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Published on mayo 21st, 2015 | by La Colectividad

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El futuro [CrimethInc]

Llegamos al final de esta serie de artículos sobre tiempo, relojes (y espacio) en el capitalismo. Me ha costado unos días decidirme sobre el último texto, pero creo que al final quedo contento con lo que os voy a presentar hoy. Qué mejor que poner punto y final a una serie sobre tiempo capitalista que hablar sobre el futuro. The future («El futuro») es el título de este texto que publicó CrimethInc en su libro Expect Resistance (de verdad, una de las mejores lecturas contemporáneas a la que podéis echar el guante). CrimethInc se define como un colectivo anarquista descentralizado formado por múltiples células independientes que actúan y publican cosas en la línea más rebelde. Sus textos, poesía en prosa irónica, tratan todos los temas imaginables, aunque hay un especial interés en la praxis anarquista de la acción directa. Si leéis inglés os recomiendo echar un vistazo a su web, en la cual (creo) también tienen alguna que otra cosa en castellano (sin estar seguro del todo sobre esto). Sin más, os dejo el texto.

El futuro [CrimethInc Ex-workers’ Collective]

Traducción del inglés al castellano por La Colectividad

El mundo está llegando a su fin. No tengas duda, los días están contados. Allí donde estés ahora no te puedes ni imaginar como acabará cuando se toque fondo.

O en otras palabras, el mundo está siempre llegando a su fin. Lo que venga después depende de nosotrxs. Cada mañana nos despertamos, sudamos, y sangramos para crear una dúplica exacta del mundo de ayer. No tenemos por qué hacerlo, pero lo hacemos por miedo, por desesperación, o por una psicótica, ilusa, y mezquina ambición. O por pura testaruda falta de imaginación. En cualquier momento podríamos dejar de pagar el alquiler y parar de trabajar (nadie nos podría parar si todxs abandonamos a la vez) y reconstruir la sociedad desde cero, sin caserxs y sin préstamos que pagar. Dios sabe que todxs hemos soñado alguna vez con ello. No es ni la policía ni lxs políticxs quienes mantienen la rueda girando y los cuerpos ardiendo; es nuestra propia complicidad y nuestra propia complacencia, por no mencionar la falta de fe en lxs demás.

No obstante, aunque insistamos en continuar con ello, el Desastre[1] no es sostenible. El capitalismo tal como lo conocemos no estará aquí dentro de cinco generaciones (cualquier medioambientalista lo puede confirmar). De la misma manera, no hay por qué discutir sobre la destrucción de la clase media porque ya está destruida. Es la clase de la gente desperdiciada por su propio materialismo y duplicidad, que sufre consecuencias emocionales y psicológica de las que cualquier psiquiatra puede dar fe. Ya no se trata de si el sistema en el que hemos crecido ha creado el mejor de los mundos posibles (todo el mundo sabe la respuesta a esto), sino de cómo vamos a tratar el berenjenal después de que lxs terroristas se salten los controles; después de que agotemos las reservas de petróleo; después de que los ordenadores y las centrales de energía colapsen. Considerar alternativas, probar esas alternativas, no es radical sino sentido común cuando lo obvio está delante de tus narices.

Pero, ¿vamos a vivir lo suficiente para ver algo nuevo? ¿Nos atrevemos a creer en un mundo nuevo?

A pesar de la seriedad de esta situación, el futuro no es una monolítica e inevitable perdición. Existen numerosos futuros por venir, de la misma manera que hoy día hay personas que viven hombro con hombro pero habitan mundos distintos. El futuro que presencies dependerá de lo que hagas hasta que éste llegue. Esta pesadilla existe en la medida precisa con la que nos dedicamos a ella: todos los días la trabajamos, la compramos, entregamos nuestras vidas, investimos en la mafia que la protege y la permite existir. Correspondientemente, el mundo de nuestros sueños existe en la medida en la que nos comportamos como si ya estuviéramos viviendo en él, no existe otra forma de hacerlo existir. El punto de inflexión de cada individualidad es el punto de inflexión de la sociedad en miniatura. No preguntes cuándo va a llegar, o si va a llegar. Pregúntate cómo puedes alcanzar tu propio punto de inflexión, porque si tú puedes llegar a él, todo el mundo lo puede hacer también.

Cuando te mueves realmente por ello, cuando tus acciones crean un portal auténtico hacia otra forma de vida, otrxs saldrán de su escondite para unirse. Qué pasa, ¿acaso pensabas que eras aquí la única persona volviéndose loca? Se necesita toda una nación subyugada para mantener la rueda girando, pero hay mucha gente en esa nación que sabe lo poco beneficioso que es esto. Ellxs son los millones que no son preguntadxs en las encuestas de opinión, lxs que pueden que te recojan cuando haces auto-stop pero que no salen en televisión. Diez mil células durmientes aguardan a la llegada de la masa crítica[2], preparadas para pasar a la acción con sus propias ansias por respirar libres y poner punto final a sus cuentas privadas, desesperadas por luchar en una guerra que realmente merezca la pena, enamorarse tanto que redirija su atención. Mientras tanto, ellas matan el tiempo (y a ellas mismas) con anorexia y alcoholismo, con matrimonios muertos y carreras penosas. Todos los días, todxs nosotrxs posponemos aceptando los riesgos que sabemos tenemos tomar, esperando el momento idóneo, o a otra persona que tire la primera piedra, o simplemente nos sentimos demasiado maltratadxs como para intentarlo. Nuestras manos están manchadas de la sangre de todos los suicidios de aquellxs que no pudieron aguantar más, de los romances arruinados que no pudieron perdurar en el vacío, de todxs lxs artistas forajidxs enterradxs en el cadáver de unx míserx trabajadorx del sector servicios.

La próxima vez que el fin del mundo llegue no nos quedaremos paralizadxs observándolo en la televisión. Estaremos ahí fuera, decidiendo qué viene después, cortando postes de comunicación con moto-sierras si hiciera falta para hacer que otrxs se nos unan.

No es tarde para vivir como si no hubiera mañana (toda la esperanza en el futuro depende de ello). Recita tus últimas palabras ahora, y empieza desde allí con cualquiera que se te una. Los sueños crean a lx rebelde y se hacen realidad.

Notas

[1] Nota de traducción: a lo largo del libro, con «Desastre», se quiere reflejar la situación catastrófica de nuestra sociedad capitalista actual. Bajo mantos y capas de normalidad, paz, y orden, se esconde un gran Desastre que arrastra a la humanidad a una vida de muerte aburrida, sin libertad para imaginar.

[2] Nota de traducción: «masa crítica» es un término físico. Según la Wikipedia en castellano: «. . . es la cantidad mínima de material necesaria para que se mantenga una reacción nuclear en cadena.»

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Ser autónomx, simplemente, bien podría significar aprender a luchar en la calle; a okupar casas vacías; a parar de currar; a amarnos lxs unxs a lxs otrxs enloquecidamente, y a expropiar.



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