La okupación en cuestión

Por Cosaco Libertario

He venido reflexionando sobre la okupación tiempo atrás, quizás desde hace varios meses, quizás un año. Y creo precisa hacer patente una visión crítica a los espacios okupados, a esos Centros Ocupados, Espacios Liberados o cualquiera de esos eufemísticos nombres que toman unos pequeños espacios donde priman ideologías anticapitalistas. Y es que en el fondo no son más que eso: espacios donde las personas de carácter anticapitalista se reúnen para realizar sus actividades propias dentro de un sistema capitalista.

Es preciso ponernos en situación, y por lo tanto, definir los conceptos y encajar la crítica en el espacio que le corresponde.

Definiremos la ocupación como el acto de ocupar aquello que no pertenece, de forma titular[1. Hace referencia a la titularidad legal], al ente ocupante(persona física, persona jurídica, colectivo, federación, estado...). A raíz de ese término, podemos destacar que la ocupación de inmuebles es el acto de ocupar un inmueble que no pertenece, de forma titular, al ocupador. Las ocupaciones de inmuebles tienen como origen diversas causas, entre las que destacamos:

  • Ocupación famélica: similar al hurto famélico, es la reapropiación o expropiación de un bien inmueble para la satisfacción de una de las necesidades más básicas, como es el derecho al techo y al hogar. Hoy en día, la FAGC nos ha brindado una gran ocasión de asistir a una ocupación famélica no de hogares individuales, sino una construcción de una comunidad bajo este precepto.
  • Ocupación política: Ocupación que cumple con la estructuración de nuevas formas políticas.
    • Okupación: ligada al Movimiento Okupa, la ocupación de inmuebles vacíos con fines diversos. No incluimos en el movimiento okupa las ocupaciones de terrenos, pues estamos analizando inmuebles.
  • Ocupación estratégica: La toma de un bien inmueble que cumple funciones estratégicas. Esta ocupación suele ser parcial, pues suele ser una herramienta de intercambio: se libera el inmueble con las condiciones que los ocupantes establecen.

La okupación

Uno de sus primeros exponentes fue la Ciudad libre de Christiania, un espacio militar que decidió tomarse como espacio público. En el estado español surgen los primeros CSO (Centros Sociales Okupados) en los años 70, concretamente a partir del 75. De estos proyectos, muchos estaban enfocados a prácticas pedagógicas, como GITE-IPES (Gau Skola), que pretendía ser una Universidad Popular; otros  enfocados a la búsqueda de un espacio que aglutinara toda esas luchas políticas, sindicales, sociales y culturales que requerían un local desde el que proyectarse, como Auzotegi Kultur Etxea; y muy al hilo de esta, las reapropiaciones de edificios sindicales, como el Salón Buenaventura, inmueble expropiado por el franquismo que la CNT reapropió. Otros, como Kan Badina, eran espacios dedicados a la acogida de inmigrantes, o Minuesa, que era una imprenta.

Como hemos apuntado, estas prácticas se realizan con edificios abandonados, generalmente pertenecientes a corporaciones, bancos o municipios. Avanzando en el tiempo, dando un salto radical hacia lo que nos compete, venimos a nuestro tiempo. Un tiempo en que las siglas nos permiten conocer qué tipo de espacio nos asiste:

  • C - Centro
  • E - Espacio
  • S - Social-Sociocultural
  • O - Okupado
  • r - re
    • rO (reOkupado)
  • A - Autogestionado, aunque en escasas ocasiones Anarquista
  • L - Liberado

Las okupaciones contemporáneas.

Las okupaciones hoy día tienen como principales temáticas el ocio, la difusión cultural y la práctica a pequeña escala de economías colaborativas. Dichas temáticas se desenvuelven de la siguiente forma:

  • Ocio: talleres, conciertos, cenadores...
  • Difusión cultural: charlas, bibliotecas, talleres (también), teatro...
  • Economías colaborativas [2. han surgido también nuevas formas de economía colaborativa fuera de esta gestión obrera, y muchas con fines lucrativos: blablacar, Wallapop... No hago referencia a estas economías, y soy reticente a llamar a estas economías autogestionadas] : Gestión de tiendas y mercados populares (tiendas gratuitas, entre otras), gestión de espacios dedicados a la productividad (huertos), guarderías...

Cabe destacar una última categoría, que no por ello es la menos frecuente: espacio político. Y efectivamente, esta categoría podría incluirse aglomerando a las demás, pero no lo haremos, queriendo destacar de esta clasificación que sirve como punto de encuentro entre individuos afines, aglomera y cede espacios a colectivos de diversas tonalidades políticas. Hoy los tonos que más visten estos espacios o centros son el violáceo y el negro, aunque el rojo también tiñe algunos de estos.

Crítica a los espacios okupados

Entendiendo la óptica que los espacios asisten, y los beneficios que los espacios o centros aportan al movimiento revolucionario, escribo esto sin mayor afán que una revisión para el empleo de los espacios okupados.

La okupación como proceso individualista

Dichos espacios, por lo general, y como ya apunté antes, tienen un profundo carácter individualista: tienden a aislarse de la sociedad y a creer en una panacea que no es tal. Se pierde más tiempo en la gestión de estos espacios, en intentar mantener el espacio puro que en la transformación (social) real. No asume contradicciones, y pretende erradicarlas en su seno, perdiendo de vista la causa de dichas contradicciones. Veamos cómo la pregunta de antes puede ser explayada: ¿Y ahora que tenemos un espacio libre de machismo, libre de capitalismo, libre de cualquier autoridad... qué? ¿Supone alguna transformación real, en la sociedad? ¿O si muere el espacio, morirán las conductas, y con esas personas, las ideas de ese espacio? Una característica de las revoluciones exitosas en su totalidad son aquellas que han sido capaces de perdurar en el tiempo, aunque sea bajo causas que no merecen sino mi más sincero desprecio y mi firme rechazo, aunque sea desde la perspectiva histórica: la revolución liberal de 1789, que implantó el sistema vigente; la revolución de octubre de 1917, que no sólo perduró en el tiempo, sino que es añorado aún su resultado en los países en que vivió. Y precisamente esa es una de las mayores taras a las que nos enfrentamos como movimiento libertario: Cómo perdurar en el tiempo, más allá de viejas glorias y magníficos libros.

Capital, estado y okupación

Cabe cuestionarse que estos centros sean realmente parte de algún proyecto revolucionario. La decisión de no pagar para abordar un espacio y darle un uso en actividades revolucionarias no es el hito al que hago referencia, pero esta no es una decisión profundamente anticapitalista: en los cuadros de contabilidad de cualquier empresa aparecen reflejados extravíos, pérdidas y robos, es decir, es algo inherente a su sistema, pues es considerado en las empresas una tara que asumir, al igual que el código penal castiga el delito contra la propiedad individual o colectiva, pues conocen las limitaciones de su propio sistema y apuntalan esos fallos (la cárcel no muestra sino el fracaso del estado como sistema, pero esa es otra cuestión).

El capitalismo como sistema económico se ha caracterizado por su versatilidad: ha sido capaz de tomar la autogestión y ponerla bajo su nombre. No una autogestión integral, pero sí bajo figuras económicas como las cooperativas, autónomos... es decir, ha sido capaz de apropiarse del concepto autonomía y hacerle parcialmente suyo. Y, por lo tanto, es también capaz de integrar estos espacios como forma propia: allí donde las personas se reúnen y tienen un falso sentimiento de libertad. Falso, sí,  porque la libertad, lejos de ser una abstracción individual, es una necesidad colectiva. Parafraseando a Mijail Bakunin[1. M. B. (1871) Dios y el Estado, Capítulo Dios y el Estado.]:

"Yo no soy verdaderamente libre más que cuando todos los seres humanos que me rodean, hombres y mujeres, son igualmente libres. La libertad de los demás, lejos de restringir o de negar mi libertad, es, por el contrario, su condición necesaria y su confirmación. Me vuelvo libre, en el verdadero sentido, sólo gracias a la libertad de los demás: cuanto mayor es el número de personas libres que me rodea y más profunda y más grande y extensa su libertad, más profunda y mayor se torna la mía. [...]"

Es decir, cuando las personas ven la panacea en la liberación del espacio, o en su mantenimiento, o simplemente sus aspiraciones revolucionarias tratan de una actividad en un espacio con un capitalismo y un estado cada vez más restrictivo circundantes, entonces dichas personas han perdido aspiraciones revolucionarias. El cambio en un espacio puede ser útil, siempre y cuando sea centrífugo, no centrípeto.

Otro de esos  puntos que ha abordado el capitalismo de forma excelente es la permanente perfección de la productividad, a costa de investigaciones y experimentos sociológicos. Entre otros, podemos hablar de uno de sus pioneros, Elton Mayo, que descubre que dotando de descansos estratégicamente situados a los trabajadores, estos tienen mayor productividad. Así, estos espacios cumplen una labor similar, como apunta Slavoj Žižek [2. S.Z. (2013) 6th subversive festival. Link aquí.]. En ese espacio con aparente libertad, que se visita durante el tiempo libre de las personas, cumple una labor productiva excelente: libera las tensiones entre los más radicales, les dota de una falsa apariencia de autonomía y les limita la acción a un espacio cerrado, en el cual las molestias que estos puedan causar son un problema inferior que hagan uso de la calle como espacio liberador. Entra el segundo factor [3. El segundo en aparecer por el orden en que he decidido estructurar este artículo, no por orden capital.] (siendo el primero el capitalismo): el Estado.

Ha sido el sueño de cualquier Estado reducir a los grupos revolucionarios a espacios limitados de una forma tan eficaz. Sacar a los elementos radicales de la calle, espacio tradicional de los trabajadores [4. David Whitehouse (2012) Los orígenes de la policía. Link aquí.], es su mayor conquista. Forma casi parte de una estructura penitenciaria, que además puede servir como punto de partida para la incorporación de drogas [5. @Nen__17 (2016) La guerra química del Estado, a través de las drogas. Link aquí.], si así fuese necesario, y reducir aún más la actividad de quienes enarbolan la causa revolucionaria.

Pese a ello, existe represión en el ámbito. Los espacios okupados generalmente se someten a desahucios constantes o a amenazas de desalojo. Se entiende desde una óptica del conflicto permanente: si el estado logra aparentar que estos espacios tienen tintes ilegalistas o revolucionarios, y que este los persigue con ahínco, consigue que la actividad revolucionaria se vuelque con, para y por los espacios okupados. Esto no significa que en los espacios no se realicen hitos revolucionarios, o que en ellos no se encuentren los revolucionarios, sino que explica cómo el estado embrolla y orquesta la disminución de actividad revolucionaria.

El falso sentimiento de autogestión o economías anticapitalistas

Antes me mostré desconfiado a llamar a las economías vigentes en estos espacios autogestionados, y ahora lo hago con llamarlas anticapitalistas. La autogestión no es un hecho aislado, sino una economía hecha de personas liberadas de cualquier opresión, pues la mayoría de estas afectan a la economía, como la del hombre por el hombre (capitalismo o estatismo) o la cultural (roles de género). La economía es la administración de los recursos y su distribución, y los apelativos que suelen acompañarla (socialista, capitalista...) indican el cómo ha de hacerse. La autogestionada es aquella que es de, por y para los productores. Estos centros no poseen una economía tal, pues sufren inferencias de fuera (no han decidido la moneda para dicha administración), los recursos primitivos (o la materia prima) ha sido adquirida por lo general, o bajo mano de obra de trabajadores asalariados y comprados con moneda que no se ha decidido. Podría seguir escribiendo sobre ello, pero nos alejaría del asunto que nos compete.

La economía que en estos centros se lleva es más parecida a las economías colaborativas antes citadas, pero sin ánimo de lucro (aunque las economías colaborativas no llevan intrínseco el ánimo de lucro): es la colaboración de personas que comparten capacidades o recursos para satisfacer dichas necesidades.

Los centros como bastiones revolucionarios

Los espacios okupados son una buena herramienta que hay que explotar con sus debidos usos. Los usos que hoy se les dan son merecedores de halagos, pero a su vez favorecen lo que anteriormente he citado. Tenemos que dotar a estos espacios de una lucha política más intensa.

La analogía de estos espacios con bastiones es muy necesaria. Estos espacios tienen que estar preparados para ser defendidos, ¡en efecto! Pero también tienen que ser centros neurálgicos de ataque. No se puede sostener una lucha revolucionaria de la defensa de espacios. Tampoco se puede argüir que la toma de estos ya es por sí un ataque, pues como antes dije es una falacia. De la defensa sólo se espera no ser derrotado, con el ataque hay esperanzas en las victorias.

¡Que los centros acojan a los forajidos! ¡Que los centros acojan a los ilegales!

¡Que sean bastiones revolucionarios, y no obras caritativas!

[Crítica teatral] Muerte accidental de una okupa

La obra de teatro 'Muerte accidental de una okupa' está organizada por el colectivo teatral universitario Res Non Verba, vinculado a la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid. La dirección montaje, texto original y escenografía fue realizado por la compañera Alma Lerma.

Sinopsis: Un grupo de jóvenes okupas intenta preparar una obra teatral de Darío Fo en el centro social de un barrio popular, mientras se ven continuamente inmersos/as en problemas cotidianos: las dinámicas de las asambleas, las relaciones sociales y amorosas, la acogida de desahuciadas… e incluso deberán resistir el intento de desalojo por parte de la policía antidisturbios.

La obra pretende rendir un homenaje al dramaturgo italiano Darío Fo fallecido en el año 2016, a través de su obra teatral 'Muerte accidental de un anarquista', estrenada en Italia en 1970. Según el propio autor los hechos narrados en la obra se basan en un suceso real ocurrido en Estados Unidos en 1921. ​Igualmente se ha encontrado inspiración en las circunstancias que rodearon el fallecimiento del ferroviario Giuseppe Pinelli en Milán un año antes del estreno de la obra, después de que la policía afirmara que cayó accidentalmente de un cuarto piso de la comisaría mientras se encontraba en un interrogatorio.

Esta obra se inspira especialmente en la situación que padecen desde hace tiempo los conocidos como Centros Sociales Okupados Autogestionados (C.S.O.A.) con la nueva estrategia represiva impuesta por el gobierno del Ayuntamiento de la marca política Ahora Madrid. Una estrategia consistente en proponer la legalización a las asambleas de los centros okupados; en el caso de que las asambleas se nieguen a regularizar la situación de sus respectivos centros sociales, el Ayuntamiento de Madrid recurre a la violencia para ejecutar el desalojo.

Este ha sido ya el caso de las amenazas de desalojo notificadas al E.S.O.A. La Dragona en La Elipa, el C.S.O. La Enredadera de Tetuán, o el C.S. La Ingobernable. Los diversos colectivos que gestionan el uso y las actividades de estos espacios populares entienden que legalizar la okupación significa claudicar ante un sistema que quiere individualizarnos y estrangular los espacios comunitarios, razón por la cual resisten hasta las últimas consecuencias. El concepto de okupación es eminentemente político y va ligado inevitablemente al mismo, se trata, en definitiva, de reconquistar parcelas y herramientas robadas por el sistema económico capitalista y el Estado.

Además, la Rosa Negra Ediciones presenta escrita esta pieza teatral perteneciente no solo al género literario crítico, sino más concretamente al género literario de temática libertaria. En este sentido, "Muerte accidental de una okupa", de Alma Lerma, es una denuncia libertaria de la situación represiva que durante los últimos años está padeciendo el colectivo okupa en general y el madrileño en particular. Entre sus páginas, existe además una crítica constructiva dirigida a las personas que integran el mencionado colectivo.

El estreno de esta obra se realizó el pasado 27 de abril en el Centro Cultural El Pozo, en el barrio de Vallekas. Casi un mes más tarde ha tenido una segunda representación en el paraninfo de la facultad de Filosofía de la UCM, donde quienes asistimos pudimos ver una representación de poco más de una hora continuamente cómica y verdaderamente entretenida. Temáticas tratadas desde el afecto social, combinando situaciones cotidianas de las relaciones entre personas con pequeñas dosis de esperpecto teatral. Las actuaciones del elenco eran resueltas, con algunas improvisaciones perfectamente hiladas y que hacían soltar más de una carcajada entre el público. Sobre todo consiguen, en general, que te encariñes con los personajes porque realmente creen en su personaje. El atrezzo era totalmente casero o cotidiano, haciendo de cuatro sillas escolares y una tela un perfecto sofá, la decoración también era de 'háztelo tú misma', encajando estupendamente con el valor autogestionado que va implícito en la representación.

Es seguro que realizarán nuevas representaciones en Madrid, e incluso la posibilidad de que vayan a otras ciudades (Burgos, Valencia...), por lo que aconsejamos que os mantengáis bien atentas/os a futuras noticias.

Enlaces del mes: Junio 2017

Junio siempre ha sido un mes interesante: es el mejor mes para cumplir años y comienza el verano en el norte, así como la temporada de vacaciones, cursos, campamentos y ofertas de empleo de verano temporales y precarios. Pero no por ello dejan de suceder acontecimientos con impacto en la sociedad, de las cuales hemos seleccionado las siguientes.

Empezamos en el ámbito internacional con las múltiples adversidades que se han afrontado en Londres. En este editorial de Carne Cruda se reflexiona en torno a las causas que han provocado esta sucesión de desgracias: el incendio de un edificio indebidamente mantenido y sin las condiciones de seguridad adecuadas simplemente por ser habitado por la clase obrera y los nuevos atentados, tanto yihadistas como antiislámicos que vienen alimentados por las políticas conservadoras y la xenofobia.

Nos vamos a Marruecos donde las protestas del Rif continúan ininterrumpidamente tras la detención de Nasser Zefzafi y otros cabecillas. Ahora Nawal Benaissa encabeza esta rebelión dando visibilidad a las mujeres reivindicativas mientras se suceden huelgas y más represión.

En Puerto Rico se da desde hace años una situación de pobreza extrema para buena parte de su población debido principalmente a la enorme deuda acumulada. Los compañeros de El Salto explican en este artículo cómo el Banco Santander y sus directivos contribuyeron a incrementar esta deuda y transferir la riqueza de la isla a la banca privada mediante directivos colocados en la administración pública.

Nos llegan también noticias sobre el movimiento okupa, donde comenzamos hablando de la movilización en defensa del barrio okupado de Errekaleor en Euskal Herria. Todo un ejemplo de solidaridad y memoria de este viejo barrio obrero que desprende optimismo en la lucha. En dicha manifestación participaron personas allegadas de diferentes puntos del Estado español, confluyendo en un acto masivo por las calles de Gasteiz en defensa del barrio que el Ayuntamiento pretendía desalojar para poner en marcha un proyecto especulativo.

En cambio, las protestas del movimiento okupa en Santiago no acabaron tan bien: brutales cargas policiales y detenciones tras el acceso a un colegio abandonado laceraron la protesta e hicieron mella en los manifestantes. Pese a todo, no cesaron las concentraciones de apoyo y se percibió la solidaridad en las redes.

Y en Madrid la situación fue similar durante el desalojo del CPO La Trinchera en el barrio de Tetuán. Los antidisturbios echaron la pared abajo sin orden judicial ni aviso y lanzaron una carga desproporcionada contra los okupas indefensos en el suelo. Las vejaciones se prolongaron unas horas y se llevaron 6 detenidos previamente seleccionados.

Tampoco nos olvidamos de #EscarnioSomosTodas, un CSO nuevo en Compostela y desalojado en poco tiempo mediante un despliegue brutal, así como la represión posterior contra las solidarias que se movilizaron en defensa de Escarnio y Maldizer.

En base a todo esto y recordando que Alfon hace 2 años en prisión, desde CGT han redactado los testimonios de algunas viejas víctimas y testigos de la represión y los montajes para recordar cuales fueron las legislaciones que han hecho al sistema penitenciario ser como es y sus auténticos objetivos.

Acabamos con buen pie el tema antirrepre con el archivo definitivo de la Operación Pandora y todas sus derivadas. Tras dos años y medio de aquellas detenciones, todos los acusados quedan libres, la AN admite que no existe la más mínima prueba de acciones terroristas ni de pertenencia a banda armada, de hecho los "Grupos Anarquistas Coordinados", como sabemos, ni siquiera existen. Se destapa así el último montaje policial contra el anarquismo de nuestra época, lo cual no es motivo para bajar la guardia pues ya sabemos que estos hechos se repiten cada tantos años, particularmente cuando crecen las movilizaciones.

En el ámbito laboral, los estibadores han desarrollado una estrategia de negociación directa con las empresas dejando de lado a la patronal, lo que ha generado una fractura en el sector empresarial entre compañías que ceden a las demandas de los estibadores y las que no, de forma que la patronal pierde apoyos y los trabajadores van logrando sus objetivos con nuevas jornadas de paros y negociación colectiva.

Acabamos recordando con este artículo el debate que se ha dado sobre el valor que pueda tener la popularidad de Ylenia para la lucha feminista. ¿Realmente ella valora la emancipación femenina o sólo la aprovecha para ganar popularidad y generar polémica?

 

Errekaleor Bizirik. Las raíces obreras del barrio autogestionado en Gasteiz

Normalmente, y por desgracia, solo cuando sucede alguna noticia de actualidad relevante en las luchas de los movimientos populares (y habitualmente esta noticia suele ser negativa), se dan a conocer proyectos de largo recorrido que antes estaban sumidos al conocimiento solo en el propio territorio local. No obstante, me parece importante que en nuestro medio de comunicación social y libertario, apoyemos siempre cualquier proyecto de autonomía y emancipación obrera, y más si cabe solidarizarnos si es objeto de la represión por parte de la clase dominante.

Es por eso, que una vez más, dada la coyuntura de actualidad política, ponemos de relieve la represión sucedida, en esta ocasión en el barrio de Errekaleor, en Vitoria-Gasteiz, indagando en las raíces del mismo.

El origen de este barrio fue una urbanización construida a las afueras de la ciudad durante el Franquismo, destinada a servir de viviendas para los trabajadores emigrantes fruto de la expansión industrial iniciada en la década de los años 50 del pasado siglo XX. Fundamentalmente lo habitaban obreros de factorías de automóviles, y el barrio tomó el nombre de un pequeño río que forma la vaguada en el que se asienta, aunque, inicialmente, debido a una cooperativa alavesa promocionada por el régimen franquista, se le dio el nombre de «Un mundo mejor» (recuerda irónicamente a la novela Un mundo feliz, de Aldous Huxley). Los principales centros de socialización y culturales del barrio fueron impulsados por sus propios vecinos y vecinas, implicándoles en una dinámica de alta concienciación de sus vidas como parte de la clase trabajadora a la que pertenecían. Uno de los cinco asesinados en los sucesos del 3 de marzo de 1976 por la represión policial, Barroso Romualdo, era vecino del barrio.

Tras la reconversión industrial en los años 80 este barrio fue siendo abandonado por la administración pública, potenciando que se convirtiera en un gueto de pobreza deliberadamente, viendo cómo en su entorno comenzaban a edificarse barrios residenciales de mayor nivel económico. Surgió entonces un proyecto que fue incluido en la ordenación urbanística de la zona sur de la ciudad de Vitoria-Gasteiz aprobado en el año 2000, y finalmente se decretó el realojamiento de sus habitantes para la futura demolición y su reconstrucción como parte integrante del nuevo barrio de Salburua.

Esta reconstrucción se enmarcaba en las dinámicas gentrificadoras que proyectaban modernos edificios y parques sobre ese barrio de raíces eminentemente obreras. Su ya escaso vecindario, en declive desde hace décadas, estableció una plataforma de personas afectadas por este proyecto, quienes veían imparable el avance de las excavadoras pero no querían moverse de su barrio de toda la vida. Sin embargo, será con el estallido de la burbuja inmobiliaria cuando el proyecto urbanístico quedó descartado completamente por el gobierno local y se agudizó aún más si cabe el abandono del barrio.

El ayuntamiento municipal, por lo tanto, desasistió la zona definitivamente, forzando a marcharse a los pocos vecinos y vecinas que aún quedaban, convirtiéndose en una zona de edificios desolados donde algunas personas sin hogar encontraban un techo bajo el que sobrevivir. Sin embargo, en septiembre del año 2013 el movimiento juvenil vasco, principalmente estudiantes, accederá a una de las primeras casas recuperadas, y dos años más tarde serían en torno a un centenar de personas las que habrían decidido ocupar las viviendas para llevar a cabo un proyecto político de rehabilitación común.

Estos años han tratado de revertir el proceso de abandono sometido por las autoridades y destinado a vaciar el barrio. Por lo tanto, se puso en marcha una de las más significativas experiencias de autogestión en la historia reciente, que denominaron Errekaleor Bizirik ('Errekaleor vivo' en castellano). El Ayuntamiento de Vitoria-Gasteiz, siempre ha mantenido una actitud de rechazo y beligerante contra la reocupación del barrio de Errekaleor, tanto es así que intentó forzar el desalojo del barrio, consiguiendo un efecto absolutamente contrario. Los movimientos sociales y populares de la ciudad se solidarizaron con el proyecto, y sirvió como punto de confluencia entre estos y el movimiento estudiantil de la ciudad.

La asamblea que gestiona el barrio conjuntamente está implicada en numerosas actividades políticas y sociales relacionadas con el antifascismo, la igualdad de género, el movimiento animalista, lucha contra los desahucios, o la juventud independentista vasca. Sin duda, durante estos años el proyecto ha crecido y se ha ido dando a conocer en la propia ciudad, actuando de espacio de cohesión y proyectos en torno al movimiento popular y obrero.

Desgraciadamente, ayer mismo también ha saltado su conocimiento a otros territorios del Estado español debido a la represión que ejerció la Ertzaintza en el barrio de Errekaleor. Varias decenas de ertzainas asaltaron el barrio para que técnicos de la empresa eléctrica Iberdrola pudieran cortar el suministro de luz, a petición del Departamento de Industria del Gobierno vasco. Esa misma empresa eléctrica que día tras días se enriquece a costa del sufrimiento de muchísimas familias trabajadoras para pagar unos recibos de la luz cada vez más abusivos. A pesar de la pronta reacción del vecindario establecido en las viviendas, y los solidarios y solidarias que se desplazaron al lugar, ha sido imposible impedir que los operarios encontraran la manera de cortar los cables.

Un muro humano impedía acceder al transformador principal, y la policía vasca ha actuado ejerciendo violencia contra los compañeros y compañeras, e incluso deteniendo a tres personas en la acción. Las fuerzas policiales asediaron el barrio, sembrando la represión durante su operación y acometiendo aquello que las instituciones vascas y las empresas eléctricas dictaron. Sin embargo, encontraron la resistencia de una juventud y unos movimientos populares organizados, que también se manifestaron en el centro de Vitoria-Gasteiz por la tarde para tomar las calles y mostrar su rechazo a esta acción represiva.

A día de hoy encuentran la solidaridad de muchos colectivos sociales de clase trabajadora de Euskal Herria y de otros territorios, y nuestra mejor aportación a los compañeros y compañeras es dar a conocer esta información y promover una comunicación crítica, activa y de apoyo constante. En la línea de desatomizar lo atomizado, demos a conocer los proyectos de autonomía política, autogestión y empoderamiento desde abajo para que más personas participen de ellos ampliamente.

 

La potencia del centro social La Ingobernable

“En este mundo las cosas flexibles dominan a las sólidas.” Lao Tse

Como muchas ya sabréis el pasado Sábado tras la manifestación #MadridNoSeVende (impulsada por diversas organizaciones y movimientos sociales, que reclama una ciudad habitable) se ocupó un espacio en la calle gobernador 37, en pleno paseo del Prado. El edificio es del ayuntamiento, pero fue cedido por Ana Botella a 75 años a un arquitecto amigo de su marido.

Cientos de personas participaron de la ocupación, y en las primeras asambleas. Madrid necesitaba de un espacio aglutinador, la ciudad y sus gentes lo pedían a gritos. No es casualidad que algunos concejales, Ganemos Madrid y espacios cercanos al sector crítico del ayuntamiento (patio maravillas) participasen y apoyasen la acción. Tampoco es casualidad que el primer nombre del espacio haya sido “La gobernadora”.

Tras la primera asamblea se decide cambiar el nombre por “La Ingobernable”. El contenido político del cambio de nombre nos puede dar algunas pistas de lo que en un principio parecía ser el espacio (el nuevo patio maravillas) y lo que la multitud y su desbordamiento ha querido que sea. Lo que parecía el nuevo espacio de la disidencia del ayuntamiento y su entorno, ha resultado ser en realidad una potencia autónoma, unas ganas de hacer, de reencontrarnos tras años de parálisis. Que esto no se convierta en un ring de combate de las tensiones internas de Ahora Madrid depende en parte de nosotras. Otro ejemplo más que lo representado excede siempre a su representación.

Disponer otra vez de un espacio en una de las arterias principales de la metrópoli nos debe hacer reflexionar sobre la utilidad de este. La Ingobernable no es un espacio para “hacer barrio”, frente al Caixa Forum y el Museo del Prado. La ingobernable si que puede convertirse por un lado en un espacio de encuentro para proyectos y movimientos de los barrios, y por el otro en una toma de posición frente al colonialismo urbano. La lucha contra la gentrificación pasa inevitablemente por la recuperación de espacios que nos han sido expropiados, repensar la ciudad como un espacio de guerra, de colonización por parte del capital, es una necesidad. Si seguimos esta lógica, reconquistar lugares en territorio enemigo es un avance en la lucha de posiciones de la guerra.

Pero no podemos ser ilusos, estas zonas de la ciudad son lugares irrecuperables e inhabitables a no ser que tengas las cuentas con muchos ceros a la derecha. Nos puede servir, eso sí, como centro de operaciones contra la gentrificación y turistificación de la ciudad, como isla y refugio en las movilizaciones que se suelen desarrollar por el centro, y como frente de combate si en algún momento queremos bloquear alguna arteria metropolitana.

No olvidemos también que La Ingobernable se encuentra en la misma calle (paseo del prado/castellana) que el nuevo espacio de los nazis del Hogar Social. Peligroso es el proceso de normalización que se esta produciendo con el Hogar Social en Madrid. Incluso Melisa, su portavoz, estuvo en la puerta de la Ingobernable el pasado Miércoles, provocando y tratando de generar enfrentamiento para su estrategia comunicativa. Frente a la privatización del espacio y la violencia que genera la propia presencia del HSM, La Ingobernable deberá ser el espacio abierto, multiforme e intercultural, lugar de refugio para manteros (que participaron de la manifestación de #MadridNoSeVende) y para el resto de disidencias. “Un mundo donde caben muchos mundos” como dicen unas amigas mexicanas.

Dicho esto, difícil va a ser que un espacio en un “lugar privilegiado” pueda permanecer en el tiempo, aunque la relación de fuerzas dependa en parte de nosotras, la incapacidad de penetrar en el barrio hace del espacio un lugar indefendible. Es por esto que nos debemos de quedar con la esencia y la potencia que nos ha llevado a que algo como La Ingobernable sea posible en un Madrid que lleva años bajo la parálisis. Defender el espacio esta bien, pero la prioridad debe ser tejer redes para que la potencia pueda continuar en ese u otro espacio. Lo importancia reside en la relación y el como hacemos, no en el espacio ni en la identidad.

Algunas amigas dirán que La Ingobernable es un paso más para el poder popular, yo prefiero hablar de la construcción de autonomía, de espacio de confluencia, en donde entrecruzarnos, agregarnos y conectarnos con otros devenires singulares.

Que no se sepa muy bien como definir “La Ingobernable”, que al principio pareciese una cosa que va mutando por la multitud no lo debemos ver como algo negativo, sino como fuerza de la heterogeneidad. Ser algo indefinible e irrepresentable nos ayuda a no ser producidos como sujetos políticos y diluirnos en el desbordamiento. Nuevos aires han llegado a Madrid, aires de autonomía, de volver a las calles junto con el buen tiempo.

 

Publicado originalmente en Solidaridad Obrera

http://lasoli.cnt.cat/11/05/2017/luchas-potencia-centro-social-ingobernable/

Okupación: apuntes sobre la experiencia en Madrid

El movimiento de okupación en Madrid tiene ya un largo recorrido histórico desde mediados de los años 70, y en un principio ligado a las asociaciones vecinales y grupos sindicales. Muchos han sido los barrios y pueblos madrileños que han contado con experiencias de okupación, casi siempre criminalizadas desde los medios de comunicación y reprimidas por las instituciones estatales, autonómicas y locales, pero también con un gran apoyo social y político por los movimientos populares que las han impulsado. Las siguientes temáticas o puntos clave que resumen la experiencia de la okupación en Madrid en la actualidad, son fruto de la reflexión tras el debate surgido en las jornadas que organizaron en el E.S.O.A. La Dragona en el barrio de la Elipa, con motivo de su octavo aniversario.

Asistencialismo o actividad política.

El concepto de okupación es eminentemente político y va ligado inevitablemente al mismo. La recuperación de un terreno o un edificio deshabitado, temporal o permanentemente, con fines de convertirlo en un espacio cultural y de acción, supone dotarle de vida como experiencia política. Además, se denuncia al mismo tiempo el derecho de propiedad privada en una lógica económica capitalista, entendiéndose el propio hecho de okupar ya un acto de subversión. Por lo tanto, un espacio okupado no implica un traspaso nominal de propiedad al margen de la legalidad, sino que pretende construir un proyecto de aprovechamiento de espacios vacíos con fines sociales y políticos. Se trata, en definitiva, de reconquistar parcelas y herramientas robadas por el sistema económico capitalista y el Estado.

Por lo tanto, estos espacios sociales okupados no deben ser lugares donde practicar un asistencialismo puntual hacia el barrio, para ello es imprescindible dar un sentido político a la construcción misma de estos espacios culturales, y en ocasiones, de ocio alternativo. Cada espacio okupado es un mundo aparte con dinámicas y flujos distintos (que son el reflejo de la voluntad de sus integrantes), con normas consensuadas por su asamblea de gestión y con unas herramientas de comunicación y unas sensibilidades políticas con matices diversos, pero fundamentalmente con una ideología detrás que sustenta la construcción del espacio.

En un espacio okupado habitualmente se dan propuestas a corto plazo y un calendario semanal, que convive a la vez con unas propuestas a largo plazo de estrategia o ideología política más amplia. Un punto muy importante es no acabar convirtiéndose en un gueto, sino ser la expresión política de los movimientos populares de un barrio o una comunidad. Por eso mismo, es totalmente necesario explicarles a ese barrio qué es un centro social okupado, pues su asamblea no pide permiso a ninguna institución para okupar pero solo tiene sentido si se construye junto a la comunidad, pues eso genera la legitimidad que lo sustenta.

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Coordinación real entre grupos sociales.

Los centros sociales okupados responden a su realidad más cercana, es decir, trabajan con lo más inmediato espacialmente. Se tienden redes de solidaridad frente a amenazas y desalojos, o campañas puntuales más amplias, independientemente de las afinidades particulares entre las mismas. En Madrid es bastante complejo establecer una coordinación amplia y fuerte por las características de la ciudad. Las realidades en los barrios son muy distintas, y las dinámicas políticas que se construyen tienen cada una su propia idiosincrasia. La dedicación a los espacios de cada comunidad genera que se tenga poco tiempo para una coordinación de mayor envergadura. También influye notablemente el esfuerzo de cada espacio okupado por su propia subsistencia, ya que el status de la okupación es ilegal, y por lo tanto está fuertemente perseguido y reprimido desde los propietarios especuladores, administraciones municipales y tribunales estatales.

Pesa a estos impedimentos para crear una amplia coordinación del movimiento okupa en Madrid, existe la experiencia desde hace unos años de la conocida como Oficina de Okupación de Madrid, ubicada en el CS(r)OA La Quimera de Lavapiés. Un espacio que articula la información en torno al asesoramiento legal y asesoramiento técnico para promover proyectos de okupación, y poder contar con la ayuda necesaria o el bagaje ya aprendido en años de diversas experiencias. Esta oficina ha editado incluso un manual de okupación (http://www.okupatutambien.net/wp-content/uploads/2011/11/ManualOkupacion1aEd.pdf)  al alcance de cualquier persona para formarse sobre todos los aspectos relacionados con la okupación de un espacio.

No obstante, más allá de esta ligera articulación y contactos puntuales, no se ha dado ninguna coordinadora de okupas de Madrid. Como trabajo pendiente para el futuro, deberíamos sacudirnos el lastre que supone a veces sumergirnos plenamente en el barrionalismo pues nos limita a ver más allá de las fronteras de nuestros centros. Es necesaria una verdadera coordinación de los espacios okupados madrileños, pues su potencial tiene mucho que aportar a la configuración de comunidades que se establezcan como un contrapoder real a las instituciones municipales. No debemos caer tampoco en la simpleza de entender los centros sociales okupados como entidades libertarias al margen del capitalismo y que serán la base de la sociedad igualitaria futura. Los espacios okupados son una herramienta en las luchas del presente, lugares donde poner en marcha la pedagogía de la desobediencia y espacio de encuentro de los movimientos populares para articular una ruptura social frente al capitalismo.

puerta Remunicipalización de los espacios okupados

Durante este último tiempo hemos visto en Madrid una evidente ofensiva contra los espacios sociales okupados, dirigida desde el ayuntamiento gobernado por el experimento político reformista de Ahora Madrid. Al principio cabía la sorpresa de que viniera este ataque desde esta administración municipal en concreto, y no desde el gobierno municipal anterior de sesgo ideológico mucho más conservador.

No obstante, el espacio político en juego es de gran importancia para los intereses del Ayuntamiento de Madrid, puesto que este no puede permitir que la base social madrileña contestataria al capitalismo, le desborde por la izquierda y le ponga en incómodas situaciones frente a los poderes económicos fácticos. De esta manera el gobierno local ha impuesto a varios espacios okupados de la capital la obligación de pasar por el aro de la legalidad, y administrar los espacios desde las instancias municipales.

Esto supone una ruptura absoluta del sentido político básico de estos espacios okupados, y ante esa imposición, los centros okupados están respondiendo negativamente a las expectativas municipales. Sin embargo, el Ayuntamiento quiere culpabilizar a los centros sociales okupados como la parte intransigente en la negociación. Su propuesta conlleva un maquillaje y desvirtualización de las actividades, un engaño de base a nosotros/as mismos/as. En su comunicación con estos espacios okupados, aunque pueda parecer increíble, están jugando sucio, tratando de generar divisiones internas en las asambleas de gestión y sembrando tensiones o desilusiones. Además, la administración local está proponiendo soluciones ilícitas, como la cesión de espacios sin que salgan a concurso público, o peticiones irrealizables como solicitar condiciones de reforma de los espacios que ascienden a cientos de miles de euros.

La okupación no hay quien la pare

Es importante ser conscientes precisamente de lo que supone ideológicamente la okupación, y cuáles son sus objetivos políticos. No debemos aferrarnos a un edificio aunque este sea significativo y útil, el mantenimiento de un espacio solo se debe contemplar cuando este siga siendo utilizable. Con esto no debemos pensar que estamos claudicando, como ya hemos expuesto la okupación supone una evidente confrontación con la legalidad y un continuo peligro de represión. Ante esto debemos de actuar inteligentemente, puesto que el beneficio de un espacio okupado es social, y administrado desde los movimientos populares, por lo que la actuación de la asamblea debe ser consecuente con este punto.

Los espacios son desechables, y lo verdaderamente importante es seguir desarrollando un proyecto autogestionado en cualquier otro espacio. El problema es que los espacios se defienden por motivos de apego emocional, son muchas las experiencias colectivas vividas en estos centros sociales, espacios que nos ayudan a crecer también individualmente. Abandonar para abrir otro espacio no es una derrota de la resistencia sino un cambio para sobrevivir, aunque la resistencia es perfectamente una vía frente a las instituciones que quieren robarnos los espacios que hemos recuperado. La institución ni es legítima ni se la considera un interlocutor válido.

También es cierto que no deberíamos comunicar públicamente el desalojo de nuestros espacios okupados como un acto ilegal por parte de las autoridades, puesto que la misma okupación es un acto ilegal, pero con el cual estamos de acuerdo por encontrarlo legitimado en la propia lucha de las clases populares. De esta manera no caeremos en la contradicción de querer defender los espacios okupados con la legalidad en la mano, pues sabemos que esta no se ha creado en beneficio del pueblo. Esperemos que en el futuro continúen surgiendo proyectos okupados en muchos espacios de Madrid, que consigan aunar fuerzas suficientes en barrios, universidades e incluso centros laborales.

Okupa, resiste, crea.

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