Acción Directa: La alternativa posible

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Nota del equipo de Regeneración: El texto que se muestra a continuación se escribió antes de la huelga general del pasado miércoles día 14 de noviembre. Nos ha sido imposible publicar esta colaboración con anterioridad. Lo hacemos ahora pues creemos que aún puede aportar argumentos para la formación y el debate colectivos. Nos gustaría asímismo pedir disculpas al autor por este retraso.

Hablando con un compañero de la universidad sobre la Huelga General del próximo 14 de Noviembre, me expuso un razonamiento para no secundarla, el cual creo que refleja muy bien la incertidumbre de las personas en la actualidad. Su postura es que no va a hacer Huelga porque a pesar de que se protesta, hay movilizaciones, se va a manifestaciones, etc. ¿Va la gente y le vota al PP en las elecciones? «¡Venga ya! Que se jodan todos, paso de hacer huelga». Bien, pues este texto va dirigido a ti y a las personas que piensan como tú.

¿El PP ganó con mayoría absoluta en Galicia? Sí, pero perdió un 17,5% de los votos respecto a las anteriores elecciones consiguiendo solamente un apoyo del 24,25% de la población. Además, el porcentaje de participación fue del 54,42% [1]. Esto significa que casi la mitad de la población que podía ir a votar está en disconformidad bien con el sistema electoral y/o con los políticos, y que más de tres cuartos de la población no aprueba las medidas que lleva tomando el PP en estos casi 4 años que estuvo gobernando. Reflejo de ello es el aumento de movilizaciones así como de manifestaciones y protestas que mi compañero antes citaba.

Así pues, se puede ver cómo las personas están despertando del letargo en el que estaban, pero también se aprecia lo perdidas que se encuentran. ¿Alguna vez te planteaste que el hecho de votar no es más que decir que no eres capaz de decidir por ti mismo y por ello delegas esa responsabilidad en otra persona? Eso sí, te dejan elegir quien va a tomar las decisiones por ti. Pero no por elegir el amo vamos a dejar de ser esclavos. No puedes esperar que los demás hagan las cosas por ti. Muchos os preguntaréis: «Y si no podemos cambiar la situación actual mediante las elecciones, protestas, manifestaciones, etc. ¿Cómo podemos hacerlo?» La respuesta es sencilla: mediante la Acción Directa.

Con Acción Directa no me refiero a poner bombas ni a quemar contenedores y cortar calles, sino que me refiero a tomar las riendas de tu propia vida, a decidir por ti mismo, a la realización de acciones por parte de los afectados sin ningún tipo de intermediación.

Una forma de Acción Directa que perjudica enormemente a los que nos explotan y esclavizan es la realización de una Huelga. Ya no me refiero al Gobierno, sino a los que están detrás de ellos, es decir, los empresarios y grandes magnates capitalistas. Esto se debe a que al hacer Huelga, es decir, parar durante un tiempo determinado el proceso de producción, lo que estás haciendo es cortar su flujo de entrada de capital.

Por este motivo hablar de Huelga solo tiene sentido si esta es una Huelga General, ya que si paralizas únicamente un determinado sector, tu repercusión va a ser insignificante y contribuirás a una sobrecarga de trabajo en tus compañeros y compañeras. Es el mismo caso que si tuvieras un río canalizado por varias cañerías. Si cortas el flujo de una de ellas, el río va a seguir pasando por las otras, o lo que es mas grave, la cantidad de agua que pasaría por esa cañería se repartiría entre las otras. Esto es debido a que los magnates capitalistas no son los propietarios y beneficiarios de un solo sector, sino que su imperio se expande de forma global por un gran número de ellos.

Ahora quizás respondas: «Pero en el sector educativo una Huelga no les perjudica en absoluto, sino todo lo contrario, nos perjudica a nosotros mismos, los estudiantes.»

El sector educativo en la actualidad funciona como una enorme fábrica. Desde que somos pequeños nos agrupan por edades, como si ese factor fuera el más importante, y nos meten en (J)aulas durante todo el día. En ellas, el operario de turno, el docente, tiene un plazo de tiempo en el cual su misión es introducir determinados conceptos en las mentes de sus reclusos. Si pasado ese tiempo, el sujeto no cumple los requisitos, lo mandan de vuelta al principio de ese departamento de la línea de montaje para intentar que adquiera esos “conocimientos”. Por el contrario, si el operario consiguió su objetivo, los manda al siguiente departamento. De esta forma se va moldeando, controlando y creando a su antojo la mentalidad y conocimientos de los futuros siervos del sistema. Esto lo llevan haciendo desde que se llevó a cabo la creación del derecho de escolarización y la fundación de Escuelas Públicas, que sirven al principio de que un pueblo moldeado y capaz de producir bienes y servicios es mas útil que un pueblo analfabeto.

Con esto no digo que los docentes sean los que quieran tales injusticias, sino que ellos mismos son presas, conscientes o no, del sistema, y si quieren obtener el salario que les permite vivir tienen que realizar la tarea que se le es otorgada en esa gran factoría que es el sistema educativo. También se pueden dar casos de docentes que intentan “sabotear” la producción desde dentro, intentando otorgar al sujeto la capacidad de reflexionar por sí mismo.

Debido a esta realidad, el resultado de hacer Huelga en el sector educativo es la paralización de la producción de esclavos. Pero esta acción no puede quedar reducida a una jornada, sino que tiene que ser duradera en el tiempo para poder así repercutir de forma significativa en este sistema de producción. Esto último se puede extrapolar a los demás sectores.

Queda claro entonces que si de verdad se desea un cambio, una manera de conseguirlo es mediante la realización de una Huelga General Indefinida. Ahora bien, lo que no se debe hacer es una Huelga de este tipo para pedir una mejora salarial, o la paralización de determinadas medidas, o cualquier petición que no provoque más que simples cambios superficiales sin modificar el fondo del problema en cuestión.

Si se realiza una Huelga de este tipo es para cambiar de una vez por todas el modelo actual. Es para eliminar la explotación de la gran inmensa mayoría de las personas por parte de unos pocos que acaparan la producción y los bienes. No es para pedir derecho a trabajar, sino para pedir el derecho al bienestar de todos y todas. Para exigir un reparto equitativo de los bienes según las necesidades de cada uno, así como la realización de tareas acorde a las habilidades y capacidades individuales de cada persona. Es, en definitiva, para realizar un gran cambio cuyo objetivo no es más que la igualdad y justicia.

Leído esto preguntarás: «Entonces, ¿será el 14 de noviembre el día en el que se producirá ese cambio, esa revolución?»

No, para ello es necesaria la concienciación de las personas de que ese cambio es posible, de que la revolución no es una utopía, de que solamente se podrá conseguir la justicia e igualdad si cada uno de nosotros tomamos las riendas de nuestra vida sin delegar la responsabilidad de esta en terceras personas. Será una vez hecho esto cuando entonces podremos ser libres de elegir nuestro futuro.

Esto no significa, sin embargo, que las Huelgas no sirvan para ningún objetivo. Por el contrario, son de gran valor: enseñan a las personas la necesidad vital de la cooperación, de mantenerse hombro con hombro con los demás y luchar unidos en la causa común. Las Huelgas conciencian y desarrollan el espíritu de esfuerzo conjunto, de resistencia a los amos, de solidaridad y responsabilidad. Mediante ella se aprende que «una ofensa a uno es algo que les concierne a todos», sabiduría práctica que encarna el sentido más profundo de la lucha proletaria, ya que todos somos trabajadores. Da igual si te encargas de las tareas domésticas, si estudias, si eres autónomo o si trabajas en una fábrica, taller o en la calle. Todos estamos siendo explotados y esclavizados. Esto no se refiere únicamente a la batalla diaria por la mejora material, sino igualmente se refiere a todo lo que tenga que ver con el trabajador y con su existencia, y de modo particular se refiere a las cuestiones en las que están implicadas la justicia y la libertad.

En resumen, la Huelga General del próximo 14 de noviembre debe ser para nosotros el principio de algo más grande. Tenemos que perder el miedo a la responsabilidad de elegir por nosotros mismos. Debemos concienciar a los demás de que solo mediante la Acción Directa seremos capaces de cambiar la injusticia y la desigualdad.

Por una emancipación de la clase trabajadora y estudiantil, posible, y en nuestras propias manos, es el objetivo. Por una lucha, por un frente, por la libertad.

¡Salud!

Alekseievich

[1] Fraude estadístico en las elecciones gallegas

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