Opinión

Publicado el 13 de diciembre de 2012 por Colaboraciones

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Yo también #tengounplan, pero necesitaré un helicóptero y napalm

Por EskizoElena

Ya es la septuagésimo segunda vez que me sale el anuncio de Desigual antes de un vídeo de Youtube, y ya no me aguanto. He aquí mi opinión (y digo «opinión» para indicaros sutilmente que me la suda lo que me contestéis).

Ayer me desperté con la maravillosa visión de la nueva campaña publicitaria de la marca Desigual. No por gusto, si no porque tengo algún amigo por ahí que me conoce muy bien y me manda cosas así para que me motive. Pues lo has conseguido, maldito.

En dichos anuncios lo que se ve, a grandes rasgos, es una tía vistiéndose y desvistiéndose 3646 veces y hablando… ¿de política? ¿economía? No. Una habla de que se quiere tirar al jefe, otra de que se va a Tailandia y la otra de que le va a presentar a sus padres a su novia. Que muy bien, que en los anuncios no van a ponerse a hablar de desahucios, lo entiendo. Pero no son los temas, si no el cómo son tratados esos temas, lo que me hace estar condenaíta. Pero, como dijo Jack «El Destripador», vayamos por partes.

¡Primer anuncio!

Aquí la señorita, de la cual evidentemente no sabemos su trabajo, dice que se quiere tirar a su jefe. Que cada una y cada uno puede tirarse a quien quiera, hoygan, y cada uno puede pensar lo que quiera de su jefe. Pero que no es lo único en lo que pensamos, ni la única meta que tenemos en la vida. Y ya me saltarán algunos con «pero si es una tía liberal, que sabe lo que quiere». Si yo no digo que no lo sepa, pero que no creo que sea lo único que piensa por las mañanas cuando va al curro. Y que siempre pongan a una tía que se quiere tirar a su jefe, y no al contrario se llama sexismo. Y no me digáis que si fuese al revés todas las feministas saltaríamos diciendo que el anuncio es machista y nuestra guerra sólo está ahí, porque está claro que en la sociedad patriarcal en la que vivimos la igualdad no se alcanza cambiando esos roles y punto. Se alcanza desde una educación igualitaria desde la base.

No me neguéis que la imagen que da el anuncio es de la secretaria cachonda que se quiere tirar al jefe perfecto de los abdominales de oro. Y si fuese al revés veríais al pobrecito chico que ansía tirarse a la jefa «dominatrix», la madurita cachonda. Eso es porque en nuestra mente tenemos establecidas unas relaciones de poder y de género que nos llevan a forjar unas ideas preconcebidas, sin cuestionarlas. ¡Cuánto daño ha hecho «Sexo en Nueva York»! Sobre todo cuando nos pensamos que lo único que hace a una tía empoderarse es hablar de tíos y de a quién quiere tirarse. La libertad sexual es un paso, pero no el único, y en este caso  lo parece. Tampoco ayuda que la señorita diga «qué digan lo que quieran las de contabilidad», pues lo único que hace es afianzar la creencia de que cuando a una mujer le va bien y se siente bien, el resto son unas envidiosas y unas víboras. No os excuséis en que esto es un caso concreto, no me vale. Es un anuncio, y la publicidad está hecha para vender, ya sea un producto, un pensamiento o una idea.

¡¡Segundo anuncio!!

O como le llaman la mayoría, «el de las bolleras». Pues para empezar, ya por ahí la habéis cagado, panda de cansinos y cansinas. Igual que si fuesen dos tíos y dijerais «el de los maricas». Tanta etiqueta me agota. Otra vez volvemos a una tía «empoderada» que, como no, tiene una de las características que más se usan para desacreditarnos a las feministas: lesbiana. Aunque la verdad, el o la que piensa que eso nos desacredita es imbécil, porque no es un descalificativo, pero sí la intención que suele llevar esa palabra. En fin…

La muchacha en este caso nos muestra su amor ideal y romántico con esa otra persona que aún no vemos, pero que claramente intuimos que va a ser una chica. «En un principio a mi padre le va a chocar, pero luego le va a encantar. Y a sus amigos también». Con dos ovarios. Porque claro, una tía que es bisexual (antes habla de un tal Nacho), es un objeto de deseo, es el morbo personificado, es de película porno. Si fuese un tío, ya cambiarían las tornas, ya.

Y ya por fin cuando se nos muestra a la pareja, resulta que sí, que es una tía. Pero no una tía cualquiera, no, sino el típico estereotipo de lesbiana con el pelo corto y que saca músculo, y a la que obviamente le gusta el fútbol. Luego si yo voy con el pelo corto y me gusta el fútbol, soy lesbiana ¿no? No me llevéis la contraria diciendo que la otra tía es muy femenina aunque sea lesbiana, porque ya hemos dicho que es bisexual, y para las mentes degeneradas y atrasadas, no es lo mismo. Seguimos explotando el morbo que a muchos les da una pareja de tías, y que no pasa al contrario. Sexismo.

¡¡¡Y tercer anuncio!!!

Es mi favorito, sin duda alguna. Para empezar, a la protagonista le molesta la crisis, está harta. Pero no de la situación precaria que vivimos, de que la gente no coma, o de los desahucios, no. Está harta del «mal rollo». Dí que sí, que esto de la crisis viene muy mal para los chakras. Y qué mejor manera de evitar esa mala energía que pirarse de España. Muchos los hemos pensado, pero para ir a buscar un trabajo que aquí no encontramos, no para irnos de vacaciones a Tailandia y vivir la vida frente al mar. Más que nada porque Tailandia no es sólo un destino de vacaciones, sino que es un país en vías de desarrollo con pobreza, precariedad, delincuencia, explotación, trata… A mi eso me da tela de buen rollo.

Por otra parte, como a ella la crisis no le afecta (pues puede ir vistiendo de Desigual, que esa es otra), se piensa ir a bucear, a darse masajes, a ver puestas de sol, y de «full moon party». Ella es un «hippi» que va a disfrutar con el dinero de su padre, ¡y a vivir como las salvajes! Porque todo lo que es extranjero, oriental, diferente… es de salvajes. Con esas edad es chungo tener esa visión colonialista de las cosas, perdona que te lo diga.

Luego lo intenta arreglar diciendo «vosotras os casáis, y yo me voy a Tailandia». Y me hago un trío. ¿Eso es lo «liberal» del anuncio? Pues también lo critico en el momento en el que creemos que una opción es mejor que otra, sin respetar la libertad de cada uno. Además, vuelve a hacernos creer que lo que nos libera a las mujeres es únicamente el tema sexual. Hasta el pobre novio me da pena. Una relación no es sólo el tener mucho sexo o el matrimonio, y no te liberas más por romper con esas normas preestablecidas. Una relación para mí debería ser una unión libremente pactada, de relaciones de responsabilidad compartida, de sexualidad libre pero responsable, sin que ahogue el crecimiento individual. Dejémonos de pensar en el amor romántico, y en que cuando no lo encontramos la única opción es huir, por favor.

Ya en general y para concluir, pienso que esta campaña sigue siendo una muestra más del sexismo de la publicidad en la que estamos inmersos, de los estereotipos, de las mujeres idealizadas, hechas a imagen de lo que nosotros creemos que es lo perfecto. Ninguna de esas mujeres tiene una talla 40, ni arrugas, ni unas curvas pronunciadas… Son lo que llamamos «tías buenas», hoy en día. Aquí se nos han presentado los tres tipos de mujer que, hoy en día, creemos que representa el «empoderamiento» o el feminismo: la «puta», las «lesbiana» y la «hippi». Ya es hora de que nos demos cuenta de que si seguimos permitiendo que se nos marquen los ideales, los cánones de belleza, la forma de ver las cosas, la mayoría de la sociedad lo seguirá viendo así. Y no se trata de prohibir, se trata de concienciar y cambiar. Dudo mucho que este anuncio lleve aparejada un poco de crítica o busque hacernos plantearnos todo esto. No olvidemos que sigue queriendo vendernos algo, y seguir utilizando a las mujeres como objetos en pro del capital. Este anuncio representa lo que por desgracia mucha gente piensa, y es una de las armas utilizadas por el patriarcado para afianzarse y mantenerse con el tiempo, disfrazarse de supuesto «feminismo». Es el nuevo machismo.

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6 Respuestas para Yo también #tengounplan, pero necesitaré un helicóptero y napalm

  1. Nemo Nemo says:

    ¡Muy bueno! Aparece en este anuncio ese falso feminismo que crea nuevos patrones femeninos basados sobre todo en el consumo y en la ideología burguesa de "la libertad se compra", "la vida es chachipistachi y si tienes problemas evádete" y el desvío hacia cuestiones que no dañan al sistema como la libertad sexual en lugar de la búsqueda de la auténtica igualdad social entre sexos. Vamos, pasamos de la sección femenina y el "friega y sírvele" a Desigual y su "compra y pruébate trapitos", dos versiones de sometimiento del sexo femenino a los intereses del capital.
    En fin, muy buena crítica. Pero la próxima vez no te pongas tan a la defensiva desde el principio del artículo, ya ves que lo que dices gusta. 😛

  2. Interesante artículo con el cual comparto la crítica. Pero me parece poco. No basta con criticar e identificar el patriarcado que tan opresivamente se impone sobre las mujeres. Sino que hay que criticar el propio feminismo por ser, en la mayoría de casos, una filosofía "de" y "para" mujeres blancas de clase media. Éste no es un comentario crítico con la autora del texto, sino una pensamiento en voz alta sobre el movimiento feminista.

    Abrazos.

  3. La Bruja Sofista says:

    Muy bueno el artículo...

    Y en cuanto a la crítica sobre el feminismo, debería ampliarse a que dicha crítica tal y como explica el compañero de La Colectividad debe ser orientado a algunas feministas de 2ª generación, ya que les feministes de 3ª generación son partidiaries de la Teoría Queer, que aunque algunos sectores de gays, lesbianas, transexuales, bisexuales, e incluso añadiría polisexuales se la han apoderado de ella, no todes formamos parte de este colectivo y también la hacemos nuestra, y no es ni más ni menos que la igualdad entre mujeres y varones, la igualdad entre varones y mujeres, ya que, como bien postula, todo depende de la educación recibida y no del sexo o genero, ya que los roles son cuestión de ejemplo y aprendizaje, por resumir, que es bastante más complejo que estas pocas lineas.

    • No soy experto en teoría feminista, aunque lo mío he leído (sobre todo Butler, Kristeva, y algo de Haraway). Me da la sensación de que el postmodernismo, algo que personalmente repudio, se ha hecho con el sector más notorio de la filosofía feminista. Y es una pena. Es una pena porque la postmodernidad deja atrás toda la tradición de lucha social y de clases que se construyó en la "modernidad" (para mí seguimos ahí, viviendo en la "modernidad").

      He llegado incluso a leer (y escuchar, que es más violento) que sexo y género deberían tomarse como una clase social más. Es decir, que la categoría de "mujer" pasa a ser una clase social más. Mayúsculo error desde mi ignorancia. Que le pregunten a la Duquesa de Alba si se siente discriminada por ser mujer. Que se lo pregunten a la Reina Sofía, o a la Isabel Preysler.

      En fin, que no niego que las mujeres estén oprimidas. Soy el primero en reconocer e identificar el patriarcado que subyace al capitalismo. Pero eso de analizar el sexo como una clase social más... me parece un desatino intelectual.

      Abrazos.

  4. hutz riot says:

    Grandioso, enhorabuena!

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