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Publicado el 3 de septiembre de 2012 por Lusbert

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El capitalismo puede cambiar de color

Se piensa en muchos casos que el capitalismo es un solo sistema económico que se diferencia de otros como el socialismo, el fascismo o el comunismo. Muchas veces se han hablado de alternativas al sistema capitalista, incluso se repite miles de veces el sistema de economía mixto y se muestra el éxito de la economía de los países nórdicos así como se critica el imperialismo de EEUU y la economía planificada de la antigua URSS. Incluso ahora se está hablando mucho de un retroceso por el desmantelamiento del Estado del Bienestar en donde unos creen que vamos para la Edad Media y otros para el siglo XIX. No obstante, pretendiendo un análisis más a fondo, descubrimos que el capitalismo es un sistema flexible que puede adquirir diversas formas y camuflarse bajo diferentes colores. Pasemos pues a señalar las variadas formas que éste adquiere.

La forma más sutil y más amable del capitalismo lo vemos en los casos de los países nórdicos (el modelo escandinavo) donde los salarios son muy elevados y la economía parece muy estable, y que ahora Islandia se está sumando al carro. En este caso los beneficios se reparten entre la sociedad, aunque no llega a toda ella, por supuesto y por ello suaviza e incluso llega a encubrir la explotación, alienación y cosificación de los individuos que hay detrás de ello. Menos amable fue el capitalismo en épocas de bonanza en el resto de países europeos donde se implantó también el Estado del Bienestar. Llegando a este estado, el sistema capitalista se mantiene fuerte ya que prácticamente ha terminado con la resistencia comprando las conciencias ya que casi toda la clase trabajadora se le identifica con las clases medias debido a sus altos poderes adquisitivos, lo cual lleva a que necesariamente estén continuamente gastando en productos novedosos y muy atractivos pero inútiles en muchos casos. Se consolida pues la paz social, siendo la izquierda institucionalizada que, usando un discurso keynesiano, consigue absorber el descontento entre la clase trabajadora llamando a seguir a los sindicatos concertados y sentarse para negociar las condiciones de explotación por parte del patrón. No comentan, sin embargo, que este estilo de vida es extremadamente aburrido y bastante gente termina en la neurosis y el suicidio, por no hablar de una mayor garantía para la perpetuación de la explotación al haber una estabilidad notable..

Debemos ahora de diferenciar el liberalismo económico clásico y el neoliberalismo. El liberalismo clásico consistía más bien en una economía productiva y masiva donde la explotación laboral se notaba exageradamente. Adam Smith creía que los mercados no deben ser regulados por el Estado y que éste mismo en libertad corregiría sus propios defectos. La libre competencia era el motor del avance y las empresas privadas estaban a niveles más igualados. En esos tiempos, aún no existía un Estado que palíe o suavice de algún modo la condición miserable de los obreros y campesinos. Entonces, las instituciones solo se encargaban de las tareas represivas mientras adquiere una faceta demócrata. Los valores que se implantaron fue la libre competencia y la supervivencia el más fuerte, algo que se sigue manteniendo hoy en día.

No obstante, el neoliberalismo va mucho más allá que el liberalismo clásico y también es político. Este nuevo sistema económico se está implantando a escala mundial y necesita de flujos masivos de capital internacionalmente, teniendo más peso el capitalismo financiero frente al productivo que se concentra mayormente en países del llamado «Tercer Mundo», frente a la economía nacional y más proteccionista del liberalismo clásico. También, el capitalismo va teniendo cada vez más a los monopolios ya que la diferencia de las empresas se hace cada vez mayor y la competencia más desigual. Los Estados modernos deben ser gobiernos títeres que tengan el papel del control social mientras favorece a los grandes banqueros, inversores y empresarios.

Mientras que en el liberalismo los Estados-nación tenían cierto poder sobre la economía, en el neoliberalismo los Estados son superados por las multinacionales y el desmantelamiento de derechos conquistados responde a la necesidad de aumentar el poder de las grandes fortunas y los monopolios, acentuando cada vez más la brecha entre ricos y pobres. Ello conlleva pues que el sistema represivo se fortalezca para contener la disidencia e incluso neutralizarla al absorberlos e invitarlos a las mesas de negociación. El Estado neoliberal puede también ser de dos tipos: dictadura al estilo Pinochet o democracia representativa tipo Thatcher, por poner un ejemplo, aunque también añadiría las actuales democracias modernas. La diferencia radica en los diferentes grados de dureza de la represión ejercida y las estrategias de control social utilizados, pero el trasfondo es el mismo.

Otro gran error es confundir el nazismo y el fascismo con el régimen de Stalin y la economía desarrollada por dichos regímenes. El fascismo en realidad es la herramienta utilizada por la burguesía conservadora en épocas de crisis y de gran crispación social. Pese a mostrarse anticaptalistas, lejos están de serlo. Los regímenes totalitarios fascistas buscan la autarquía, es decir, una economía nacional fuerte que dependa lo menos posible del comercio con el exterior. Así pues, clase trabajadora y patronal deben ir unidos para levantar la nación, producir para el beneficio de la patria y donde la intervención estatal en la economía básicamente es para adaptarla a producir material de guerra y controlar la disidencia obrera. Este modelo económico se le denomina capitalismo corporativo o corporativista.

En cambio, la URSS después de la centralización del poder de los soviets en uno solo (en el Soviet Supremo), instauránose la dictadura del proletariado, el socialismo real ha degenerado en un capitalismo de Estado. Se diferencia de los totalitarismos fascistas en que éstos han abolido la empresa privada, pasando a ser el Estado una única empresa que controla (monopoliza) todos los aspectos de la economía, siendo el propietario de todas las tierras y fábricas. El Estado pasa a ser quien decide sobre la producción, la colocación de la mano de obra, la distribución, etc. A parte, también el Estado adquiere una función represiva similar al fascista pero ya no por cuestiones raciales ni nacionalistas sino ideológica. Vemos pues una clara diferencia entre capitalismo de Estado y capitalismo corporativo.

No sería completo mi análisis si no tratara de la utopía capitalista mal -o falazmente- llamada «anarco»capitalismo. En realidad es simplemente «capitalismo sin Estado», «capitalismo anti-estatal» o similares. No debemos confundirlo con el liberalismo de Adam Smith ni con el neoliberalismo, pues el capitalismo anti-estatal propone la desaparición total del Estado, quedando sus funciones sustituidas completamente por empresas privadas y que el mercado sea completamente libre, frente al liberalismo clásico que quieren un Estado que garantice el derecho a la propiedad y los derechos de la ciudadanía (solo los propietarios en realidad) o el neoliberalismo que persigue un Estado títere represor. Esa utopía capitalista sí defiende las jerarquías en las empresas y sobre todo el mercado verdaderamente libre, sin traba alguna donde sean las leyes de la oferta y la demanda las que rijan su funcionamiento por encima de cualquier moral o ética.

Todos estos capitalismos tienen grandes diferencias. Sin embargo, podemos extraer un denominador común:

  • La explotación asalariada, sea llevada a cabo por una empresa privada en el caso del liberalismo clásico, el neoliberalismo, el capitalismo corporativo y la utopía capitalista o por una empresa estatal o el Estado, en el caso del socialismo de Estado.
  • El sistema bancario y el dinero, pilar fundamental del sistema capitalista indispensable para la emisión de moneda y el dinero para el intercambio de productos y servicios, que por ser acumulable, genera desigualdades. Sea la banca privada o nacionalizada, posee casi la misma función.
  • La propiedad. Privada o estatal, queda en manos ajenas al trabajador, lo cual supone el despojo del fruto del trabajo y la venta de la fuerza de trabajo por parte de la clase obrera para poder subsistir, careciendo de poder de decisión sobre lo que produce.
  • Y el punto más importante: la continua necesidad de explotar nuevos mercados. Esto quiere decir que el sistema capitalista solo se mantiene si consigue conquistar nuevos mercados creando a la vez nuevas necesidades. No siempre el ritmo de crecimiento coincide con el ritmo de conquista de nuevos mercados y muchas veces éstos mercados acaban saturándose provocando las crisis cíclicas. Ejemplos los tenemos en el siglo XIX con el imperialismo. La colonización de África, las Américas y Oceanía supuso un mercado enorme donde dar salida a los productos industriales y a la vez consiguir acceder a más recursos naturales. Por ello, tanto el liberalismo clásico como el neoliberalismo y el capitalismo corporativista tienden al imperialismo, es decir, a conquistar nuevos mercados para perpetuarse. En el caso del neoliberalismo, mediante la corrupción de los Estados objetivos y transformarlos en gobiernos títeres en favor de las grandes multinacionales y otros gobiernos neoliberales (ejemplo: la Alemania de Merkel); mientras que los fascismos utilizan la economía de guerra y la guerra abierta para su expansión (ejemplo: la Alemania de Hitler). No obstante, el capitalismo de Estado no pudo salir de su crisis y colapsó porque sus mercados saturados impedían que se dinamizara la economía, que unido a la negación de conquista de nuevos mercados, terminó por colapsar y regresar de nuevo al capitalismo de libre empresa.

A partir de este análisis extraemos la conclusión que la verdadera alternativa al capitalismo es la abolición del trabajo asalariado, del sistema bancario, del dinero, de cualquier tipo de gobierno que protege los intereses del Capital y de la propiedad privada y estatal. Nosotros proponemos que la propiedad sea colectiva y las relaciones de producción sean en base a la máxima de «de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad» (Kropotkin), siendo los medios de producción puestos bajo control obrero y sean quienes decidan sobre la producción. Que la autoridad del Estado sea abolida por considerarla innecesaria y que si no se erradicara, terminaría por restaurar la propiedad individual y la desigualdad social.

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Acerca del autor

Lusbert

Anarquista social y de la rama comunista libertaria solo en cuanto a pensamiento político. Por lo demás, soy una persona normal. Aportando mi pluma como un diminuto grano de arena a que el anarquismo sea una alternativa política real y transformadora. Deconstruyendo mis privilegios de hombre. ¡Luchar, crear, poder popular!



9 Respuestas para El capitalismo puede cambiar de color

  1. Interesantes las distinciones que haces entre distintos conceptos y matices, creo que este tipo de distinciones son muy necesarias. Sin embargo, veo varios problemas en tu planteamiento general. Antes de empezar me gustaría preguntarte por ese "nosotros" que introduces en la cuarta línea del último párrafo: ¿quiénes son "nosotros"?

    Pasando al tema de las distinciones: veo problemático decir que el fascismo es un sistema económico, de hecho lo veo demasiado problemático. Entiendo que concibes al fascismo como una ideología política que aboga por un modelo económico determinado, de ahí lo de sistema económico. Pero decir esto supone establecer una relación causal entre modelos políticos y económicos, como si un modelo político A derivase inevitablemente en un modelo económico 1, y siguiendo esta lógica B sería 2, y C sería 3.

    Partiendo de lo escrito arriba, no llego a comprender la gran flexibilidad para distinguir un gran abanico de matices capitalistas, pero una intransigencia más bien notable a la hora de definir anarquismo. Las así llamadas posturas anarco-capitalistas se pueden llamar anarquistas sin tirarse de los pelos, siempre y cuando definamos anarquismo por sus elementos más básicos y elementales, a saber: oposición al estado y jerarquías verticales en la vida social, supresión de autoridad externa, y erradicación de obligaciones impuestas. Pienso que si somos flexibles para identificar mil tipos de capitalismo también lo hemos de ser para con el anarquismo (más que nada porque debemos seguir la misma lógica interna de argumentación).

    Pero no todo son pegas; creo que le das en el clavo al identificar el trabajo asalariado y el dinero como elementos puramente capitalistas y explotadores. No lo tengo tan claro con la propiedad privada, debate que ya tuvimos en tu blog, donde te sugería distinguir entre propiedad privada y medios de producción. Mis zapatillas son mías y la verdad es que no quiero que nadie más las use a no ser que yo, de buena gana y voluntariamente, las preste. La granja que cultiva las lechugas que tanto me gusta comer en mis ensaladas es otra cosa: es un elemento susceptible de ser colectivizado y socializado, puesto que en esa granja, que tiene varias hectáreas, se necesitan más de dos y tres pares de brazos para cultivar la tierra. Y sí, estoy haciendo una distinción implícita entre granjas grandes y granjas pequeñas, afirmando ahora abiertamente que me parece perfecto que un huerto de cien metros cuadrados los cultive la misma persona y a ella pertenezca, en usufructo, la tierra (y los frutos de esta pertenecerán exclusivamente y de forma privada a la persona que la cultiva). No me quiero extender con este punto que pudiera parecer contradictorio con la descripción ideológica que doy en mi perfil sobre mí, diré solamente que poseer de manera privada un huerto de cien metros cuadrados no supone una incongruencia con el corpus del socialismo si concebimos ese huerto en un contexto de relaciones socioeconómicas igualitarias y simétricas.

    Finalmente, me gustaría resaltar también el acierto que tienes al identificar a la banca como uno de los pilares del capitalismo, de hecho, el más importante hoy en día, pues mediante las finanzas se multiplica el dinero y se reproduce/acumula el capital. Karl Marx ya supo ver que la fórmula del capitalismo era, a grandes rasgos, Dinero - Mercancía - Dinero, es decir: se produce dinero para producir más dinero. El dinero en movimiento, también de forma resumida y obviando varios pasos, sería el capital.

    Y me gustaría finalizar con una pregunta para todo el mundo: ¿son los estados modernos resultado del capitalismo, o el capitalismo es resultado de los estados modernos? Esto da para años de debate.

    Abrazos.

    • Lusbert Lusbert says:

      Supongo que acertar en todo es imposible y preveía algunas correcciones... De todos modos, avanzamos. Bueno, te voy responder pues algunas cosas...

      -Lo de "Nosotros" me refiero a los anarquistas, sin duda.

      -El fascismo es político, sí, pero si miras en la historia, tanto Hitler como Mussolini y Franco optaron por una economía autárquica (con la diferencia de que el franquismo no adaptó la economía a la guerra) y muy proteccionista. Yo creo que sí tiene cierta relación y lo distinguiría de dictaduras militares y gobiernos muy autoritarios y represivos.

      -Lo del "anarco"capitalismo digo que es falaz porque realmente existe la contradicción de que, mientras los anarquistas rechazamos cualquier tipo de jerarquías, el capitalismo en sí no los rechaza. Los postulados "anarco"capitalistas rechazan toda coacción/traba gubernamental PERO no rechazan que dentro de una empresa se den diferentes niveles de responsabilidad, es decir, que tenga una estructura jerárquica; o que unas empresas manden sobre otras por tener mayor cuota de mercado/poder de negociación, lo cual lleva a una clara contradicción con las ideas anarquistas.

      -Quizá el concepto de propiedad privada sea cuestión de conceptos... Si eso, podríamos hablar de propiedades de bienes de uso exclusivamente personal y propiedad privada sobre los medios de producción. Pero vamos, tampoco me voy a extender.

      Respecto a tu última pregunta, diría lo mismo que dijo zinicus...

      En fin, la verdad es que podría extender el artículo mucho pero ya se me estaba haciendo bastante largo. Y gracias por comentar, que los comentarios siempre ayudan a ampliar el temario expuesto en el artículo.

  2. zinicus says:

    "¿Son los estados modernos resultado del capitalismo, o el capitalismo es resultado de los estados modernos?" Muy buena pregunta, sinceramente. Aventuraré una respuesta: ni lo uno ni lo otro. Dicho de otro modo: ambas afirmaciones son, en cierta medida, verdaderas. Digamos que, históricamente, hay una adaptación del uno al otro, una interrelación y una dependencia absoluta.

    • Mi respuesta sería muy parecida, zinicus. Yo diría que hay una imbricación dinámica entre ambos elementos, aunque tanto Estado como capitalismo tienen la misma raíz (a mi modo de ver): la jerarquización autoritaria de las comunidades humanas.

  3. Lus, sólo una cuestión (y a todos también): ¿Aceptaríais el concepto de ''propiedad personal''? Es decir, aquello que produce el individuo desde él mismo y para él mismo.

    Por cierto, me parece una cuestión muy interesante para delimitar correctamente qué es capitalismo, para ver y saber que en realidad el socialismo jamás se dio. Te animo a que lo amplies.

    Un saludo a todos.

    • Lusbert Lusbert says:

      Sí, la "propiedad personal" debería de respetarse. Por ejemplo, si alguien quiere hacerse un mueble, puede coger los materiales necesarios y fabricarlos para uso personal, los cepillos de dientes, una cama, etc... Yo creo que la intimidad personal, es decir, su propio espacio, debe respetarse pero con la limitación de no acumular lujos.

      El tema de delimitar el capitalismo y diferenciarlo del socialismo me resulta algo complejo, pero aun así, veré si lo puedo tratar en el siguiente artículo.

      Salud.

  4. zinicus says:

    Sobre el anarcocapitalismo, yo diría que es un oxímoron. Sin un Estado coercitivo que lo ampare y proteja, el capitalismo se caería por su propio peso. ¿Cómo podría un empresario obligar a nadie a trabajar para él? ¿Cómo podrían sostenerse las jerarquías? ¿Quién iba a aceptar libremente la coacción? No imagino un capitalismo sin policía.

    Con respecto a la "propiedad personal", estoy de acuerdo con La Colectividad. No veo razón para que uno no pueda "tener sus cosas", siempre y cuando se garantice el acceso igualitario de todos a todo.

    • Lusbert Lusbert says:

      También pienso lo mismo, aunque cabría la posibilidad de la existencia de policía privada, es decir, un servicio de seguridad que pueda ser contratado por empresas para protegerles. Pero ello generaría desigualdades porque a la larga, las empresas más grandes pagarán más a ese servicio y terminará por ponerse por encima de las pequeñas. Y claro, ello conduciría necesariamente a la restauración de un gobierno.

  5. Liberty Cravan Liberty Cravan says:

    Yo distinguiría entre propiedad individual y posesión natural. Uno tiene derecho de posesión sobre aquello que utiliza: Su casa, sus ropa, la tierra que puede trabajar... Pero el derecho de propiedad, en tanto que permita acumular y vender, aunque sea únicamente lo que uno mismo produce, ya puede dar lugar a la injusticia.

    Yo creo que el fruto del trabajo individual debe colectivizarse y posteriormente repartirse. Aunque del mismo modo, la comunidad debe asegurar la satisfacción de las necesidades del productor.

    Tampoco estoy de acuerdo con La Colectividad cuando dice: "no llego a comprender la gran flexibilidad para distinguir un gran abanico de matices capitalistas, pero una intransigencia más bien notable a la hora de definir anarquismo". Yo creo que hay una definición más o menos concreta de ambos términos. El capitalismo es un sistema económico basado en la propiedad privada de los medios de producción y la extracción de plusvalía, que a nivel social supone una división en clases entre los propietarios de los medios y los que venden su fuerza de trabajo. Esa definición permite la variedad de modelos capitalistas que se apuntan en el texto pero excluye aquellos modelos económicos que niegan la propiedad privada.

    Del mismo modo, anarquismo es algo más que la ausencia de Estado, es un modelo social que se opone a la autoridad y la jerarquía. Los ultraliberales que se pretenden anarquistas defienden un sistema social jerárquico, precisamente porque permiten (de hecho, defienden y fomentan) la propiedad y la acumulación, lo que deriva en autoridad y jerarquía social (quien no tenga nada no tendrá libertad para oponerse a aceptar las condiciones que le impongan los dominantes).

    En consecuencia, el ultraliberalismo no entraría dentro de lo que cabría considerar como anarquismo, aunque esté contra el Estado.

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