo diario en el periodo revolucionario desde 1936 a 1939.

Actualmente, desde las organizaciones libertarias y autogestionadas, seguimos editando revistas y periódicos con los objetivos de trasmitir la realidad social y la problemática de la clase obrera, la trasmisión de valores culturales libres de autoritarismo, la pedagogía, el análisis de la realidad económica y social, y el constante debate para nuestra construcción integral como individuos únicos y autónomos. Destacan entre estas publicaciones el CNT, órgano de expresión de la Confederación Nacional del Trabajo, de tirada mensual; Solidaridad Obrera, órgano de expresión de la Confederación Regional de Cataluña y Baleares, federada a la CNT, de tirada bimestral; Tierra y Libertad, periódico anarquista mensual editado por la FAI, y El Fuelle, órgano de expresión de la Federación Ibérica de Juventudes Libertarias, de tirada semestral.

Para contrastar visiones y distintas realidades en otras partes del mundo, se puede observar la eclosión de prensa autogestionada y libertaria en América Latina, donde existen multitud de publicaciones, como El Libertario en Venezuela, Organización Obrera de la FORA-AIT, El Libertario de la FLA (ambos de Argentina), o Cuba Libertaria.

Otros tipos de medio de comunicación son las radios libres y comunitarias en contraposición a los canales comerciales de radio, que ejercen una función idéntica a los periódicos o la televisión. Este tipo de radios existen a lo largo y ancho de España, donde también están compuestas por o participan anarquistas, y se divulga nuestro trabajo diario y nuestra perspectiva económica y social, así como el fomento del diálogo entre trabajadores, los principales afectados en cualquier temática económica y social, contrarrestando los programas de las radios comerciales llenos de tertulianos que ladran sin decir nada. Algunos programas de radio son Erre k Erre en Radio Vallekas los domingos, en emisión abierta, donde se da voz tanto a las luchas laborales, como a las vecinales y sociales; o el programa Solidaridad Obrera, realizado por los compañeros de la CNT Valencia en Radio Malva.

En definitiva, comunicación hecha y soportada económicamente por trabajadores para trasmitir su voz a toda la clase obrera, rompiendo con la narcotización a la que somos sometidos diariamente por el bombardeo continuo de información y publicidad de las grandes empresas capitalistas, las cuales solo ven en nosotros meros objetos de consumo y de ganancia, reforzando su posición en la jerarquía social y su función de control y sometimiento.

Grupo Anarquista Tierra (FAI)
g.tierra@yahoo.es
http://www.nodo50.org/tierraylibertad/3articulo.html

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